Hoy vengo con un hecho: cuanto más mayores son nuestras criaturas, menos fotos tenemos de ellas. Además, esto se acusa en las familias en las que hay más de un hijo, porque hay que diversificar la atención, y claro, se complica la cosa.

Camino de los 10 años (aún nos queda medio año, eh!) la cantidad de fotos del Señor Bajito ha mermado considerablemente.

Si buceo por el archivo de años anteriores, el número es muchísimo mayor. Y este año, para mi sorpresa, casi no tenía fotos cuando me puse a preparar mi regalo de reyes (fotos impresas).

Así que consciente de esto, me dije a mí misma que no podía ser. Que ahora no era algo importante, pero que dentro de unos cuantos años, iba a echar de menos ese agujero en la documentación de su vida.

Documentar las diferentes etapas de tu vida en familia

Menos mal que para todo hay solución, y hacer fotos es lo mío.

Y es que regreso al blog con una noticia que me pone el corazón contento.

Allá por el 2012, un grupo de madres y fotógrafas, nos juntamos en un primer proyecto en el que nos retratamos con nuestros peques, para luchar contra aquello de que nosotras nunca salíamos en las fotos.

De ahí salieron fotos con valor sentimental más que otra cosa. Ahora las miro y no nos reconozco, ¡qué joven, y qué pequeño el Señor Bajito!

Parece que han pasado muchos más años. Pero ya van unos cuantos.

Pero cuando las miro, soy capaz de volver a ese instante, incluso soy capaz de sentir esas manitas sobre mi piel, agarrándome fuerte.

En 2013, y de ese grupo de madres, nació Litel Pipol. Una foto semanal para documentar el crecimiento de nuestras criaturas. Un proyecto precioso, en el que estuve inmersa algo más de dos años. De ahí tengo una buena cantidad de fotos que siguen formando parte de mis favoritas. Algunas incluso forman parte del proyecto “Hazme Libre”.

En 2019 parece que nos juntamos de nuevo algunas de esas madres, esta vez con la idea de retratar la preadolescencia. Según la wikipedia, el Señor bajito ya está dentro (de 9 a 13 años). A mí me cuesta creerlo, porque es aún muy pequeño. Pero la realidad es que ya tiene sus momentos, y cuando lo veo acompañado de sus amigos, me doy cuenta de que no está tan lejos como me parece.

Así que me sumo a este proyecto bonito, en el que trataremos de dar voz a esta etapa tan bonita y poco cuidada en general

Esta vez lo haremos un par de veces al mes, para no morir en el intento. Y podrás seguir el proyecto en Instagram.

Cuando dejas de hacer fotos

Y es que me viene genial meterme de lleno en un nuevo proyecto, porque el trabajo te arrastra, y estaba dejando de hacer fotos por placer. Y ser consciente es el primer paso para ponerle solución a las cosas. Así que aquí estamos de nuevo: documentando vidas.

Y es genial hacerlo en compañía de otras madres con las que he compartido tantos momentos. Es un reencuentro precioso para todas, también para los protagonistas de nuestras fotos. Estoy deseando ver cómo crece el feed con todas estas personas ♥

Documentar hoy, para recordar mañana

Y con esa idea de documentar también vuestra vida, he creado estas sesiones de estudio. Son ideales para hacerlas de forma recurrente y que no os perdáis ningún cambio en ellos mientras crecen.

Son cortitas, para que no se cansen ni se aburran. Son libres: podemos saltar y jugar. Son con luz natural, para que no molesten las luces de los flashes. Y son naturales como la vida misma.

¿Te apetece? Escríbeme y hablamos ♥

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