Cómo sacarle partido a un espacio (otro making of)

Cómo sacarle partido a un espacio (otro making of)

Lo prometido es deuda. Y como os encantó el making of del bambú, os traigo un nuevo vídeo en el que podéis verme de nuevo detrás de la cámara persiguiendo la foto.

Antes de seguir, quiero dejar clara una cosa. En muchas ocasiones, sobre todo cuando fotografiamos a niños, hacemos un montón de fotos y después sólo nos quedamos con un puñado. Es algo habitual y necesario. Cuando fotografiamos algo en movimiento, es imprescindible disparar tantas veces como podamos, es la única forma de asegurarse alguna fotografía nítida y, cuantas más fotos, más probabilidades tienes de captar justo el momento adecuado.

De esta sesión que te muestro hoy, saqué un montón de fotografías y, siendo sincera, creo que me quedaría sólo con una, la que encabeza este post.

Hay otras pocas que son pasables, pero que tampoco me emocionan como la primera. Y el grueso de esta sesión pasará a mejor vida en la papelera, sin piedad. No le encuentro sentido al guardar imágenes que se parecen, que están bien pero son sosas y no me dicen nada. Prefiero quedarme con aquellas que siento realmente especiales, originales o expresivas.

Sí, así es como se hace para no llenar tu disco duro de millones de fotografías. Borrando. A lo bestia.

Otro aspecto del que me gustaría hablar es del cambio de objetivos. Sé que es una lata tener que cargar con tantos aparatos, sobre todo cuando vas de excursión o haces una salida de ocio. Pero lo cierto es que en alguna ocasión, por las condiciones del terreno y los elementos que te rodeen, la foto te pedirá un cambio de objetivo.

Espero que con el vídeo quede más claro lo que quiero decir.

Dos objetivos y un destino: conseguir el mejor resultado.

A lo película del oeste. Desenfundando la cámara mientras frunzo el ceño para escudriñar la foto.

Como te comentaba antes, en esta sesión he utilizado dos objetivos diferentes: el canon 85 mm 1.8 y el 35 mm 2.0. Al principio llevaba el 85 mm puesto, pero pronto pensé que el 35 mm sería más adecuado y daría más juego.

En resumen: el uso de uno u otro objetivo influye de forma radical en el resultado. Tienes que probar y hacer muchas fotos para ver cómo cambia la imagen con uno u otro. Cuando lo tengas dominado, lo harás de forma instintiva.

El making of de “En la ría”: fotografías en el observatorio de pájaros de Tarro Blanco

Una vez más me muevo en terreno peligroso y te lo grabo en vídeo para que sientas la tensión en tus carnes: ¿me tropezaré?, ¿caeré rodando a la ría? o ¿saldré airosa de la situación?

Porque ya sabes cual es una de mis premisas. Hay que moverse. Para arriba, para abajo, alrededor. Si hace falta, hay que echarse al suelo y ensuciarse. Si no lo haces, nunca sabrás si la imagen habría quedado mil veces mejor desde otra perspectiva.

En el vídeo también puedes ver cómo he jugado con las líneas que la caseta me ofrecía. En esta ocasión, líneas horizontales (sobre todo) y verticales, pero siempre líneas rectas. Esto es composición. Imagina una caseta con la fachada lisa. ¿A que no habría sido lo mismo?

Por último, puedes ver que en esta ocasión la edición en blanco y negro oculta algunos detalles que pueden distraer al espectador y resalta otros que, en mi opinión, favorecen el resultado. Ni la textura de la madera, ni el verde del entorno. Lo que hace que las fotos sean dinámicas y atractivas son las líneas y las formas.

Dejo de enrollarme y te muestro el vídeo:

En la ría: las fotos de la sesión.

Esta son las fotos resultantes de lo que has visto en el vídeo.

Me gustaría que, sobre todo, te dieras cuenta de la cantidad de distracciones que teníamos alrededor: la ría, pájaros, árboles, carretera, hierba, etc. Y de cómo no he sacado a penas nada de eso.

Focalizarse en una zona, en unos detalles, y obviar otros es cuestión de mucha práctica. No quiero que pienses que está chupado. Pero también quiero que sepas que fotografiando, lo aprenderás.

Hacer una buena fotografía cuesta mucho. Tienes que conocer la técnica, ir con los ojos muy abiertos, experimentar para ver qué falla y qué funciona. Moverte, cometer errores, aprender de ellos.

Así que, si estás en ello y todavía no te salen las fotografías como esperas, no te desanimes, ¿vale?

Recuerda:

  • muévete mucho (y fotografía desde todos los ángulos y puntos de vista que puedas)
  • saca un montón de fotos (sobre todo si tu protagonista o tú estáis en movimiento)
  • intenta aprovechar los elementos que tienes alrededor que pueden aportarte orden, dirección, ritmo (como las líneas) y saca de tu encuadre los que te distraigan (los que no contribuyan a tu propósito y encima puedan atrapar la mirada de quien observa la imagen)

Me gusta cuando compartes conmigo tus experiencias con la fotografía. Si llevas algo de esto a la práctica, ¿me lo contarás en los comentarios?

Un abrazo y hasta la próxima entrada 

3 fotógrafas que también son madres y son una fuente de inspiración constante

3 fotógrafas que también son madres y son una fuente de inspiración constante

Si me sigues desde hace tiempo, sabes que una de las cosas que más me apasionan de la fotografía es ver el trabajo de otras personas.

Me encanta pasearme por las redes y empaparme de la experiencia de grandes fotógrafos. Creo que, si bien cada persona ha de ser fiel a su propio estilo, este es un ejercicio que reporta muchos beneficios. Observando lo que otros hacen aprendes, te oxigenas el cerebro y le das un empujoncito a tu inspiración cuando ésta se estanca.

Además, yo me lo paso pipa viendo imágenes increíbles, con grandes dosis de emoción, composición y luz. A veces es tan hipnótico que una vez dentro de un buen porfolio se me hace difícil salir de ahí. Atrapada por la página, voy buceando entre las fotografías casi sin pensar hasta que me topo con imágenes potentes que se me quedan en la retina por alguna razón, y el dedo se para en seco para deleitarte un buen rato con ellas. ¿A ti también te pasa o soy la única que se queda enganchada?

El caso es que si eres un poco como yo y también disfrutas conociendo a otros fotógrafos, toma asiento y prepárate para una buena dosis de fotografía, porque hoy quiero mostrarte a 3 mamás, que además documentan la infancia de sus hijos de una manera asombrosa y con las que yo disfruto muchísimo.

3 mujeres que te van a hacer pararte en seco y abrir la boca para soltar un “oooooooh” y varios “uaaaaaaaaau”, y a las que no querrás perder de vista nunca más 😀

Aquí van estas fotógrafas que, además de ser madres, también son una fuente inagotable de aprendizaje e inspiración. ¡Comenzamos!

Cristina Díaz

Mamá de tres con un gusto maravilloso y un buen ejemplo de cómo no hay nada que esté definido en tu vida y puedes ser lo que quieras ser. Porque Cristina consiguió hacer de su afición su profesión actual, pero sus comienzos fueron bien distintos.

Sin embargo, ahí está, haciendo unas fotografías maravillosas. Sus fotos en blanco y negro me embelesan y admiro su capacidad para atrapar expresiones.

Además de fotografiar niños, Cristina hace muchas sesiones de bodas y, personalmente, me encanta también su estilo en este tipo de fotografías aunque, como sabes, no es la temática que más me gusta.

Si te casas y todavía no tienes fotógrafo, no dudes en contactarla. Yo lo haría.

WEB | Instagram

Charo Díez

Me chifla su trabajo. Si tengo que destacar algo, me quedo con sus composiciones y su blanco y negro, que es maravilloso.

Si paseas por su cuenta de Instagram encontrarás alguna foto en color, pero pocas. De lo que estoy segura es que no podrás salir de ella durante un buen rato. Tómate tu tiempo y disfruta de las vistas. Hay imágenes preciosas.

Charo tiene un estilo que se reconoce a distancia, y eso es otro de los factores que me gustan de un fotógrafo.

Celeste Pavlik

Sigo a esta fotógrafa desde hace años y me maravilla lo que hace. Tuve la suerte de tenerla como formadora en curso de fotografía online y disfruté como una enana. La conocía antes de este curso, pero desde entonces sigo su trabajo con más interés.

Sobre todo me quedo con las fotos en interior y su forma de interpretar las luces y las sombras.

Actualmente, está colaborando en un proyecto de filmación muy interesante llamado 24 frames. A Filming project, así que de vez en cuando, en su galería de Instagram y en su blog puedes ver vídeos con mucha sensibilidad fotográfica. Te los recomiendo.

Web | Instagram

¿Dónde buscas la inspiración?

Esto va por rachas, nos pasa a todo el mundo. A veces estás que no paras, tienes una idea tras otra y no te da la vida para llevarlas todas a cabo. Y de pronto pasas por una época (pueden ser unas horas, un par de días o meses enteros) en la que te sientes estancada.

En mi caso, una de las actividades que me funcionan para encender la chispa de la inspiración cuando siento que se apaga es mirar contenido nuevo, descubrir otros fotógrafos, ver lo que otras personas hacen.

Así que espero que, si no conocías a estas fotógrafas, esta entrada te sirva para activar tu creatividad o, como mínimo, estimularte para que vayas corriendo a por tu cámara de fotos y comiences a crear tus propias imágenes. También quiero que queden como ejemplo de cómo ser mamá y fotógrafa es compatible. Ya sea como afición o como profesión.

Si te ha gustado este post me encantaría que me lo dijeras en un comentario, porque si sé que te gusta más adelante te mostraré otro puñado de fotógrafos para que puedas ampliar tu mirada.

¡Buen martes!

Cómo se hace una foto: un making of entre bambúes

Cómo se hace una foto: un making of entre bambúes

Tengo bastante afición a ver vídeos en YouTube. Me parecen super didácticos. Eso sí, me gustan los vídeos cortos, porque no tengo mucho tiempo. En especial aquellos donde se ve a la persona trabajando. Y me chiflan los making of de las películas, vídeos musicales, y claro está, los de las sesiones de fotos.

Así que, después de mucho tiempo pensando en hacer algo propio, al fin me he lanzado a la piscina. Y gracias a la colaboración del Señor Bajito y su padre, hoy os puedo mostrar mi primer making of.

Sé que tengo mucho que mejorar en materia de vídeos, pero espero que al menos sirva para que te hagas una mejor idea de cómo trabajo habitualmente. No sólo fotografiando a mi hijo, si no también cuando trabajo con otras familias.

Mis 3 imprescindibles para hacer una foto

Si me preguntas qué cosas hago en una sesión para conseguir las fotografías que quiero, te diría que, de forma fija e impepinable, hay 3 elementos que no pueden faltar:

  • Observar y moverme. Esencial. Moverse es lo más importante. Ver la escena desde diferentes puntos de vista, buscar el mejor encuadre, acercarse, alejarse, subirse en lo alto, tirarse por el suelo. Siempre digo en mis cursos que hay que moverse mucho. ¿De qué otra forma encontrarás el mejor ángulo?
  • Aliarme con la luz. Al movernos, la forma en la que la luz incide sobre los objetos y el paisaje, difiere. Esto también hay que tenerlo en cuenta. Así que no dejes de observarla, porque dependiendo de dónde te coloques, obtendrás resultados distintos.
  • Aplicar técnicas de composición. Me fascina la composición en fotografía. Junto con la luz, son mis temas favoritos. Observar las líneas, los colores y todos los elementos que entran en la escena. Buscar el mejor punto de vista y reforzar aquello que quiero mostrar. Es un tema apasionante. Tanto, que el pasado año cree un curso de composición. Y justo hoy, abrimos las inscripciones para, como ya es costumbre en mis cursos, asistir a la primera clase de forma GRATUITA. Así que si te animas a escuchar más sobre este tema, reserva una plaza para el seminario de EncuadrArte pinchando aquí.

El vídeo del making of

Sin más dilación, aquí te dejo con el vídeo donde te cuento algunas cosas más sobre las fotos que saqué y donde puedes verme en plena acción entre un bambú y otro.

Si formas parte de la Comunidad F PRO, muy pronto tendrás una versión más extensa sobre este vídeo y estas fotos.

Por cierto, me haría mucha ilusión que empezaras a seguir mi canal de YouTube, y que me cuentes en comentarios si te ha gustado y te ha servido. Si es así, estaré encantada de hacer más vídeos de este tipo.

Como ves, el Señor Bajito está requeteacostumbrado a que le saque fotografías, así que él va su aire mientras que yo trabajo, y así el resultado siempre es natural.

La gente se sorprende de que no les diga cómo posar o qué hacer. Pero es que yo prefiero observar y capturar lo que me ofrecen de manera espontánea. Además, creo que así es mucho más cómodo para todos, ¿no crees?

Entre bambú: las fotos de la sesión

Aunque has podido ver muchas en el vídeo, te dejo aquí algunas fotos del resultado final de esta sesión.

En el vídeo hago referencia a una entrada de la semana pasada, que puedes encontrar aquí.

Un saludo y gracias por leerme una vez más.

Ser hijo de mamarazzi es muy duro

Ser hijo de mamarazzi es muy duro

¿Cómo actuar cuando quieres fotografiar a tu niño y él no está por la labor? La gran cuestión.

Tienes varias opciones. Una de ellas es transformarte en Hulk y arrasar con todo hasta alcanzar tu objetivo. Pero eso agota la paciencia y acaba con los nervios de cualquiera. Otra de las opciones es calmarse y ponerse en el lugar del niño.

Quizá no habías reparado en ello antes, pero es duro ser hijo de una aficionada a la fotografía que te venera y quiere conseguir una imagen de cada gesto que haces, cada risa que te echas o cada mirada que le dedicas.

Y si no, que se lo pregunten a los niños de alguna de ellas (o de nosotras, más bien 😛 )

El Señor Bajito podría dar una conferencia sobre este tema, y las ponencias principales podrían ser:

  • Tácticas para escabullirte de la cámara
  • Cómo cambiar de tema de forma sutil y adorable para que no te regañen cuando no quieres sacarte una foto
  • Trucos para hacerte el dormido y que no se de cuenta de que sabes que está fotografiando tu siesta

Sería todo un éxito.

A punto de empezar una nueva edición del curso Héroes: fotografiando la infancia, me aplico mi mejor consejo: si tu hijo no quiere fotos, no se las hagas.

Y es que a veces no tienen ganas. Es sencillo. Además, aquí se aplica una regla proporcional que llevada al extremo puede acabar en desastre: cuanto más insistimos, menos ganas tienen. No falla.

Es natural. De hecho ocurre exactamente lo mismo en el sentido contrario. A veces soy yo la que está desganada y no me apetece participar de otras cosas que él me propone. Así que es entendible.

En mis cursos siempre digo que si esto ocurre, que respetemos su decisión. A veces nos da un poquito por saco, no te voy a mentir. Pero piensa en esto: ¿qué consigues presionando a tus hijos para obtener una fotografía?, es decir, imagina que al final lo logras y salen pulcros, bien peinados y se están quietos para la cámara, ¿qué clase de imagen te saldrá? ¿De verdad es esa foto la que quieres conseguir?

Respetar sus tiempos.

Yo este fin de semana me sentí muy frustrada cuando le pedí al Señor Bajito nuestra foto semanal para I Love Mom, y él me dijo que no le apetecía.

Claro, yo estaba que rabiaba. Tenía un email que enviar, ya debía el de la semana anterior y le necesitaba a él para esta tarea. Pero pronto me relajé y pensé que si esto iba a servir para que nos enfadásemos, no tenía ningún sentido. Así que cuando él me preguntó si me enfadaba, le dije que estaba un poco disgustada, pero que no pasaba nada, que lo entendía.

Ayer lunes, le pedí que si podíamos hacerla. Le recordé que era importante para mí, para mi trabajo. Que además, es nuestro momento semanal y que me gusta crear esos recuerdos con él. Porque él tiene muchas fotos solo, incluso con su padre. Pero conmigo tiene muy poquitas, y esta vez me hace ilusión hacer este trabajo con él. Ya lo vive de otra manera, se hace mayor, y quiero atesorar esos últimos coletazos de infancia para siempre. Porque dentro nada  (bueno, ya sé que aún queda un poco, pero esto pasa volando, y lo sabes) estará cambiando su voz, y su cuerpo dejará de ser redondito y achuchable. Y lo que es peor, ¡¡no dejará que lo achuche!! Mi discurso funcionó.

Lo entendió, comprendió mis motivos y, al relajarse, lo que empezó siendo una idea aburrida de mamá que otra vez quiere sacarme fotos, terminó siendo un juego con muchas risas. Nos lo pasamos genial, nadie se enfurruñó y todas las fotografías que obtuvimos salieron naturales, alegres, sinceras.

 

Toda esta reflexión es lo que me ha traído hasta aquí y lo que ha hecho que nuestra relación con la cámara sea especial. Porque no es la primera vez que esto me ha ocurrido.

Desde que respeto sus ritmos y converso con él hasta que los dos llegamos a un punto de entendimiento, todo funciona mucho mejor. Y en esto de hacer fotos, también.

Si no presionamos, es más fácil que la amistad no se estropee por largas temporadas y consigamos hacer fotos reales de momentos únicos.

Así que, mamarazzi del mundo, dejemos nuestra versión Hulk para otras ocasiones en las que sí es importante que saquemos nuestra vena peleona, y vamos a intentar relajarnos con la fotografía, ponernos más en su lugar para que todos disfrutemos del acto de fotografiar.

Feliz semana ♥

Yo aprendo, tú aprendes, todos aprendemos

Yo aprendo, tú aprendes, todos aprendemos

Hubo  un tiempo donde el Señor Bajito no quería aprender.

Decía que nanay, que tararí. Se negaba de forma rotunda. Yo le decía que eso era imposible, que cada cosa en la vida era un aprendizaje y aunque no fuese intencionado o aunque no nos diésemos cuenta, el aprendizaje estaba (y está) ahí con nosotros.

Nos constó un tiempo que se sintiese a gusto aprendiendo (ahora hablo del aprendizaje reglado, el del cole), pero lo medio conseguimos.

Y el otro día me soltó una frase célebre mientras comíamos él y yo con Tere y conversábamos sobre varios temas: Yo ahora mismo estoy aprendiendo, no sé el qué, pero algo estoy aprendiendo, dijo.

Tere y yo nos quedamos muertas y yo, como te estarás imaginando, feliz por saber que el mensaje había llegado.

Y es que para mí es importante que disfrute aprendiendo, que quiera hacerlo de verdad y que se dé cuenta por sí mismo de cuánto le beneficia.

Yo aprendo

A mí el aprendizaje reglado tampoco me gustó nunca. Encuentro un sinsentido esa forma de aprender tan rígida. El memorizar para aprobar, sin comprender de verdad, no va conmigo. Pero como todo hijo de vecino, pasé por ello. Eso sí, menos tiempo del que mis padres hubiesen querido 😛

En cuanto aparqué los libros (los de la enseñanza reglada), me volví una super fan de leer y hacer cursos de todo lo que me interesaba. Descubrí que me encantaba aprender.

Desde entonces, disfruto de las formaciones que elijo, con profesionales que escojo. Es algo que me fascina. Escuchar a la gente que admiro, oír sus historias, cómo empezaron, por qué… En definitiva, empaparme de sus experiencias y disfrutar de su saber hacer.

Este fin de semana fue uno de esos grandes momentos gracias a Magdalena Berny, así que estoy emocionada. Nada recarga tanto las pilas para seguir currando, que una dosis de aprendizaje con una gran profesional y rodeada de grandes compañeras.

Tú aprendes

Me encanta irme de formación, porque siempre traigo nociones nuevas, que luego doy forma para integrarlas en mi propio proceso.

Es un camino apasionante.

Recoger información y transformarla para adaptarla a tu vida, a tu trabajo, a tu filosofía. Así que hoy, que doy el pistoletazo de salida de Héroes: fotografiando la infancia, me encuentro entusiasmada, porque sé que en esta edición, voy a poder aportar conocimientos nuevos para las mamás que se adentren en el curso con ganas de aprender.

Todos aprendemos

El post de hoy es un llamamiento para que sigas adquiriendo conocimientos, transmitiéndolos, disfrutando de la vida y de tu familia con los ojos muy abiertos.

Cada día que pasa aprendemos algo nuevo. De forma constante y continua, pero sólo unos pocos son capaces de percibir esas enseñanzas e asumirlas.

Por mi parte, te mando la última invitación para que hoy podamos conocernos en la primera clase de Héroes, que además es GRATUITA y en la que, aparte de aprender, tendremos la oportunidad de charlar juntas un rato. ¿Te vienes? Yo estoy deseando conocerte 🙂

Ahora sí, te dejo con la dosis de fotos de esta semana. Algunas de las fotos que salieron de esta increíble formación de la mano de  Magdalena Berny.

Hasta la próxima semana, o hasta esta misma noche si te apuntas a la CLASE DE HÉROES para seguir aprendiendo fotografía  ♥

 

Estos sí son los momentos más importantes de tu vida

Estos sí son los momentos más importantes de tu vida

En cuanto a celebraciones se refiere, crecemos pensando que el día de nuestra boda es el más importante de nuestras vidas. Lo preparamos con mucho tiempo de antelación, mimamos cada detalle, tiramos la casa por la ventana.

Cumpleaños, bautizos, nocheviejas. Toda la vida celebrando (y asistiendo a) situaciones y momentos especiales, pero al final, las bodas son las que se llevan el puesto número uno de la planificación e inversión.

Y sí, es un día de alegría y de compartir con el resto, no me entiendas mal. Pero sinceramente, para mí no fue el día más importante de mi vida.

Es verdad que nunca he sido fan de estas celebraciones y que en mi caso, por cómo somos, fue un mero trámite burocrático sin más, un contrato entre mi compañero y yo. Porque a la hora de formalizar papeles, era más sencillo así, básicamente.
Para nosotros, la celebración de una boda tradicional nunca fue una necesidad; tan sólo se trataba de hacer oficial lo que ya sabíamos: que seríamos un equipo, compinches de vida, y que eso es así porque nos queremos.

Si lo pienso, con honestidad, tengo que decir que hemos vivido muchos más momentos al margen de ese que de verdad eran importantes para nosotros.

Y para ti, ¿cuál sería el momento más valioso de todos cuantos has vivido?

El más importante de todos

Si me preguntas cuál es el momento más importante, creo que no sabría decirte uno sólo. Pero sí creo que los dos, mi compañero y yo, coincidiríamos en que en todos, o en casi todos, El Señor Bajito está presente.

Mientras escribo este artículo, recuerdo la sensación que me invadió cuando me enteré de que estaba embarazada. Incredulidad, miedo, alegría y dosis enormes de responsabilidad se apoderaron de mí. Llevábamos algunos meses buscando el embarazo, pero cuando por fin llegó, la noticia nos inundó de sorpresa por todo lo que provocó en nosotros.

Sentir la vida en mi interior ha sido una de mis mejores experiencias. Me encantaba estar embarazada, aunque había momentos cansados  e incómodos, en general fue lo más increíble que he hecho en la vida.

Parir. Acción brutal que no disfruté todo lo que quería, pero que sin duda me hizo mucho más consciente de mí y de mis capacidades.

Amamantar, portear, ver crecer a mi hijo… Sin duda son vivencias maravillosas y todas merecen ser inmortalizadas.

El tiempo no vuelve

Creo que te lo he contado alguna vez. Cuando estaba embarazada quería hacerme fotos, fotos bonitas, recordar ese momento para siempre, disfrutar de esa enorme barriga. Pero al final no lo hice y me arrepiento. No sabes cuánto.

Ahora, con cada sesión de embarazo que hago, me quito un poco de esa espinita que tengo clavada.

Porque los años no vuelven, pero veo la sesión de embarazo de María acompañada de su hija Lucía y la felicidad que desprenden, la manera en la que interactúan, hacen que me reconcilie con el tiempo.


Pienso en lo bonito que habría sido tener algo parecido de mi propia experiencia pero canalizo mi nostalgia a través de lo que ellas me muestran: ternura, complicidad y mucha diversión. Siento que las estoy ayudando a preservar su momento, uno de los más importantes de verdad, y eso me hace sentir realmente bien.

Esta es una de mis sesiones favoritas de cuantas he realizado. Estas chicas me encantan, ¡qué te voy a decir!

¿Y después?

Después nació un precioso bebé llamado Lucas. Ya tiene 6 meses y ha venido a regalarme más instantes preciosos al estudio este pasado sábado.

Me encanta verles juntos, capturar sus miradas, las muestras de cariño y lo preciosos que son.

 

Si en tu vida hay varios momentos destacables, ¿por qué sólo te vuelcas en uno?

A lo largo de los años tienes experiencias increíbles que, seguramente, te gustaría recordar más adelante, ¿verdad?

Ahora mismo se me ocurren un puñado: las construcciones con el juego de Lego que se marca el Señor Bajito, los fines de semana que pasamos en Coo y cómo nos sentimos cuando desconectamos de todo allí, las reuniones en casa de los amigos (las risas que nos echamos, las charlas sesudas que de tan filosóficas y enredadas acaban siendo absurdas, lo a gusto que nos encontramos todos juntos).

Hay un sinfín de pequeños momentos que lo son todo para nosotros. Y normalmente no necesitan de planificación, ni banquetes ni grandes festejos.

Te animo a que medites un poco sobre esto, que cojas tu cámara y te dejes llevar por lo que sucede a tu alrededor. Están ocurriendo acontecimientos maravillosos cargados de significado que son tan valiosos como escurridizos.

Esa mirada cargada de luz, una sonrisa a la que ya le falta un diente de leche, el modo en el que pronuncia “mamá”. Ese dibujo que te acaba de hacer. La asombrosa manera en la que te levanta un mal día. ¿En verdad no son éstos los momentos más importantes de la vida?

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