Fuí adolescente en unos años donde las modelos tenían unas medidas muy concretas (el famoso 90-60-90), y donde los referentes de mujer a los que tenías alcance, se basaban en su físico principalmente.

El cuerpo lo era todo para la mujer.

Aunque también había que cultivar la mente, nuestros cuerpos estaban en el centro de la conversación. Y no importaba como fuese, nunca conseguirias ser como se esperaba.

Tu culo, tus tetas, tus caderas, tu vello corporal, tu altura, tus manos, tu color de piel… Todo se somete a examen, es juzgado y criticado. 

Crecí en una cultura, en la que tenías que esconder que te venía la regla, te crecían las tetas, y te convertías en mujer. Pero a la vez, todos ansiaban que lo fueras.

Crecí con la idea de que mi cuerpo no era mío. Era de los demás. Todos podían disfrutar de él, criticarlo, admirarlo y decidir si era o no óptimo. Todos menos yo.

Entre mujeres.

¿Es posible un mundo donde las mujeres vivamos en paz? ¿Es posible un mundo, donde la mujer no se sienta juzgada, donde su cuerpo sea libre y válido por el simple de ser, de existir?

Tengo la esperanza de que sí. Quizás no a corto ni medio plazo. Pero sí algún día.

De momento, hemos conseguido colocar el feminismo en el centro de la mesa.

Crecí en una cultura en la que te contaban que la mujer era la peor enemiga de la mujer (madredelamorhermoso….)

Y mi sensación personal es que, ahora, nosotras nos sostenemos, nos cuidamos.

Hace unos días tuve la enorme suerte de acompañar a un grupo de mujeres a un entorno precioso y realizar allí una sesión fotográfica que irá destinada a ilustrar el calendario del próximo año de la Asociación Mater con el que se recaudarán fondos para seguir promoviendo una maternidad consciente y temas en los que la mujer está directamente implicada.

Colaborar en este trabajo ha sido un lujo, un regalo en forma de sororidad. De poder comprobar en primera línea cómo la belleza de las mujeres radica en todo su ser, y no solo en su cuerpo. También en su fuerza, en su instinto, en su mirada.

Cuerpos de madres, mujeres sabias, risas y muchas ganas de verse y sentirse poderosas han sido protagonistas de esta sesión.

¿Dónde habita la belleza?

Por si no lo sabes aún, he comenzado un proyecto personal nuevo. Uno dedicado a nosotras, las mujeres y a nuestros cuerpos.

Porque ellos han sido y son objetivo de miradas y críticas constantes. Porque las mujeres vivimos a través de él un sinfín de represiones, de agresiones, abusos y violencia.

El cuerpo es nuestro centro, pero siempre en manos del resto. Es donde volcamos ansiedades, miedos, dudas, complejos… Y cámara en mano, me gustaría acompañar a otras mujeres a verse por fuera pero desde dentro. Me gustaría que las mujeres tuviéramos una mirada limpia, bonita y poderosa sobre nuestros propios cuerpos. Que ellos empiecen a ser el centro de nuestro poder, de nuestro placer, y no del resto.

Si quieres participar en el proyecto.

Hace ya unas cuantas semanas que anuncié de forma oficial la idea de este proyecto, y la forma en la que puedes participar. Pero te doy todos los detalles desde aquí, para que si te apetece, te unas de la forma que mejor encaja contigo.

El proyecto está dividido en dos partes diferentes:

  1. La primera de ellas es para todas las mujeres. No importa donde vivas, o de dónde seas. Podrás participar si te apetece.

Para hacerlo, solo tienes que escribirme a mi mail: info@rebecalopeznoval.com, y decirme que quieres participar.

Aquí podrás compartir tu historia, por escrito, en audio o en vídeo. 

La idea de esta primera parte es dar visibilidad a todo lo que las mujeres vivimos a través de nuestros cuerpos.

 

2. En la segunda parte, necesitaré mujeres que estén cerca de mí o que puedan acercarse a verme. Será un proceso algo largo, por lo que tendrás que tener cierta disponibilidad, ya que nos encontraremos de forma presencial, al menos tres veces.

Aquí, se documentará todo el proceso en vídeo y además de contar y visibilizar tu historia, realizaremos una sesión fotográfica en la que espero que consigas reconciliarte con al menos una parte de esa historia que te ha tocado vivir.

También puedes escribirme a in@rebecalopeznoval.com.

Te espero.

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