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Recuerdos de un verano | Sesión de fotos en Cantabria

Recuerdos de un verano | Sesión de fotos en Cantabria

Ya hace casi un mes que el verano nos dejó, y aunque las temperaturas por aquí todavía son altas y nos permiten ir a la playa en algunos momentos, el sol ya no calienta de la misma forma. Los días son mucho más cortos, la rutina nos pone en realidad y el saborcito del verano se queda lejos.

Aunque siempre nos quedarán los recuerdos en la memoria, siempre es mejor tenerlos guardados en formato foto, por aquello de que la memoria algún día nos fallará.

Cuando una foto te permite volver a sentir, oler y reír de la misma forma, se produce magia.

La magia de la fotografía

Hace unos días, viendo fotos con el Señor Bajito, le preguntaba si al verlas era capaz de recordar todo lo que pasó alrededor de esa imagen. Si podía viajar en el tiempo con ella y recordar y revivir todo lo que pasó cuando hice click.

Me quedé un poco sorprendida cuando me dijo que sí. No sé por qué me asombró, la verdad. Si a mí me pasa, por qué no le iba a pasar a él. Quizás porque aún lo veo pequeño, aunque supongo que siempre lo veré así…

Pero sí, la fotografía tiene esa capacidad. Él se deleitaba viendo las fotos de nuestro viaje en familia a París, y disfrutaba recordando todo lo que vimos y lo bien que lo pasamos. Recordaba la casa en la que nos quedamos, y el espacio tan bonito que tenía hasta llegar a ella. Una especie de pasillo con puertas a otros hogares y espacios comunes llenos de vegetación que caracteriza tan bien a los franceses.

También recordamos lo cansado que estaba siempre de caminar por la calles de París, pero eso se lo recordé yo, no las fotos XD

¿No te parece un milagro? Que nos pasamos la vida queriendo parar el reloj, como buenas madres que somos, y resulta que tenemos una herramienta increíble para hacerlo. Para congelarlo y dejarlo así, quieto y sin moverse. A mí me fascina, y por mucho que haga fotos, no me acostumbro.

También me pasa con vuestras fotos. Cuando realizo sesiones y las veo de nuevo al cabo de unos meses, vuelvo a ese momento, a lo genial que fue pasar ese rato juntas, disfrutar de tus pequeñas criaturas, de reír y pasear.

Ser testigo por un momento de vuestro cariño, del amor que os tenéis, de los abrazos, de los besos.

Puedo volver una y otra vez a sentir la arena bajo los pies, oír el sonido del mar, sentir el calor, y escuchar las risas.

No es magia, es fotografía en estado puro, la que llega al corazoncito. Es fotografía documental.

Las risas de una tarde de verano

Y hoy me dio por viajar al pasado 15 de agosto. Un día festivo, con mucho calor y las playas hasta arriba. Liencres, una de mis playas favoritas, donde puedes pasar horas descubriendo dunas y rincones. Playa y ría más una puesta de sol increíble.

Belén y su familia viven fuera de Cantabria, pero les gusta venir en verano para pasar unos días. Disfrutamos de una tarde preciosa, de muchos juegos, de caminar por la playa y mojamos los pies. Muchas fotos y un álbum precioso es lo más tangible, pero también nos llevamos momentos preciosos, que gracias a la fotografía quedarán para siempre.

Y hoy te traigo esta sesión tan bonita. Yo aún escucho la risa del pequeño cuando las veo, y recuerdo una sesión de boda con novia a remojo incluida que nos encontramos al atardecer.

¿Qué recuerdos tienes tú de tus vacaciones en familia?

Me encantará leerte en los comentarios.

Y si quieres inmortalizar tus momentos más increíbles, no dejes de contármelo en un email, me encantará acompañaros ♥

¿Qué ponerte para una sesión de fotos?

¿Qué ponerte para una sesión de fotos?

¿Qué ponerte para una sesión de fotos? Creo que es, con diferencia, la pregunta que más me hacen mis clientas. ¿Qué me pongo para mi sesión de fotos? Es un tema que les agobia, son fotografías importantes para ellas, ya sean para temas personales o profesionales, y no hay que olvidarse de que es una inversión.

Además, cuando te haces una sesión de fotos, quieres que sea algo duradero, que dentro de unos meses, o de unos años, veas tus fotos y pienses: me encantan, me gusta muchísimo lo que reflejan, soy yo.

Cómo elegir las prendas para mi sesión de fotos

A la hora de buscar las prendas que vamos a llevar en nuestras fotos, nos surgen dos dudas:

1) ¿Qué me pongo para gustarme?

2) ¿Qué prendas son adecuadas para una sesión fotográfica profesional?

Para la primera pregunta, debes primero mirarte en el espejo y decidir cuáles son tus partes favoritas de tu cuerpo. Es importante que seas capaz de encontrar por lo menos tres, y a poder ser, fuera de zonas como tu cara o tus manos.

¿Por qué digo esto? Me encuentro muy a menudo con mujeres a las que les cuesta descubrir esas zonas de su cuerpo. Así, es difícil sentir confianza en nosotras mismas cuando nos enfrentamos a la cámara.

Lo que te pido es que te enfoques en esas zonas que son tan bonitas y que las potencies, que te centres en ellas, que te olvides de esas otras que no te gustan tanto.

Ganarás confianza, te verás mucho más guapa, y así conseguirás ir a la sesión más tranquila y segura de ti misma.

Elige aquellas prendas que más te gusten, las que sabes seguro que te favorecen y te hacen un cuerpo bonito y armónico.

También es importante que te sientas cómoda con ellas, si no, esa sensación se reflejará en las fotos, y el resultado no será tan natural.

Antes de la sesión, asegúrate de hablar muy bien con la persona que vaya a hacerte las fotos sobre dónde se van a realizar. ¿Serán en exteriores, en interiores o en un estudio? Está claro que la ropa puede ser diferente para los tres espacios, por lo que siempre será mejor prevenir.

Como truco para elegir tus colores, ten en cuenta que los cálidos añadirán volumen y los fríos lo reducirán, úsalos en aquellas zonas que más te convengan.

Y mucho cuidado con algunos estampados, los cuadros pequeños, algunas rayas y pequeños lunares pueden crear una distorsión visual muy molesta.

Es muy importante que pienses en qué quieres transmitir con esas fotografías y busques las prendas que te ayuden a conseguirlo. Sé tú misma, no intentes disfrazarte para parecer más profesional.

Sé coherente, relájate, confía en ti y déjate guiar por tu fotógrafo. Así, el resultado será espectacular.

Soy Sara Pellicer, Asesora de Imagen, y te ayudo a encontrar tu esencia, a ser más feliz y a mostrar tu personalidad a través de la ropa que eliges cada día. Te invito a que visites mi web y me sigas en Facebook e Instagram.

¿Qué hacer cuando tu hijo se aburre en casa?

¿Qué hacer cuando tu hijo se aburre en casa?

Una cree que, después de tanto tiempo sacándose trucos de la manga, la próxima vez será todo coser y cantar. Pero qué va. Aquí sigo, estrujándome los sesos cada vez que una situación me crea un dilema y me frustra.

La cosa es que hace unas semanas, el padre de la criatura tenía planes pero el Señor Bajito y yo no teníamos ninguno.

Se juntó con un fin de semana lleno de agua y tormentas con las pocas ganas de salir de casa y mi cabeza casi explota. De nuevo, esa pregunta, ¿qué hacemos? Pero conseguí reconducir mi frustración y conseguimos un plan casero de lo más molón.

Así que en la línea de algunos de los últimos post, hoy vengo con recursos que quizás te sirvan a ti también para estas crisis caseras. Y seguro que abren el hilo de comentarios y tú me aportas a mí mil ideas más para días como estos.

La tormenta perfecta

A ver, la cosa era así: predicción de tormentas, lluvias a tutiplén y un partido que el Señor Bajito quería ver y yo no. Estábamos abocados al fracaso. Así que me siento especialmente buena madre y buena persona, porque conseguí frenar todo eso. ¡Medallita, por favor!

No te voy a engañar, pasé un momento de pataleta. No quería hablar y estaba enfadada. Me visualizaba encerrada y sin nada que hacer el fin de semana, que son los días que tenemos para ser más libres, y eso me ponía de muy mal humor. Pero cuando conseguí respirar hondo, tracé el plan perfecto.

Busqué la mejor forma de comunicársela al Señor Bajito, porque hay que recordar que él tampoco estaba muy receptivo. Pero sabía que no podría resistirse.

Así que nos hicimos una comida rica a base de crema de calabaza y torta de maíz con verduras y pollo. Era la primera parte del plan, ganármelo por el estómago. Es maquiavélico, lo sé, pero funciona.

Mientras se relamía, le conté que había pensado en algunas cosas para el día en casa. Me miró expectante.

– Señor Bajito, tengo un plan para la tarde.

– A ver, cuenta.

– Podemos construir un puente.

– ¿Un puente? Mamá, ¿en qué estás pensando?

– ¿Recuerdas ese puente de madera que trajo tu tío de Oporto? ¡La maqueta  del puente!

– ¡Aaaah! Lo recuerdo.

– Se me ha ocurrido que podemos montarlo juntos.

– Vale.

– Después, he pensado que como tú quieres ver el partido de fútbol y yo no, podemos hacer acampada en el salón y tú te ves el partido y yo descanso (traducido a lenguaje de mamás: me duermo los 90 minutos de partido).

– ¡Molaaaaa!

– Quizás entre una cosa y otra nos veamos una peli y comamos palomitas. Y… ¿Me dejarás hacerte fotos?

– ¡Todas las que quieras, mamá!

El plan iba viento en popa.

Salón patas arriba

Mover mesa, traer colchón de la cama grande al salón, descolgar cuadros… esas típicas cosas de domingo que son bastante entretenidas. Parece que estás montando un fuerte.

Y así, tras comer, nos pusimos manos a la obra con el puente de Oporto, que se nos ha quedado a medias. Pero eso es bueno, tenemos actividad para otro momento de crisis como este.

Un poco de música, correr las cortinas para que entre toda la luz que se pueda, acercar la mesa a las ventanas (os recuerdo que el día estaba de tormenta y había que ir a la caza de toda la luz natural que hubiera).

¡Qué divertido es montar, ensamblar, lijar y construir! Más de lo que recordaba.

También hubo momento “mamá, ponte en las fotos, y yo las hago“. Locura (y felicidad) total.

Sin duda, el momento favorito fue cuando nos llevamos el colchón enorme y pesado de una punta de la casa a la otra. Saltar, rodar, voltereta por aquí, mortal por allá. La cámara no daba a basto.

Y después de tanto salto, un poco de descanso: palomitas y peli.

Dormir en el salón es una experiencia divertida. De vez en cuando es bueno salirse de lo normal y hacer algo un poco diferente. En tu casa, ¿qué hacéis cuando os ataca el aburrimiento en familia? ¿Me lo cuentas?

Si necesitas más ideas, te recomiendo que leas el plan de cine familiar de hace unas semanas.

Y si tienes un plan molón, y quieres guardarlo para siempre, me encantará ser testigo y ayudarte a que perdure en el tiempo.

Ideas para tu sesión de fotos: tarde de cine familiar y palomitas

Ideas para tu sesión de fotos: tarde de cine familiar y palomitas

Por lo general, soy una persona bastante propensa a la improvisación y a los impulsos (otros dirán que desorganizada, pero a mí me gusta más esta otra forma de verlo, que es más chic). Pero a veces me planifico y todo.

En ocasiones, elaboro una lista de posibles temas para escribir en el blog, y la cumplo.

Otras, como esta semana, me salto la lista a la torera porque, de pronto el tema que tenía pensado no me apetece, o porque el contexto cambia y entonces creo que a nadie le interesará leer sobre lo que tenía planificado.

Para hoy tenía la idea de rescatar un borrador que empecé hace algún tiempo, pero entonces se me antojó que no era el momento, que me latía más escribir sobre otros temas, y uno de ellas es “planes en familia”.

Porque aquí hablamos de momentos para recordar, y crearlos es lo primero, ¿verdad? E insisto que son los cotidianos, esos que parecen más normalillos, los que al final son los que más añoramos.

Este fin de semana volvió el frio, la lluvia a tiempo completo y, con todo ello, las ganas de manta y sofá. Con este panorama, flota una pregunta en el aire. ¿Qué hacemos con los niños si afuera no se me puede aguantar?

Niños encerrados en casa durante tantas horas seguidas… ¿qué cunda el pánico? Ni hablar.

Existe un mundo mágico que podemos compartir adultos y peques, hipnótico, divertido y familiar, que es capaz de silenciar todos los “me aburro” y “qué rollo”: el cine.

Palomitas y peli: el plan infalible para pasar una tarde con tus hijos

En nuestra casa, que además sólo hay una criatura, estas tardes en las que parece que no hay nada que hacer, la situación se vuelve un poco más… no voy a decir intenso, porque con dos o tres o los que sean lo sería mucho más. Pero los momentos de aburrimiento están más que garantizados.

Ser hijo único tiene sus pros y sus contras, como todo en la vida, y no tener con quién compartir juegos y tiempo libre (a veces) se hace un poco pesado.

Así que estos días caseros, los pasamos como podemos. Unas veces con más alegría y actividad variada, y otros más de sofá, palomitas y peli. Cuando el clima se pone en nuestra contra, esta última opción es la mejor.

Empezamos involucrándonos todos a la hora de elegir la película que veremos. Después, viene el ritual: preparamos el picoteo (las palomitas son indispensables), nos sentamos cada uno en su sitio del sofá, nos colocamos la manta, nos ponemos cómodos.

Móviles fuera. Llega el momento de darle al play y el “silencio” sagrado cuando comienza la película. Que después se rompe con risas, preguntas, comentarios… ¡es inevitable! Pero muy divertido, porque es algo que no podrías hacer en un cine. Pero estás en tu casa, a las mil maravillas.

¿No te parece un momento perfecto para fotografiar?

Hace unas semanas, en una situación parecida a esta, pregunté en Instagram por películas para ver en familia con el señor Bajito, y resulta que salieron un montón de ideas interesantes.

Así que pensé que sería genial utilizar todas esas sugerencias y traerlas aquí, para guardarlas en el blog y poder consultarlas cuando las necesitemos.

39 películas para ver con tu hijo de 8 años

Tengo que decirte, que nosotros finalmente, vimos una película que ya hemos visto varias veces, pero que nos encanta: Lorax, en busca de la trúfula perdida. Si no la has visto aún, no te la pierdas, porque es muy bonita.

Ahora te dejo con las recomendaciones que nos sugirieron el resto de mamis y de las que estoy segura que veremos muchas (otras ya las hemos visto). La gran mayoría son películas aptas para todos los públicos, pero ten en cuenta que esta lista es para niños mayores de 7 años, por lo que siempre te recomiendo que ante la duda compruebes su calificación por edades:

  1. La trilogía de Regreso al futuro.
  2. El viaje de Chihiro
  3. El castillo ambulante
  4. Porco Rosso
  5. Los Goonies
  6. E.T., el extraterrestre
  7. Eduardo Manostijeras
  8. Héroes
  9. Billy Eliot
  10. Cuenta conmigo
  11. ¡Canta!
  12. La carrera del siglo
  13. Gru, mi villano favorito
  14. Zootrópolis
  15. Del revés (inside out)
  16. Up
  17. La historia interminable
  18. El mago de Oz
  19. La princesa prometida
  20. Kubo y las dos cuerdas mágicas
  21. Los mundos de Coraline
  22. Laberinto
  23. Cristal Oscuro
  24. Charlie y la fábrica de chocolate
  25. Indiana jones
  26. Jumanji (la de 1995)
  27. Los niños lobo
  28. Entrelobos
  29. Mi vida como un perro
  30. Kauwboy
  31. La saga de Star Wars
  32. Cualquier película de Tintín
  33. Karate kid
  34. Las películas de los Minions
  35. El fantástico Sr. Zorro
  36. Annie
  37. Zathura, una aventura espacial
  38. Mi amigo Totoro
  39. Cazafantasmas

Estas son las películas que me recomendaron en su momento, pero seguro que a ti se te ocurren otras tantas.

Por ejemplo, me acaban de chivar otras dos:  Ga’Hoole: La Leyenda de los Guardianes, y Cómo entrenar a tu dragón.

¿Conoces alguna otra?

Los momentos se crean

Eso de quedarnos en casa con los peques muchas veces nos da un poco de ansiedad, pero lo cierto es que es en casa donde se crean la mayoría de momentos que recordaremos en unos años.

En el hogar, al calorcito, con la seguridad de mamá y papá cerca, estamos en un ambiente que conocemos y reconocemos como nuestro. Son pedacitos de la historia de nuestra familia, de cómo pasamos el tiempo juntos y disfrutamos de nuestro hogar.

¿O no te acuerdas tú de esos momentos en los que veíais la tele en familia? Cuando jugabas con tus padres, tirados en la alfombra de casa. Cuando te preparaban la merienda. Cuando se inventaban historias para ti y te las contaban una y otra vez.

Momentos sencillos que más adelante evocaremos con nostalgia y agradeceremos poder recordar con toda la nitidez de la que seamos capaces.

Me encantaría conocer cuáles son los recuerdos que tienes de tu casa, con tu familia, cuando eras niña. ¿Los compartirías conmigo en comentarios?

Por cierto, si te gustan este tipo de post en el que cuento mis planes y puedo darte ideas tanto para ti como para realizar actividades con tu familia, dímelo o callaré para siempre 😛


Te lo mereces

Te lo mereces

Empieza la semana y me he levantado con un estado de ánimo un poco gris. ¡No todos los días son fiesta!

Las típicas mañanas de lunes con prisas, con “espabila que hay que ir al cole”, con rutinas que son ya parte de la familia. Y para rematar, el día amaneció gris y con llovizna.

Me he puesto un poco drama, lo sé. Pero no te preocupes, te prometo que el post acaba con final feliz 😀

Muy mujer

Ya sabes que mi trabajo está evolucionando de cierta manera. El cambio forma parte de mí (de todas en realidad), y aunque a veces es un rollo sentirte en una mudanza constante que nunca termina, también tengo que decir que es mi combustible diario. El cambio me alimenta, me da energía y me impulsa todo el rato hacia delante.

Y este fin de semana he estado pensando en mi cambio personal-laboral. Ahora tengo ganas de fotografiarte a ti, mujer que me lees. Pero la realidad es que siempre fuiste tú.

Primero como madre, seguramente porque era también el momento en el que me encontraba. La cámara me cayó en las manos cuando el Señor Bajito tenía año y medio, lo fotografié a él hasta la saciedad. Pero también a mí, madre del Señor Bajito.

Ahora he encontrado mi espacio personal, como la mujer que fui y que soy. Ese que en días como hoy me mantiene a salvo de los grises, y me deja ver el rayo que  esconden las nubes. El que me mantiene firme con los pies en la tierra.

Y ahora quiero fotografiarte a ti, porque también te mereces tu propio espacio. Estoy empeñada en que tengas más fotos tuyas y que no sean cualquier tipo de foto.

Quiero darte poder a través de la fotografías, que salgas de tu escondite y florezcas. Quiero que te veas en una foto y te gustes. Que te sientas bien contigo misma.

Y si pienso un poco más, me doy cuenta de que ya llevo mucho tiempo escribiendo sobre salir en las fotos, ¿te acuerdas? Hoy te quiero dejar algunos post que hicieron mención a ello de forma especial.

Para ti, para ellos, porque sí

Mira, sinceramente me acabo de dar cuenta de que en breve llega el día de la madre. Para mí mayo es especial, pero no por este día que me parece tan poco auténtico como San Valentín. Es especial porque cumplo años, celebro la vida, la mía. Y este año creo que será más especial que otros, porque por primera vez me siento tal y como quería. Y eso es mucho celebrar, ¿no crees?

Pero a veces pienso que no tenemos que esperar a que lleguen el día de la madre, o nuestro cumple, o el aniversario de nuestra boda.

Durante nuestra vida suceden millones de momentos triviales que nos hacen infinitamente más felices que esas celebraciones de calendario. Y los dejamos pasar sin hacer ni una sola fotografía. En cambio, ponemos toda la carne en el asador cuando se trata de un evento, por el simple hecho de que lo es.

Nos merecemos un regalo porque sí. Porque nos apetece, porque en días tristones como el de hoy, el cariño y el amor nos devuelven ese rayito tras las nubes.

Deja de esperar sentada a que ese cariño y ese amor te lleguen de fuera,  y empieza a reclamarlo desde dentro. Nosotras también podemos querernos así de bien y así de bonito.

¿Qué te hace feliz?

Seguramente en más de una ocasión, y por distintos motivos, te has parado a pensar alguna vez en esa gran pregunta. Parece más sencilla de lo que es.

La recupero para ti porque vamos tan deprisa por la vida, con esas rutinas, con las inercias diarias, que no tenemos un segundo para nosotras, para reflexionar.

Cierra los ojos y piensa, ¿qué te hace feliz? La risa de tus hijos, el abrazo de tu familia, pasear por la playa descalza, ponerte música bonita y mirar por la ventana, leer un libro, bromear con las amigas…

¿No son esos los momentos de la vida, y no otros, los que de verdad merece la pena recordar?

Así que, coge tu cámara y empieza a fotografiarlos. Que no se te olvide salir en las fotos…

Y si prefieres que sea alguien quien se encargue de hacer el trabajo, puedes contar conmigo.

Pongo mi cámara a tu disposición para atrapar los detalles que te emocionan, y para que te sirva de medio de liberación. ¿Cómo? Demostrándote lo hermosa que eres, haciendo que te sorprendas de tu belleza, y capturando los detalles que a veces se nos escapan y que son los que relatan tus vínculos con lo que te rodea.

Cambiemos el “salgo fea en las fotos” por un “me siento radiante y me veo guapa”

Cambiemos el “salgo fea en las fotos” por un “me siento radiante y me veo guapa”

Año 2030. Tu hijo te pide que vayas a por el álbum familiar, le apetece recordar y, de paso, enseñarle a su chica cómo era él de peque. Están pensando en tener descendencia y se han puesto sensibles.

Así que preparas unas bebidas y vas a por él, dispuesta a disfrutar de una sesión remember de las buenas, que también te han entrado ganas de mirar al pasado.

Y todo es genial. Es bonito ver otra vez su carita, enumerar las trastadas que hacía de pequeño, reconocer los rincones de tu casa, que ha cambiado tanto como vosotros.

Pero entonces tu hijo levanta la cara del álbum y lanza esta pregunta con tono triste: ¿Pero tú dónde estás? Mamá, no sales en ninguna foto.

Se oye un crujido. Creo que se te ha roto un poquito el corazón.

Así que vamos a cambiar el chip completamente. Aun estás a tiempo de evitar que esta escena futura suceda de verdad.

Tenemos que empezar a salir más en los recuerdos de nuestros hijos, dejar que la cámara la manejen otros y ponernos delante del objetivo. Porque el día de mañana, tus hijos querrán ver fotos tuyas, a solas, con ellos, con la familia. No les vas a negar ese deseo, ¿verdad?

Pero hoy quiero que pienses en otra forma de foto. Una diferente en al que tú eres la protagonista. Vamos a olvidarnos por un segundo de que somos madres. Vamos a cerrar los ojos y vamos a pensar en nosotras, sólo en nosotras.

¿Quiénes somos como mujeres? ¿Qué deseos tenemos? ¿Qué queremos conseguir en la vida? ¿Qué nos mueve por dentro?

Tú, la más bonita, créetelo

¿Sabes eso que dicen de que la belleza está en el interior? Me sonaba a pamplina, pero recientemente he descubierto que es una verdad como un templo.

La sociedad nos vende una perfección entendida desde el punto de vista del consumismo. Esa belleza es irreal y efímera porque es lo que interesa. Si durara demasiado tiempo, la moda y todo lo que la rodea se estancaría. Los intereses económicos son los que mueven en el mundo, eso nos es algo que te vaya a descubrir yo ahora.

¿Pero qué pasa si nos centramos en el adentro? ¿En nosotras, en lo que somos de verdad? Es en ese punto donde nadie nos puede decir lo que se lleva o lo que te tienes que poner, o si debes o no maquillarte, o si debes o no llevar tal cosa por la edad, por tu cuerpo.

Necesitamos invertir más tiempo y mimos en nosotras, en nuestro yo interior. Porque en el alma, en nuestra esencia, la belleza es genuina, y ni caduca ni sigue patrones.

Si comienzas a hacerlo, toda tú se verá reflejada en tu rostro, en tu cuerpo, en tu actitud. Y eso es lo que realmente nos hace bellas, sin importar la talla, la altura, el color de ojos o el pelo.

Tácticas para empezar a quererte y verte hermosa

Ya lo ves, salir guapa en las fotos es cuestión de creerte guapa, de sentirte bien en tu piel. Porque si tú disfrutas de ti misma, los demás también. Y no lo digo por decir. Lo he visto un millón de veces.

¿Cómo se consigue? Puede que te sientas lejos de ese estado idílico del que te hablo. Yo misma he estado alejada todos estos años y he tenido que trabajar(me) mucho para llegar donde estoy (conmigo misma). Pero se puede conseguir.

A continuación te doy algunas pinceladas de las tácticas que me han servido, y que espero que te den el impulso que necesitas para disfrutar de quien eres.

Rodéate de mujeres. Somos la mitad del planeta, somos muchas. Rodéate de quien entienda la vida como tú, de quienes vibren en la misma frecuencia. Nosotras nos proporcionamos una energía que sólo nosotras podemos darnos. Nútrete de ella.

Cuida de ti por dentro. Qué miedo da echar un vistazo hacia dentro. Hay “cositas” que preferimos no remover. Pero qué maravilloso y liberador es cuando empiezas a ver los resultados de examinar tu conciencia y tu corazón. No es una camino corto, ni fácil. Pero sin duda merece la pena.

Cuida de ti por fuera. Claro que sí. No eres vanidosa, ni creída por hacerlo. Es tu cuerpo, es un templo. Y hazlo sólo desde dónde tú entiendes el cuidado. No hace falta maquillarse si no te gusta y es una odisea. No hay que hacer dieta si no es tu deseo. Tenemos que sentirnos bellas nosotras, que nos vean los demás es un efecto secundario.

Reserva un tiempo para ti. La maternidad nos remueve por dentro, los primeros años son agotadores a todos los niveles. No dejes que te asfixie. Toma momentos y hazlos tuyos, que se centren en ti, tus deseos o necesidades personales. Cine, una cena con amigas, un pequeño viaje… Disfruta, porque sólo así todo lo demás tendrá sentido.

Cuando estás feliz contigo misma, se nota, irradias belleza

Sabes que no soy de píldoras mágicas, tampoco de las que hacen posar en las fotos. Soy de las que buscan dentro y lo sacan fuera. Es lo que hago conmigo, y es lo que hago contigo cuando estás delante de mi objetivo.

De verdad pienso que la belleza está dentro de cada una de nosotras, y que en muchas ocasiones nosotras no somos capaces de verla. Pero la gente que nos rodea y nos quiere es capaz de ver esa belleza aunque nosotras la tapemos con trapos, con maquillajes, con ojeras…

Para salir guapa en las fotos sólo necesitas sentirte guapa y que quien te hace las fotos te mire con cariño.

Así que empieza a quererte como lo hacen ellos y descubre tu propia belleza.


Si te apetece una sesión de fotos especial, no dudes en ponerte en contacto conmigo, te estoy esperando. Puedes enviarme un mail y contarme tu historia, seguro que salen cosas tan maravillosas como tú.


 

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