El estudio de fotografía y su historia

El estudio de fotografía y su historia

Hace unos días preguntaba en instagram si querías escuchar la historia del local donde ahora tengo mi estudio. Estaba en obras por allí, porque los años pasan, y las cosas requieren mantenimiento. Y pensé que nunca te había contado la historia de este espacio. Y tiene historia, una de 15 años para ser exactas.

Y como la mayoría tenían ganas de escucharla, se me ocurrió que lo suyo era escribir un post, y poder explayarme un poco. Incluso pensé en localizar fotografías antiguas, pero el formato online tiene estas cosas, y me ha sido imposible acceder a ellas. Así que una vez más, te recuerdo la importancia de imprimir tus fotos. ¡No las pierdas!

Y como no las he encontrado, y un post sin fotos es como un día sin pan, te adorno este artículo con fotos del estudio y algunas familias que han pasado ya por él.

Érase una vez…

Una chica de 22 años rebelde, llena de ganas de hacer las cosas a su manera y con poco miedo a la vida (o con el conocimiento justo para ver la televisión, que diría mi padre). Por si no has caído, la chica soy yo 😛

Corría el año 2003, y mis padres se habían ido de viaje a París. Yo por aquella trabajaba en una peluquería de caballeros (esto sí lo he contado alguna vez. En mi vida anterior  era peluquera). Y un sábado por la mañana, mientras trabajaba bastante más de lo que me pagaban, y soportaba bastante más responsabilidad por la que cotizaba, me dio una contractura muy fuerte en el cuello. Corrí al hospital, y me inyectaron droga para poder soportar el dolor. También me dieron la baja.

Los días en los que estuve sin trabajar, me di cuenta de que estaba harta. Llevaba sólo 5 años trabajando, pero ya me había cansado. Me gustaba lo que hacía, pero no la forma en que se hacía. Y por supuesto no me gustaba nada cómo me trataban, que no me valorasen y que me pagasen dos duros.

Así que en ese instante decidí que trabajar por cuenta ajena no era lo mío. Y me fui a Suances, se lo conté a mi tía (te recuerdo que mis padres estaban de viaje), y ella me animó a mirar locales por el pueblo.

Cuando llegaron mis padres de su viaje, no creo que estuvieran fuera más de 15 días XD, su hija había pedido la cuenta en su trabajo y tenía fichado un local que quería comprar para montar su propia peluquería.

Are you crazy?

Pues un poco. Pero como mis padres no me lo dijeron, yo tiré para delante con su apoyo y ayuda. Y me metí en mi primera hipoteca, mi primera gran obra (el local se usaba como garaje que estaba en ladrillo), y mi primer emprendimiento.

Fue una época súper bonita. Me salieron un montón de canas, me brotó por primera vez mi piel atópica, firmé muchos papeles, y por supuesto, abrí mi peluquería. Pequeñita pero muy mona.

Allí pasé los siguientes 5 años de mi vida. Entre cortes de pelo y mucho señor de Suances. Porque no te lo he dicho, pero la peluquería era de caballeros. En ese momento me parecía un negocio estupendo. Ellos daban muy poco que hacer. Ahora se han vuelto un poco más presumidos.

Trabajando allí me casé con el padre de la criatura. Siempre digo que lo hicimos porque hacienda nos devuelve más haciendo la renta de forma conjunta. Pero la realidad es que yo quería hacer un súper viaje, y esta fue la disculpa XD

Estando allí me dieron las llaves de nuestra casa, me compré mi primer coche, cogí varias bajas por contracturas gordas (¿bajas un autónomo?) y decidí que quería tener un hijo.

Sí, a los 5 años de tener la pelu, decidí que quería ser madre, y que aquellos horarios eran incompatibles con la vida. Con la vida maternal.

Soy de ideas fijas, y siempre pensé que si algún día era madre, sería para criarlo yo, no para dejarlo con abuelas o guarderías. Y como la situación nos permitía el lujo de poder prescindir de mi trabajo, traspasé el negocio, y me quedé embarazada.

Segunda fase: la reconversión

Con los años y el bebé en el brazo, me di cuenta de que tenía que dar ejemplo. Quería mostrarle a mi hijo que él era capaz de hacer lo que quisiera en esta vida. Pero si se parecía un poco a mí, las palabras no le iban a gustar. Así que pensé que predicar con el ejemplo sería mucho más eficaz.

Y como lo que yo quería hacer desde siempre era fotografía, pues me puse con ello. Eso sí, en ese momento no pensaba en dedicarme de forma profesional. Sólo quería hacerlo para tener fotos bonitas de él y quitarme la espinita.

Pero con el tiempo, me di con la realidad en el morro. Me apetecía trabajar, pero no quería volver a trabajar para nadie. Quería disfrutar de su infancia, hacer mis propias reglas del juego. Ahora más que nunca, me parecía necesario.

Así que la fotografía se volvió mi forma de vida y mi trabajo casi de manera natural. Y a los 7 años de traspasar el negocio, el local se quedó vacío. Volvió a mí.

Pensé en volverlo a alquilar. Pero me daba pereza. Y además, empecé a pensar en la cantidad de luz que tenía. Porque cuando era peluquera ya estaba obsesionada con la luz, y las dos fachadas que tiene las forré de cristal. No veas que gracia para limpiar…

Y así fue que volví a Suances, a este local que hoy está viendo su primera remodelación exterior. La fachada por donde se entra cambiará para siempre. Dejará de ser gris y aburrida para llenarse de color y formas preciosas. ¿Quieres verlo?

Si quieres conocer el estudio

Como ves, este pequeño rincón tiene mucho significado para mí. Es una parte muy importante de mi historia, y este mes de mayo lo quiero celebrar. Me apetece mucho hacer cosas allí, disfrutar de esa luz, de la intimidad que podemos encontrar en él. Así que si te apetece conocer el estudio, ahora tienes una disculpa increíble, porque he preparado unas mini sesiones con las que además celebramos también el día de la madre.

Porque es un regalo darnos un rato de diversión con ellos, y además tener el recuerdo para siempre.

¿En qué consisten estas sesiones?

?? Son sesiones para mamá. Así que podrás venir con tus cachorros al estudio a jugar y mimaros en exclusiva (máximo 3 niños, consultar si son más).

?? Serán fotos naturales, espontáneas, divertidas y llenas de amor. Como vosotros.

?? La sesión será de 20 minutos, el tiempo ideal para que los peques lo den todo y no se cansen.

?? En 24 horas tras vuestra sesión, te enviaré un email con una galería online desde la que podrás elegir 5 fotos. ¡Te llegarán en un periquete!

??Estas sesiones sólo se realizarán durante los martes del mes de mayo, por lo que hay plazas limitadas.

?? La inversión es de 50€, y el amor por tus hijos infinito.

?? Si no quieres quedarte sin esta experiencia, escríbeme al mail info@rebecalopeznoval.com y déjame tu número de teléfono para que me ponga en contacto contigo. O llama al 657 210 578.

?? Es un regalo ideal para el día de la madre, para esa amiga que acaba de tener un bebé, o porque te mereces un capricho y punto pelota.

¡Nos vemos en mayo en el estudio y lo celebramos juntas ♥!

Rellena el formulario para reservar tu sesión:

 

Cantabria con niños | Collados del Asón

Cantabria con niños | Collados del Asón

Para este año me he pedido, entre otras cosas,  salir más a la naturaleza. En forma de bocata y manta, a caminar, reír y respirar aire de ese que te recarga las pilas para toda la semana. Y me lo he pedido con amigas, que siempre ayuda tener buena compañía y reír en grupo. Son actividades ideales para hacer en familia, compartir con los más pequeños y llegar a casa escuchando a tu hijo en el coche que le ha encantado compartir contigo ese día, mientras disfrutaba como loco con sus amigos.

Y así hemos empezado abril en esta casa.

Caminar cansa, a los mayores y a los pequeños. Pero tiene algo mágico cuando lo haces por paisajes como el de los collados del Asón. Conectar con la naturaleza, con el camino y con tu propio cuerpo mientras se esfuerza por subir, bajar, y no perder el equilibrio, es un ejercicio apto para todas las edades, y muy deseable en algunas como la nuestra.

Este rincón de Cantabria nos hizo de telón de fondo para disfrutar este pasado sábado. Y aunque el tiempo no prometía respetarnos, no nos fue tan mal.

Destino: los collados del Asón.

Para llegar, elegimos el camino que pasa por la Cavada, sube el puerto de Alisas, y te lleva directo a Arredondo, y de allí, al valle del Asón. Sólo el camino hasta llegar allí, ya merece la pena.

 

Es una zona con muchas posibilidades. Si estás por Cantabria de visita, y no quieres invertir un día completo en hacer una ruta, puedes acercarte en coche y disfrutar del paisaje, parar en algunos puntos de interés de los que te hablaré más tarde, y conocer la zona. De verdad merece mucho la pena.

En ruta: datos de interés.

Edades de los niños:

Los protagonistas del día fueron los peques, no podía ser de otra forma. Entre 5 y 9 años, hicieron la ruta bastante bien, aunque para la peque del grupo hubo momentos duros que hizo con su padre a los hombros. Pero en general creo que es bastante asequible a partir de esta edad.

El clima:

Iniciamos la ruta con sol, pero con un viento muy frío. Las montañas más altas tenían nieve, y se notaba. Nosotros hemos realizado esta ruta un 6 de abril. La primavera está recién entrada y venimos de unos días con bajada de temperaturas y bastantes lluvias. Lo mejor, como siempre en la montaña, es llevar ropa de abrigo y agua.

Al final de la ruta nos granizó.

El camino:

La primera parte transcurre por pista. A mí, personalmente, no me gusta nada andar por este tipo de camino. Pero más tarde disfrutamos de camino por prados y senderos de montaña. Muchos más divertidos 😀

Hay cierto desnivel que salvar a lo largo de la ruta, pero no se hace demasiado pesado. Lo peor para mí, como he dicho antes, es el tramo de la pista, que además es prácticamente entero en cuesta.

El recorrido tiene una parte lineal y otra circular. Puedes ver el mapa y datos técnicos en este link que te dejo.

Dependiendo de la época, encontrarás más o menos agua a lo largo del recorrido. en nuestro caso hemos tenido que cruzar varias veces el río, ya que se colaba en partes del camino por el deshielo. Aunque tampoco hemos encontrado cantidades muy grandes de agua.

También vimos nieve. Especialmente en la zona más alta. El último kilómetro aproximadamente hasta llegar al cañón, tenía bastante cantidad. Nada impracticable. Pero en épocas de más nieve no te recomiendo ir, especialmente con niños.

 

Tiempo invertido:

Nosotros comenzamos a caminar a las 11:30. Paramos a comer a las 14, y en ese espacio de tiempo anduvimos 4 kilómetros solamente XD

Parábamos cada dos por tres. A observar, a saltar, a escalar…

Es una pena, porque los mejores sitios para parar a comer están al principio de la ruta. Y los peques querían quedarse en ellos.

Después de la comida acabamos de subir hasta el cañón. Este tramo fue precioso. El camino cada vez tenía más nieve. La subida entre rocas, y un pequeño bosque, hacen de ese tramo algo muy especial.

No recuerdo a qué hora llegamos al cañón. Pero decidimos bajar por el mismo sitio, ya que venían nubes con muy mala pinta y estábamos bastante altos. Pero al llegar a él puedes continuar y hacer el descenso por otro camino.

Llegamos al aparcamiento a las 18:30 aproximadamente.

Recomendaciones

  • Si puedes, te recomiendo que lleves en la mochila una manta para el suelo. Nosotros tenemos una que no cala y es ideal para estas zonas donde suele haber mucha humedad. Como al avanzar no vas a encontrar zonas muy buenas para comer, puedes ponerte en cualquier lado con ella.
  • No te olvides de llevar abrigo. Gorro, algo para el cuello y guantes. Ocupan poco y si sale frio, lo vas a agradecer eternamente.
  • El chubasquero es otro imprescindible. No pesa y te salva si llueve.
  • Botas de montaña. Si vas en verano, igual no son tan necesarias. Pero el resto de las estaciones son muy húmedas, y el camino tiene varias zonas de agua. Los pies de los que iban en playeras, se calaron 😉
  • Ropa de cambio para todos. Para los pequeños estamos acostumbrados a llevarla, pero para nosotros no es menos necesaria. Si te mojas vas a estar muy incómoda. Así que lleva cambio de ropa, calcetines y calzado especialmente. En el coche no pesa y lo vas a agradecer.
  • Bastones o palos. En esta ruta los he agradecido especialmente. Hay una zona de subida (o bajada) con bastantes rocas, y estos te ayudan con la estabilidad. También te ayudan a cruzar el río.

Imprescindibles.

Antes te conté que era una zona preciosa para visitar, aunque no hagas rutas por la montaña. Si vienes de vacaciones a Cantabria, es una zona muy a tener en cuenta.

Mis favoritos:

  • El mirador del puerto de Alisas. Tiene unas vistas espectaculares. A la derecha ves el mar y Santander. Si miras a la izquierda, el interior de Cantabria a tus pies. Un contraste brutal. No dejes de parar.

No tengo fotos porque nosotros paramos a la vuelta y yo ya estaba muerta de frio.

  • El mirador del Asón. En este mirador puedes deleitarte con la cascada de unos 70 m donde nace el río Asón.

Me han dicho que…

  • No he estado aún, pero tras subir a lo alto del Asón, puedes continuar por la carretera hasta la zona del río Gándara. Puedes disfrutar de comer en el área recreativa y de todo lo que puedes encontrar allí, a parte de su paisaje. Lo tengo en mi lista de pendientes. Aquí te dejo un link con algo más de información.

 

Espero que hayas disfrutado del pequeño viaje visual, y que si te animas a hacer la ruta, o a pasar por la zona, me lo cuentes. Estoy segura de que te va a encantar.

 

 

 

 

 

Cantabria con niños: Potes

Cantabria con niños: Potes

La primavera ha entrado con una fuerza arrolladora, y eso se traduce en paisajes increíbles, explosión de vida y muchas ganas de salir a disfrutar en familia de nuestra tierruca.

El pasado fin de semana celebramos el cumpleaños del padre de la criatura, y nos fuimos a celebrarlo a unos de los pueblos más emblemáticos y bonitos de Cantabria. Potes es un lugar mágico que te azota los sentidos con sus montañas y picos, calles empedradas, gastronomía contundente no apta para blandos y una bebida típica de las que te hacen escupir fuego: el orujo.

Nosotros, que somos una familia poco típica, nos fuimos a comer a un restaurante mexicano y el orujo no lo vimos más que en botellas que te encuentras en los portales de la calle principal. Eso sí, del empedrado disfrutamos un montón. Y del río, y del micro clima de este pueblo, que nos regaló un calorcito poco propio de un 23 de marzo.

 

Si venís a Potes con la familia, podéis disfrutar un montón sólo con pasear. Comer de restaurante no es obligatorio, de hecho nosotros la mayoría de las veces nos vamos con un bocata o una tortilla hecha en casa. Es un zona preciosa para buscar un prao y tirar una manta. Mirar al cielo y a las montañas y tirar piedras en el río.

Comer en Potes

Ya te lo he comentado antes, este lugar se caracteriza por las comidas tradicionales. El cocido lebaniego es el plato estrella. No importa si es verano o invierno, la cuchara aquí es la reina en los menús. También te puedes comer una buena carne, y disfrutar de quesos como el de Tresviso. Un queso picón que lo odias o lo amas ( a mí me encanta).

Nosotros, en esta ocasión, quisimos conocer un restaurante mexicano del que nos habían hablado muy bien. Se hace un poco raro ir a este pueblo a degustar comida de otro continente, pero teníamos ganas de la comida de este país, y nos pareció una ocasión perfecta para acercarnos a probarlo. ¡Y no fallamos!

Los nachos estaban muy buenos, aunque personalmente los he comido más ricos. Pero el resto estaba delicioso sin comparación que valga. Especialmente sus postres.

Un típico mousse de limón que nos flipa a toda la familia, una especie de crepes con dulce de leche (perdonadme las mexicanas que me leéis, no recuerdo su nombre) y una tarta 3 leches. Quisimos morir de placer con cada bocado. Compartir postres es bien, así comes de todo sin cargo de conciencia (o al menos no tanto cargo de conciencia).

 

El cumpleañero y el Señor Bajito dejaron su veredicto: “repetiremos”

El Señor del restaurante es majísimo. Preguntaba a Gabriel como a uno más (puede parecer una tontería, pero no todas las personas hablan a los niños y les preguntan su opinión como si contara). Y la pregunta final fue dirigida él además:

-¿Te ha gustado?

~ Mucho.

– ¿Volverás?

~ Sin duda.

¿Qué hacer en Potes con los niños?

En la comarca de Liébana hay mucho que ver. El monasterio de Santo Toribio, subir hasta Fuente Dé, y un sin fin de actividades en la naturaleza.

Si no tienes mucho tiempo, o si sólo quieres un día tranquilo donde lo importante sea la familia, puedes caminar un poco por las calles de este pueblo pequeño pero lleno de rincones preciosos.

A los más pequeños les encantará, sobre todo, pasea por el camino junto al río. Tirar piedras siempre gusta. Además, hay una zona libre de pesca siempre y cuando vuelvas a soltar al pez. Si os gusta esta actividad, traed caña.

También te puedes sentar en la plaza, charlar y dejar que ellos jueguen. A veces el mejor momento es cuando suceden cosas tan cotidianas rodeada de unas vistas impresionantes e imponentes.

 

Datos e información de interés

  • Las fotos que ves están hechas recién entrada la primavera. El paisaje cambia durante todo el año, así que puede que lo veas diferente cuando vengas. (Marzo 2019)
  • Para llegar a Potes, subirás por una carretera llamada La Hermida (la da nombre uno de los pueblos que encontrarás en el camino, que además tiene un famoso balneario. Es una carretera llena de curvas, junta a un río y entre montañas que harán que te pases el viaje con la boca abierta.  Actualmente la están arreglando y ensanchando para que sea más cómoda de transitar. (Marzo 2019)
  • En esta zona hay muchísimas rutas de montaña. Una muy famosa (yo la he realizado muchas veces a lo largo de mi vida) es la subida al pueblo de Tresviso. Es muy dura, pues se trata de subir constantemente para después bajar. Pero si os gusta la montaña, es muy recomendable. Puedes ver un vídeo espectacular a vista de dron aquí.
  • Si piensas venir, te recomiendo que lo hagas temprano, especialmente en temporada alta. Potes es un pueblo que suele albergar muchas ferias y actividades, además de ser un lugar muy turístico. Aparcar se puede volver complicado si llegas hacia la hora de comer.
  • El restaurante en el que comimos se llama Las mañanitas. Te dejo por aquí la información, por si te apetece contactar (te recomiendo reservar).

 

Nosotros pasamos un día precioso, y estoy segura de que si te acercas a este pueblo, lo disfrutaréis mucho también. Si lo haces, no dudes en escribirme y contarme vuestra experiencia. Y si lo haces, y quieres que os acompañe para recordarlo para siempre en fotografías, puedes escribirme a info@rebecalopeznoval.com , estoy a un click de distancia estés donde estás.

Nos vemos pronto.

Feliz día ♥

5 razones para imprimir tus fotografías

5 razones para imprimir tus fotografías

Sumergidas de lleno en la era digital, nuestras casas se aligeran de libros, de agendas, de fotos, y en definitiva, de todo lo que tiene que ver con el papel. Marie Kondo estará encantada.

Pero yo soy una gran defensora de este material tangible, con textura, olor y vida propia. Así que hoy te quiero contar algunas de las razones por las que, para mí, es imprescindible imprimir nuestras fotografías.

Evitar lo inevitable

Esta es la razón más grande y poderosa: no perder nuestros recuerdos.

Porque las hay que son más románticas, pero otras, son puramente necesarias, un seguro de vida de tus recuerdos.

No me canso de decirlo, y es que es así. Nadie nos puede garantizar la continuidad del formato digital. Al menos no tal y como lo conocemos hoy. Es un hecho. Y si no, fíjate lo que le pasó al VHS, o a los cassettes. Extinguidos, caput.

Imagina que dentro de unos años, la evolución hace que tampoco podamos visualizar nuestros archivos, ¿qué hacemos? Pues sencillamente perder todos los recuerdos de nuestra vida en familia. A mi esta obsesión es la que me hace crear álbumes cada año.

Y creo menos de los que debería, porque los algunas vacaciones las tengo solo en versión digital. Pero siempre cuelo alguna en el álbum anual, para recordar dónde fuimos.

No volver a verlas jamás

La razón anterior es de mucho peso, y diría que esta, estaría dentro de la anterior. Porque si no las ves, es como si no existieran.

Y es que si nos ponemos a pensar en las fotografías de hace 10, 15 años, ¿somos capaces de encontrarlas? ¿Sabemos dónde están? No sé, quizá tú sí las tengas localizadas, y bien archivadas. Pero yo no.

Porque es así, los discos duros se llenan, se cambian, ¡se rompen! Y si pasa algo de esto, adios a los recuerdos, a las miles de fotografías guardadas. Ahora solo podrás hacer uso de tu memoria, porque las fotos ya no van a volver.

Siento el drama, pero es que realmente me parece tremendo delegar todos nuestros momentos a una máquina, sabiendo que en algún momento va a fallar.

Hoy en día, lo más seguro es la nube. Pero no es nuestra, no tenemos un control sobre estas empresas, así que también puede terminarse, y con ellas, todas nuestras fotos.

Cantidad vs calidad

Las cámaras digitales nos han dado una libertad increíble. Es maravilloso poder irte de viaje sin límite de fotos, sin comprar carretes e ir contando las fotos que haces. Es una gran ventaja del sistema, desde luego.

La parte no tan buena: que tenemos miles y miles de fotografías almacenadas, que entre tú y yo, son unas iguales que las otras, y que su calidad es bastante dudosa.

Tener tantas fotos nos es algo bueno en realidad. Dificulta verlas.

Porque, piensa en ese momento en el que llegas a casa de tus amigos que han vuelto de un viaje estupendo por Cancún, y tú sólo quieres levantarte del sofá y dejar de ver fotos y fotos en una pantalla.

Imprimir nos permite seleccionar nuestros mejores momentos y recuerdos. Ordenarlas y archivarlas. Mucho más fácil, bonito, cómodo y rápido. Sentarnos 20 minutos en el sofá y ver las 50 mejores fotografías del viaje a Cancún, ¿no te parece?

Decorar con fotos

Sentarse a ver fotos es un momentazo. Pero, ¿qué me dices de la posibilidad de verlas solo con posar la mirada en una pared o un mueble?

Poder tener tus recuerdos vivos y presentes, y que formen parte de tu hogar es uno de los grandes beneficios de imprimir nuestras fotografías.

Seguramente esta es la parte que más aplicamos: alguna ampliación de nuestra boda y alguna de nuestros retoños.

Las paredes se llenan de vida y hay verdaderas maravillas para inspirarte y decorar con tus recuerdos.

La experiencia

He dejado la parte romántica para el final. Pero es mi razón favorita sin duda.

Ver las fotos en una pantalla no tiene ni punto de comparación con poder tocarlas e incluso olerlas. Las fotografías impresas toman una nueva dimensión, y consiguen que nuestros sentidos del tacto y el olfato también se pongan en funcionamiento. La experiencia es mucho más rica, más completa. Solo de esta forma podemos llegar a revivir nuestros recuerdos de una forma tan especial y única.

No me malinterpretes, la pantalla está muy bien en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando estamos lejos de la familia, y podemos enviarles fotos en segundos.

Pero estoy segura de que a la abuela, que está a 500 km de distancia, la hará una ilusión enorme recibir un paquete bonito lleno de las fotos de sus nietos, aunque tarden un poco más en llegar.

 

Estas son las razones que suelo dar cuando alguien me pide una sesión sin nada impreso. Me da un dolor de corazón increíble, especialmente porque en ese momento estáis invirtiendo un dinero, y el hecho de pensar que todo eso puede desaparecer, me aterra. Lo digital es intangible y perecedero. El papel perdura en el tiempo, y además ocupa un lugar, un lugar especial en tu hogar.

Y si tú también quieres tu sesión de fotos, no dudes en contarme tus ideas, dudas o cualquier cosa que quieras compartir escribiéndome en el siguiente formulario. ¡Os estoy esperando a ti y a tu familia!

Documentar hoy para recordar mañana

Documentar hoy para recordar mañana

Hoy vengo con un hecho: cuanto más mayores son nuestras criaturas, menos fotos tenemos de ellas. Además, esto se acusa en las familias en las que hay más de un hijo, porque hay que diversificar la atención, y claro, se complica la cosa.

Camino de los 10 años (aún nos queda medio año, eh!) la cantidad de fotos del Señor Bajito ha mermado considerablemente.

Si buceo por el archivo de años anteriores, el número es muchísimo mayor. Y este año, para mi sorpresa, casi no tenía fotos cuando me puse a preparar mi regalo de reyes (fotos impresas).

Así que consciente de esto, me dije a mí misma que no podía ser. Que ahora no era algo importante, pero que dentro de unos cuantos años, iba a echar de menos ese agujero en la documentación de su vida.

Documentar las diferentes etapas de tu vida en familia

Menos mal que para todo hay solución, y hacer fotos es lo mío.

Y es que regreso al blog con una noticia que me pone el corazón contento.

Allá por el 2012, un grupo de madres y fotógrafas, nos juntamos en un primer proyecto en el que nos retratamos con nuestros peques, para luchar contra aquello de que nosotras nunca salíamos en las fotos.

De ahí salieron fotos con valor sentimental más que otra cosa. Ahora las miro y no nos reconozco, ¡qué joven, y qué pequeño el Señor Bajito!

Parece que han pasado muchos más años. Pero ya van unos cuantos.

Pero cuando las miro, soy capaz de volver a ese instante, incluso soy capaz de sentir esas manitas sobre mi piel, agarrándome fuerte.

En 2013, y de ese grupo de madres, nació Litel Pipol. Una foto semanal para documentar el crecimiento de nuestras criaturas. Un proyecto precioso, en el que estuve inmersa algo más de dos años. De ahí tengo una buena cantidad de fotos que siguen formando parte de mis favoritas. Algunas incluso forman parte del proyecto “Hazme Libre”.

En 2019 parece que nos juntamos de nuevo algunas de esas madres, esta vez con la idea de retratar la preadolescencia. Según la wikipedia, el Señor bajito ya está dentro (de 9 a 13 años). A mí me cuesta creerlo, porque es aún muy pequeño. Pero la realidad es que ya tiene sus momentos, y cuando lo veo acompañado de sus amigos, me doy cuenta de que no está tan lejos como me parece.

Así que me sumo a este proyecto bonito, en el que trataremos de dar voz a esta etapa tan bonita y poco cuidada en general

Esta vez lo haremos un par de veces al mes, para no morir en el intento. Y podrás seguir el proyecto en Instagram.

Cuando dejas de hacer fotos

Y es que me viene genial meterme de lleno en un nuevo proyecto, porque el trabajo te arrastra, y estaba dejando de hacer fotos por placer. Y ser consciente es el primer paso para ponerle solución a las cosas. Así que aquí estamos de nuevo: documentando vidas.

Y es genial hacerlo en compañía de otras madres con las que he compartido tantos momentos. Es un reencuentro precioso para todas, también para los protagonistas de nuestras fotos. Estoy deseando ver cómo crece el feed con todas estas personas ♥

Documentar hoy, para recordar mañana

Y con esa idea de documentar también vuestra vida, he creado estas sesiones de estudio. Son ideales para hacerlas de forma recurrente y que no os perdáis ningún cambio en ellos mientras crecen.

Son cortitas, para que no se cansen ni se aburran. Son libres: podemos saltar y jugar. Son con luz natural, para que no molesten las luces de los flashes. Y son naturales como la vida misma.

¿Te apetece? Escríbeme y hablamos ♥

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Abrir chat
Cuéntame qué necesitas.