Una experiencia navideña diferente

Una experiencia navideña diferente

Ya estamos bien metidas en noviembre y cuando menos te des cuenta ¡zas! Diciembre te cae con todo el peso de su turrón. Ese mes que llena todas las casas con niños de emociones, caras de felicidad, sorpresa e ilusión.

Mira que no soy yo muy navideña. A poco que me conozcas, ya lo sabrás. Pero también reconozco que desde que El Señor Bajito está en mi vida, me gustan un poquito más. Porque las navidades con niños, son otra historia. Se lleva todo con otro espíritu. Es uno de esos momentos en los que nos ponemos en su lugar y tratamos de ver cómo es disfrutar de esta celebración a su edad (quizá, acordándonos un poco de cómo la vivíamos cuando nosotros éramos los niños).

Este año estamos muy tranquilos, es raro que en agosto no empezase a enumerarnos lo que iba a pedir a los Reyes… ¿Será que se está haciendo mayor y que a su niñez le queda medio telediario? Ains, madre… todo se acaba. ¿O será que el día menos pensado nos sorprende con una mega lista bien pensada y organizada de todo su pedido?

Pero no nos pongamos melodramáticas ni suspicaces. El hecho es que, lejos de creer o no en estas cosas, la ilusión de regalar y ser regalado es perenne. Aunque crezca, aunque el sentido de esta época cambie con el paso del tiempo y él lo viva de otra forma, seguirá siendo muy bonito hacerle partícipe de todo el proceso, el misterio y el contexto que nos deja esta época del año, ¿no crees? Y si queda constancia sobre papel, mucho mejor.

Blanca Navidad

Ya sabes que por estas fechas es muy típico sacar sesiones especiales, llenas de adornos navideños que evoquen la época en la que pronto estaremos. Pero chica, que yo no me siento identificada con eso. Y algún año lo he hecho, pero no me late, no me llena.

Para mí la fotografía infantil es de otra manera. Es espontaneidad, juego, libertad de movimiento. Risas, gritos y carreras. Y en Navidad nada de eso cambia. Y es que, en realidad, para retratarles a ellos, no hace falta nada más, ¿no te parece? Con sus personalidades y su alegría infantil hay de sobra.

Por eso, este año, me animo de nuevo con las mini sesiones navideñas, pero en versión Rebeca: estudio blanco y ELLOS + ELLAS (y vosotros, mamis y papis).

Sí, creo que es lo más acertado. Centrarnos en ellos, en su carita de felicidad, porque en nada viene Santa Claus, el Olentzero, los Reyes Magos, y su ilusión está en el aire… ¿te lo imaginas?

¿Cómo van a ser las sesiones?

Estas sesiones van a ser cortitas, de 30 minutos. Es el tiempo ideal, te lo prometo. Cada vez que hago sesiones cortas, me quedo alucinada de lo bien que responden los niños.

Pueden entrar al estudio un poco tímidos, pero en cuanto ven un colchón para saltar, y se dan cuenta de que allí pueden hacer casi lo que les dé la gana, se vienen arriba y disfrutan que no veas. Y yo con ellos ♥

Para mí lo importante de verdad es que estén a gusto, que disfruten con vosotros. Porque así es facilísimo hacerles fotos, y el resultado siempre es maravilloso.

Lo que recibes:

A parte de la experiencia y del ratito juntos, os vais a llevar a casa:

  • 12 fotografías en alta resolución para que podáis imprimir.
  • de regalo: un calendario en versión digital con una página por mes y una foto de tu hijo diferente en cada página.

La sesión fue breve y me maravilló lo mucho que se puede conseguir en tan poco tiempo. Me gusta que el estudio sea tan “minimalista”, da más relieve a los protagonistas de la sesión. Los niños se sintieron libres y a gusto desde el primer momento.

Cristina Vega.

El calendario

Al principio pensé en regalarte una tarjeta de felicitación, con una de las fotos de tus hijos. Pero no me convencía. Así que se me ocurrió encargar un diseño de calendario para que podamos meter tus propias fotos, 12 en total (1 por página). Y de esta forma, te acompañará todo el año.

Este calendario se entrega en formato digital, para que puedas imprimir tantos como quieras. Uno para vosotros, para las abuelas, para el tío que vive lejos y no ve a sus sobrinos…

Tendrá tamaño folio, y puedes imprimirlo en alguna copistería, para que lo hagan con un papel tipo cartulina y quede aún más bonito 🙂

La entrega

Como siempre, montaré una galería para que tú misma puedas hacer la selección.

Podrás seleccionar las 12 fotos que te entregaré en formato digital y que formarán parte de tu calendario.

Todo junto te lo entregaré mediante un link de descarga, para que lo tengas cuanto antes y sin moverte de tu casa.

Creo q el mejor resumen es que mi enana primero no quería entrar y después no se quería ir 🙂

Vane.

¿Dónde y cuándo serán las sesiones?

Tengo 2 ciudades y 2 fechas diferentes, toma nota:

  • En mi estudio de Suances (Cantabria): sábado 25 de noviembre por la mañana.
  • En Oh! La Luna (Alcorcón, Madrid): sábado 2 de diciembre por la mañana.

ATENCIÓN: sólo hay un máximo de 6 plazas para cada fecha y ciudad. Se agendará por estricto orden de reserva.

La inversión

Seguro que has llegado hasta aquí haciéndote esta pregunta, o puede que incluso, hayas bajado directamente a ver si lo veías. ¡Pues lo encontraste! ¿Cuánto cuesta una mini sesión navideña con Rebeca?

Las Mini Sesiones de Navidad tienen un valor de 121€.

Y estarás pensando, qué precio más raro, ¿no? Sin “comas 95” ni redondeos. Sí, un poco. Te explico: de cada sesión, 99€ irán destinados a mis gastos de negocio varios y 1€ para tomarme un café (o té, que yo café no tomo). Los otros 21€ serán donados a la Hacienda Pública, esa que hacemos entre todos. Ni un céntimo irá destinado a comprar espumillón, lo prometo.

*** Puede que esta última explicación sobre, puede que te haya dejado fría, o puede que te haya hecho gracia. No es mi intención incomodar a nadie, de verdad. Pero el cuerpo me pide explicar algunos conceptos, porque ser autónoma es muy duro y desde arriba no lo facilitan en absoluto. Cada vez que veas un precio de un pequeño negocio, recuerda que una gran parte de ese dinero, no es para esa persona. ***

¿Nos vemos?

Yo lo estoy deseando.Hace mucho que no hago sesiones de este tipo en el estudio y me encanta pasar la mañana con tantos niños y rodeada de risas.

Así que si te apetece tener la experiencia, el recuerdo y el calendario, escríbeme un mail (puedes hacerlo en el formulario que te dejo a continuación o directamente en la siguiente dirección: info@rebecalopeznoval.com). Y recuerda que sólo son 6 plazas por ciudad y fecha, y que la reserva se hace efectiva con el pago del 50% del valor total de la sesión (el pago se realiza mediante transferencia).

Consulta a todas las madres: ¿cómo será ese momento?

Antes de despedirme, te pregunto a ti, madre experimentada que tienes un hijo más mayor que el mío. ¿Cómo fue ese momento en el que se enteró de que todo esto de Los Reyes Magos era un cuento? O tu experiencia si decidiste no contarle nunca el secreto y dejar que se enterase de forma natural.

Me encantaría leerte en comentarios. Es un tema que me preocupa 😅 ¡Un abrazo! ♥

Preguntas frecuentes sobre la preparación de tu sesión de fotos de familia y sus respuestas

Preguntas frecuentes sobre la preparación de tu sesión de fotos de familia y sus respuestas

Como soy curiosa (no lo voy a negar) y tu opinión me importa (¿de qué otra forma podría hablarte de lo que de verdad te interesa?), durante la pasada semana lancé algunas preguntas en mi cuenta de Instagram con el objetivo de conocer de primera mano cuáles son las dudas sobre fotografía que atormentan esa cabecita, o cuáles los temas de los que más te gustaría aprender. Porque, aunque parto de la base de que si estás aquí es porque te agrada lo que hago y conectas con ello, me gusta preguntarte de vez en cuando porque sé que los gustos y las inquietudes cambian.

Así que, mientras editaba una de mis últimas sesiones, se me ocurrió fusionar los interrogantes con la tecnología para preguntarte directamente. Y como Instagram se ha vuelto mi red social favorita y ahora nos facilita hacer encuestas (desde el stories), me lancé a la aventura. Y realmente parece que estamos en sintonía. ¡Choca esos cinco!

Esto me alegra enormemente, la verdad. Porque entiendo que mi trabajo no es para todo el mundo. Por eso, una de las facetas de las que más me ocupo es de hablar con las familias que quieren contratar una sesión de fotos conmigo para asegurarme de que mi estilo de fotografía, es el estilo que están buscando.

El caso es que siempre que lanzo preguntas obtengo respuestas interesantes, a veces inesperadas. Cuando muchas de ellas se repiten, significa que son temas que os preocupan en común.

He recopilado esas preguntas frecuentes, les he dado respuesta y las he ordenado en 3 bloques que iré publicando por semana: las preguntas que te haces antes de reservar tu sesión, las dudas que surgen durante la sesión y las que te planteas después de la sesión.

Aquí va el primero de ellos:

Preguntas que pueden surgirte antes antes de reservar tu sesión

¿Me vas a sacar a mi también? Sólo quiero una sesión para mis hijos.

Normalmente a las madres (y a algunos padres también) nos cuesta mucho ponernos frente a la cámara. Cuando comencé a hacer sesiones de fotos para otras familias, diferenciaba entre sesiones para los hijos de las de la familia al completo. Hoy en día ya no lo hago.

Para mí no tiene sentido, sois un pack.

En mi forma de entender la fotografía, no pueden faltar los padres. Sin ellos no hay niños, no hay familia, y tampoco se generan los gestos que más me gusta fotografiar. E la base de todo.

Te asusta salir en las fotos, pero piensa en unos años cuando tus hijos quieran recordarte y mamá no esté en las fotos. ¡¿No es eso mucho peor que pasar ahora un poco de vergüenza?! De verdad, no tengas miedo, porque vas a salir genial. Los hijos ponen guapa a cualquiera, lo que pasa es que tú no te ves. Pero ya estoy yo para verte bonita 🙂

Pero, ¿y si no sé posar?

No hay que saber posar. No conmigo. Me gusta observaros, que estéis tranquilos, naturales y juguéis con vuestros hijos. Quizás, en algún momento, os pida que llevéis el juego a otra zona, pero nunca os pediré que poséis. Ya me las apañaré si quiero que me miréis o que os riáis. De cualquier forma, te aseguro de que no será forzado ni fingido.

Cuando veas las fotografías te parecerá increíble lo que ves. Quizá pienses con una sonrisa en la cara, ¿es así como nos vemos desde fuera? ¡Claro!
Sólo necesitas a alguien que lo sepa captar tal y como tú lo vives y sientes, que deje que se desarrolle tu cotidianeidad familiar y mientras sucede, la fotografíe para ti. Por eso es crucial que escojas bien al fotógrafo y que el estilo del profesional que elijas para tu sesión sea el adecuado según tu visión y gustos.

Así que, ¿qué pasa si no sabes posar? Absolutamente nada. Incluso, ¡mucho mejor!

¿Dónde hago mi sesión? Estudio, exterior o en mi casa.

Hay gente que no se decide a hacerlo en casa por miedo a que su hogar no de la talla. Estamos intoxicados con las casas de revista, esas que están impolutas, que parecen a estrenar y que son como una exposición del Ikea.

Seamos sinceros. Nuestras casas no son así. En nuestras casas vive gente que sale y entra, que tira cosas, que ensucia (y recoge, si tiene tiempo). Unos días están más ordenadas que otros, y no pasa absolutamente nada.

Estas casas, las de la vida real, que en comparación con las otras parecen un caos, siempre dan la talla en una sesión fotográfica, ¿sabes por qué? Porque es tu hogar, donde sucede la magia entre vosotros, y donde se da la máxima complicidad e intimidad. En definitiva, es el mejor marco para una sesión de fotografía confortable.

Pero las sesiones en exterior quedan preciosas, también. Sobre todo cuando el lugar lo eliges tú por un motivo personal: porque te resulta familiar, tiene significado para ti o porque es uno de tus lugares favoritos.

En exteriores los niños se sienten libres y descubren muchas cosas nuevas. Es un factor a tener en cuenta.

En definitiva, aleja esos miedos de ti respecto a tu hogar si es lo que más te apetece. Mándalos bien lejos. Si prefieres hacerlo fuera, que sea porque de verdad es tu deseo.

La familia protagonista de la sesión de fotos que has estado viendo a lo largo de esta entrada, se decidión por 2 localizaciones: su casa y una placita de su pueblo donde pasean a sus perros todos los días. En ambos casos, querían algo cotidiano, cercano, donde se sintieran a gusto. Deseaban tener un recuerdo de esos momentos que se suceden todos los días. ¿Qué te parece su elección?

Un abrazo 


Otros artículos que pueden complementar esta lectura, son:

 

El corazón del bosque

El corazón del bosque

—Muéstrame el camino —, le pedí al bosque. Y el bosque no me respondió.

—Quiero ver un gnomo —, repetí —. Enséñame el camino a la casa de los gnomos.

Pero el bosque no atiende a este tipo de peticiones. Es caprichoso y guardián de sus secretos. Debes ganarte su confianza, demostrar que tienes un corazón puro y entonces, si él y sus criaturas lo ven oportuno, se mostrarán ante ti.

—Pues vaya rollo —, se quejó en alto el Señor Bajito.

—Shhhhhhhhhhh —, me apresuré a decir —. El bosque escucha.  Cuidado con lo que dices.

Y como no había otra cosa que hacer, jugamos entre nosotros y con el bosque.

Todo era silencio alrededor hasta que lo rompimos con las risas. Deseábamos que la luz no se fuera y que el bosque se alargara.

—¿Cómo de grande es el bosque, papá? —, preguntó el Señor Bajito.

—Tanto como desees —, respondió papá.

Y el Señor Bajito deseó que fuera eterno e inabarcable.

Avanzamos con cautela, sorteando troncos que llegaban hasta el cielo, mirando hacia arriba, boquiabiertos. Maravillados de los colores con los que se vestía el bosque.

Todo era precioso. La luz se filtraba entre las hojas.

—¡Qué bien huele! —, exclamé.

—Sí, seguro que hay hadas cerca —, se animó el Señor Bajito.

A veces se escuchaba una sinfonía agridulce. Un murmullo suave. Creo que venía del propio bosque, aunque a veces era como si surgiera de mí.

—Muéstranos el camino —, suplicó el Señor Bajito. Una hoja cayó sobre mi rostro y se quedó pegada entre mis ojos y mi boca. ¿Esa era toda la respuesta que íbamos a obtener? Me reí por la escena, por cómo se vería mi cara empapelada de otoño. Primero despacito, después a carcajada limpia.

—Tienes algo en la nariz —, dijo papá. Y yo me reí y el Señor Bajito aún más.

Juntos, seguimos caminando sin saber muy bien adónde. Ya no importaba tanto si conocíamos el camino a la casa de los gnomos, si veríamos alguno o permanecerían escondidos para siempre. Estábamos juntos y ese era nuestro universo.

Aprendimos sobre los árboles, a construir puentes y a llorar de risa. A disfrutar de la compañía ignorando el tiempo pero teniéndolo siempre a la vista; como quien vigila al enemigo pero manteniéndolo a una distancia prudente.

Al final comprendimos que el hogar de la magia está en nosotros mismos. En el corazón del bosque. En el vuestro. En el mío. Allí donde guardamos el recuerdo de nuestra niñez. El niño que fuimos y que aún sigue ahí, jugando y riendo, negándose a terminar la partida.

Y entonces, lo vimos.

Esta es una historia ficticia, cargada de realidad (y de las fotografías de nuestro último paseo por un bosque de secuoyas). Pero si quieres, tú puedes tener tu propia historia. Para saber cómo, pincha aquí:  Tu historia de otoño.

Otoño, la estación que inspira

Otoño, la estación que inspira

Si hay una estación del año en la que me encanta fotografiar, esa es el otoño. La luz es más cálida, el paisaje se vuelve impresionante y, hablando en plata, me lo paso como una enana porque todo me entra por los ojos y me llena.

Es como si Cantabria hubiera decidido ponerse sus mejores galas. Me la imagino en su tocador de tierra, viento y agua pensando “Voy a ponerme todo mi verde, que me veo guapa con ese color. Ese de la pasada temporada no, este otro más intenso. Quiero lucir generosa, espléndida, repleta de vida. Que parezca que me sale por cada rama, por cada riachuelo. Y me voy a poner este perfume, el caro, el de marca de la casa: aroma a naturaleza”.

Para mí, Cantabria en otoño es una fiesta para los sentidos.

El otoño es la época perfecta para hacer mini sesiones que aporten vidilla a tu álbum familiar.

Repasemos: tienes el entorno perfecto. Bonito a rabiar. Y tienes el tiempo a tu favor, con una luz preciosa y la temperatura aún suave. Todo correcto.

Y ahora me tienes a mí, disponible y con un subidón increíble para que tus recuerdos duren para siempre y luzcan como nunca.

Si todavía no te convence, esto tiene que hacerlo, tan sólo 3 palabras:

¡LLUVIA DE HOJAS!

¡Quiero sumergirme en una montaña de hojas crujientes y de colores tostados! Corretear por encima de ellas, recogerlas con los brazos y lanzarlas al aire para que se esparzan alrededor.

Pero tengo que recordar que yo soy la fotógrafa y los encargados de hacer todo eso seréis vosotros.

Verdes, granates, ocres. Una gama de colores envidiable.

A veces vas buscando un fondo estupendo, que quede espectacular en tus fotografías. En muchas ocasiones lo tienes que “fabricar” tú, colocar las cosas, buscar telas para el fondo. Realizar una búsqueda de exteriores es una tarea ardua.

Pero de pronto llega el otoño y “¡tachán!”. Aquí tienes tu fondo ideal con toda esa gama de colores, orlas de ramas, caminos preciosos. Y gratis.

¿Nos vemos?

Yo no sé tú, pero yo muero por salir a fotografiar. Y entre eso y que ando dando vueltas a un formato de sesión que nos permita atesorar recuerdos cada año, he diseñado unas mini sesiones que estoy segura que te van a encantar.

Así que, si tienes ganas de diversión, de jugar con las hojas, de reír y correr con tus hijos, y además guardarlo para siempre, tenemos una cita el 7 de Octubre.

Tienes más información en esta página.

Nos vemos en el bosque ♥

Y después de los hijos… YO

Y después de los hijos… YO

Tantas pecas.

 

Poco pecho.

 

No tan alta.

 

Y esos dientes…

 

Y vas creciendo y reconociéndote en las palabras que los otros te dibujan; confrontándote con imágenes de revistas, perfectas, en partidas amañadas, porque tú siempre pierdes.

 

Y cuando te empiezas a reconocer en tu adultez, te quedas embarazada; más comparaciones, muchos kilos, demasiados pocos, las estrías, las arrugas, las ojeras… y dejas de ser tan quien creías que eras que ya ni te pones en las fotos.

 

Y cuando crecen, ya no eres la de hace diez años, con kilos, o sin ellos, ya sin ojeras pero sí con arrugas nuevas.

 

Y toca reconocerte de nuevo, pero la madurez te permite asirte a otras palabras más dulces y a imágenes más amables. Buscar a alguien que hable ese lenguaje de las revistas y lo traduzca a tu favor.

 

Cuando te toque, busca a alguien que juegue con la luz para hacerte brillar, no para destacar algo que los demás quieran ver. Que no te disfrace para ser otra. Que mire con un ojo fraternal y enseñe al mundo algo íntegro y real. A ti.

 

Con tus pecas.

 

Tu pecho.

 

Tu altura.

 

Y tus dientes.

Violeta.

La vida después de ser madre.

Los hijos son siempre la mejor de las excusas. Por ellos eres capaz de cambiar, de buscar para ellos la opción óptima aunque eso signifique ceder parte de ti, de crecer aunque sea doloroso. Y lo haces feliz, porque ellos muchas veces nos ponen en marcha. Son el motor y la maquinaria.

Te remueven por dentro y te hacen reflexionar sobre cada paso que das. Si está bien, si está mal, si podría estar mejor…

Los hijos vienen a ponernos frente a la vida, a mostrarnos las verdades más aterradoras, pero también las más increíbles. Vivir a su lado y acompañarles en su viaje es intenso a más no poder, y cada día es una lección de vida que se queda grabada a fuego.

Todas las madres decimos lo mismo: compensa, por supuesto que sí, pero es agotador. Y a veces te pierdes un poco en la maternidad y llegas a un punto de reflexión en el que te haces esta pregunta: ¿dónde está la persona que eras antes de ser madre?

¿Dónde queda la mujer que soy?

Los 3 primeros años de la crianza nos volcamos tanto en ellos que nos olvidamos de nosotras. Es una realidad.
A partir de los 3, queremos empezar a ver el mundo de nuevo por nosotras mismas, aunque sólo sea de vez en cuando. Sin ellos, sin su padre, sin nadie más alrededor. Solas, en nuestra propia compañía.

Recuperar el espacio y el tiempo es muy importante. Necesario, incluso vital, diría yo. Sobre todo si enlazas la crianza de varios hijos, pueden pasar años hasta que te encuentras a ti misma de nuevo y te descubres como una nueva mujer. Una versión renovada y mejorada de la mujer que eras. Más bella y más sabia.

Aunque el proceso no siempre es bonito, porque llevamos una inercia complicada, han pasado años y muchas experiencias que han hecho de nosotras una persona diferente y eso a veces nos cuesta asimilarlo.

Busca, mira y disfruta

Estoy rodeada de amigas a las que conocí en sus inicios de la maternidad. De hecho, nos unimos gracias a ella y hemos creado lazos tan potentes como los que tenemos con nuestros propios hijos.
A lo largo de estos años las he conocido como madres y, poco a poco, las voy descubriendo como mujeres. No conozco a la mujer que fueron antes, pero me rindo a los pies de la que son ahora.

Son fuertes, sabias, cariñosas y bellas. Y me encanta tenerlas delante de mi objetivo y que se vean a través de mis ojos. Cuando las palabras se me atragantan, cuando no sé articular lo que veo, lo que son para mí, la fotografía me ayuda a contarlo.

Y hoy quiero contarte a mi modo cómo es una de estas mujeres. Quiero mostrarte quién es ella, la persona, la mujer, la madre. Ella en todo su esplendor.

Seguro que tienes a mujeres así a tu alrededor. Búscalas, obsérvalas y si tienes ocasión, disfruta de su compañía e intercambia experiencias siempre que puedas.

Violeta

Aún recuerdo la primera vez que vi a Violeta. Llevaba trenzas en todo el pelo y su hija mayor tenía entonces poco más de un año. Yo estaba embarazada y lo primero que pensé al verla con su pequeña fue que quería parecerme a la madre que ella era.

En un mundo donde la maternidad y los niños no son cuidados, es difícil tener referentes, y ella ha sido uno de ellos para mí todos estos años.

De ella admiro  tantas cosas, que no terminaría nunca de escribir. Así que, como lo mío son las imágenes, te dejo con las fotos que le hice hace unos días para que tú también la veas como yo la veo y venero.

Te amoro, Viole:

Hay sesiones que despiertan instintos fotógrafos en mí, y la de Violeta ha sido una de ellas.

Me recuerdan lo mucho que me gusta retratar a mujeres fuertes y con personalidad y por qué hago lo que hago.

Cuando estas mujeres se ven en las fotografías finales y se asombran de sí mismas, se reconocen y a la vez se sorprenden porque he captado algo de ellas que no suelen mostrar fácilmente, o la gente no suele ver, me siento realizada.

Y es entonces cuando me reafirmo en lo que quiero. Me digo «Rebeca, tienes que hacer más sesiones así. Esto te gusta, te llena de energía y le da sentido a la profesión que has elegido».

Quiero crear más imágenes así y quiero que tú seas la siguiente mujer que esté al otro lado de mi cámara.

¿Te gustaría ser la protagonista de una sesión como la de Violeta? Porque si contratas tu sesión durante el mes de julio tienes un 25% de descuento sobre su precio original. Estas sesiones tienen una duración de 1 hora aproximadamente, se harían en exterior o interior (a elegir por ti) y el resultado serían 15 fotografías en archivo digital de alta calidad. Todo por 150 euros, pero recuerda, sólo si contratas durante el mes de julio y el tiempo corre.

Piénsatelo y escríbeme a info@rebecalopeznoval.com para hacer tu reserva.

Nos vemos la próxima semana.

Sesión de fotos para Elena López de Monitos y Risas

Sesión de fotos para Elena López de Monitos y Risas

Este fin de semana me he despedido de Madrid hasta septiembre.  Y es que el calor empieza a apretar y yo soy del norte. Necesito fresquito y colcha para dormir, si no, muero.

Pero no he podido despedirme de mejor manera: trabajando mucho con mujeres a la cabeza de proyectos impresionantes. 4 días a full para realizar sesiones en diferentes localizaciones y con diferentes luces. Toda una maratón la de estos días, sin duda.

Hoy te traigo las fotografías que realicé para Elena, de Monitos y Risas. Si me sigues de hace tiempo, la conocerás de sobra, porque trabajamos mucho juntas.

En esta ocasión, nos hemos alejado del ruido, del asfalto y del calor infernal de las calles de Alcorcón, para disfrutar del fresquito y los paisajes impresionantes de la Sierra Madrileña.

Misma localización, dos horas diferentes con distintos tipos de luz.

La primera parte de la sesión la realizamos al atardecer, con una luz increíble y aprovechando al máximo hasta los últimos rayos de sol.
La luz era muy cálida y el paisaje lucía impresionante. Este momento del día es de los mejores para fotografiar.

La segunda parte de la sesión la hicimos por la mañana al día siguiente. Solazo y horas centrales del día. No es fácil, pero como ya te he contado en otras ocasiones, es posible manejarla y salir airosa.

Sois muchas las que me preguntáis por cómo realizar fotografías cuando la luz cae de forma directa. Te adelanto que estoy preparando una clase donde te contaré cómo trabajo y revelaré aspectos muy útiles a tener en cuenta para llevar a cabo tus fotografías en las horas de más luz del día.
Si estás interesada en esta clase que saldrá próximamente, puedes apuntarte aquí para entrar en la lista de espera y no perderte toda la información.

Ahora te dejo disfrutar de la sesión y de Elena, que como de costumbre, está espectacular.

¡Hasta la próxima semana!


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