Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Sácale partido a Instagram: cómo utilizo esta aplicación en mi día a día

Sácale partido a Instagram: cómo utilizo esta aplicación en mi día a día

Instagram se ha vuelto mi red social favorita. Bueno, en realidad compite duramente con Youtube, a la que llevo un tiempo enganchada también.

Como hacía ya unas semanas que no traía vídeo, hoy te traigo uno en el que te cuento cómo utilizar Instagram correctamente y un truquito que seguro que te saca de más de un apuro. Además, quería hablarte de dos aplicaciones que yo utilizo y sin las que ya no puedo vivir.

Instagram: fotografía móvil

Esta aplicación y red social centrada en la imagen nació en 2010. Ahí es nada. Con su formato cuadrado característico, ¿lo recuerdas? Porque ahora ya se pueden subir las imágenes en vertical y horizontal, y han apareciendo aplicaciones y funciones que amplían y complementan su forma de uso.

Aunque también es posible entrar en ella desde tu ordenador, la gran mayoría nos seguimos conectando a Instagram desde nuestros dispositivos móviles. Y es que es su gran ventaja.

Tomas una foto, la retocas con los filtros y herramientas de edición, eliges unos cuantos hashtags  y la compartes en un pispás. Todo desde tu móvil. Instantánea, rápida y totalmente visual.

Te entretiene en el tren, en el bus, allá donde vaya te acompaña y llena tus sentidos de fotos maravillosas.

La verdad es que a mí me costó cogerle el gusto. Me daba pereza y creía que todo el cotarro estaba en Facebook. Pero las cosas por aquí cambian muy rápido y esta red social se ha hecho un hueco en mi rutina a base de instantáneas y galerías inspiradoras.

En el vídeo de hoy te hablo de cómo utilizarla bien para que tus fotos no pierdan su formato y te cuento un truco de organización que te va a ayudar a tener algunas publicaciones listas para publicar cuando quieras en un par de clicks sin salir de Instagram (sin aplicaciones externas).

Aplicaciones que te facilitarán la vida en Instagram

Hay miles, pero yo utilizo Onlypult, desde hace algún tiempo, y Linktree, desde hace menos.

Especialmente utilizo Onlypult. Estoy encantada con ella, porque me permite programar mis publicaciones para cuando no puedo estar pendiente de ellas. Es muy sencilla de utilizar y la única que conozco que te permite olvidarte de verdad de las publicaciones programadas. Por eso, aunque no es gratuita, es 100% recomendable si necesitas organizar el calendario, asignar publicaciones a ciertos días y horas, y una vez hecho desentenderte del todo el proceso.

Linktree lleva poquito tiempo funcionando, pero ya hay un montón de instagramers que la utilizan.
Instagram sólo nos permite tener un link activo en nuestra bio, y nada en las publicaciones, y eso te limita bastante a la hora de compartir contenidos. Bloggers, emprendedores y otras empresas con perfiles profesionales, sufríamos con esta norma absurda hasta que Linktree llegó a nuestras vidas para ampliar las posibilidades.
Este recurso crea una especie de “menú” al contenido que tú desees compartir a través de un único link, de forma que pinchas en él desde tu bio y aparecen todos los enlaces que hayas elegido.
Pruébalo. Es gratuito y es simplemente genial.

Ahora te dejo con el vídeo en el que te amplío detalles:

Cuéntame ahora, ¿utilizas alguna aplicación diferente? ¿Conocías las que te presento? Te espero en los comentarios.

Feliz semana y un abrazo,

Rebeca

********

Links de las aplicaciones a las que hago referencia:

Enlace hacia la herramienta Onlypult
Enlace hacia la herramienta Linktree

 

Atrévete con el autorretrato: mi experiencia personal

Atrévete con el autorretrato: mi experiencia personal

¿Te has puesto alguna vez delante de la cámara? No me refiero a si te han hecho alguna vez una foto, claro que te han hecho fotos. Me refiero a ponerte delante de la cámara tú sola. Sin barreras. Sin defensas. La cámara y tú, como si de un espejo se tratara, y gritarle al objetivo lo que piensas.

Yo sí. Es una prueba de fuego.

Ponerse frente al objetivo y dejarse llevar para ver qué sale, es una experiencia reveladora.
Al principio da muchísima vergüenza. Seguramente no te atrevas ni a mirarle de frente. Pero a la vez hay algo que engancha, la curiosidad, el reto personal, que te hace repetir.
Quieres intentarlo de nuevo, ver si puedes ir más allá, si la foto sale mejor, si consigues ver algo más en tu foto, algo más de ti misma, aunque sea tras un personaje, una interpretación. Como cualquier actor que se mete en un papel, siempre hay algo de su propia personalidad en él, ¿no te parece?

El camino de autorretratarme.

En febrero hizo 6 años que cogí mi cámara y le puse el modo manual por primera vez.

Sin tener ni idea, me embarqué en un 365 para probarme a mí misma que de verdad quería aprender a hacer fotos en modo manual. Que quería y que podía hacer algo que durase en el tiempo.

Por aquel entonces seguía a unos cuantos fotógrafos que hacían un proyecto como el mío. Pero lo hacían con doble mortal hacia atrás, porque además de hacer una foto al día durante todo un año (ahora sólo pensarlo me entran sudores fríos) lo hacían de si mismos. Es decir, que se autorretrataban.

Mi admiración hacia esas personas era enorme. Me parecía increíble lo que hacían. Yo odiaba (y ahora tampoco es que me guste mucho) ponerme delante de la cámara. Me daba una vergüenza horrible verme, no reconocerme… Y pensé que jamás sería capaz de hacer un autorretrato. Pero para mi sorpresa lo conseguí, y además muy pronto.

Si te apetece saber cuál fue mi primer autorretrato y la historia que hay detrás de él, no te pierdas la clase del próximo martes. Allí te lo contaré todo.

Pero es que además a ese le siguieron unos cuantos más. y para cuando estaba terminando el proyecto, los autorretratos se hicieron cada vez más importantes. De hecho, hubo una época en la que era lo que más hacía. Gracias a ellos aprendí muchísimo. Aprendí mucho de fotografía. Ponerse delante y detrás de la cámara es lo que tiene, que te hace ponerte las pilas a muchos niveles. Fue un aprendizaje brutal.

Pero el mayor de los aprendizajes no fue técnico, fue personal. Recorrí un camino maravilloso y doloroso a partes iguales.  Cada click era una catarsis, una conversación conmigo misma.

Muchas veces no me reconocía. Otras me miraba con mucha atención después de hacer la foto y estudiaba mi cara, mi expresión, y me quedaba atrapada allí, pensando en lo que me había llevado a ello…
Es un proceso increíble en el que da miedo zambullirse, pero que si lo haces, si encuentras las fuerzas, dejará una huella inconfundible. Y por supuesto, mucho aprendizaje personal, mucho.

 

I love Me

Después de todo ese recorrido nació este curso. Ya no sé cuantas ediciones he hecho, pero lo que sí sé es que en cada una de ellas vuelvo a sumergirme de nuevo con otras mujeres. Y que el proceso es maravilloso. Lloramos, reímos y, sobre todo, nos hacemos compañía. Este es el único curso de los que imparto en el que sólo podemos participar mujeres. Quizás suene raro, quizás si eres un hombre y me estás leyendo pienses que no es justo. Pero te aseguro que es mejor así.
Las mujeres a veces necesitamos nuestro espacio, soltar lastres que la sociedad, esta sociedad mayormente masculina nos ha marcado a fuego. Y sé que tú no eres de esos, pero esto necesitamos hacerlo sin ti. Gracias por comprenderlo.

A punto de empezar una nueva edición y tras un año sin impartirlo, los pelos se me vuelven a poner de punta sólo con imaginar lo que nos deparará esta nueva edición.

Si te apetece acompañarme, si te quieres que yo te acompañe en este viaje tan especial, te espero en mi clase del próximo martes para hablar de cómo explorar tu verdadero yo a través del autorretrato

Mi autorretrato favorito.

Al escribir este post, y repasar mi trabajo en autorretrato, me he dado cuenta de que tengo uno favorito. De hecho, esa imagen fue mi foto de perfil durante muchísimo tiempo. Recuerdo que conocí a mucha gente en persona (y a la que sólo conocía de las redes hasta entonces) que pensaba que llevaba esta cara normalmente, a diario xD

¿Y sabes por qué es mi favorito? Pues hay varias razones.

La primera de ellas, es que soy una persona muy muy vergonzosa. Me gusta hacer el payaso, pero a la vez lo paso realmente mal cuando lo hago. Y esta es de las pocas imágenes que tengo en las que estoy haciendo un poco el tonto y mostrarme así, sin parecer una persona seria, de verdad que me cuesta horrores.

La otra razón es que este autorretrato me ha dado muchísimas alegrías en los cursos de I love Me. La primera edición que hice de este curso, terminó con una foto de todas las participantes con esta misma pose. Fue un curso intenso y maravilloso. Nunca lo olvidaré.

Y una de las últimas ediciones, que igualó el nivel de compromiso y de intensidad, terminó de la misma forma. Pero es que además esa edición terminó el día de mi cumpleaños (que por cierto es este jueves día 11, por si te apetece mandar unos bombones 😛 ) Y las chicas me regalaron un vídeo precioso con sus caras y unas palabras de esas de que se te calan. Aún me emociono al recordarlo.

Entiendes que sea mi favorita, ¿verdad?

Con esta cara me despido. Que no es la que suelo tener todos los días, pero es con la que quiero que te quedes hoy, para que te arranque una sonrisa.

I love you.

 

Sesión de moda para Lovely bajo una luz despiadada: making of

Sesión de moda para Lovely bajo una luz despiadada: making of

La primavera ya está en todas partes, el sol da calorcito, la luz es intensa y las playas se nos llenan de gente deseosa de una piel bronceada. Todo genial y maravilloso, pero a la hora de hacer una sesión de fotos todo esto se transforma en dificultades que una tiene que sortear como un felino. Tienes que ser rápida y ágil, y no derretirte bajo el sol.

El pasado viernes Paola de Lovely (una tienda de moda de mi ciudad de la que te vas a quedar prendada) y yo, nos acercamos hasta la capital Cántabra para hacer una sesión que nos llevó prácticamente todo el día. Fue agotador, pero muy divertido, y aproveché para hacer otro de esos vídeos en los que te muestro cómo trabajo.

La gente nos preguntaba por el camino que si estábamos haciendo un book, y nosotras como somos asín, no teníamos tarjetas para poder enseñar nuestro trabajo en condiciones (aquí es cuando Tere, mi ayudante, me regaña por no llevar tarjetas encima). Pero sí, estábamos haciendo una sesión de moda para mostrar las nuevas prendas de Lovely y lo bien que sientan.

Paola y yo ya habíamos trabajado juntas el año pasado, pero ella no se había puesto delante de mi objetivo aún, y lo cierto es que tenía muchas ganas. Me encanta la fuerza que transmite esta mujer y la pasión por el trabajo bien hecho. Ya me dirás si las fotografías transmiten su energía.

El caso es que el día y el momento elegidos para hacer la sesión se volvieron en nuestra contra. Así, resumiendo, alguien por ahí arriba abrió las compuertas y la luz cayó sobre nosotras sin piedad.

12 a.m., la hora maldita.

¿Cuál es la peor hora para hacer fotos? Exactamente, las 12 del mediodía. Pues a esa hora trabajamos nosotras, oye que nos gustan los retos y nos va la marcha.

No te voy a engañar, fácil no fue, incluso hubo momentos de gran frustración. El sol está muy alto en esta época del año, así que incide de modo vertical y eso hace que se generen sombras fuertes y marcadas de las que es difícil librarse.
Si trabajas sólo con luz natural y además no tienes a nadie que te ayude a rellenar sombras con un reflector, te recomiendo que no salgas a estas horas de tu casa.

Ahora, si te gustan los retos como a mí, y una buena cantidad de luz solar no te frena, aprovecha y diviértete.
Es complicado manejarlo, pero no imposible.

Equipo minimalista

Llevaba la mochila llena de cosas, de hecho cargué con todo mi equipo, pero lo cierto es que finalmente sólo utilicé el objetivo de 50 mm junto con la canon 5D mark III. Todo lo demás se quedó en la mochila, haciendo bulto y pesando un montón.

Pero lo conseguimos. Controlamos la luz a nuestro antojo hasta el punto de quedar muy satisfecha con el resultado.

El propósito de este vídeo es mostrarte las condiciones lumínicas de trabajo y como nos hemos ido moviendo por distintos exteriores, buscando sombras o luces favorables. Creo que también refleja el tiempo que se invierte en una sesión de estas características. Y también los cambios de look y de localizaciones, las poses, la búsqueda de la mejor perspectiva, etc. Finalmente te muestro cómo quedan las fotografías para que comprendas todo el proceso.

AVISO: las prendas que verás en el vídeo y en las fotos son altamente apetecibles y deseables. No aptas para antojadizas. 

Las fotos de la sesión

Espero que hayas disfrutado del vídeo. Tenía mucho material grabado y ha sido realmente difícil seleccionar lo mejor sin que se hiciese eterno. Eso sí, hay 3 localizaciones de la sesión que no salen en el vídeo, pero que dieron mucho juego.

Si te apetece ver todas las fotos, aquí te dejo unas cuantas:

 

Si te ha dado flechazo con la ropa, visita la página de Lovely en Facebook antes de que me lo compre todo.

Un saludo y gracias por llegar hasta aquí 

Con todo el equipo (fotográfico)

Con todo el equipo (fotográfico)

Cuando compartís conmigo vuestras inquietudes y preguntas, me siento completa. Porque una persona hablando sola, es como una mesa coja. No tiene mucho sentido.
Además de que me gusta leeros y saber que estáis al otro lado de la pantalla, me ayuda a seguir elaborando contenido que de verdad sea interesante para vosotras. A mí me lo ponéis fácil y vosotras tenéis lo que queréis. Todo el mundo feliz cual perdiz 😀

Últimamente me estoy animando con los vídeos, así que el post de hoy viene también en este formato.

Hay mucho trabajo tras un vídeo y mucho que aprender para que de verdad queden bien, pero me encanta meterme en cosas nuevas y estoy segura de que, con tiempo, conseguiré mejorarlos.

Por el momento sería de gran ayuda que comenzaras a seguir el canal si te interesa lo que te voy contando. Como si fuera una señal que me envías para decirme “Rebeca, sigue haciendo este tipo de vídeos y deja de soltarnos tanto rollo escrito“.

Qué equipo fotográfico utilizo

En vistas a la cantidad de preguntas que me llegan sobre el equipo que uso, he decidido mostraros mis herramientas de trabajo.

He desplegado todo mi arsenal para que podáis ver lo que forma parte de mi equipo profesional. Os voy contando también qué herramientas uso más, cuales son mis preferidas y los motivos por los que utilizo con mayor frecuencia unas u otras.

Así que os enseño los cuerpos, objetivos, baterías y otros recursos adicionales de mi día a día de fotógrafa. Algunos son imprescindibles para realizar el trabajo, y otros son adicionales pero también me sirven para estar más cómoda y segura cuando manejo el equipo.

Espero que os guste el vídeo de hoy y, como de costumbre, espero vuestros comentarios y preguntas. Sobre todo que respondáis a la pregunta que os lanzo en el vídeo 🙂

Si os habéis enamorado del arnés que os enseño en el vídeo podéis encontrarlo en la tienda de byMerro. Todas las piezas son artesanales hasta el punto de que podéis personalizarlas con vuestro nombre o logo.
Es un regalo estupendo si queréis sorprender a esa persona aficionada a la fotografía (o profesional) o si os queréis dar un capricho, como lo hice yo en su momento.

Un saludo y hasta la próxima entrada 

Cómo sacarle partido a un espacio (otro making of)

Cómo sacarle partido a un espacio (otro making of)

Lo prometido es deuda. Y como os encantó el making of del bambú, os traigo un nuevo vídeo en el que podéis verme de nuevo detrás de la cámara persiguiendo la foto.

Antes de seguir, quiero dejar clara una cosa. En muchas ocasiones, sobre todo cuando fotografiamos a niños, hacemos un montón de fotos y después sólo nos quedamos con un puñado. Es algo habitual y necesario. Cuando fotografiamos algo en movimiento, es imprescindible disparar tantas veces como podamos, es la única forma de asegurarse alguna fotografía nítida y, cuantas más fotos, más probabilidades tienes de captar justo el momento adecuado.

De esta sesión que te muestro hoy, saqué un montón de fotografías y, siendo sincera, creo que me quedaría sólo con una, la que encabeza este post.

Hay otras pocas que son pasables, pero que tampoco me emocionan como la primera. Y el grueso de esta sesión pasará a mejor vida en la papelera, sin piedad. No le encuentro sentido al guardar imágenes que se parecen, que están bien pero son sosas y no me dicen nada. Prefiero quedarme con aquellas que siento realmente especiales, originales o expresivas.

Sí, así es como se hace para no llenar tu disco duro de millones de fotografías. Borrando. A lo bestia.

Otro aspecto del que me gustaría hablar es del cambio de objetivos. Sé que es una lata tener que cargar con tantos aparatos, sobre todo cuando vas de excursión o haces una salida de ocio. Pero lo cierto es que en alguna ocasión, por las condiciones del terreno y los elementos que te rodeen, la foto te pedirá un cambio de objetivo.

Espero que con el vídeo quede más claro lo que quiero decir.

Dos objetivos y un destino: conseguir el mejor resultado.

A lo película del oeste. Desenfundando la cámara mientras frunzo el ceño para escudriñar la foto.

Como te comentaba antes, en esta sesión he utilizado dos objetivos diferentes: el canon 85 mm 1.8 y el 35 mm 2.0. Al principio llevaba el 85 mm puesto, pero pronto pensé que el 35 mm sería más adecuado y daría más juego.

En resumen: el uso de uno u otro objetivo influye de forma radical en el resultado. Tienes que probar y hacer muchas fotos para ver cómo cambia la imagen con uno u otro. Cuando lo tengas dominado, lo harás de forma instintiva.

El making of de “En la ría”: fotografías en el observatorio de pájaros de Tarro Blanco

Una vez más me muevo en terreno peligroso y te lo grabo en vídeo para que sientas la tensión en tus carnes: ¿me tropezaré?, ¿caeré rodando a la ría? o ¿saldré airosa de la situación?

Porque ya sabes cual es una de mis premisas. Hay que moverse. Para arriba, para abajo, alrededor. Si hace falta, hay que echarse al suelo y ensuciarse. Si no lo haces, nunca sabrás si la imagen habría quedado mil veces mejor desde otra perspectiva.

En el vídeo también puedes ver cómo he jugado con las líneas que la caseta me ofrecía. En esta ocasión, líneas horizontales (sobre todo) y verticales, pero siempre líneas rectas. Esto es composición. Imagina una caseta con la fachada lisa. ¿A que no habría sido lo mismo?

Por último, puedes ver que en esta ocasión la edición en blanco y negro oculta algunos detalles que pueden distraer al espectador y resalta otros que, en mi opinión, favorecen el resultado. Ni la textura de la madera, ni el verde del entorno. Lo que hace que las fotos sean dinámicas y atractivas son las líneas y las formas.

Dejo de enrollarme y te muestro el vídeo:

En la ría: las fotos de la sesión.

Esta son las fotos resultantes de lo que has visto en el vídeo.

Me gustaría que, sobre todo, te dieras cuenta de la cantidad de distracciones que teníamos alrededor: la ría, pájaros, árboles, carretera, hierba, etc. Y de cómo no he sacado a penas nada de eso.

Focalizarse en una zona, en unos detalles, y obviar otros es cuestión de mucha práctica. No quiero que pienses que está chupado. Pero también quiero que sepas que fotografiando, lo aprenderás.

Hacer una buena fotografía cuesta mucho. Tienes que conocer la técnica, ir con los ojos muy abiertos, experimentar para ver qué falla y qué funciona. Moverte, cometer errores, aprender de ellos.

Así que, si estás en ello y todavía no te salen las fotografías como esperas, no te desanimes, ¿vale?

Recuerda:

  • muévete mucho (y fotografía desde todos los ángulos y puntos de vista que puedas)
  • saca un montón de fotos (sobre todo si tu protagonista o tú estáis en movimiento)
  • intenta aprovechar los elementos que tienes alrededor que pueden aportarte orden, dirección, ritmo (como las líneas) y saca de tu encuadre los que te distraigan (los que no contribuyan a tu propósito y encima puedan atrapar la mirada de quien observa la imagen)

Me gusta cuando compartes conmigo tus experiencias con la fotografía. Si llevas algo de esto a la práctica, ¿me lo contarás en los comentarios?

Un abrazo y hasta la próxima entrada 

3 fotógrafas que también son madres y son una fuente de inspiración constante

3 fotógrafas que también son madres y son una fuente de inspiración constante

Si me sigues desde hace tiempo, sabes que una de las cosas que más me apasionan de la fotografía es ver el trabajo de otras personas.

Me encanta pasearme por las redes y empaparme de la experiencia de grandes fotógrafos. Creo que, si bien cada persona ha de ser fiel a su propio estilo, este es un ejercicio que reporta muchos beneficios. Observando lo que otros hacen aprendes, te oxigenas el cerebro y le das un empujoncito a tu inspiración cuando ésta se estanca.

Además, yo me lo paso pipa viendo imágenes increíbles, con grandes dosis de emoción, composición y luz. A veces es tan hipnótico que una vez dentro de un buen porfolio se me hace difícil salir de ahí. Atrapada por la página, voy buceando entre las fotografías casi sin pensar hasta que me topo con imágenes potentes que se me quedan en la retina por alguna razón, y el dedo se para en seco para deleitarte un buen rato con ellas. ¿A ti también te pasa o soy la única que se queda enganchada?

El caso es que si eres un poco como yo y también disfrutas conociendo a otros fotógrafos, toma asiento y prepárate para una buena dosis de fotografía, porque hoy quiero mostrarte a 3 mamás, que además documentan la infancia de sus hijos de una manera asombrosa y con las que yo disfruto muchísimo.

3 mujeres que te van a hacer pararte en seco y abrir la boca para soltar un “oooooooh” y varios “uaaaaaaaaau”, y a las que no querrás perder de vista nunca más 😀

Aquí van estas fotógrafas que, además de ser madres, también son una fuente inagotable de aprendizaje e inspiración. ¡Comenzamos!

Cristina Díaz

Mamá de tres con un gusto maravilloso y un buen ejemplo de cómo no hay nada que esté definido en tu vida y puedes ser lo que quieras ser. Porque Cristina consiguió hacer de su afición su profesión actual, pero sus comienzos fueron bien distintos.

Sin embargo, ahí está, haciendo unas fotografías maravillosas. Sus fotos en blanco y negro me embelesan y admiro su capacidad para atrapar expresiones.

Además de fotografiar niños, Cristina hace muchas sesiones de bodas y, personalmente, me encanta también su estilo en este tipo de fotografías aunque, como sabes, no es la temática que más me gusta.

Si te casas y todavía no tienes fotógrafo, no dudes en contactarla. Yo lo haría.

WEB | Instagram

Charo Díez

Me chifla su trabajo. Si tengo que destacar algo, me quedo con sus composiciones y su blanco y negro, que es maravilloso.

Si paseas por su cuenta de Instagram encontrarás alguna foto en color, pero pocas. De lo que estoy segura es que no podrás salir de ella durante un buen rato. Tómate tu tiempo y disfruta de las vistas. Hay imágenes preciosas.

Charo tiene un estilo que se reconoce a distancia, y eso es otro de los factores que me gustan de un fotógrafo.

Celeste Pavlik

Sigo a esta fotógrafa desde hace años y me maravilla lo que hace. Tuve la suerte de tenerla como formadora en curso de fotografía online y disfruté como una enana. La conocía antes de este curso, pero desde entonces sigo su trabajo con más interés.

Sobre todo me quedo con las fotos en interior y su forma de interpretar las luces y las sombras.

Actualmente, está colaborando en un proyecto de filmación muy interesante llamado 24 frames. A Filming project, así que de vez en cuando, en su galería de Instagram y en su blog puedes ver vídeos con mucha sensibilidad fotográfica. Te los recomiendo.

Web | Instagram

¿Dónde buscas la inspiración?

Esto va por rachas, nos pasa a todo el mundo. A veces estás que no paras, tienes una idea tras otra y no te da la vida para llevarlas todas a cabo. Y de pronto pasas por una época (pueden ser unas horas, un par de días o meses enteros) en la que te sientes estancada.

En mi caso, una de las actividades que me funcionan para encender la chispa de la inspiración cuando siento que se apaga es mirar contenido nuevo, descubrir otros fotógrafos, ver lo que otras personas hacen.

Así que espero que, si no conocías a estas fotógrafas, esta entrada te sirva para activar tu creatividad o, como mínimo, estimularte para que vayas corriendo a por tu cámara de fotos y comiences a crear tus propias imágenes. También quiero que queden como ejemplo de cómo ser mamá y fotógrafa es compatible. Ya sea como afición o como profesión.

Si te ha gustado este post me encantaría que me lo dijeras en un comentario, porque si sé que te gusta más adelante te mostraré otro puñado de fotógrafos para que puedas ampliar tu mirada.

¡Buen martes!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies