5 consejos para elegir correctamente a la fotógrafa de tus sueños y amar por siempre sus fotografías

5 consejos para elegir correctamente a la fotógrafa de tus sueños y amar por siempre sus fotografías

Muchas personas me preguntan por qué no llevo a mi hijo al pediatra que le corresponde y voy a otro centro de salud diferente, teniendo más cerca el que nos toca por zona.

También me preguntaron en su día por qué llevaba a mi hijo a un colegio que está a 30 minutos de nuestra casa en coche teniendo buenos coles a 10 minutos caminando (esto tiene especial peso en una comunidad pequeña, donde los recorridos tan largos no se conciben si no es para irte de fin de semana como mínimo). Se entiende menos cuando el cole es público y ni siquiera pago por ir.

Por supuesto, también me preguntaron por qué me fui a Barcelona a tatuarme, que si en Cantabria no había buenos tatuadores, que me tenía que ir a 700 kilómetros para hacerme un cactus.

La respuesta es sencilla: si sé que existe lo que quiero, que me gusta, que me toca la fibra, que está acorde con mis valores y mi estilo, ¿por qué voy a conformarme con lo primero que veo, lo fácil, lo que escoge todo el mundo, sólo porque está ahí? La resignación no va conmigo.

De lo bueno, busca siempre lo mejor, también en fotografía

Siempre he sido inconformista, es una característica muy mía. Si conozco algo extraordinario, lo bueno me parece insuficiente.

Me pasa con todo. A veces no me queda más remedio que ceder a regañadientes, cuando las circunstancias aprietan y mandan. Pero si hay una mínima posibilidad de conseguir lo que deseo, ¿por qué voy a renunciar a ello?

Si hay que ahorrar, se ahorra. Si hay que madrugar, se madruga. Si hay que pillar un avión, se pilla. Y si hay que esperar un año, pues se espera. Pero ya no me contento con menos.

Piénsalo. El otro camino sería más sencillo, pero no sería el tuyo. Al final, ¿estarías a gusto con el resultado sabiendo que existía una posibilidad que te lo daba todo?

En fotografía ocurre lo mismo. Si conoces el trabajo de un profesional que te enamora, que hace exactamente el estilo de fotografía con el que te sientes identificada, ¡ve a por él! Seguramente, él o ella te estará también buscando. Tú eres su clienta extraordinaria, de lo bueno, la mejor.

Cuando este encuentro sucede, saltan chispas, aquí y en cualquier sector. Hay feeling, entendimiento, energía que fluye. Llámalo como quieras, pero el resultado es un trabajo que se sale de lo normal. Y te diré una cosa: no te mereces menos.

Te pongo un ejemplo: mi experiencia con el tatuaje (y la tatuadora) no ha podido ser mejor, y te cuento por qué.

Cuando el trabajo de una persona te vincula con ella

Sabes de sobra que soy una persona muy emocional, me muevo desde dentro y si algo no me hace dar saltitos de alegría, es que no es para mí. Necesito sentir ese regocijo por dentro, ese pellizco que te hace vibrar y que surge cuando estás ante algo que está hecho para ti. Lo sabes, lo percibes, es algo instintivo.

Y eso me pasó cuando conocí el trabajo de Mónica Sampietro. Sus tatuajes se salen de la norma. Los trazos, el relleno, su forma de trabajar, es una puta pasada (siento la palabra malsonante, pero necesitaba ponerla para que entiendas la intensidad que tiene su trabajo en mí). En cuanto vi su trabajo, supe que lo quería.

Me iba a tatuar por primera vez, era algo que llevaba pensando meses y cuando encontré a la persona adecuada para hacerlo, ¡sorpresa! No había quien contactara con ella por la agenda que tenía. Cuando la abría, se llenaba en 10 minutos literalmente.

Era el horror, todo parecía indicar que era imposible conseguirlo. Pero mi cabezonería y la certeza de que no podría dejarme tatuar por nadie más, hizo que insistiera.

O ella o nadie, así de sencillo. ¡Me iba a pintar la piel para siempre! Necesitaba que me lo hiciera alguien que me causara precisamente esta locura. Necesitaba que quien me tatuase por primera vez fuera alguien a quien yo admiraba profundamente y que cada vez que viese un diseño suyo me hiciese desearlo con todas sus fuerzas. No había más posibilidades.

Cuando un estudio de Barcelona anunció que Mónica empezaba a tatuar allí, les escribí de inmediato. Y al cabo de unos días, y para mi gran sorpresa, me respondieron. Juan, su dueño, me llamó un domingo para agendar mi cita con Mónica. ¡Lo había conseguido! Me iba a ir a Barcelona y me iba a tatuar con ella.

Tras año y medio intentándolo, créeme, esto es para saltar de alegría y no parar. Locurón máximo.

 

¿Cómo es trabajar con alguien a quien admiras?

Abre bien los ojos porque te voy a contar un secreto: todos los profesionales buscamos al cliente ideal. Piensa en cualquier sector que puedas imaginar: fruta, zapatillas, pinchos caseros. Da igual. Todos y cada uno de nosotros te estamos buscando con tanta intensidad como tú buscas al profesional perfecto para ti.

Trabajar con alguien a quien admiras tanto es tan intenso como cuando encuentras a una persona que acude a ti, por tus servicios, y conectáis. Tú estás deseando trabajar con ella, y ella quiere trabajar contigo. 

De ahí sólo puede salir algo increíble. Las energías se juntan, la creatividad fluye y lo sería un servicio más, se transforma en la mejor de las experiencias.

Cuando Mónica terminó mi tatuaje, me preguntó: ¿cómo te sientes llevando un tattoo? A lo que yo le contesté: No llevo un tattoo, llevo una obra de arte en mi piel.

Y así surge la magia, así es como te llevas experiencias vitales de las que disfrutas el resto de tu vida.

Trabajar con quien admiras se hace sencillo y emocionante. Es como hablar con alguien a quien conoces toda la vida: te entiende, se pone en tu situación, hay respeto mutuo.

Cuando yo soy la que tatúa

Ay, amiga. A veces también me toca estar en el otro lado. A veces soy la persona a la que otra elige para llevarse sus recuerdos grabados en papel. La energía es la misma pero en distinta dirección.

Conectar para poder narrar el momento que estás viviendo. Es lo que le da sentido a mi trabajo, y es lo que me mueve cada día. Y eso sólo lo haces posible tú.

Hacer fotos a mujeres es lo que últimamente me hace vibrar más. Y cuando hay vínculo entre la mujer que retrato y yo, es emocionante.

Las fotografías recogen un momento valioso para ti. Son tus recuerdos más preciados, así que intenta escoger bien a la fotógrafa que va a encargarse de ellos. ¿Cómo saber si estás ante la persona adecuada para hacerte tus fotografías?

    • Mira con detalle su trabajo: observa otras fotografías que ha hecho para saber si es tu estilo. Quizá tengas ya una idea muy clara de lo que quieres, o preferencias con el color, la luz, un estilo más clásico o muy fresco… Antes de dar el paso, cerciórate de que el fotógrafo realiza la clase de fotografía que tú estás buscando.  Cuando observas su trabajo, ¿te imaginas siendo la protagonista de sus fotos? ¿Comparte tus valores y tu forma de entender la fotografía? Si tu respuesta es afirmativa, sigue con el siguiente paso.
    • Analiza cómo se expresa en su web, en su blog, en las redes: detrás de cada profesional hay una persona, nunca lo olvides. ¿Sientes que podrías entenderte con ella? ¿Que utiliza tu lenguaje y va a ser sencillo mantener una conversación? ¿Estáis en sintonía? ¿Sí? Pues adelante, sigue idagando.
    • Si has encontrado a alguien que te gusta, pero no se encuentra en el lugar donde vives, pregúntale si contempla la posibilidad de desplazarse antes de tirar la toalla. Si el fotógrafo siente que tú eres la clienta perfecta, seguramente no le importará tener que moverse. Eso sí, piensa que eso generará más gastos que se añadirán a su presupuesto inicial.
    • Si no tiene las tarifas publicadas en su web, pregúntale por ellas para saber si su trabajo se ajusta a tus posibilidades actuales. Pero, por favor, esto te lo pido de corazón, no intentes regatear el presupuesto que te dé porque cuesta un mundo ponerle precio a tu trabajo, y cuando lo haces, es el que es por una razón y en esa cifra final van incluidos numerosos aspectos. Si te encanta el trabajo de esa persona pero ahora mismo no puedes permitírtelo, puedes preguntarle por métodos de pago a plazos o, sino, quizá esperar un momento en el que estés más holgada y no te suponga quedarte tiesa de dinero.
    • Habla con el fotógrafo antes de tomar una decisión, aunque su trabajo te enamore. Una conversación con él/ella despejará cualquier duda que tengas sobre si es tu profesional ideal. En esa conversación podrás plantearle los puntos que sientes que son más sensibles, aquellos que te preocupan especialmente. Verás cómo se expresa, si te escucha. En definitiva, si la conexión que sentiste al ver su trabajo es real o sólo fue una ilusión. Después de esa conversación, ¿sigues sintiendo cosquillas en el estómago o en la piel? ¿Es como si esa persona supiera qué necesitas sin necesidad de demasiadas explicaciones? Ya no dudes más, es tu fotógrafo.

Indaga, compara y pregunta, que hablando se entiende la gente. Pero no dejes en manos de cualquiera tus recuerdos. Antes de tomar la decisión, piensa bien si la persona elegida va a saber capturar tu momento de la manera en que quieres.

Te mereces fotografías realizadas con mimo, que te emocionen, y que toda la experiencia de la sesión sea inolvidable. Como un tatuaje 😉

Cerrando la temporada escolar en el Albergue Juvenil San Vicente del Monte

Cerrando la temporada escolar en el Albergue Juvenil San Vicente del Monte

El primer cierre del año se hace en junio. Termina el cole, empieza el verano y aunque de momento una no se va de vacaciones, el trabajo de los cursos se relaja y empieza la puesta a punto para septiembre. Ahora es el momento de ponernos las pilas de puertas a dentro y de trabajar en todo lo que vendrá a partir del siguiente período, que espero que sea mucho y que te encante.

Y cómo no, también nos despedimos del curso escolar del Señor Bajito. Ha sido un año raro, la verdad. Su balance no es demasiado positivo, pero tenemos muchas esperanzas puestas en el siguiente. Además, hemos creado lazos con nuevos compañeros, hemos disfrutado de ellos un montón y ahora nos toca despedirnos hasta septiembre. Que para mí está ahí mismo, pero para él, es un pedazo importante de tiempo.

Y qué mejor forma de decir hasta luego, que yendo a un albergue para convivir juntos un par de días. Y allá que nos fuimos, al Albergue Juvenil San Vicente del Monte (Cantabria).

Nuestro fin de semana en el albergue

La verdad es que no tengo muchas fotos de estos días. La idea era hacer más, pero al final, si me pasaba el día fotografiando al grupo, no dejaba al Señor Bajito disfrutar a su manera con sus colegas. Así que me mantuve al margen y de paso yo disfruté de los míos 😀

Eso sí, hicimos cosas la mar de divertidas:

  • Visitamos a Cari, que nos explicó cómo se desarrolla todo el proceso de la lana. Desde la recogida y tratamiento, pasando por el hilado y después por el telar. Me encantó conocer este rincón tan maravilloso que ha creado esta artesana. La luz, el olor y las sensaciones que evocan todo el cariño y los productos naturales son una maravilla. Además nos contó un montón de cosas muy interesantes sobre plantas, colores y teñidos de la lana. Muy recomendable si pasas por este pueblo precioso de Cantabria.

 

  • Por la noche les preparamos a los niños (y a los mayores) una discoteca genial. Con sus luces, humo y, por su puesto, los hits del verano (no podían faltar). Aunque también hubo mucho rock 😉

 

 

 

Las noches siempre son lo mejor en estos sitios. Los niños se lo pasan como nunca y los adultos dormimos más bien poco pero también nos echamos unas risas (y unos bailes).

Robarle unas horas al sueño menos merece la pena sólo por verles disfrutar.

Eso sí, a la mañana siguiente, nos levantamos todos con las pilas nuevas, listos para disfrutar de otro día, y nos fuimos a recoger ricos arándanos ecológicos en una finca muy cerca del albergue. Si pasas por la zona, acércate a visitarla. Además de recoger tus propios arándanos (están deliciosos), disfrutarás de un paisaje increíble.

Y para terminar las jornadas, un chapuzón en el río. ¿Hay algo más refrescante que esto? Que estos días el calor a llegado también a nuestra tierra y sólo pensamos en mantenernos a remojo el mayor tiempo posible.

Y así termina nuestra temporada de cole 16/17. Por mi parte, contarte que estoy preparando una clase especial para este verano, que te va a servir de mucha ayuda para sacar fotos con este solazo y en horas complicadas. Así que, si no te quieres perder la información en cuanto esté disponible, apúntate a la lista de espera. Te va a gustar, te lo aseguro 😀

Por mi parte, me despido hasta el próximo martes porque, como digo, de momento la menda no tiene vacaciones.

Nos vemos por aquí. Y avísame si vienes por mi tierra y quieres un recuerdo precioso de tu estancia aquí. Me encantará conocerte a ti y a tu familia.

Un abrazo ♥


20 fotografías de tu hijo que no pueden faltar {Por edades}

20 fotografías de tu hijo que no pueden faltar {Por edades}

De un tiempo a esta parte, las mamarazzis, locas de la cámara que no podemos dejar de retratar a nuestros hijos, hemos proliferado. Nos encanta la fotografía y por supuesto, nos encantan nuestros hijos. Así que tenemos aquí una combinación perfecta para hacer fotos a discreción 😀

Pero hoy quiero venir a poner un poco de orden, porque nos dejamos llevar por el clic facilón y en muchas ocasiones no nos paramos a pensar si todas las fotos que hemos hecho a nuestros hijos tienen algún sentido. No es que necesiten tenerlo, pero estaría genial registrar, al menos, algunas situaciones mágicas que ocurren en sus primeros años de vida.

Así que hoy te traigo una especie de checklist con aquellos momentos memorables que no puedes dejar de fotografiar: las 20 fotografías de tus hijos que no pueden faltar en el álbum de su infancia.

Las bases de una mamarazzi

Antes de comenzar, quiero contarte lo que, a mi forma de ver, son una especie de mandamientos a seguir a la hora de fotografiar a nuestros hijos:

  • No te obligues a hacer fotos, y por supuesto, no dejes que la cámara te absorba. Es normal que en los primeros tiempos nos dejemos llevar más, pero pronto tendrás que ir aparcando un poco la cámara y disfrutando del momento. A veces los recuerdos tendrán que permanecer sólo en tu cabeza, y también será maravilloso.
  • Cuando son pequeñitos es fácil hacerles cuantas fotos nos apetezca. No tienen capacidad para decirnos lo pesadas que somos, así que tenemos vía libre. Pero a medida que crezcan y puedan expresar su opinión, en algunos momentos no querrán que les fotografíes. Mi recomendación es que no forcemos y que les respetemos. De esta manera no quemaremos la relación entre ellos y la cámara. No fuerces, de verdad no merece la pena.
  • No le hagas mirar constantemente. Al hilo del anterior punto, no debemos molestarles cada dos por tres sólo para que nos miren. Nuestras fotos nos lo agradecerán y nuestros hijos mucho más.
  • Disfruta mucho con ellos a través de estas sesiones fotográficas. A medida que crezcan, la fotografía será una forma más de relacionaros y será magnífico.

De 0 a 6 meses

Para mí es la edad menos fotogénica, sinceramente. Es verdad que las primeras semanas están muy blanditos y es cuando se realizan las, tan de moda, sesiones de recién nacidos. Pero a partir de la segunda semana, los peques entran en una fase de transición, donde cambian constantemente hasta convertirse en bebotes realmente comestibles.

Aún así, hay cosas increíbles que fotografiar, aunque personalmente me decanto por fotos contigo. Sí, para mí un recién nacido no pinta nada si no está con su madre. Así que en esta época, te recomiendo el autorretrato o que sea otro quien haga las fotos, porque tú tienes que estar ahí. Por supuesto también podemos hacerle fotos con el papi.

  1. Alimentándose. Si le das teta, con más razón. Con el tiempo habrá otro tipo de vínculos, pero ninguno comparable a este. Alimento, calor y puro amor. No dejes de hacerte fotos amamantando a tu bebé. Por supuesto si le das biberón, exactamente lo mismo. La química entre vosotros durante este instante será maravilloso. No lo dejes escapar.
  2. Al dormir. Contigo o con papá, o él solito. Son fotos que desprenden una ternura infinita, así que retrata a tu peque en estos instantes, que pronto no se darán tan seguidos.
  3. Porteando. O llevándolo en brazos. ¡Qué momentos! Y qué rápidos pasan. Aprovecha y haz fotos de esos instantes en los que llevas encima a tu bebé, y su olor invade todos tus sentidos.
  4. Detalles. Esos piececitos y manos diminutos, que en tan solo unas semanas se rellenarán y alargarán. Su pequeña nariz, las pielecitas… No dejes de fotografiar cada detalle en el que te paras al observarlo.

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De 6 meses a 1 año

Esta edad es la más comestible. Se han convertido en bebotes rechonchos (algunos, claro, no todos 😛 ). Empiezan a descubrir un mundo más allá de la madre, poco a poco, pero con pasos firmes. Y su sonrisa nos ilumina cada día. Habrá momentos de los anteriores que seguirán siendo casi obligatorio que fotografíes, pero además, añade unos cuanto más a tu lista:

  1. Sus carcajadas. Es de las cosas más bonitas del mundo: su sonrisa. Y tu corazón explota cada vez que te dedica una. No la olvidarás jamás, pero no estará mal tener un testigo para poder vivirlo con más intensidad dentro de unos años.
  2. Sentadito. Uno de sus primeros grandes logros. Ya permanece sentado y desde ahí ve el mundo desde una perspectiva diferente. Si está en el suelo, tírate a él para fotografiarle e inundarte de sus sensaciones, uno de los ejercicios más increíbles es precisamente ese, ponernos a su altura.
  3. Comiendo solo. Sus primeros pinitos con la comida, Si practicáis el Baby-led Weaning te va a dar mucho juego, porque, hablando claro, guarrear mola mucho.
  4. Gateando. ¡Qué gran hito! Ya se desplaza él solito, empieza la independencia. De aquí a vivir solo hay un paso 😛 De nuevo tírate al suelo para fotografiarlo.
  5. De pies. Ya parece una personita pero en versión mini, y es que de aquí a sus primeros pasos nos quedan los días contados.

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De 1 a 3 años

Ahora sí, esto empieza a ir deprisa de verdad. Si estos primeros meses te parecieron rápidos, agárrate porque a partir de ahora esto simplemente vuela. Y tu pequeño también, porque empezará a hacer un montón de cosas interesantes. Igual que en anteriores edades, habrá fotos que se repitan y otras que serán completamente nuevas, vamos a verlas:

  1. Caminando. Claro, el paso lógico de la evolución. Hace nada se ponía de pies agarrándose a la mesa del salón y hoy llega hasta la televisión sin apoyarse en ningún sitio. Esto merece una o muchas fotos.
  2. Sus juegos. Comenzará a jugar. Cada vez lo hará más tiempo, te necesitará durante menos tiempo, y será más complejo. No mires hacia otro lado si no quieres perderte nada.
  3. En el baño. Empieza a ser muy divertido jugar con juguetes de agua, con el jabón… son grandes momentos que quedarán geniales en fotos.
  4. Con la familia. Seguro que ya has hecho un montón de fotos de estas, con abuelos, con tíos, con otros peques de la familia. Pero a partir de esta edad esos lazos se fortalecen y sus miradas cómplices serán perfectas para retratarles juntos.
  5. Su mundo. Aquí comienzan a crear su propio mundo. Sí, por supuesto sigue muy ligado al nuestro, pero el hecho es que comienza a formarse su universo personal. Así que disfruta mucho observando cómo se concentran, como piensan, cómo empiezan, en definitiva, a ser ellos mismos.

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De 3 a 6 años

Para mí estas edades son simplemente increíbles. Verle convertirse en una persona cada vez más independiente, segura de sí misma y conseguir objetivos que él mismo se marca.
Cada edad tiene algo muy especial y, lejos de haberlas mejores y peores, esta es sin duda muy interesante y donde de verdad creo que empieza el reto como padres. Disfrutar y sufrir se diluye y el trabajo de la maternidad nos deja literalmente exhaustos cada día. Pero sin duda la recompensa no podía ser mejor: ver a una persona que evoluciona, que comete errores y que aprende de ellos, y sobre todo que te enseña cada día más de lo que nadie podría enseñarte jamás.

Estos son sólo algunos de esos momentos que, bajo mi forma de ver, necesitan un lugar especial en el álbum de fotos:

  1. Su creatividad. Aquí empieza a desbordarse, será una gran aliada para ellos y nosotros somos los suertudos que podemos disfrutar de su genialidad. Juegos, dibujos y creaciones varias. Importantísimo atesorar todas esas ocurrencias que ahora invaden nuestra casa pero pronto añoraremos al mirar atrás.
  2. Sus amigos. Aquí empieza de verdad a jugar con otros niños, a sentir que necesita de otros en su vida. Con ellos reirán, llorarán y pasarán los mejores recuerdos de sus vidas. Escóndete, no interfieras y haz los clics más maravillosos de sus vidas. Dentro de 20 años te lo agradecerá.
  3. Sus actividades. Porque ya tiene gustos marcados. Por ejemplo, quizá le guste el deporte o puede que prefiera la música. Todas las actividades que ha elegido realizar formarán parte de su forma de entender el mundo, y tú estás aquí para verlo y congelarlo. Eres un espectador privilegiado.
  4. Sus rutinas. Poco a poco se irán implantando rutinas que ellos solos llevarán a cabo. Vestirse sin ayuda de nadie, preparar su desayuno, asearse… Todo un mundo para las personas más maravillosas de la tierra: nuestros hijos.

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Extras

Hay algunas fotos que hay que hacer desde que nacen, de vez en cuando, ¡no te olvides!

  1. Todos juntos. La familia al completo, jugando, riendo, corriendo, celebrando un cumpleaños o simplemente, pasando un rato juntos. No importa cómo, pero hazlas. Una al año tiene que ser obligatorio, ¿no crees?
  2. Contigo. Querida mamá, no caigas en el error de pensar que estás fea, que te ves mal por los kilos y las ojeras de más, y ponte delante de la cámara. Busca el momento y comparte con tus hijos esta experiencia ♥

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Ahora es tu turno, ¿qué momentos crees que debemos de atesorar? ¿Cuáles son esas fotos de tus hijos que no puedes dejar de mirar una y otra vez? Me encantaría que me lo contases en los comentarios ♥

Y te recuerdo que estamos preparando la primera clase del curso Héroes. Es GRATUITA, y estoy deseando verte allí para aprender mucho juntas, ¿te vienes?

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De viajes en tren y otras historias

De viajes en tren y otras historias

Llevo más de tres años viajando a Madrid. Al principio lo hacía en avión, pero me cansé de su poca puntualidad, cancelaciones y retrasos excesivos. Por no hablar de los vientos a la hora de aterrizar y esas cosas más relacionadas con nuestros propios miedos.

Así que me pasé al tren. Es cómodo, no demasiado rápido, pero me gusta el tiempo sin hacer nada que me proporciona. Dejar la mente en blanco y disfrutar de que nadie requiera tu atención, es simplemente maravilloso. Tú me entiendes 😛

En estos años, la verdad es que no me han sucedido muchas cosas negativas con el tren y, en la mayoría de los casos, siempre llega puntual o dentro de la razonable. Pero cuando te encuentras con retrasos, trasbordos a un autobús y demás menesteres, la cosa cambia. Y mucho.

Mi regreso del domingo desde Madrid fue un poco accidentado y, aunque traté de no perder la sonrisa, lo cierto es que estaba cansada y con muchas ganas de llegar a casa y abrazar al señor bajito.

Así que tras 2 horas más de viaje, que incluye una hora de espera en la estación, sin saber si el tren salía o no, un trasbordo anunciado a las puertas de Palencia a un autobús que nos llevaría a casa, y una parada de la Guardia Civil en medio de la autovía… conseguí llegar a mi ciudad y pisar el suelo de mi casa querida. Estuve a estas de besarlo.

Pero esto sólo es el tránsito, el ir de un sitio para otro, porque el viaje de verdad, la estancia en Madrid, también ha dejado cosas muy buenas. Muchas fotos para Emei Baby, muchos abrazos de esos que siempre está una deseando dar y recibir, y muchas risas y conversaciones con gente maravillosa.

Sesión fotográfica para Emei Baby

Este viaje estaba dedicado por completo a esta marca de mochilas portabebés y fulares. Ya llevo más de un año colaborando con ellos y tengo que decir que es uno de mis trabajos favoritos. Sobre todo porque me permite estar codo con codo con Elena, y formar equipo con ella es increíble. Quienes tienen la suerte de trabajar a su lado lo saben.

Una sesión de tarde con 4 fulares con un estampado precioso y un paseo por ya casi mi segunda casa: Alcorcón. Los cambios de ropa, los detalles de los accesorios y Jorge, pusieron la guinda a esta sesión.

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Una fiesta Emei

El sábado lo pasamos en el Embalse de Valmayor. Un entorno muy bonito con muchas familias deseando saber más sobre esta mochila. Sorteos, talleres, paseo y muchos globos, hicieron de la mañana calurosa un rato divertido.

Pronto te enseño más fotos del evento, pero por ahora te dejo estas pocas.

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Paseo por El Escorial

No lo conocía, estábamos cerquita y Elena y familia me llevaron de paseo por este pueblo Madrileño. De él me llevé un libro precioso de “Alicia en el país de las Maravillas” y la cara a cuadros cuando nos cobraron 4€ por un helado (tenía que decírtelo). El Escorial, precioso, eso sí.

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Encuentros que enriquecen la mente y el alma

Cuando te gusta lo que haces, no importa la cantidad de trabajo que tienes (que no te permite aprovechar más los lugares, las visitas y tu faceta de “turista”) ni los quebraderos de cabeza que te dan los altercados con el transporte. Todo se disipa y se convierte en mera anécdota cuando ves caras conocidas.

Reencontrarse con amigas siempre mola mucho. Y Madrid es una ciudad que me regala muchos encuentros de este tipo. Hay que buscar más momentos de estos, me refiero a obligarnos a reservar trocitos de nuestra agenda para encontrarnos con personas que alimentan a la mente y al alma, que te suben el ánimo y que, por mucho curro que hayas tenido, todavía te provocan ganas de sacar la cámara y seguir fotografiando. Estás conmigo, ¿verdad? Te dejo una pequeña muestra.

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Así que espero que ya tengas entre tus manos un rotulador y la agenda, y estés pasando las hojas para ver qué huecos tienes donde podrías hacer una quedada, organizar una reunión de amigos o cualquier cosa que suponga tener delante a las personas que más nos nutren. Y, por supuesto, siempre cámara en mano.

Una cosa más, por si no te lo he dicho antes: gracias por enriquecer el alma de este blog ♥

Sesión de fotos de recién nacido

Sesión de fotos de recién nacido

Últimamente me rodeo de mucho bebito recién nacido. Hace unas semanas llegó Emil, y este sábado me voy a Madrid a conocer a Jorge. Y es que las sesiones de fotos de recién nacido siempre dan una alegría especial. Ese olorcito, sus manitas, sus gestos mientras duermen… Momentos únicos que pasan en un abrir y cerrar de ojos, y más si tienes más hijos.

Por eso me parece tan importante inmortalizar estos momentos, es una época maravillosa para una sesión de fotos. Pero también es cierto que son momentos de cansancio, y muchas veces de estrés. Por eso, mis sesiones favoritas con recién nacidos, son en vuestra propia casa.

Sesión de fotos de recién nacido

En casa nos encontramos todos más tranquilos, es nuestro refugio. Si hay hermanos mayores, pueden jugar y hacer sus cosas de siempre. Abrazar con naturalidad a sus padres y a su nuevo hermanito. En casa todo sucede de forma más natural, y mucho más cómoda.

Además, tú, mamá, podrás descansar, no tendrás que estresarte por si el peque necesita alimentarse justo cuando sales de casa, o si necesitas cambiarlo… Cada uno de esos momentos, por el contrario, se convierte en un momento que vamos a congelar e inmortalizar para que podáis recordarlo una y otra vez a lo largo de estos años.

Algunas ideas para tu sesión de recién nacido

Normalmente estas sesiones se llevan a cabo por la mañana. Los peques están más tranquilos, y es un buen momento para que todos estéis más relajados.

Puedes preparar un baño para poder “crear” más instantes. Esto nos dará lugar a fotos más variadas… podremos verlo con los ojos abiertos, o llorando a pleno pulmón en algunos casos.

Mientras lo alimentas, es un momento de gran conexión entre vosotros. Tanto si le das pecho, como si no, es vuestro momento, mágico y especial.

Podemos preparar también algunos juegos tranquilos con los hermanos mayores, como pintar, leer, o algún juego de mesa. Ellos serán parte importante de la sesión.

No dejes pasar estos momentos, porque ya no se repetirán…

Y ahora, te dejo disfrutando del pequeño Emil ♥

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