El corazón del bosque

El corazón del bosque

—Muéstrame el camino —, le pedí al bosque. Y el bosque no me respondió.

—Quiero ver un gnomo —, repetí —. Enséñame el camino a la casa de los gnomos.

Pero el bosque no atiende a este tipo de peticiones. Es caprichoso y guardián de sus secretos. Debes ganarte su confianza, demostrar que tienes un corazón puro y entonces, si él y sus criaturas lo ven oportuno, se mostrarán ante ti.

—Pues vaya rollo —, se quejó en alto el Señor Bajito.

—Shhhhhhhhhhh —, me apresuré a decir —. El bosque escucha.  Cuidado con lo que dices.

Y como no había otra cosa que hacer, jugamos entre nosotros y con el bosque.

Todo era silencio alrededor hasta que lo rompimos con las risas. Deseábamos que la luz no se fuera y que el bosque se alargara.

—¿Cómo de grande es el bosque, papá? —, preguntó el Señor Bajito.

—Tanto como desees —, respondió papá.

Y el Señor Bajito deseó que fuera eterno e inabarcable.

Avanzamos con cautela, sorteando troncos que llegaban hasta el cielo, mirando hacia arriba, boquiabiertos. Maravillados de los colores con los que se vestía el bosque.

Todo era precioso. La luz se filtraba entre las hojas.

—¡Qué bien huele! —, exclamé.

—Sí, seguro que hay hadas cerca —, se animó el Señor Bajito.

A veces se escuchaba una sinfonía agridulce. Un murmullo suave. Creo que venía del propio bosque, aunque a veces era como si surgiera de mí.

—Muéstranos el camino —, suplicó el Señor Bajito. Una hoja cayó sobre mi rostro y se quedó pegada entre mis ojos y mi boca. ¿Esa era toda la respuesta que íbamos a obtener? Me reí por la escena, por cómo se vería mi cara empapelada de otoño. Primero despacito, después a carcajada limpia.

—Tienes algo en la nariz —, dijo papá. Y yo me reí y el Señor Bajito aún más.

Juntos, seguimos caminando sin saber muy bien adónde. Ya no importaba tanto si conocíamos el camino a la casa de los gnomos, si veríamos alguno o permanecerían escondidos para siempre. Estábamos juntos y ese era nuestro universo.

Aprendimos sobre los árboles, a construir puentes y a llorar de risa. A disfrutar de la compañía ignorando el tiempo pero teniéndolo siempre a la vista; como quien vigila al enemigo pero manteniéndolo a una distancia prudente.

Al final comprendimos que el hogar de la magia está en nosotros mismos. En el corazón del bosque. En el vuestro. En el mío. Allí donde guardamos el recuerdo de nuestra niñez. El niño que fuimos y que aún sigue ahí, jugando y riendo, negándose a terminar la partida.

Y entonces, lo vimos.

Esta es una historia ficticia, cargada de realidad (y de las fotografías de nuestro último paseo por un bosque de secuoyas). Pero si quieres, tú puedes tener tu propia historia. Para saber cómo, pincha aquí:  Tu historia de otoño.

3 ideas para fotografiar a tus hijos para cuando no haya ningún fotógrafo profesional cerca

3 ideas para fotografiar a tus hijos para cuando no haya ningún fotógrafo profesional cerca

Sabes que hacerte fotos a ti y a tu familia es una de mis cosas favoritas del mundo mundial. De hecho, mi sueño a nivel laboral, es que las familias me contraten en sus vacaciones y recorrerme el mundo haciendo click mientras descubrís lugares y sensaciones inolvidables conmigo al lado, fotografiando sin parar. Llámame loca.

Pero también sabes que pienso que tú eres la mejor fotógrafa que pueden tener tus hijos. Ahora quizás algunos fotógrafos profesionales se me echen encima, pero es la realidad. Yo no aspiro a vivir con las familias que me contratan. Entiendo que mis servicios tendrán una duración limitada. ¿Y después?

Pues después seguirá habiendo miles de momentos que tengan que ser inmortalizados y si no hay ningún fotógrafo profesional disponible para ti las 24 horas del día, que aprendas a capturarlos lo mejor posible por ti misma es también mi deseo.

Toma nota de estas ideas para que tus fotografías caseras suban de nivel.

Idea 1: únete al movimiento

«¡Niño, estate quieto!»

Que levante la mano quien no ha escuchado esta frase de la boca de alguna madre para hacerle sus fotos. Puede que incluso se nos haya escapado a nosotras mismas alguna vez. Pero ya sabéis que no es efectivo, y que lejos de ello, lo que ocurre es que nuestros hijos pueden coger aversión a la cámara.

Así que, si no puedes con tu enemigo, únete a él. Y disfruta de su movimiento.

Y recuerda: utiliza velocidades altas para congelarlo y velocidades bajas para reflejarlo.

Idea 2: ¡a jugar!

Si somos muy pesadas con la cámara, puede que nuestros hijos pasen por momentos en los que huyan cuando queramos hacerles fotos. Es normal, y no pasa nada. Deja que descansen y ya volveremos a la carga en otro momento.

Pero si tienes muchas ganas de fotografiar, un truco que suelo utilizar es jugar con ellos. Así de sencillo.

Para mí, la fotografía, es un juego. Y para que mi hijo lo viva de esa forma, comparto mi juego con los suyos.

Si a tus hijos les gusta disfrazarse, prepara una tarde de disfraces mientras tú aprovechas para hacerles fotos.

O probar cosas que están supuestamente prohibidas. Como escribir en los cristales.

O salir a jugar a juegos tradicionales:

Idea 3: mira con otros ojos las rutinas del día a día

A mí las rutinas no me gustan nada. Me gusta que los días sean diferentes y las cosas que se repiten, me aburren. ¡Qué le voy a hacer!

Pues lo que voy a hacer es fotografiar aquello que no me gusta y sacarle todo el jugo y toda la belleza posible. Es la mejor forma que se me ocurre para hacer las paces, y hasta puede que encariñarme un poco.

Porque en las rutinas puedes encontrar una fuente inagotable para documentar la vida en familia. Empieza a observarlas de otra forma, trata de alejarte un poco de tu papel habitual y conviértete en espectadora. Descubrirás los pequeños gestos que se repiten cada día pero que, por ser habituales, pasan desapercibidos.

Estas son solo 3 ideas que uso en mis fotografías personales. Espero que las pongas en práctica y que tus recuerdos se enriquezcan.

Yo, por mi parte, te espero en la clase de Héroes de esta noche. En ella seguiremos hablando de la infancia, de cómo fotografiarla y de todas sus maravillas.

¡Te espero! ♥

Descubre cuál es mi objetivo favorito para fotografiar en interior

Descubre cuál es mi objetivo favorito para fotografiar en interior

En muchas ocasiones me escribís preguntando por mi equipo. Hace un tiempo que cree un vídeo en el que os hablaba de todo lo que utilizaba para mi trabajo fotográfico. Si no lo viste en su día, puedes verlo ahora aquí.

Y últimamente llega a mi buzón una pregunta recurrente y muy específica sobre el equipo:

¿Qué objetivo utilizo/recomiendo para fotografiar en interiores?

Cuando empecé en la fotografía, mi primera inversión, como la gran mayoría de la gente, fue un 50mm. En mi caso, que por aquel entonces fotografiaba con una Olympus, fue un objetivo de enfoque manual, porque no podía permitirme otra cosa.

Más tarde, cuando di el salto a Canon, me hice con el 50mm 1.8. Es muy económico y te da muchas alegrías cuando empiezas. Pero normalmente, cuando uno está dando sus primeros pasos, tiene una cámara con sensor APSC, lo que quiere decir, que los objetivos no trabajan al 100% y un 50mm funciona prácticamente como un 85mm.

Esto, según para qué, puede ser bueno, pero en interiores es una locura. Es imposible salir del primer plano a no ser que tengas una mansión con habitaciones de muchos metros cuadrados (y entonces te odiaré un poquito 😛 ).

Conclusión: me acabé comprando un 35mm. El 2.0 de Canon.

No es tan económico, es verdad, pero merece mucho la pena. Yo trabajo con frecuencia en interiores y además lo disfruto, así que, en mi caso, era una inversión lógica y una decisión tomada con la cabeza. Qué menos que tener un objetivo que te sea cómodo y versátil cuando sabes que lo vas a utilizar en numerosas ocasiones.

Comparativa del 50mm y el 35mm en interiores

Para que te hagas una mejor idea, te dejo una pequeña muestra de uno de mis últimos trabajos realizados en interior.

El espacio era muy pequeño, por lo que tenía pocas opciones de movimiento. Aún así, conseguí hacer algunas fotos con un encuadre más abierto gracias al 35mm, que fue el objetivo que más utilicé en esta sesión.

Recuerda que estas fotos están hechas con una cámara full frame.

Imagen tomada con el 35mm:

Imagen tomada con el 50mm:

Mi objetivo favorito para interiores (y todo lo demás)

Ahora utilizo una cámara full frame, por lo que el 35mm es un 35mm real, y eso ayuda. Pero igualmente el 35mm es mejor opción para las cámaras con sensor APSC.

Además, es mi objetivo favorito por otros motivos. Es él quien me acompaña cuando quiero ir muy ligera de equipaje. Sólo él y mi cámara. Es la mejor combinación de bulto + peso.

Me permite hacer prácticamente cualquier tipo de fotografía sin tener que cambiar y cargar con otros objetivos.

Y con él he realizado algunas de mis imágenes favoritas:

Cuando creé Héroes, ya utilizaba el objetivo de 35mm y las fotografías que conforman el eje de este curso son de mis preferidas. Y este curso es mi ojito derecho. Quizá también porque está construido desde el respeto a la infancia, el cariño a mi hijo y el deseo imperioso de fotografiar esa época de su vida.

Si quieres saber por qué Héroes es mi creación más querida, en unos días impartiré un webinar en el que hablaré de él y de cómo crear una conexión entre tu hijo y tu cámara. ¿Te apuntas? ???

¿Qué objetivo usas tú? ¿Has tenido varios o sigues fiel al mismo? Cuéntame cuál es tu experiencia con los objetivos que han pasado por tus manos o si le has echado el ojo a alguno.

Hasta la próxima semana 

Otoño, la estación que inspira

Otoño, la estación que inspira

Si hay una estación del año en la que me encanta fotografiar, esa es el otoño. La luz es más cálida, el paisaje se vuelve impresionante y, hablando en plata, me lo paso como una enana porque todo me entra por los ojos y me llena.

Es como si Cantabria hubiera decidido ponerse sus mejores galas. Me la imagino en su tocador de tierra, viento y agua pensando “Voy a ponerme todo mi verde, que me veo guapa con ese color. Ese de la pasada temporada no, este otro más intenso. Quiero lucir generosa, espléndida, repleta de vida. Que parezca que me sale por cada rama, por cada riachuelo. Y me voy a poner este perfume, el caro, el de marca de la casa: aroma a naturaleza”.

Para mí, Cantabria en otoño es una fiesta para los sentidos.

El otoño es la época perfecta para hacer mini sesiones que aporten vidilla a tu álbum familiar.

Repasemos: tienes el entorno perfecto. Bonito a rabiar. Y tienes el tiempo a tu favor, con una luz preciosa y la temperatura aún suave. Todo correcto.

Y ahora me tienes a mí, disponible y con un subidón increíble para que tus recuerdos duren para siempre y luzcan como nunca.

Si todavía no te convence, esto tiene que hacerlo, tan sólo 3 palabras:

¡LLUVIA DE HOJAS!

¡Quiero sumergirme en una montaña de hojas crujientes y de colores tostados! Corretear por encima de ellas, recogerlas con los brazos y lanzarlas al aire para que se esparzan alrededor.

Pero tengo que recordar que yo soy la fotógrafa y los encargados de hacer todo eso seréis vosotros.

Verdes, granates, ocres. Una gama de colores envidiable.

A veces vas buscando un fondo estupendo, que quede espectacular en tus fotografías. En muchas ocasiones lo tienes que «fabricar» tú, colocar las cosas, buscar telas para el fondo. Realizar una búsqueda de exteriores es una tarea ardua.

Pero de pronto llega el otoño y «¡tachán!». Aquí tienes tu fondo ideal con toda esa gama de colores, orlas de ramas, caminos preciosos. Y gratis.

¿Nos vemos?

Yo no sé tú, pero yo muero por salir a fotografiar. Y entre eso y que ando dando vueltas a un formato de sesión que nos permita atesorar recuerdos cada año, he diseñado unas mini sesiones que estoy segura que te van a encantar.

Así que, si tienes ganas de diversión, de jugar con las hojas, de reír y correr con tus hijos, y además guardarlo para siempre, tenemos una cita el 7 de Octubre.

Tienes más información en esta página.

Nos vemos en el bosque ♥

Pautas para fotografiar a tus hijos en interior con luz natural

Pautas para fotografiar a tus hijos en interior con luz natural

¿Sabes cuál es el lugar donde ocurre la mayoría de los momentos mágicos de una familia? Si estás pensando en un rincón exótico, místico o fantasioso, frío frío. A no ser que tu hogar sea todo eso.
En efecto, el lugar más mágico en el que surgen los momentos de mayor complicidad es tu casa. Vuestra casa.

Allí donde pasáis juntos la mayor parte del tiempo. Donde os sentís a gusto y donde realizáis las pequeñas acciones familiares y rutinas diarias. Donde podéis ser vosotros mismos.

Y muchas madres nos perdemos la ocasión de fotografiar esos momentos porque pensamos que no tenemos una buena luz, o porque nuestra casa no da la talla.

Hoy hablaremos de la luz y de algunas pautas que puedes seguir para sacarle el máximo provecho a la de vuestro hogar.

Apaga el flash

A poco que me conozcas, sabrás que el flash lo tengo prohibido (siempre me refiero al flash que viene incorporado en cámara, no de flashes externos).

La luz de este flash es simplemente horripilante:

  • La piel se ve apagada y fea.
  • La persona a la que disparas con flash se queda ciega por unos momentos.
  • Los ojos pierden el brillo natural que tienen.

Así que un buen comienzo para mejorar esas fotografías de hogar es apagar el flash.

Esta es una imagen del Señor Bajito, cuando era muy, muy bajito 😀
Su mamá no sabía ni un pimiento de fotografía, y se dedicaba a flashearle cada dos por tres.
Él, muy majo, no perdía la sonrisa

Unos cuantos años (y clicks) después, el Señor Bajito creció, y su madre aprendió que la habitación tenía una luz preciosa que favorecía mucho a su hijo.

 

Es cierto, al prescindir de él, para poder capturar la luz necesaria para que nuestra foto no salga oscura, necesitamos saber algunas cosas que quizás no sepamos. Así que habrá que ponerse las pilas y leer nuestro manual de instrucciones o apuntarte a Fotografía desde Cero que comienza en unos días y aprender a disfrutar de tu cámara y los momentazos de tus hijos aprovechando cada rayo de luz natural.

De momento, vamos a ir viendo otras acciones que podemos tomar para mejorar nuestras fotos de interior sin necesidad del flash.

No te apoyes en luces artificiales

En muchas ocasiones, cuando llego a trabajar a alguna casa, la inercia de las familias es encender las luces para que disponga de más iluminación. Es cierto, se gana cantidad de luz, pero se pierde mucha calidad.

Estas luces, que por norma general están en el techo, crean unas sombras nada favorecedoras. Sombras bajo los ojos, nariz y boca, que forman unas imágenes muy dramáticas de nuestro propio rostro o del de nuestros hijos.

Por eso, el siguiente paso que debemos asumir es que lo mejor es apagar las luces de la casa.

Sólo hay algunas excepciones en las que está permitido valernos de un punto de luz artificial para conseguir un punto de iluminación dirigido. En estas ocasiones podemos jugar con la luz de alguna lámpara de pie, la luz de la pantalla del móvil, tablet o similar. En este caso, repito, lo importante es la dirección de la luz y que sea muy puntual (para rellenar una zona muy ensombrecida con algo de luz, por ejemplo).

Ubica las zonas de juego cerca de una fuente de luz natural

Sé que muchas veces la zona de juego surge de manera espontánea, y que este tipo de acciones no siempre la vamos a poder llevar a cabo, pero habrá momentos en los que podamos favorecer que el juego se desarrolle en un lugar bien iluminado.

Si tu hijo es pequeño, puedes colocar sus juguetes junto a alguna ventana para que vaya hacia allí. Favorecerás una buena iluminación y el estará jugando con una buena fuente de luz natural, que también es de agradecer 😀

A medida que crecen, los niños se desplazan e improvisan sus lugares de juego. Pero siempre que podamos, trataremos de buscar estas situaciones que favorecen tanto la fotografía.

El ISO, ese gran incomprendido que en cambio puede darte tantas alegrías

Conocer tu cámara, como hemos dicho, es imprescindible. Y a poco que la conozcas, sabrás que hay una opción llamada ISO que proporciona más luz a tus fotos.

A cambio, perderás algo de calidad, ya que se llenarán de lo que se conoce como «ruido» (un montón de puntitos en tu foto camparán a sus anchas para horror de algunas y para alegría de otras, que para todo hay gustos).

La cantidad de ISO que soporte tu cámara si destrozar la foto, dependerá del modelo que tengas. Cuanto mejor es la cámara, mejor soporta los ISOS altos.

Ahora bien, yo hoy vengo a hacer un llamamiento a favor del ISO: úsalo sin miedo, experimenta, juega y, sobre todo, no pierdas fotos por miedo a subirlo.

Observa tu hogar con otros ojos y encontrarás la magia.

Todas estas pautas te ayudarán a subir la calidad de tus fotos, estoy segura. Pero lo que realmente le dará un vuelco a tus fotografías de interior es observar y aprender a esperar el momento mágico. Si estás despistada o piensas que en un entorno que conoces demasiado no van a suceder ocasiones dignas de capturar con la cámara, te estarás perdiendo lo mejor.

Porque en casa nos explayamos a gusto y derribamos los muros que ponemos fuera. La vergüenza, el «menuda cara tengo» y el postureo no tienen cabida en el hogar. Allí nos sentimos bien, estamos en familia, no hay que fingir ni llevar traje, así que las escenas que reflejan vuestra familiaridad y complicidad empezarán a surgir de forma natural. Y si logras captar eso en tus imágenes, estarás capturando la magia.

Gracias por leerme una vez más y nos vemos la semana que viene

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