Es la segunda vez que visito este parque en mis viajes a Madrid. La anterior, era invierno, y el sitio ya prometía. Esta vez, la primavera se quería abrir paso llenando el paisaje de flores y una luz mucho más brillante. Sin duda, el entorno ideal para una sesión de fotos entre madre e hija. Uno de esos vínculos que traspasan la plantalla.

Sesión de fotos madre e hija en Madrid

¿Te acuerdas del artículo que escribí hace unas semanas sobre los niños que no quieren hacerse fotos? Bueno, pues este fue uno de esos casos. El principio de la sesión no fue muy sencillo que digamos. La pequeña no tenía ganas de copnocerme, y tampoco que de que le hiciera fotos.

Esta situación puede resultar incómoda para los padres en principio, en especial, para la madre. Ya que los pequeños suelen querer refugiarse en nosotras.

Y tengo que decir, que aquí fue determinante la tranquilidad y paciencia de su madre. Se me limité a darles espacio, y a no acercarme demasiado, para no agobiar más. Y ellas, mientras, encontraron la manera de disfrutar de una tarde llena de sonrisas y momentos únicos que durarán para siempre.

Con paciencia, todo llega

Al final, esperando y sin presionar, conseguimos disfrutar mucho las tres. La pequeña incluso me contó algunas cosas al final de la sesión.

Sin duda, cada vez creo más en respetar el tiempo de los niños, en darles espacio y no presionarles. Al final ellos siempre saben lo que tienen que hacer. y para muestra, esta preciosa sesión:

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