Preguntas frecuentes sobre la preparación de tu sesión de fotos de familia y sus respuestas

Preguntas frecuentes sobre la preparación de tu sesión de fotos de familia y sus respuestas

Como soy curiosa (no lo voy a negar) y tu opinión me importa (¿de qué otra forma podría hablarte de lo que de verdad te interesa?), durante la pasada semana lancé algunas preguntas en mi cuenta de Instagram con el objetivo de conocer de primera mano cuáles son las dudas sobre fotografía que atormentan esa cabecita, o cuáles los temas de los que más te gustaría aprender. Porque, aunque parto de la base de que si estás aquí es porque te agrada lo que hago y conectas con ello, me gusta preguntarte de vez en cuando porque sé que los gustos y las inquietudes cambian.

Así que, mientras editaba una de mis últimas sesiones, se me ocurrió fusionar los interrogantes con la tecnología para preguntarte directamente. Y como Instagram se ha vuelto mi red social favorita y ahora nos facilita hacer encuestas (desde el stories), me lancé a la aventura. Y realmente parece que estamos en sintonía. ¡Choca esos cinco!

Esto me alegra enormemente, la verdad. Porque entiendo que mi trabajo no es para todo el mundo. Por eso, una de las facetas de las que más me ocupo es de hablar con las familias que quieren contratar una sesión de fotos conmigo para asegurarme de que mi estilo de fotografía, es el estilo que están buscando.

El caso es que siempre que lanzo preguntas obtengo respuestas interesantes, a veces inesperadas. Cuando muchas de ellas se repiten, significa que son temas que os preocupan en común.

He recopilado esas preguntas frecuentes, les he dado respuesta y las he ordenado en 3 bloques que iré publicando por semana: las preguntas que te haces antes de reservar tu sesión, las dudas que surgen durante la sesión y las que te planteas después de la sesión.

Aquí va el primero de ellos:

Preguntas que pueden surgirte antes antes de reservar tu sesión

¿Me vas a sacar a mi también? Sólo quiero una sesión para mis hijos.

Normalmente a las madres (y a algunos padres también) nos cuesta mucho ponernos frente a la cámara. Cuando comencé a hacer sesiones de fotos para otras familias, diferenciaba entre sesiones para los hijos de las de la familia al completo. Hoy en día ya no lo hago.

Para mí no tiene sentido, sois un pack.

En mi forma de entender la fotografía, no pueden faltar los padres. Sin ellos no hay niños, no hay familia, y tampoco se generan los gestos que más me gusta fotografiar. E la base de todo.

Te asusta salir en las fotos, pero piensa en unos años cuando tus hijos quieran recordarte y mamá no esté en las fotos. ¡¿No es eso mucho peor que pasar ahora un poco de vergüenza?! De verdad, no tengas miedo, porque vas a salir genial. Los hijos ponen guapa a cualquiera, lo que pasa es que tú no te ves. Pero ya estoy yo para verte bonita 🙂

Pero, ¿y si no sé posar?

No hay que saber posar. No conmigo. Me gusta observaros, que estéis tranquilos, naturales y juguéis con vuestros hijos. Quizás, en algún momento, os pida que llevéis el juego a otra zona, pero nunca os pediré que poséis. Ya me las apañaré si quiero que me miréis o que os riáis. De cualquier forma, te aseguro de que no será forzado ni fingido.

Cuando veas las fotografías te parecerá increíble lo que ves. Quizá pienses con una sonrisa en la cara, ¿es así como nos vemos desde fuera? ¡Claro!
Sólo necesitas a alguien que lo sepa captar tal y como tú lo vives y sientes, que deje que se desarrolle tu cotidianeidad familiar y mientras sucede, la fotografíe para ti. Por eso es crucial que escojas bien al fotógrafo y que el estilo del profesional que elijas para tu sesión sea el adecuado según tu visión y gustos.

Así que, ¿qué pasa si no sabes posar? Absolutamente nada. Incluso, ¡mucho mejor!

¿Dónde hago mi sesión? Estudio, exterior o en mi casa.

Hay gente que no se decide a hacerlo en casa por miedo a que su hogar no de la talla. Estamos intoxicados con las casas de revista, esas que están impolutas, que parecen a estrenar y que son como una exposición del Ikea.

Seamos sinceros. Nuestras casas no son así. En nuestras casas vive gente que sale y entra, que tira cosas, que ensucia (y recoge, si tiene tiempo). Unos días están más ordenadas que otros, y no pasa absolutamente nada.

Estas casas, las de la vida real, que en comparación con las otras parecen un caos, siempre dan la talla en una sesión fotográfica, ¿sabes por qué? Porque es tu hogar, donde sucede la magia entre vosotros, y donde se da la máxima complicidad e intimidad. En definitiva, es el mejor marco para una sesión de fotografía confortable.

Pero las sesiones en exterior quedan preciosas, también. Sobre todo cuando el lugar lo eliges tú por un motivo personal: porque te resulta familiar, tiene significado para ti o porque es uno de tus lugares favoritos.

En exteriores los niños se sienten libres y descubren muchas cosas nuevas. Es un factor a tener en cuenta.

En definitiva, aleja esos miedos de ti respecto a tu hogar si es lo que más te apetece. Mándalos bien lejos. Si prefieres hacerlo fuera, que sea porque de verdad es tu deseo.

La familia protagonista de la sesión de fotos que has estado viendo a lo largo de esta entrada, se decidión por 2 localizaciones: su casa y una placita de su pueblo donde pasean a sus perros todos los días. En ambos casos, querían algo cotidiano, cercano, donde se sintieran a gusto. Deseaban tener un recuerdo de esos momentos que se suceden todos los días. ¿Qué te parece su elección?

Un abrazo 


Otros artículos que pueden complementar esta lectura, son:

 

De la importancia de tenerte frente a mí y de experiencias fotográficas que he preparado para madres

Llevo 5 años trabajando desde mi ordenador. Desde una habitación de mi casa, he conocido a cientos de mujeres de muchos rincones de mi país y también de otros muy lejanos. Me fascina lo lejos y lo cerca que podemos estar a la vez. La tecnología me apasiona, me atrapa. Puedo pasarme horas investigando nuevas herramientas y pensando en cómo implementarlas en mi trabajo online.

No todo es fácil, ni rápido, ni inmediato. Cada paso que doy requiere de logística, aprendizaje, errores y aciertos que a veces te pasan desapercibidos. Es tanto el esfuerzo, que es fácil que el trabajo que te apasiona se vuelva en tu contra y te absorba. Y que además, no te des cuenta. Para cuando eres consciente de lo que está pasando, ya han pasado 5 años trabajando sin parar día y noche.

Y un día, al despertarte, te sientes con el alma agotada y no sabes por qué.

Avanzar, siempre.

Entonces comienzas a pensar en lo que te está pasando. ¿De dónde viene ese cansancio?, ¿por qué todo se hace tan cuesta arriba?

Poco a poco, al levantar la mirada, descubres todo lo que has logrado pero también la otra vertiente: todo lo que has dejado por el camino.

Te asombra y te da vértigo a la vez.

¿Y qué se puede hacer en ese punto? Tienes que decidir la dirección que tomarás a partir de ahora.

Creo que llegados a este momento, es crucial que, decidas lo que decidas, suponga un paso adelante. Para mí no vale retroceder, ni acurrucarse en un rincón llena de miedos y dudas. Hay que tomar decisiones, plantarle cara a los temores y avanzar, siempre.

Yo ahora decido centrarme en lo que he dejado, apostar por ello, y apostar por mi bienestar.

Creo que el punto de inflexión más grande fue el pasado reto del verano: «Agosto en 31 Clicks». A parte del reto en sí, se sucedieron una serie de acontecimientos en el plano laboral y también en el personal, que me sacudieron de la cabeza a los pies, y que me hicieron ver que tenía que moverme, que tenía que avanzar, que tenía que volver a salir de mi zona de confort.

Y lo primero en lo que pensé, fue en que tenía que dar más cursos presenciales. Que los online están muy bien, y no los voy a dejar. Pero que voy a apostar mucho más por el formato presencial, por el contacto directo con vosotras. Porque no hay nada como un abrazo en carne y hueso, nada como una mirada cómplice o una sonrisa a tiempo.

De mi casa a la tuya

De esa forma, y con esa resolución, escribí mi primer taller presencial. Uno muy básico, pero en el que te quiero dar muchas herramientas para aprender conocimientos de fotografía. Todos valiosos y útiles para que puedas empezar a ver la vida que te rodea de una forma muy diferente, a través de tu cámara y con ojos de fotógrafa.

Mi maleta y yo ya hemos ido a Madrid y Tenerife. La experiencia ha sido tan positiva que me ha reafirmado en la decisión de continuar con estos cursos en otros puntos del planeta (así, a lo grande, porque yo no me pongo fronteras).

Pero nadie mejor que las participantes de los talleres para que te cuenten qué les pareció y cómo lo pasaron. Mira lo que dice Esther Rodríguez, que participó en Tenerife con su hija de 15 años:

El curso un diez:

  • La presentación me pareció perfecta: ideas claras, directas  y  rematadas con ejemplo adecuados. Se veía  perfectamente lo que explicabas en la teoría.
  • La práctica, a lo que  más miedo tenia, por  vergüenza de  hacer el ridículo  frente a alguien que sabe tanto, me encantó: cada vez que comentabas las fotos en la cámara, era como quítame la venda y ver las cosas claras!! .

Gracias por todo.

Fotografías de Mónica Armas, alumna de uno de estos talleres.

Fotografía que late en La Nave de Late

Hace unos días, escribía en mi Newsletter que una fotografía que late es la fotografía que tiene vida. Esa que te cuenta una verdad, una historia, un momento vivido para que puedas rememorarlo con todo detalle en el presente. Es aquella que no te deja indiferente. Y es la que quiero que tú consigas hacerle a tus hijos.

El 4 de noviembre estoy con este curso básico de fotografía para madres y padres en mi tierra, en Santander.

Todavía hay plazas, así que si estás cerca y te gusta la fotografía, vente a conocerme y a aprender recursos básicos que podrás aplicar en el acto, durante el mismo taller. Porque la idea es que vayas acompañada de tu hijo (de hasta 16 años de edad) para que puedas sacarle fotografías y poner en práctica los recursos que te voy explicando.

  ¿Dónde? En Santander, en La nave que Late (Antonio López, 66)
⌚ ¿Cuando? El sábado 4 de noviembre, de 10 a 13h.
? ¿Cuánto? 
​​​​ 38€.
De regalo, os hago una foto para que tengáis un recuerdo de este día.

>>> Haz clic aquí si quieres apuntarte <<<

Para mí sería maravilloso poder encontrarme cara a cara contigo en este taller que está pensado para que a ti también te resulte una experiencia bonita y enriquecedora.

Un saludo y gracias por leerme hasta el final 

El corazón del bosque

El corazón del bosque

—Muéstrame el camino —, le pedí al bosque. Y el bosque no me respondió.

—Quiero ver un gnomo —, repetí —. Enséñame el camino a la casa de los gnomos.

Pero el bosque no atiende a este tipo de peticiones. Es caprichoso y guardián de sus secretos. Debes ganarte su confianza, demostrar que tienes un corazón puro y entonces, si él y sus criaturas lo ven oportuno, se mostrarán ante ti.

—Pues vaya rollo —, se quejó en alto el Señor Bajito.

—Shhhhhhhhhhh —, me apresuré a decir —. El bosque escucha.  Cuidado con lo que dices.

Y como no había otra cosa que hacer, jugamos entre nosotros y con el bosque.

Todo era silencio alrededor hasta que lo rompimos con las risas. Deseábamos que la luz no se fuera y que el bosque se alargara.

—¿Cómo de grande es el bosque, papá? —, preguntó el Señor Bajito.

—Tanto como desees —, respondió papá.

Y el Señor Bajito deseó que fuera eterno e inabarcable.

Avanzamos con cautela, sorteando troncos que llegaban hasta el cielo, mirando hacia arriba, boquiabiertos. Maravillados de los colores con los que se vestía el bosque.

Todo era precioso. La luz se filtraba entre las hojas.

—¡Qué bien huele! —, exclamé.

—Sí, seguro que hay hadas cerca —, se animó el Señor Bajito.

A veces se escuchaba una sinfonía agridulce. Un murmullo suave. Creo que venía del propio bosque, aunque a veces era como si surgiera de mí.

—Muéstranos el camino —, suplicó el Señor Bajito. Una hoja cayó sobre mi rostro y se quedó pegada entre mis ojos y mi boca. ¿Esa era toda la respuesta que íbamos a obtener? Me reí por la escena, por cómo se vería mi cara empapelada de otoño. Primero despacito, después a carcajada limpia.

—Tienes algo en la nariz —, dijo papá. Y yo me reí y el Señor Bajito aún más.

Juntos, seguimos caminando sin saber muy bien adónde. Ya no importaba tanto si conocíamos el camino a la casa de los gnomos, si veríamos alguno o permanecerían escondidos para siempre. Estábamos juntos y ese era nuestro universo.

Aprendimos sobre los árboles, a construir puentes y a llorar de risa. A disfrutar de la compañía ignorando el tiempo pero teniéndolo siempre a la vista; como quien vigila al enemigo pero manteniéndolo a una distancia prudente.

Al final comprendimos que el hogar de la magia está en nosotros mismos. En el corazón del bosque. En el vuestro. En el mío. Allí donde guardamos el recuerdo de nuestra niñez. El niño que fuimos y que aún sigue ahí, jugando y riendo, negándose a terminar la partida.

Y entonces, lo vimos.

Esta es una historia ficticia, cargada de realidad (y de las fotografías de nuestro último paseo por un bosque de secuoyas). Pero si quieres, tú puedes tener tu propia historia. Para saber cómo, pincha aquí:  Tu historia de otoño.

3 ideas para fotografiar a tus hijos para cuando no haya ningún fotógrafo profesional cerca

3 ideas para fotografiar a tus hijos para cuando no haya ningún fotógrafo profesional cerca

Sabes que hacerte fotos a ti y a tu familia es una de mis cosas favoritas del mundo mundial. De hecho, mi sueño a nivel laboral, es que las familias me contraten en sus vacaciones y recorrerme el mundo haciendo click mientras descubrís lugares y sensaciones inolvidables conmigo al lado, fotografiando sin parar. Llámame loca.

Pero también sabes que pienso que tú eres la mejor fotógrafa que pueden tener tus hijos. Ahora quizás algunos fotógrafos profesionales se me echen encima, pero es la realidad. Yo no aspiro a vivir con las familias que me contratan. Entiendo que mis servicios tendrán una duración limitada. ¿Y después?

Pues después seguirá habiendo miles de momentos que tengan que ser inmortalizados y si no hay ningún fotógrafo profesional disponible para ti las 24 horas del día, que aprendas a capturarlos lo mejor posible por ti misma es también mi deseo.

Toma nota de estas ideas para que tus fotografías caseras suban de nivel.

Idea 1: únete al movimiento

«¡Niño, estate quieto!»

Que levante la mano quien no ha escuchado esta frase de la boca de alguna madre para hacerle sus fotos. Puede que incluso se nos haya escapado a nosotras mismas alguna vez. Pero ya sabéis que no es efectivo, y que lejos de ello, lo que ocurre es que nuestros hijos pueden coger aversión a la cámara.

Así que, si no puedes con tu enemigo, únete a él. Y disfruta de su movimiento.

Y recuerda: utiliza velocidades altas para congelarlo y velocidades bajas para reflejarlo.

Idea 2: ¡a jugar!

Si somos muy pesadas con la cámara, puede que nuestros hijos pasen por momentos en los que huyan cuando queramos hacerles fotos. Es normal, y no pasa nada. Deja que descansen y ya volveremos a la carga en otro momento.

Pero si tienes muchas ganas de fotografiar, un truco que suelo utilizar es jugar con ellos. Así de sencillo.

Para mí, la fotografía, es un juego. Y para que mi hijo lo viva de esa forma, comparto mi juego con los suyos.

Si a tus hijos les gusta disfrazarse, prepara una tarde de disfraces mientras tú aprovechas para hacerles fotos.

O probar cosas que están supuestamente prohibidas. Como escribir en los cristales.

O salir a jugar a juegos tradicionales:

Idea 3: mira con otros ojos las rutinas del día a día

A mí las rutinas no me gustan nada. Me gusta que los días sean diferentes y las cosas que se repiten, me aburren. ¡Qué le voy a hacer!

Pues lo que voy a hacer es fotografiar aquello que no me gusta y sacarle todo el jugo y toda la belleza posible. Es la mejor forma que se me ocurre para hacer las paces, y hasta puede que encariñarme un poco.

Porque en las rutinas puedes encontrar una fuente inagotable para documentar la vida en familia. Empieza a observarlas de otra forma, trata de alejarte un poco de tu papel habitual y conviértete en espectadora. Descubrirás los pequeños gestos que se repiten cada día pero que, por ser habituales, pasan desapercibidos.

Estas son solo 3 ideas que uso en mis fotografías personales. Espero que las pongas en práctica y que tus recuerdos se enriquezcan.

Yo, por mi parte, te espero en la clase de Héroes de esta noche. En ella seguiremos hablando de la infancia, de cómo fotografiarla y de todas sus maravillas.

¡Te espero! ♥

Descubre cuál es mi objetivo favorito para fotografiar en interior

Descubre cuál es mi objetivo favorito para fotografiar en interior

En muchas ocasiones me escribís preguntando por mi equipo. Hace un tiempo que cree un vídeo en el que os hablaba de todo lo que utilizaba para mi trabajo fotográfico. Si no lo viste en su día, puedes verlo ahora aquí.

Y últimamente llega a mi buzón una pregunta recurrente y muy específica sobre el equipo:

¿Qué objetivo utilizo/recomiendo para fotografiar en interiores?

Cuando empecé en la fotografía, mi primera inversión, como la gran mayoría de la gente, fue un 50mm. En mi caso, que por aquel entonces fotografiaba con una Olympus, fue un objetivo de enfoque manual, porque no podía permitirme otra cosa.

Más tarde, cuando di el salto a Canon, me hice con el 50mm 1.8. Es muy económico y te da muchas alegrías cuando empiezas. Pero normalmente, cuando uno está dando sus primeros pasos, tiene una cámara con sensor APSC, lo que quiere decir, que los objetivos no trabajan al 100% y un 50mm funciona prácticamente como un 85mm.

Esto, según para qué, puede ser bueno, pero en interiores es una locura. Es imposible salir del primer plano a no ser que tengas una mansión con habitaciones de muchos metros cuadrados (y entonces te odiaré un poquito 😛 ).

Conclusión: me acabé comprando un 35mm. El 2.0 de Canon.

No es tan económico, es verdad, pero merece mucho la pena. Yo trabajo con frecuencia en interiores y además lo disfruto, así que, en mi caso, era una inversión lógica y una decisión tomada con la cabeza. Qué menos que tener un objetivo que te sea cómodo y versátil cuando sabes que lo vas a utilizar en numerosas ocasiones.

Comparativa del 50mm y el 35mm en interiores

Para que te hagas una mejor idea, te dejo una pequeña muestra de uno de mis últimos trabajos realizados en interior.

El espacio era muy pequeño, por lo que tenía pocas opciones de movimiento. Aún así, conseguí hacer algunas fotos con un encuadre más abierto gracias al 35mm, que fue el objetivo que más utilicé en esta sesión.

Recuerda que estas fotos están hechas con una cámara full frame.

Imagen tomada con el 35mm:

Imagen tomada con el 50mm:

Mi objetivo favorito para interiores (y todo lo demás)

Ahora utilizo una cámara full frame, por lo que el 35mm es un 35mm real, y eso ayuda. Pero igualmente el 35mm es mejor opción para las cámaras con sensor APSC.

Además, es mi objetivo favorito por otros motivos. Es él quien me acompaña cuando quiero ir muy ligera de equipaje. Sólo él y mi cámara. Es la mejor combinación de bulto + peso.

Me permite hacer prácticamente cualquier tipo de fotografía sin tener que cambiar y cargar con otros objetivos.

Y con él he realizado algunas de mis imágenes favoritas:

Cuando creé Héroes, ya utilizaba el objetivo de 35mm y las fotografías que conforman el eje de este curso son de mis preferidas. Y este curso es mi ojito derecho. Quizá también porque está construido desde el respeto a la infancia, el cariño a mi hijo y el deseo imperioso de fotografiar esa época de su vida.

Si quieres saber por qué Héroes es mi creación más querida, en unos días impartiré un webinar en el que hablaré de él y de cómo crear una conexión entre tu hijo y tu cámara. ¿Te apuntas? ???

¿Qué objetivo usas tú? ¿Has tenido varios o sigues fiel al mismo? Cuéntame cuál es tu experiencia con los objetivos que han pasado por tus manos o si le has echado el ojo a alguno.

Hasta la próxima semana 

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