Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
¿Qué ponerte para una sesión de fotos?

¿Qué ponerte para una sesión de fotos?

¿Qué ponerte para una sesión de fotos? Creo que es, con diferencia, la pregunta que más me hacen mis clientas. ¿Qué me pongo para mi sesión de fotos? Es un tema que les agobia, son fotografías importantes para ellas, ya sean para temas personales o profesionales, y no hay que olvidarse de que es una inversión.

Además, cuando te haces una sesión de fotos, quieres que sea algo duradero, que dentro de unos meses, o de unos años, veas tus fotos y pienses: me encantan, me gusta muchísimo lo que reflejan, soy yo.

Cómo elegir las prendas para mi sesión de fotos

A la hora de buscar las prendas que vamos a llevar en nuestras fotos, nos surgen dos dudas:

1) ¿Qué me pongo para gustarme?

2) ¿Qué prendas son adecuadas para una sesión fotográfica profesional?

Para la primera pregunta, debes primero mirarte en el espejo y decidir cuáles son tus partes favoritas de tu cuerpo. Es importante que seas capaz de encontrar por lo menos tres, y a poder ser, fuera de zonas como tu cara o tus manos.

¿Por qué digo esto? Me encuentro muy a menudo con mujeres a las que les cuesta descubrir esas zonas de su cuerpo. Así, es difícil sentir confianza en nosotras mismas cuando nos enfrentamos a la cámara.

Lo que te pido es que te enfoques en esas zonas que son tan bonitas y que las potencies, que te centres en ellas, que te olvides de esas otras que no te gustan tanto.

Ganarás confianza, te verás mucho más guapa, y así conseguirás ir a la sesión más tranquila y segura de ti misma.

Elige aquellas prendas que más te gusten, las que sabes seguro que te favorecen y te hacen un cuerpo bonito y armónico.

También es importante que te sientas cómoda con ellas, si no, esa sensación se reflejará en las fotos, y el resultado no será tan natural.

Antes de la sesión, asegúrate de hablar muy bien con la persona que vaya a hacerte las fotos sobre dónde se van a realizar. ¿Serán en exteriores, en interiores o en un estudio? Está claro que la ropa puede ser diferente para los tres espacios, por lo que siempre será mejor prevenir.

Como truco para elegir tus colores, ten en cuenta que los cálidos añadirán volumen y los fríos lo reducirán, úsalos en aquellas zonas que más te convengan.

Y mucho cuidado con algunos estampados, los cuadros pequeños, algunas rayas y pequeños lunares pueden crear una distorsión visual muy molesta.

Es muy importante que pienses en qué quieres transmitir con esas fotografías y busques las prendas que te ayuden a conseguirlo. Sé tú misma, no intentes disfrazarte para parecer más profesional.

Sé coherente, relájate, confía en ti y déjate guiar por tu fotógrafo. Así, el resultado será espectacular.

Soy Sara Pellicer, Asesora de Imagen, y te ayudo a encontrar tu esencia, a ser más feliz y a mostrar tu personalidad a través de la ropa que eliges cada día. Te invito a que visites mi web y me sigas en Facebook e Instagram.

¿Qué hacer cuando tu hijo se aburre en casa?

¿Qué hacer cuando tu hijo se aburre en casa?

Una cree que, después de tanto tiempo sacándose trucos de la manga, la próxima vez será todo coser y cantar. Pero qué va. Aquí sigo, estrujándome los sesos cada vez que una situación me crea un dilema y me frustra.

La cosa es que hace unas semanas, el padre de la criatura tenía planes pero el Señor Bajito y yo no teníamos ninguno.

Se juntó con un fin de semana lleno de agua y tormentas con las pocas ganas de salir de casa y mi cabeza casi explota. De nuevo, esa pregunta, ¿qué hacemos? Pero conseguí reconducir mi frustración y conseguimos un plan casero de lo más molón.

Así que en la línea de algunos de los últimos post, hoy vengo con recursos que quizás te sirvan a ti también para estas crisis caseras. Y seguro que abren el hilo de comentarios y tú me aportas a mí mil ideas más para días como estos.

La tormenta perfecta

A ver, la cosa era así: predicción de tormentas, lluvias a tutiplén y un partido que el Señor Bajito quería ver y yo no. Estábamos abocados al fracaso. Así que me siento especialmente buena madre y buena persona, porque conseguí frenar todo eso. ¡Medallita, por favor!

No te voy a engañar, pasé un momento de pataleta. No quería hablar y estaba enfadada. Me visualizaba encerrada y sin nada que hacer el fin de semana, que son los días que tenemos para ser más libres, y eso me ponía de muy mal humor. Pero cuando conseguí respirar hondo, tracé el plan perfecto.

Busqué la mejor forma de comunicársela al Señor Bajito, porque hay que recordar que él tampoco estaba muy receptivo. Pero sabía que no podría resistirse.

Así que nos hicimos una comida rica a base de crema de calabaza y torta de maíz con verduras y pollo. Era la primera parte del plan, ganármelo por el estómago. Es maquiavélico, lo sé, pero funciona.

Mientras se relamía, le conté que había pensado en algunas cosas para el día en casa. Me miró expectante.

– Señor Bajito, tengo un plan para la tarde.

– A ver, cuenta.

– Podemos construir un puente.

– ¿Un puente? Mamá, ¿en qué estás pensando?

– ¿Recuerdas ese puente de madera que trajo tu tío de Oporto? ¡La maqueta  del puente!

– ¡Aaaah! Lo recuerdo.

– Se me ha ocurrido que podemos montarlo juntos.

– Vale.

– Después, he pensado que como tú quieres ver el partido de fútbol y yo no, podemos hacer acampada en el salón y tú te ves el partido y yo descanso (traducido a lenguaje de mamás: me duermo los 90 minutos de partido).

– ¡Molaaaaa!

– Quizás entre una cosa y otra nos veamos una peli y comamos palomitas. Y… ¿Me dejarás hacerte fotos?

– ¡Todas las que quieras, mamá!

El plan iba viento en popa.

Salón patas arriba

Mover mesa, traer colchón de la cama grande al salón, descolgar cuadros… esas típicas cosas de domingo que son bastante entretenidas. Parece que estás montando un fuerte.

Y así, tras comer, nos pusimos manos a la obra con el puente de Oporto, que se nos ha quedado a medias. Pero eso es bueno, tenemos actividad para otro momento de crisis como este.

Un poco de música, correr las cortinas para que entre toda la luz que se pueda, acercar la mesa a las ventanas (os recuerdo que el día estaba de tormenta y había que ir a la caza de toda la luz natural que hubiera).

¡Qué divertido es montar, ensamblar, lijar y construir! Más de lo que recordaba.

También hubo momento “mamá, ponte en las fotos, y yo las hago“. Locura (y felicidad) total.

Sin duda, el momento favorito fue cuando nos llevamos el colchón enorme y pesado de una punta de la casa a la otra. Saltar, rodar, voltereta por aquí, mortal por allá. La cámara no daba a basto.

Y después de tanto salto, un poco de descanso: palomitas y peli.

Dormir en el salón es una experiencia divertida. De vez en cuando es bueno salirse de lo normal y hacer algo un poco diferente. En tu casa, ¿qué hacéis cuando os ataca el aburrimiento en familia? ¿Me lo cuentas?

Si necesitas más ideas, te recomiendo que leas el plan de cine familiar de hace unas semanas.

Y si tienes un plan molón, y quieres guardarlo para siempre, me encantará ser testigo y ayudarte a que perdure en el tiempo.

Quiero aprender a hacer mejores fotos a mi hijo

Quiero aprender a hacer mejores fotos a mi hijo

Esas fueron las palabras que busqué en Internet cuando empecé en esto de la fotografía.

Las escribí así, a piñón, formulando mi deseo, porque eso era lo que quería conseguir por encima de todo. Mejores fotos de mi hijo. La cámara para mí era sólo una herramienta, el medio para conseguir el fin. Quiero hacerle fotos bonitas al Señor Bajito (muy muy bajito por aquel entonces), señor Google, ¿me entiende usted? Deme la respuesta, oh, gran pozo de sabiduría.

Veía fotos preciosas por Internet, y eso que aún no existían ni Pinterest ni Instagram, y yo sólo quería conseguir aquello para mí, para él cuando fuese mayor. Porque, entre otras cosas, sabía que tenía una buena herramienta y, por supuesto un buen modelo de cámara, así que me fastidiaba un montón no tener un resultado final decente.

Pero el resultado final no lo es todo.

Siempre enfocada en mi empeño de conseguir algo mejor, algo digno, me puse a la búsqueda de información que pudiese asimilar con facilidad. Desde entonces la cantidad de blogs y canales de YouTube que nos muestran cómo hacer mejores fotos, ha aumentado una barbaridad. Ahora hay mucho material bueno y fácil de digerir, por aquel entonces la cosa estaba más complicada, pero empezaban a despuntar varias páginas interesantes.

Pero entendí que el resultado final no era lo más importante, ni lo que más me iba a motivar para seguir aprendiendo o seguir haciendo fotos. De hecho, me di cuenta de que no era una buena motivación. Porque a lo largo de mi vida había buscado siempre aprender algo para hacerlo bien, perfecto, o al menos de la mejor manera posible. Y este anhelo tan obstinado siempre me había causado mucha ansiedad y pocas satisfacciones. No te puedes exigir tanto sin evitar quemarte.

Así que decidí dejarme llevar, relajarme y ver hasta dónde me llevaba todo aquello de aprender fotografía, pero sin forzarme. Y pronto experimenté el cambio. Ya no me agobiaba por no llegar a lo que quería, lejos de eso, me encantaba estar detrás de la cámara registrando todo lo que veía.

Al principio las fotos no eran gran cosa, pero la motivación era muy grande y, sobre todo, disfrutaba tanto que mejoré, como suele decirse, sin prisa pero sin pausa, sin agobios y pasando buenos ratos durante el proceso.

Esto es para ti, mamá.

Cuando una se convierte en madre es fácil que pierda el rumbo, especialmente durante los primeros meses de la maternidad. Tu mente y tu cuerpo están sólo disponibles para esa personita que acabas de parir y con la que sientes la mayor de las conexiones. Pero cuando poco a poco tu cuerpo y tu mente te piden mirar más allá, puede que te des cuenta de que no sabes muy bien qué hacer, cómo recuperar tu propio espacio. Y por supuesto la sociedad no nos ayuda a encontrarlo.

En mi caso, y me consta que le ocurre a otras madres, la fotografía ha sido la válvula de escape. Pero no sólo eso. Ha sido y es una forma diferente de relacionarme con mi hijo, una manera de estar juntos, de mostrarle el mundo de una forma diferente.

Y, sobre todo, es un medio que me ayudó a crear mi espacio, algo mío, algo para mí. Para recuperar eso que se había perdido.

Mejor en compañía.

¿A quién no le gusta sentirse arropado, que le animen y le respalden? En especial cuando tienes algo emocionante entre manos, el impulso de compartirlo con otras personas que comprenden por lo que estás pasando es difícil de dominar. ¡Quieres contárselo a todos! Quieres hablar a todas horas de lo que estás aprendiendo. Necesitas mostrárselo a más gente.

Por eso en mis inicios busqué grupos para poder preguntar y seguir aprendiendo con otras mamás como yo. Y me he dado cuenta de que es lo que más poder tiene. El apoyo de personas con unos intereses similares a los tuyos y el sentirte comprendida es otro de los grandes regalos que me ha dado la fotografía.

Fotografía desde cero: aquí comienza tu propio viaje (y continúa el mío).

Como sabes, mi vida y la fotografía comparten ahora una misma ruta. Ya no se pueden separar. Son las mejores compañeras de viaje. Porque todo lo que recogí durante el proceso de aprendizaje, mi experiencia personal, lo he ido plasmando en los cursos que imparto. Y en unas semanas daré inicio a una nueva edición del curso básico, donde la magia empieza: Fotografía desde cero.

Si estás a punto de escribir en tu buscador “cursos sobre cómo hacer mejores fotos a mis hijos“, ¡me alegra que hayas llegado hasta aquí! Porque si te apetece aprender y no sabes muy bien cómo empezar, puedo ayudarte.

Quiero que tú te sientas acompañada y guiada en este camino que yo comencé sola, y por eso te invito a una clase GRATUITA que impartiré el próximo martes 24. Es ONLINE, así que puedes atender desde cualquier parte del mundo. Y si no puedes asistir en directo, te mandaré la grabación para que la veas más tarde. Para mí sería un honor que te iniciaras en la fotografía de mi mano.

Juntas conseguiremos que alcances tu deseo de mejorar tus fotos, que recuperes tu tiempo y tu espacio y, por encima de todo, que disfrutes de todo el proceso.

Porque de toda la historia que te he contado, lo importante fue, sin duda el viaje que me llevó adonde estoy ahora. El viaje, no el destino. Puesto que durante el camino viví experiencias que me hicieron una persona distinta, momentos únicos que (¡por fin!) conseguí plasmar en mis fotografías. Y aunque he terminado teniendo un profundo conocimiento de la fotografía y he alcanzado el objetivo que dio inicio a la aventura, tengo la convicción de que lo realmente valioso, la mayor de las enseñanzas, es esta: aprender fotografía desde cero ha sido un viaje largo y hermoso.

¡Y el viaje continúa!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies