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Pautas para fotografiar a tus hijos en interior con luz natural

Pautas para fotografiar a tus hijos en interior con luz natural

¿Sabes cuál es el lugar donde ocurre la mayoría de los momentos mágicos de una familia? Si estás pensando en un rincón exótico, místico o fantasioso, frío frío. A no ser que tu hogar sea todo eso.
En efecto, el lugar más mágico en el que surgen los momentos de mayor complicidad es tu casa. Vuestra casa.

Allí donde pasáis juntos la mayor parte del tiempo. Donde os sentís a gusto y donde realizáis las pequeñas acciones familiares y rutinas diarias. Donde podéis ser vosotros mismos.

Y muchas madres nos perdemos la ocasión de fotografiar esos momentos porque pensamos que no tenemos una buena luz, o porque nuestra casa no da la talla.

Hoy hablaremos de la luz y de algunas pautas que puedes seguir para sacarle el máximo provecho a la de vuestro hogar.

Apaga el flash

A poco que me conozcas, sabrás que el flash lo tengo prohibido (siempre me refiero al flash que viene incorporado en cámara, no de flashes externos).

La luz de este flash es simplemente horripilante:

  • La piel se ve apagada y fea.
  • La persona a la que disparas con flash se queda ciega por unos momentos.
  • Los ojos pierden el brillo natural que tienen.

Así que un buen comienzo para mejorar esas fotografías de hogar es apagar el flash.

Esta es una imagen del Señor Bajito, cuando era muy, muy bajito 😀
Su mamá no sabía ni un pimiento de fotografía, y se dedicaba a flashearle cada dos por tres.
Él, muy majo, no perdía la sonrisa

Unos cuantos años (y clicks) después, el Señor Bajito creció, y su madre aprendió que la habitación tenía una luz preciosa que favorecía mucho a su hijo.

 

Es cierto, al prescindir de él, para poder capturar la luz necesaria para que nuestra foto no salga oscura, necesitamos saber algunas cosas que quizás no sepamos. Así que habrá que ponerse las pilas y leer nuestro manual de instrucciones o apuntarte a Fotografía desde Cero que comienza en unos días y aprender a disfrutar de tu cámara y los momentazos de tus hijos aprovechando cada rayo de luz natural.

De momento, vamos a ir viendo otras acciones que podemos tomar para mejorar nuestras fotos de interior sin necesidad del flash.

No te apoyes en luces artificiales

En muchas ocasiones, cuando llego a trabajar a alguna casa, la inercia de las familias es encender las luces para que disponga de más iluminación. Es cierto, se gana cantidad de luz, pero se pierde mucha calidad.

Estas luces, que por norma general están en el techo, crean unas sombras nada favorecedoras. Sombras bajo los ojos, nariz y boca, que forman unas imágenes muy dramáticas de nuestro propio rostro o del de nuestros hijos.

Por eso, el siguiente paso que debemos asumir es que lo mejor es apagar las luces de la casa.

Sólo hay algunas excepciones en las que está permitido valernos de un punto de luz artificial para conseguir un punto de iluminación dirigido. En estas ocasiones podemos jugar con la luz de alguna lámpara de pie, la luz de la pantalla del móvil, tablet o similar. En este caso, repito, lo importante es la dirección de la luz y que sea muy puntual (para rellenar una zona muy ensombrecida con algo de luz, por ejemplo).

Ubica las zonas de juego cerca de una fuente de luz natural

Sé que muchas veces la zona de juego surge de manera espontánea, y que este tipo de acciones no siempre la vamos a poder llevar a cabo, pero habrá momentos en los que podamos favorecer que el juego se desarrolle en un lugar bien iluminado.

Si tu hijo es pequeño, puedes colocar sus juguetes junto a alguna ventana para que vaya hacia allí. Favorecerás una buena iluminación y el estará jugando con una buena fuente de luz natural, que también es de agradecer 😀

A medida que crecen, los niños se desplazan e improvisan sus lugares de juego. Pero siempre que podamos, trataremos de buscar estas situaciones que favorecen tanto la fotografía.

El ISO, ese gran incomprendido que en cambio puede darte tantas alegrías

Conocer tu cámara, como hemos dicho, es imprescindible. Y a poco que la conozcas, sabrás que hay una opción llamada ISO que proporciona más luz a tus fotos.

A cambio, perderás algo de calidad, ya que se llenarán de lo que se conoce como “ruido” (un montón de puntitos en tu foto camparán a sus anchas para horror de algunas y para alegría de otras, que para todo hay gustos).

La cantidad de ISO que soporte tu cámara si destrozar la foto, dependerá del modelo que tengas. Cuanto mejor es la cámara, mejor soporta los ISOS altos.

Ahora bien, yo hoy vengo a hacer un llamamiento a favor del ISO: úsalo sin miedo, experimenta, juega y, sobre todo, no pierdas fotos por miedo a subirlo.

Observa tu hogar con otros ojos y encontrarás la magia.

Todas estas pautas te ayudarán a subir la calidad de tus fotos, estoy segura. Pero lo que realmente le dará un vuelco a tus fotografías de interior es observar y aprender a esperar el momento mágico. Si estás despistada o piensas que en un entorno que conoces demasiado no van a suceder ocasiones dignas de capturar con la cámara, te estarás perdiendo lo mejor.

Porque en casa nos explayamos a gusto y derribamos los muros que ponemos fuera. La vergüenza, el “menuda cara tengo” y el postureo no tienen cabida en el hogar. Allí nos sentimos bien, estamos en familia, no hay que fingir ni llevar traje, así que las escenas que reflejan vuestra familiaridad y complicidad empezarán a surgir de forma natural. Y si logras captar eso en tus imágenes, estarás capturando la magia.

Gracias por leerme una vez más y nos vemos la semana que viene

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