Maternidad y fotografía: mi revolución personal.

Maternidad y fotografía: mi revolución personal.

Mi puerta de entrada en la fotografía fue la maternidad. Al igual que muchas de las que estáis por aquí, convertirme en madre supuso una gran revolución en mí. Entre otras muchas cosas, me planteé de nuevo todo lo que en algún momento ya me había pasado por la cabeza, pero que había desechado por pensar que era una locura.

Cuando nació mi hijo, allá por 2009, se tambalearon los pocos cimientos que había construido para mí. Y aunque fue muy duro, decidí ir deconstruyendo y construyendo de nuevo mientras vivía la maternidad a una intensidad muchas veces dolorosa.

La fotografía me ha permitido a lo largo de todos estos años, poder cuestionarlo todo. Ha sido quien me ha acompañado para documentar la infancia de mi hijo, sí, pero también ha sido una herramienta que he utilizado para conocerme un poco mejor a mí misma. 

Maternidad y fotografía: mi revolución personal.

Convertirme en madre supuso un encuentro inesperado con muchas partes de mí. Inesperado, porque absolutamente nadie me habló del maremoto emocional que suponía tener a una mini persona que te hacía de espejo 24 horas al día, 7 días a la semana. Y eso que una es precavida, y me había empapado sobre crianza, lactancia materna, colecho… y porteo ergonómico.

Pero como en casi todo, la teoría no es suficiente. Hay que experimentarlo.

Gracias al porteo y a llevar a mi hijo pegado a mí tantas horas, conseguimos mantener el contacto que necesitábamos ambos, disfrutarnos y conectar. Y justo esta semana se celebra la Semana Internacional de la crianza en brazos y me apetece mucho celebrarlo contigo. Porque esta forma de criar me ayudó a conectar con mi hijo primero, pero también conmigo misma.

Ayer, en nuestro directo semana del Instagram, invité a Elena López, una de las grandes referentes en esto de la crianza con contacto, para que nos hablara mucho más sobre todo lo que el contacto con nuestras criaturas nos regala tanto al bebé como a nosotras.

Recuerdo especialmente los primeros meses de maternidad, cuando mi hijo lloraba y no tenía hambre, ni sueño, ni necesitaba un cambio de pañal (el ABC del recién nacido). A mí aquel llanto me conectaba con una parte de mí misma que me partía a la mitad. Necesitaba consolarlo, pero me sentía incapaz.

Menos mal que siempre teníamos un fular para sentirnos cerca y cómodos y pasar el mal trago juntos. 

Recién salidos del hospital

Si no has podido ver el directo con Elena, te invito a que saques un huequito y la escuches, porque de verdad merece mucho la pena. Ella nos habla no solo de los beneficios de criar en contacto, también nos cuenta cómo podemos enfrentarnos a este tipo de crianza cuando nosotras no fuimos educadas en ella. Algo realmente complejo por muy mentalizadas que estemos.

Fotografía: la puerta hacia mí misma.

Los primeros meses de maternidad son un momento muy intenso, y nosotras podemos llegar a sentir que nos perdemos entre leche, pañales y llantos. 

En un momento donde, sacar cinco minutos a solas para pegarte una ducha era toda una odisea, la fotografía me regaló un lugar mágico donde encontrarme mientras seguía pegada a mi hijo.

Quizás por eso para mí la fotografía es mucho más que la imagen que se genera al hacer click. El valor real, para mí,  se encuentra en todo lo que ocurre alrededor de ella. Y es que nuestra relación comenzó en un momento donde de verdad la necesitaba. Sin saberlo, buscaba algo que me permitiera seguir creciendo, haciendo algo para mí, que me hiciera feliz, pero sin tener que despegarme de mi criatura.

La fotografía me ofreció todo eso y mucho más. Y fue una sorpresa maravillosa descubrir que su potencial iba mucho más allá de hacer fotos bonitas de mi hijo, que era mi objetivo en aquel momento.

3 formas en las que la fotografía te ayuda a conectar contigo misma.

  • La fotografía ayuda a vernos a nosotras mismas independientemente del tipo de imágenes que realicemos.

Al iniciarme en la fotografía gracias a la maternidad, he sido testigo de cómo hacer un recorrido por la infancia de mi hijo, ha supuesto también un viaje a mi propia infancia. Conectar con mi niña interior, recordarla, y darle lo que necesitaba y en su momento no pudo experimentar, no ha sido un trabajo sencillo, pero desde luego, la fotografía ha sido una gran compañera para ello. Un poco sin quererlo, al cabo de los años me encontré que cuando le fotografiaba a él, también me fotografiaba un poco a mí.

Así que, pese a que la creencia popular se inclina a pensar que para realizar un trabajo de autoconocimiento fotográfico es necesario el autorretrato, yo tengo que contarte que mi experiencia ha ido mucho más allá de salir en las fotos.

  • El autorretrato, la vía directa hacia nuestro interior.

Pero claro, sí, hacernos fotos a nosotras mismas es el camino más corto y directo que podemos tomar. Seguramente también el más osado, complejo y el que más miedo nos da. Es normal, no estamos acostumbradas a vernos, ni por fuera, ni por dentro. Nuestra desconexión con nosotras mismas es tal, que hacerlo o simplemente pensar en ello, puede ser realmente abrumador y dar mucho miedo.

A su favor, diré que una vez que te lanzas a la piscina, tiene algo que engancha, porque en el fondo estamos deseando vernos, reconocernos y hacer las paces con nosotras.

Si estás en ese punto en el que te apetece mucho verte o al menos intentarlo, te dejo por aquí una vídeo clase en la que te cuento cómo comenzar a acercarse al autorretrato. Es un obsequio que espero que te guste y del que disfrutes.

  • Una sesión de fotos personal, dejarte descubrir a través de los ojos de otra persona.

Esta es una opción increíble, maravillosa y que te da un chute de energía y poder que no podías esperar. ¿Qué tendrá la cámara que da tanto miedo? ¿Y qué tendrá después de derribarlo, que nos divierte tanto y nos llena de cariño hacia nosotras mismas?

Verte en los ojos de otra persona, verte bonita, poner el foco en todo lo que aportas, es un regalo inmenso que no sé si habrá palabras para describirlo.

Las tres opciones son totalmente combinables entre sí, y si necesitas empezar suave, comienza fotografiando a tus peques, saborea el proceso y observa cómo el camino se va haciendo a medida que avanzas. No te marques metas, ni objetivos. Bueno, solo uno: disfrutar.

“Ser uno mismo, simplemente uno mismo, es una experiencia tan increíble y absolutamente única que es difícil convencerse de que a todo el mundo le pasa algo tan singular.”

Simone Beauvoir

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