Enfrentarse a la falta de ingenio. Quedarse sin ideas. Sentir que estás repitiendo lo mismo una y otra vez, que te has quedado estancada y que no sabes cómo salir del paso, creo que es uno de los miedos más grandes que tenemos todos los que nos dedicamos a algún tipo de arte.

Es una sensación desagradable. Porque, seamos sinceras, lo que queremos cuando hacemos fotos es ser creativas sin fin, tener siempre grandes ideas y que esa máquina no pare nunca.

Pero la realidad es que cuando llevas un puñado de años haciendo lo mismo, es inevitable que esto suceda. Más si te metes en el plano laboral y tus trabajos están demasiado dirigidos por el cliente.

Así que, para poder seguir creando, tenemos que darle alimento del bueno a nuestra creatividad y que recupere su vitalidad habitual. Pero, ¿cómo?

Descubre nuevos fotógrafos… una y otra vez

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Seguramente cuando empezaste en esto de la foto, conociste a un puñado de fotógrafos de los que te hiciste mega fan. Les sigues en redes y no te pierdes una sola de sus publicaciones.

Eso es genial. Precisamente, en mis cursos siempre hablo de ver muchas fotos. Es una forma de aprender y educar a tu ojo.

Pero cuidado con esto. Pasarte la vida viendo los mismos contenidos puede provocar otro tipo de estancamiento. Y tú lo hacías precisamente con la intención contraria: inspirarte, descubrir nuevas formas de expresarte, oxigenarte la mente.

Así que te recomiendo que de vez en cuando veas cosas diferentes, incluso trabajos que no tengan nada que ver con el tipo de fotografía que tú realizas. Esto nos sirve para abrir más nuestra mirada e implementar cosas nuevas a nuestros propios trabajos.

No descartes observar el trabajo de fotógrafos de paisajes o de bodegones sólo porque no es tu estilo de fotografía. En esas imágenes vas a aprender mucho sobre la composición y sobre la luz, así que empápate de ellas también.

Pasea, observa y descansa

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Como el común de los mortales, he pasado también por épocas complicadas. Incluso de perder las ganas de hacer fotos.

Cuando me ocurrió me entró bastante miedo, la verdad. Pensaba que se había terminado y que no había vuelta atrás, como si se tratara de una relación. Se había vuelto monótono y aburrido.

Pero de pronto, alguien me dijo que dejara la cámara en casa y que saliese a caminar sin más: disfruta del paseo, no busques la fotografía, simplemente camina y observa. Y de repente me vi descubriendo rincones sin necesidad de hacer grandes viajes. Estaba todo muy cerca de mí, delante de mis narices, sólo que no era capaz de verlo.

Lugares por los que he pasado cientos de veces, se volvían de repente especiales y diferentes ante mis ojos. Descubrirlos con la luz de la mañana y con la tranquilidad de no tener que hacer o pensar en nada, me dio fuerza y energía para volver a cogerle el gusto a la fotografía.
Sólo necesitaba un descanso para entender que el problema era que me había saturado el cerebro, pero que la chispa seguía ahí, tan fuerte como siempre, y que no era necesario acabar con la relación 😀

Te recomiendo lo mismo. De vez en cuando, deja la cámara de fotos en casa sin remordimientos.
Cuando estamos empezando, lo normal es no despegarla de nuestro cuerpo y eso está bien. Lo necesitamos, nos apetece. Pero es cierto que con el tiempo esa sensación se relaja y ya está, no pasa nada por querer salir de casa sin ella de vez en cuando. Tu cámara no te lo reprochará.

Sal sin ella y deja que la vida te entre sólo por los ojos. Después de eso, te hará más feliz volver a mirar a través del visor.

Cualquier cosa es inspiración: 4 sugerencias para que no se te escape

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No olvides esto nunca. Todo lo que nos rodea nos inspira, toda la información que consumes cada día está ahí, registrándose de alguna forma en tu cabeza. Y cuando menos te lo esperes tomará forma y saldrá en forma de foto.

Leer, escuchar música o ir de conciertos. Salir por la ciudad, ver películas, hablar con otra gente. Absolutamente todo es susceptible de crear en tu cabeza una idea genial y una forma diferente de ver las cosas.

Así que mantén bien abiertos los ojos y no olvides registrar cualquier idea que se venga a tu cabeza.

Algunas sugerencias:

  • Lleva una libreta contigo y registra cada locura que pase por tu cabeza. Antes de tener mi libreta, he utilizado cualquier cosa que pillara a mano: una servilleta, el tique de la compra, la palma de mi mano (siempre tan recurrente). Pero lo mejor es tenerlo todo juntito y reunido en mismo lugar. Si además eres ordenada y capaz de poner pestañas a tu libreta, marcadores y códigos que tú entiendas, ya serías la caña.
  • O toma fotos con el móvil de aquello que ha llamado tu atención. Lo llevas siempre contigo (y lo sabes) así que, ¿por qué no usarlo también para tomar notas visuales? Es más rápido y también sugerente. Al ver la fotografía recordarás la idea, o la representación de lo que querías plasmar.
  • Crea un tablero en Pinterest, u otra aplicación visual de las mismas características, con todo lo que veas por ahí que parezca que quiere encenderte la bombilla. Esta idea está enlazada con la anterior. A mí Pinterest me parece tremendamente útil para capturar ideas de forma muy rápida. Creas tu propio tablero de ideas, y lo puedes hacer privado. Si la idea surge de internet, la tienes pillada con tan solo un clic a un botón, y si proviene de tus propias fotografías, con tan sólo 2 clics. Y al final lo tienes organizado y listo para ser consumido por tus musas de un solo vistazo.
  • Haz un audio contándote a ti misma lo que se te acaba de ocurrir. ¿Te da palo? Al principio sí, es un poco raro. Pero después es divertido escucharte. Incluso adictivo. De ahí a abrirte tu propio canal de YouTube hay un salto 😛 Sería como contarte a ti misma lo que se te está pasando por la cabeza. Más rápido que escribir y más natural, porque sueltas tus pensamientos sin que pasen por el filtro de la edición. .

Sea como sea, no lo dejes para más tarde o estarás propiciando que se te escape. Puede que ya entonces no lo recuerdes y acabas dándote cabezazos contra la pared.

Igual lo que necesitas es InspirArte

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La contrariedad surge cuando, a pesar de recoger ideas de todas partes, te quedas ahí sola dándole vueltas a la cabeza a algo sin que salga nada decente.

Y muchas veces el problema es precisamente ese, que nos limitamos a nosotros mismos.

Pero, ¿y si hicieras partícipe de la búsqueda de inspiración a otras personas? Comentarlo con un amigo, realizar un ejercicio en grupo, crear un debate.

Socializa. Saca a tu creatividad a dar un paseo y haz que conozca a otros. Lo que quiero decir es que con gente siempre es más divertido.

Esta es mi última sugerencia: analiza en grupo otras creaciones, comparte ideas y puntos de vista, juega a recrear una idea y para hacerla tuya, pero en compañía de otros buscadores de ideas como tú. Eso es precisamente lo que haremos próximamente en los cursos que forman InspirArte.

Serán 4 cursos enfocados a observar una creación que no pertenezca en exclusiva al ámbito de la fotografía tradicional, y su objetivo es que cuando finalices estos cursos seas capaz de analizar cualquier obra en busca de los rasgos, características y peculiaridades que la hacen única, para después saber llevarlos a tu terreno, a tu estilo e ideario.

El primero de estos cursos se apoyará en el Cine, un campo en el que la fotografía tiene mucho que decir y en el que tiene un papel crucial para el éxito de una producción.

¿Por qué nos fascinan unas películas más que otras?, ¿cómo logran transmitirnos ciertas sensaciones con sólo una mirada a un fotograma?, ¿cómo es posible que tenga grabada un imagen en mi cabeza a través de los años?

¿Quieres trabajar en grupo tu inspiración? Entonces echa un vistazo a InspirArte. Empezamos el día 24 de Octubre.

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