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Estos sí son los momentos más importantes de tu vida

Estos sí son los momentos más importantes de tu vida

En cuanto a celebraciones se refiere, crecemos pensando que el día de nuestra boda es el más importante de nuestras vidas. Lo preparamos con mucho tiempo de antelación, mimamos cada detalle, tiramos la casa por la ventana.

Cumpleaños, bautizos, nocheviejas. Toda la vida celebrando (y asistiendo a) situaciones y momentos especiales, pero al final, las bodas son las que se llevan el puesto número uno de la planificación e inversión.

Y sí, es un día de alegría y de compartir con el resto, no me entiendas mal. Pero sinceramente, para mí no fue el día más importante de mi vida.

Es verdad que nunca he sido fan de estas celebraciones y que en mi caso, por cómo somos, fue un mero trámite burocrático sin más, un contrato entre mi compañero y yo. Porque a la hora de formalizar papeles, era más sencillo así, básicamente.
Para nosotros, la celebración de una boda tradicional nunca fue una necesidad; tan sólo se trataba de hacer oficial lo que ya sabíamos: que seríamos un equipo, compinches de vida, y que eso es así porque nos queremos.

Si lo pienso, con honestidad, tengo que decir que hemos vivido muchos más momentos al margen de ese que de verdad eran importantes para nosotros.

Y para ti, ¿cuál sería el momento más valioso de todos cuantos has vivido?

El más importante de todos

Si me preguntas cuál es el momento más importante, creo que no sabría decirte uno sólo. Pero sí creo que los dos, mi compañero y yo, coincidiríamos en que en todos, o en casi todos, El Señor Bajito está presente.

Mientras escribo este artículo, recuerdo la sensación que me invadió cuando me enteré de que estaba embarazada. Incredulidad, miedo, alegría y dosis enormes de responsabilidad se apoderaron de mí. Llevábamos algunos meses buscando el embarazo, pero cuando por fin llegó, la noticia nos inundó de sorpresa por todo lo que provocó en nosotros.

Sentir la vida en mi interior ha sido una de mis mejores experiencias. Me encantaba estar embarazada, aunque había momentos cansados  e incómodos, en general fue lo más increíble que he hecho en la vida.

Parir. Acción brutal que no disfruté todo lo que quería, pero que sin duda me hizo mucho más consciente de mí y de mis capacidades.

Amamantar, portear, ver crecer a mi hijo… Sin duda son vivencias maravillosas y todas merecen ser inmortalizadas.

El tiempo no vuelve

Creo que te lo he contado alguna vez. Cuando estaba embarazada quería hacerme fotos, fotos bonitas, recordar ese momento para siempre, disfrutar de esa enorme barriga. Pero al final no lo hice y me arrepiento. No sabes cuánto.

Ahora, con cada sesión de embarazo que hago, me quito un poco de esa espinita que tengo clavada.

Porque los años no vuelven, pero veo la sesión de embarazo de María acompañada de su hija Lucía y la felicidad que desprenden, la manera en la que interactúan, hacen que me reconcilie con el tiempo.


Pienso en lo bonito que habría sido tener algo parecido de mi propia experiencia pero canalizo mi nostalgia a través de lo que ellas me muestran: ternura, complicidad y mucha diversión. Siento que las estoy ayudando a preservar su momento, uno de los más importantes de verdad, y eso me hace sentir realmente bien.

Esta es una de mis sesiones favoritas de cuantas he realizado. Estas chicas me encantan, ¡qué te voy a decir!

¿Y después?

Después nació un precioso bebé llamado Lucas. Ya tiene 6 meses y ha venido a regalarme más instantes preciosos al estudio este pasado sábado.

Me encanta verles juntos, capturar sus miradas, las muestras de cariño y lo preciosos que son.

 

Si en tu vida hay varios momentos destacables, ¿por qué sólo te vuelcas en uno?

A lo largo de los años tienes experiencias increíbles que, seguramente, te gustaría recordar más adelante, ¿verdad?

Ahora mismo se me ocurren un puñado: las construcciones con el juego de Lego que se marca el Señor Bajito, los fines de semana que pasamos en Coo y cómo nos sentimos cuando desconectamos de todo allí, las reuniones en casa de los amigos (las risas que nos echamos, las charlas sesudas que de tan filosóficas y enredadas acaban siendo absurdas, lo a gusto que nos encontramos todos juntos).

Hay un sinfín de pequeños momentos que lo son todo para nosotros. Y normalmente no necesitan de planificación, ni banquetes ni grandes festejos.

Te animo a que medites un poco sobre esto, que cojas tu cámara y te dejes llevar por lo que sucede a tu alrededor. Están ocurriendo acontecimientos maravillosos cargados de significado que son tan valiosos como escurridizos.

Esa mirada cargada de luz, una sonrisa a la que ya le falta un diente de leche, el modo en el que pronuncia “mamá”. Ese dibujo que te acaba de hacer. La asombrosa manera en la que te levanta un mal día. ¿En verdad no son éstos los momentos más importantes de la vida?

Amor verdadero

Amor verdadero

Quiero avisarte de que esta entrada es muy, pero que muy personal, así que discúlpame si algo de lo que digo te incomoda. No es para nada mi intención. Sólo trato de ser sincera con un concepto de celebración que me enoja.

Ahí va.

Nadie me dice ni cuando tengo que amar ni a quién.

Qué a gusto me he quedado.

Estaba yo pensando en que hoy es San Valentín, y en lo poco que me agradan estas fechas del calendario que nos marcan. Una que es de carácter rebelde, y no puede evitar sentirse dirigida en estos momentos del año. Puedes imaginarme gritando a cada anuncio que veo “¡A mí me vas a decir tú cuándo tengo que querer y regalar!” y no equivocarte.

El momento en el que empezamos a comercializar el amor, a ponerle un precio y envolverlo en regalo, en ese momento, perdimos un poco más el norte y fuimos un poco menos humanos.

Siento comenzar de forma tan brusca, pero es que me encorajino.

El amor verdadero.

¿Qué es? ¿Cómo sabes que lo tienes? ¿Cuánto dura? Preguntas de difícil respuesta. Pero esto es lo que pienso.

La empatía es un don preciado, poderoso y, como todo lo bueno, escaso. Casi en peligro de extinción.
La capacidad de ponerse en el pellejo de otro para poder sentir y padecer como el prójimo te puede llevar al conocimiento de un estado emocional, de una situación determinada y, claro está, de las personas.

Pero por mucha empatía que poseas, existen experiencias que son imposibles de simular. Como la maternidad y la paternidad.

Siempre puedes tratar de entenderla (y el sólo intento es ya un acto generoso), pero la realidad es que, por mucho que te acerques, nunca sabrás cómo es gestionar el pelotazo emocional que supone tener un hijo. Uno no tiene ni idea de lo que se siente, tanto en los buenos como en los malos momentos, hasta que no tienes uno.

Ellos te ponen a prueba cada día, te hacen sentir la mejor madre y la peor persona en un lapso de tiempo de 10 minutos, y ponen en marcha tu capacidad de amar sin condiciones y con un arrebato que nunca imaginaste que podrías vivir en tus propias carnes. Ese para mí, es el amor más verdadero.

Claro que hay otros, y maravillosos también. Pero este es el único que no necesita de campañas publicitarias, ni diamantes para siempre, ni cuidados superficiales. Es visceral y animal. Nace de las entrañas, no ha necesitado de fase de enamoramiento, ni que le pidas salir (sé que eso ya no se lleva, pero es un decir…), ni whatsapps con emoticonos de corazones. Es así y punto. Tan sencillo como primitivo. Genuino. Arrollador. Definitivo. Amas a tu hijo y nada puede interponerse en ese amor.

Es bestial, en serio.

Yo te quiero… fotografiar.

Claro que sí, no te voy a engañar. Es mi trabajo, es lo que me gusta hacer. Pero ahora y siempre, cualquier día del año.

Estos dos ojos verdes que tengo han visto pasar delante de mi cámara mucho amor. Entre padres e hijos. Entre hermanos. Entre parejas. Entre abuelos y nietos. Entre amigos.

De todas las edades, colores y naturaleza. En verano y en invierno.

Hay que ver cuánta rebeldía. ¿Cómo se os ocurre? Amar y regalar fuera de fecha.

Tenéis corazones indomables 🙂

El amor, a secas.

Pero la verdad es que lo pienso y, ¿quién soy yo para intentar definir qué es el amor?

He dado mi versión sincera. Pero, por supuesto, cada uno tiene sus propias experiencias vitales y sentimentales que pueden ser tan enérgicas como la de una madre hacia su hijo. Y llenas de verdad.

Y en el realidad lo que importa es que intentes rodearte de todo el amor que puedas. Haz acopio. Y cuídalo.

Que sea del bueno. Del que te saca sonrisas. Del sincero. Del que te respeta. Incluso del que te admira. Del que te da libertad. Y en cuanto te descuidas, te achucha con un abrazo. Del que está en lo bueno y en lo malo. Sin condiciones. Y celébralo cuando te dé la gana (incluso hoy, en San Valentín, si quieres ¿eh? Faltaría más), cuántas veces quieras y con la intensidad que te pida el cuerpo.

¡No te olvides de uno especialmente valioso y al que, por lo general, prestamos poca atención! Quiérete mucho a ti. Mímate. Regálate cosas. Dedícate palabras bonitas. Enamórate cada día un poco más de ti. Y así el mundo caerá enamorado a tus pies (y si no, él se lo pierde).

Y, por supuesto, también, quiere mucho. Da tanto amor como recibas. O más. Que el mundo lo necesita. Pero sin que nadie te diga cuándo, cuánto ni a quién. Ni siquiera yo.

Un abrazo, con todo mi 

Por qué soy una espectadora privilegiada

Por qué soy una espectadora privilegiada

Cuando te pasa algo maravilloso, ¿no corres a contárselo a alguien? Si te sucede algo fuera de lo normal, ¿no sientes que si no lo hablas con alguien te va a estallar el corazón? Lo bonito está para compartirlo. Si no, no tiene gracia. Y además, así se disfruta el doble.

Por ese motivo, para celebrar el 2º cumpleaños de mi estudio fotográfico, decidí ofrecer sesiones gratuitas, cortas pero intensas, los sábados de febrero. Para compartir mi alegría. Si me la quedaba solo para mí, pues se me hacía corta y sin sentido. Mejor expandirla por el universo. ¿Y qué mejor manera que fotografiando a mis familias?

Dicho y hecho. Este último sábado, tuve la primera tanda de mini sesiones con las familias que se acercaron al estudio a celebrar conmigo el aniversario.

Y a pesar de que las fotos de estudio no son lo que más me gusta (me siento un poco encerrada y prefiero la libertad que te permite una sesión en exterior o la naturalidad de tu hogar), he disfrutado de este primer sábado de sesiones de una forma que no habría imaginado. Y la razón es una: poder ver vuestras familias crecer.

Es precioso ver a tu propio niño crecer, a tu pareja evolucionar a tu lado, a comprobar como el entorno, tu casa, tus hábitos, tú misma, cambiáis a lo largo de los años. Pero tengo que decirte una cosa. Soy una espectadora privilegiada. Puedo ver, además, cómo se transforma tu familia. Y eso, querida mía, es una experiencia digna de ser compartida también.

Hoy voy a dejar que las imágenes hablen por sí solas y yo me voy a quedar aquí, calladita, observando las fotografías pasar. Con una sonrisa en la cara y pensando en el próximo sábado.

La sesión de embarazo de Patricia (el antes).

Este tipo de sesiones suelen ser más tranquilas (por razones obvias) y algo menos naturales. Cuando hay niños de por medio, todo es más movido y al estar más pendientes de ellos, al final acabas olvidándote de la cámara. Son ellos quienes marcan el ritmo.

Pero cuando el peque todavía no está aquí, la sesión es más estática y la protagonista acaba posando un poco (aunque yo siempre estoy a la caza del momento más natural, sin que te des cuenta).

Aun así, la belleza de la maternidad siempre resulta impactante. Patricia estaba así de guapa. Y es que la alegría no se puede esconder. Siempre sale, a raudales y sin pretenderlo.

Patricia y su familia: una sesión de estudio (el después).

Así que hace dos años, Patricia venía para hacerse una sesión de fotos a lo grande, con su peque en camino. Y este sábado he podido descubrir su carita. La he visto caminar, reír, alborotar al personal, y he conocido a su papá. ¿No es maravilloso? Lo es, mucho. Se apodera de mí un buen rollo descomunal. Siento que mi trabajo tiene sentido.

Mirad y sonreíd, como lo estoy haciendo yo.

Así que, sí, puedo decir en voz alta que soy una espectadora privilegiada. Que me siento con suerte cuando se me da la oportunidad de contemplar algo así.

Ya estoy pensando en el sábado que viene. En las familias que vendrán al estudio. ¿Qué nuevas sorpresas me deparará? ¿Seré testigo de más antes y después? Ya te contaré.

¡Feliz semana!

Aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir fotógrafo para la comunión de tu hijo

Aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir fotógrafo para la comunión de tu hijo

En el momento en el que escribo esto, afuera hace un frío intenso y dentro la calefacción está a tope. Pienso en los contrastes, en el paso del tiempo, en lo difícil que se me hace ahora mismo proyectar mi mente hacia el futuro, a un momento en el que la temperatura sea suave, pueda dejar el abrigo olvidado en el perchero de casa y salir sólo con mi cámara a fotografiar.

Miro al Señor Bajito. ¿Qué clase de magia ha obrado en él y lo ha hecho crecer tanto y tan rápido? Ayer era un bebé y hoy es todo un hombrecito con carácter y personalidad para parar un tren.

Se me hace un nudo en la garganta cuando me doy cuenta de que en nada, el tiempo volverá a envolverlo todo con su manto de invisibilidad y dentro de unos meses volveré a pensar en todo esto, en cómo suceden los acontecimientos de rápido, en otro estirón sorprendente, en una nueva época de transición. Cuando me quiera dar cuenta, el Señor Bajito se hará mayor y empezará a tomar sus decisiones de manera irrevocable.

Y todo esto me viene a la mente por pensar en un evento importante que muchas familias celebrarán en unos meses. Se trata de una transición, de una decisión que marca, de alguna manera, el cambio del niño al adulto. Casi nada.

Pero vamos a sacudirnos la nostalgia porque en realidad se trata de una fiesta. De algo que, por ser especial, nos gusta compartir con las personas más cercanas.

Estoy hablando de la Comunión.

Si eres una de esas personas inmersas en la preparación de este evento, te comento varios puntos a tener en cuenta a la hora de elegir al fotógrafo encargado de documentar ese momento.

Ten en cuenta los plazos de tiempo

Puede parecer un locurón de preparativos, organización y despliegue de medios, y en cierto modo lo es. Pero la realidad es que si tu hijo o hija hace la comunión este año, seguramente ya lo tengas casi todo listo o, como poco, pensado.

Las sesiones de fotos son de esas cosas que hay que planear con tiempo, así que si aún tienes este punto por resolver, te explico los dos motivos principales por los que deberías empezar a buscar un fotógrafo:

  • los fotógrafos en esa época tenemos la agenda más llena, si lo dejas para muy tarde probablemente la persona que quieres no estará disponible justo en la fecha en la que lo necesitas
  • si deseas realizar algún recordatorio o algún producto que se tenga que encargar para regalar el día de la celebración, debes pensar en los plazos de entregas del fotógrafo más los plazos de fabricación de la empresa que los hace

Todo suma, y al final, tenemos los días contados de aquí a ese día especial marcado en el calendario desde hace tiempo.

¿Qué prefieres?: fotos tradicionales o fotos llenas de naturalidad

Entre tú y yo, una pregunta, ¿te sientes identificada con tus fotos de comunión? Me refiero a si cuando las ves, te gustan de verdad. Ya sé que les tienes cariño, pero no me refiero a eso. ¿Te reconoces en ellas y recuerdas cómo eras en aquella época cuando las miras?

Yo, definitivamente, no. Es más, me veo disfrazada y forzada a componer gestos que nunca saldrían de mí de forma natural.

Claro que a los 9 años no me daba cuenta de cómo echaría de menos unas fotografías más espontáneas que las que tengo. Porque entonces, no era consciente de que cuando tomé la comunión lo que estaba haciendo era dar un paso importante hacia la madurez. En nada dejaría de ser la niña que era para convertirme en adolescente (insertar cara de pánico aquí).

Es una edad importante, un tiempo que deberíamos meter en una botella para que nunca más se escapase. Pero el tiempo sigue su camino, y ellos, muy a nuestro pesar, también. Así que parece que la única posibilidad que nos queda es guardar todo esto en formato foto.

Y tú, como madre, ¿qué esperas de estas fotos? ¿qué  quieres ver en ellas? Y a tu hijo, ¿le motiva hacerse la fotos? o le parece un rollo estar delante de la cámara y poner poses raras y prefabricadas.

Antes no existía la opción de elegir, pero ahora puedes decidir qué tipo de fotografía es más acorde con lo que de verdad quieres.
Te recomiendo que mires las fotografías de los profesionales que tienes en mente. Antes de contratar a alguien, observa bien sus galerías, en ellas verás si te gusta el estilo o no va contigo.

Fotografía documental de comuniones.

Si tras mucho pensar estás convencida de que prefieres tener unas fotografías alejadas de las tradicionales poses y más cerca de la naturalidad, eres de las mías y te doy la bienvenida a la fotografía documental.

¿Hay algo más bonito que sostener una imagen y reconocer la actitud, el carácter y la personalidad de su protagonista? Sí, lo hay. Y es sostener esa imagen, reconocer todos los rasgos únicos de las personas que aparecen en ella, pero después de que hayan pasado varios años.

El tiempo, de nuevo.

Seguir reconociendo la alegría de ese momento pasado, que te vengan a la memoria pequeñas anécdotas, que esa imagen contenga las emociones vividas: la ilusión, el espíritu de celebración, la diversión.

Eso sólo se consigue dejando que las personas que están delante de la cámara se sientan libres de ser quienes son. Protagonistas de su momento. Y es así como concibo todas mis sesiones, incluidas las de comunión.

Así que, en resumen, los aspectos a tener en cuenta para elegir bien al fotógrafo de la comunión de tu hijo podrían resumirse en tiempo y estilo.

Si aún no lo tienes claro, busca un calendario y cuenta los días que faltan para la celebración de la comunión. Antes de que te entre el agobio del siglo, respira hondo, y piensa si te gustaría crear un álbum más parecido al que tú tienes de tu comunión o si te gustaría probar con algo diferente.
Si optas por esto último, te invito a que estudies las fotografías que hago. Y si te gusta lo que ves, no dudes en contactar conmigo.

La recta final de #agostoen31clicks

La recta final de #agostoen31clicks

Cada semana, cuando me siento a escribir sobre este reto, sólo se me viene a la cabeza una palabra: GRACIAS.

Así podría resumir estos 23 días que llevamos.

Gracias por creer en la idea y acompañarme en el aprendizaje.

Gracias por sobrepasar mis expectativas desde el minuto uno del reto.

Gracias por todos los emails y los mensajes en Instagram agradeciendo la iniciativa, contando lo divertido que es y lo que estás aprendiendo.

Gracias por seguir al pie del cañón y no decaer. Tu fuerza de voluntad es impresionante.

Gracias por dejarme un hueco en tu casa para colarme en tu desayuno cada día, y permitir que charle contigo. Dices que te gusta recibir los emails del reto, pero es que yo espero con entusiasmo puro el momento de nuestra conversación.

Gracias por llenar Instagram de buen rollo, de fotos preciosas y de ganas de diversión.

Gracias por enseñarme tanto con vuestras fotos. Yo también estoy aprendiendo mucho ♥

Nos queda una semanita para terminar un reto del que nunca imaginé que disfrutaría tanto. Amigos, familia, alumnas y mucha gente que no conozco me estáis acompañando estos días. Es, simplemente, MARAVILLOSO.

Os dejo una pequeña muestra de lo que estáis haciendo, ¡GRACIAS!

Recuperando fotos pendientes del reto con estas tres patas pa un banco… #agostoen31clicks #leticiaGH31clicks @rebecalopeznoval #tres31clicks

Una foto publicada por Leticia González Heras (@leti_gh) el

#agostoen31clicks #mariaGC31clicks #lineas31clicks @rebecalopeznoval

Una foto publicada por María González Cabestreros (@mariagonzalezcabestreros) el

Crecer. Cambiar. Para ser mejor.

Crecer. Cambiar. Para ser mejor.

Siempre que llega este momento del año pienso lo mismo: el calendario debería empezar en septiembre y terminar en junio. No sé cómo te vendría a ti, pero para mí así sería mucho más fácil.
Sé que para la mayoría de la gente el mes de junio también marca el final del año productivo. Después vienen los meses de verano, de parón general, de llegar con un ritmo más lento a todas partes y a todas las cosas. De gente que se va de vacaciones, de la administración que se paraliza y de sentarse en las terrazas a echar la tarde. Por eso es el momento idóneo para planificar lo de después, lo que empezará tras la pausa estival. Así que si estás conforme, lanzamos una campaña para que cambien el calendario ya. ¿No cuela?
Entonces, te contaré que éste ha sido mi primer año escolar 😀
El Señor Bajito comenzó el cole y con él las rutinas, los horarios y las idas y venidas al son de su maravillosa vida. Pero están a punto de terminar.
Por mi parte, he impartido 8 ediciones de cursos desde septiembre (se dice pronto) y toca ir cerrando para tomar unas vacaciones, coger aire, hacer barbacoas y (mi favorito) dormir hasta tarde. Pero antes de todo eso, hay algunas cosas que quedan por hacer. Te cuento.

Novedades, mudanza y un poco de misterio.

¿Qué ocurre cuando pegamos el estirón? Que se nos queda pequeña la ropa, las habitaciones parecen menguar y queremos cambios que sean visibles. Ya somos mayores y se tiene que notar. Pues algo parecido es lo que me está pasando.
Si conoces La Escuela de Mamá, sabrás que desde hace un par de años mis cursos de fotografía se han impartido desde allí. Han sido dos años de grandes aprendizajes y de trabajar con mujeres impresionantes. Pero mis cursos han crecido mucho y necesitan un espacio propio para seguir respirando y continuar su evolución, contigo. Así que durante estos meses de verano todo cambiará.
Voy a traer todos los bártulos de la escuela a esta web donde ahora me lees. Será un cambio de casa virtual. Y no sólo eso. La evolución tiene que ser coherente y proporcional a vuestro progreso. Sí, ¡tú has tenido algo que ver en todo este asunto!
Porque tú también has crecido como fotógrafa y eso se tiene que ver reflejado en mis talleres. Es por eso que los cursos de fotografía también mejoran y se hacen más grandes. Si tú creces, yo también, contigo; esto es un equipo.
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Por otra parte, voy a trabajar duro para mejorar el blog. Llevo apostando a tope por él desde hace ya unos cuantos meses y seguirá siendo de esta forma. Quiero que aquí puedas encontrar más información, mejor, más útil. Que te sirva y que te ayude. Así que, entre otras cosas, aquí encontrarás mis cursos al completo y los datos necesarios para que no pierdas nada que pueda interesarte.
Además, habrá otro tipo de novedades. Hay planes en el aire, proyectos y alguna idea loca. Claro que no te lo voy a contar todo, ¡estaría desvelando todos mis misterios! Prefiero dejarte con la intriga, porque ¿qué sería de la vida sin un poco de aliciente? Tengo que dejar algún enigma por resolver. Permanece atenta a tu pantalla 😉
Me despido por hoy, que hay mucho por hacer. Me remango ya mismo y me pongo a cambiar trastos de un sitio para otro. ¡A trabajar! Pero con alegría ♥

 

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