Te traigo un regalo

Te traigo un regalo

A pocos días de entrar en el último mes del año, y con algunas ciudades en plena locura de la Navidad (siempre digo que algún día acabará agosto y tendremos ya las luces encendidas), yo me empiezo a poner en modo fin de año.

Durante las próximas semanas, te traeré post súper especiales, cargados de ideas para regalar. Para que este año no nos pille el toro, y para que nuestros regalos sean especiales. Te los puedes autorregalar, se los puedes regalar a alguien, o puedes escribir a los Reyes y cruzar los dedos para que te los traigan a ti.

Hoy empiezo con uno muy chulo en el que llevo trabajando varias semanas. Pretende ser práctico, bonito y adaptable a tu gusto. Y es especial porque, es mi regalo para ti, que eres suscriptora de mi newsletter.

Por estar ahí todo el año leyendo mis idas y venidas. Por acompañarme y hacerme sentir que alguien me lee. Por todos esos mensajes de ánimo y de cariño que nos llegan al mail. Por el apoyo, las sugerencias y las confidencias. Por dejarme ver tu evolución en la fotografía, por compartir conmigo tu entusiasmo. Por valorar mi trabajo y respetarlo. Por ser compañera en este mundo de la fotografía. Te regalo un calendario del 2018 personalizable.

Alegra cada mes del año con tus fotografías favoritas.

Hace unas semanas hablé con Susana, de Selka Graphic Design para que diseñara un calendario. Quería algo muy sencillo, donde la imagen fuese la protagonista. Y ella, como siempre, se puso manos a la obra encantada con la idea.

Cada hoja de este calendario, tiene un espacio en el que podrás introducir la fotografía que elijas.
Lo descargas, colocas la imagen y a imprimir. Voilà! Ya lo tienes.

De forma que ahora tu mayor preocupación será seleccionar las 12 fotografías que irán en cada mes del año y pensar dónde lo vas a poner o a quién se lo vas a regalar.

 

Mi calendario personalizable.

Para comprobar el resultado, yo misma me sometí a la ardua tarea de seleccionar varias fotografías (que es más difícil de lo que parece, ojo) y crear mi propio calendario. Mira el resultado:

· ¿Qué necesitas para poder editar el archivo e introducir tus fotografías?

Necesitarías un programa como Photoshop Adobe. El formato editable es el .psd.

Pero, como alternativa, he creado también el calendario en formato pdf para que puedas imprimirlo tal cual y después colocar sobre cada hoja las fotografías con un adhesivo.

· ¿Cuál es la mejor forma de imprimirlo?

Te aconsejo que lo lleves a una imprenta, a no ser que tengas una impresora estupenda.

En una buena imprenta te imprimirán el calendario sobre el papel más adecuado y las imágenes quedarán nítidas, con todo su color. También creo que será lo más económico, puesto que las impresoras caseras suelen gastar mucha tinta cuando se imprime dibujos y fotografías, aunque no nos demos cuenta.

Además, así te quitas de problemas. Ellos se encargan de esta última etapa del proceso y tú sólo tienes que envolverlo después para regalar.

· ¿Podría regalarlo en formato digital, así como nos lo regalas pero con las fotografías que yo ponga?

Por supuesto. Si eres una persona tecnológica y prefieres enviar el calendario vía email o mensaje, también puedes guardarlo en un formato como el pdf, una vez que lo hayas editado. Desde el propio programa de Photoshop, al seleccionar “Guardar como” podrás elegir un formato más ligero.

>>> Descarga aquí tu calendario personalizable <<<

Recuerda que es sólo para suscriptores (si te suscribes ahora, también lo recibirás).

¿Has pensado ya en qué fotografías vas a colocar en él?

 

 

Atrévete con el autorretrato: mi experiencia personal

Atrévete con el autorretrato: mi experiencia personal

¿Te has puesto alguna vez delante de la cámara? No me refiero a si te han hecho alguna vez una foto, claro que te han hecho fotos. Me refiero a ponerte delante de la cámara tú sola. Sin barreras. Sin defensas. La cámara y tú, como si de un espejo se tratara, y gritarle al objetivo lo que piensas.

Yo sí. Es una prueba de fuego.

Ponerse frente al objetivo y dejarse llevar para ver qué sale, es una experiencia reveladora.
Al principio da muchísima vergüenza. Seguramente no te atrevas ni a mirarle de frente. Pero a la vez hay algo que engancha, la curiosidad, el reto personal, que te hace repetir.
Quieres intentarlo de nuevo, ver si puedes ir más allá, si la foto sale mejor, si consigues ver algo más en tu foto, algo más de ti misma, aunque sea tras un personaje, una interpretación. Como cualquier actor que se mete en un papel, siempre hay algo de su propia personalidad en él, ¿no te parece?

El camino de autorretratarme.

En febrero hizo 6 años que cogí mi cámara y le puse el modo manual por primera vez.

Sin tener ni idea, me embarqué en un 365 para probarme a mí misma que de verdad quería aprender a hacer fotos en modo manual. Que quería y que podía hacer algo que durase en el tiempo.

Por aquel entonces seguía a unos cuantos fotógrafos que hacían un proyecto como el mío. Pero lo hacían con doble mortal hacia atrás, porque además de hacer una foto al día durante todo un año (ahora sólo pensarlo me entran sudores fríos) lo hacían de si mismos. Es decir, que se autorretrataban.

Mi admiración hacia esas personas era enorme. Me parecía increíble lo que hacían. Yo odiaba (y ahora tampoco es que me guste mucho) ponerme delante de la cámara. Me daba una vergüenza horrible verme, no reconocerme… Y pensé que jamás sería capaz de hacer un autorretrato. Pero para mi sorpresa lo conseguí, y además muy pronto.

Si te apetece saber cuál fue mi primer autorretrato y la historia que hay detrás de él, no te pierdas la clase del próximo martes. Allí te lo contaré todo.

Pero es que además a ese le siguieron unos cuantos más. y para cuando estaba terminando el proyecto, los autorretratos se hicieron cada vez más importantes. De hecho, hubo una época en la que era lo que más hacía. Gracias a ellos aprendí muchísimo. Aprendí mucho de fotografía. Ponerse delante y detrás de la cámara es lo que tiene, que te hace ponerte las pilas a muchos niveles. Fue un aprendizaje brutal.

Pero el mayor de los aprendizajes no fue técnico, fue personal. Recorrí un camino maravilloso y doloroso a partes iguales.  Cada click era una catarsis, una conversación conmigo misma.

Muchas veces no me reconocía. Otras me miraba con mucha atención después de hacer la foto y estudiaba mi cara, mi expresión, y me quedaba atrapada allí, pensando en lo que me había llevado a ello…
Es un proceso increíble en el que da miedo zambullirse, pero que si lo haces, si encuentras las fuerzas, dejará una huella inconfundible. Y por supuesto, mucho aprendizaje personal, mucho.

 

I love Me

Después de todo ese recorrido nació este curso. Ya no sé cuantas ediciones he hecho, pero lo que sí sé es que en cada una de ellas vuelvo a sumergirme de nuevo con otras mujeres. Y que el proceso es maravilloso. Lloramos, reímos y, sobre todo, nos hacemos compañía. Este es el único curso de los que imparto en el que sólo podemos participar mujeres. Quizás suene raro, quizás si eres un hombre y me estás leyendo pienses que no es justo. Pero te aseguro que es mejor así.
Las mujeres a veces necesitamos nuestro espacio, soltar lastres que la sociedad, esta sociedad mayormente masculina nos ha marcado a fuego. Y sé que tú no eres de esos, pero esto necesitamos hacerlo sin ti. Gracias por comprenderlo.

A punto de empezar una nueva edición y tras un año sin impartirlo, los pelos se me vuelven a poner de punta sólo con imaginar lo que nos deparará esta nueva edición.

Si te apetece acompañarme, si te quieres que yo te acompañe en este viaje tan especial, te espero en mi clase del próximo martes para hablar de cómo explorar tu verdadero yo a través del autorretrato

Mi autorretrato favorito.

Al escribir este post, y repasar mi trabajo en autorretrato, me he dado cuenta de que tengo uno favorito. De hecho, esa imagen fue mi foto de perfil durante muchísimo tiempo. Recuerdo que conocí a mucha gente en persona (y a la que sólo conocía de las redes hasta entonces) que pensaba que llevaba esta cara normalmente, a diario xD

¿Y sabes por qué es mi favorito? Pues hay varias razones.

La primera de ellas, es que soy una persona muy muy vergonzosa. Me gusta hacer el payaso, pero a la vez lo paso realmente mal cuando lo hago. Y esta es de las pocas imágenes que tengo en las que estoy haciendo un poco el tonto y mostrarme así, sin parecer una persona seria, de verdad que me cuesta horrores.

La otra razón es que este autorretrato me ha dado muchísimas alegrías en los cursos de I love Me. La primera edición que hice de este curso, terminó con una foto de todas las participantes con esta misma pose. Fue un curso intenso y maravilloso. Nunca lo olvidaré.

Y una de las últimas ediciones, que igualó el nivel de compromiso y de intensidad, terminó de la misma forma. Pero es que además esa edición terminó el día de mi cumpleaños (que por cierto es este jueves día 11, por si te apetece mandar unos bombones 😛 ) Y las chicas me regalaron un vídeo precioso con sus caras y unas palabras de esas de que se te calan. Aún me emociono al recordarlo.

Entiendes que sea mi favorita, ¿verdad?

Con esta cara me despido. Que no es la que suelo tener todos los días, pero es con la que quiero que te quedes hoy, para que te arranque una sonrisa.

I love you.

 

Sesión de moda para Lovely bajo una luz despiadada: making of

Sesión de moda para Lovely bajo una luz despiadada: making of

La primavera ya está en todas partes, el sol da calorcito, la luz es intensa y las playas se nos llenan de gente deseosa de una piel bronceada. Todo genial y maravilloso, pero a la hora de hacer una sesión de fotos todo esto se transforma en dificultades que una tiene que sortear como un felino. Tienes que ser rápida y ágil, y no derretirte bajo el sol.

El pasado viernes Paola de Lovely (una tienda de moda de mi ciudad de la que te vas a quedar prendada) y yo, nos acercamos hasta la capital Cántabra para hacer una sesión que nos llevó prácticamente todo el día. Fue agotador, pero muy divertido, y aproveché para hacer otro de esos vídeos en los que te muestro cómo trabajo.

La gente nos preguntaba por el camino que si estábamos haciendo un book, y nosotras como somos asín, no teníamos tarjetas para poder enseñar nuestro trabajo en condiciones (aquí es cuando Tere, mi ayudante, me regaña por no llevar tarjetas encima). Pero sí, estábamos haciendo una sesión de moda para mostrar las nuevas prendas de Lovely y lo bien que sientan.

Paola y yo ya habíamos trabajado juntas el año pasado, pero ella no se había puesto delante de mi objetivo aún, y lo cierto es que tenía muchas ganas. Me encanta la fuerza que transmite esta mujer y la pasión por el trabajo bien hecho. Ya me dirás si las fotografías transmiten su energía.

El caso es que el día y el momento elegidos para hacer la sesión se volvieron en nuestra contra. Así, resumiendo, alguien por ahí arriba abrió las compuertas y la luz cayó sobre nosotras sin piedad.

12 a.m., la hora maldita.

¿Cuál es la peor hora para hacer fotos? Exactamente, las 12 del mediodía. Pues a esa hora trabajamos nosotras, oye que nos gustan los retos y nos va la marcha.

No te voy a engañar, fácil no fue, incluso hubo momentos de gran frustración. El sol está muy alto en esta época del año, así que incide de modo vertical y eso hace que se generen sombras fuertes y marcadas de las que es difícil librarse.
Si trabajas sólo con luz natural y además no tienes a nadie que te ayude a rellenar sombras con un reflector, te recomiendo que no salgas a estas horas de tu casa.

Ahora, si te gustan los retos como a mí, y una buena cantidad de luz solar no te frena, aprovecha y diviértete.
Es complicado manejarlo, pero no imposible.

Equipo minimalista

Llevaba la mochila llena de cosas, de hecho cargué con todo mi equipo, pero lo cierto es que finalmente sólo utilicé el objetivo de 50 mm junto con la canon 5D mark III. Todo lo demás se quedó en la mochila, haciendo bulto y pesando un montón.

Pero lo conseguimos. Controlamos la luz a nuestro antojo hasta el punto de quedar muy satisfecha con el resultado.

El propósito de este vídeo es mostrarte las condiciones lumínicas de trabajo y como nos hemos ido moviendo por distintos exteriores, buscando sombras o luces favorables. Creo que también refleja el tiempo que se invierte en una sesión de estas características. Y también los cambios de look y de localizaciones, las poses, la búsqueda de la mejor perspectiva, etc. Finalmente te muestro cómo quedan las fotografías para que comprendas todo el proceso.

AVISO: las prendas que verás en el vídeo y en las fotos son altamente apetecibles y deseables. No aptas para antojadizas. 

Las fotos de la sesión

Espero que hayas disfrutado del vídeo. Tenía mucho material grabado y ha sido realmente difícil seleccionar lo mejor sin que se hiciese eterno. Eso sí, hay 3 localizaciones de la sesión que no salen en el vídeo, pero que dieron mucho juego.

Si te apetece ver todas las fotos, aquí te dejo unas cuantas:

 

Si te ha dado flechazo con la ropa, visita la página de Lovely en Facebook antes de que me lo compre todo.

Un saludo y gracias por llegar hasta aquí 

Sobre Rebeca López Noval Fotografía

Sobre Rebeca López Noval Fotografía

Hoy traigo un post diferente, hoy te quiero hablar un poco más sobre este pequeño rincón que creé hace 4 años en la inmensidad de Internet.

Algunas me conocéis ya mucho, y sabéis de mi pasado antes de dedicarme a la fotografía. Porque antes de esto hacía otras cosas, pero lo que tienen en común mi pasado y mi presente es que siempre me ha gustado trabajar como autónoma.

Está claro que no es, precisamente, por lo fácil que nos lo ponen en este país. Sino porque me gusta ir por libre, no tener a nadie que me diga cómo tengo que hacer las cosas, inventarme mi propia realidad, y eso pasa por gestionarse sola.

No es nada fácil, ya no sólo en el plano económico, sino en el personal. Tener un negocio, por pequeño que sea, es como tener un hijo que te demanda constante atención y que no te duermas en los laureles si quieres que todo siga funcionando a tope.

Montones de decisiones diarias, decisiones que, si trabajas sola, tomas sola.

Toneladas de miedos a los que te enfrentas cada día; “seré suficientemente buena, a la gente le gustará lo que hago, y ¿si algo sale mal?”.

El camino, como digo, es duro y solitario.

El día que comenzaron a cambiar las cosas.

Un día, en ese camino tan solitario, encontré a una persona que llenó mis días de compañía. Seguro que muchas la recordaréis, porque es difícil de olvidar. Su nombre es Verónica, y con ella aprendí lo que es tener aún más responsabilidades. Tener a alguien trabajando contigo (no me gusta el término “trabajando para mí”), es muy difícil. Te obliga a pensar en otra persona, en cómo repercutirá en ella todo lo que hagas y, por supuesto, te hace sudar pensando que quizás, un mes, no tengas suficiente dinero para pagarle.

Pero también descubrí lo increíble que es trabajar acompañada, poder contarle tus penas a otra persona y compartir alegrías y tristezas del día a día de tu trabajo.

Alguien por fin veía y sentía en primera persona lo que era estar detrás de todo esto día y noche, sin descanso.

En algún momento del camino, nos tuvimos que separar. Fue duro. Yo la sigo queriendo un montón, y me consta que ella a mí también.
Me alegra decir que somos amigas y que sabemos que, aunque nos separen muchos kilómetros, podemos seguir contando la una con la otra.

Cambios y más cambios.

Buscar a otra persona me aterrorizaba, la verdad. La primera vez fue sencillo. Vero estaba ahí, la conocí en mis cursos, fue alumna durante mucho tiempo, y la evolución que hicimos fue algo natural. Yo sabía que era buena en todo lo que se propusiese, le venía de serie, y yo lo supe ver y eso hizo que todo rodara sin grandes esfuerzos.

La segunda vez fue diferente. Yo ya necesitaba a alguien sí o sí. Había sentido la libertad de aligerar equipaje, cargas y muchas horas de trabajo. Había empezado a saborear lo que era trabajar a mi manera, pero acompañada, y no podía dejar escapar todo lo que eso suponía.

Y de repente, como por arte de magia, Tere se cruzó en mi vida en una formación en la que coincidimos.

Yo tenía por delante un año de mucho trabajo y sobre todo, de muchos cambios. No me había dado cuenta, pero todo empezó cuando contraté a otra persona, y todo este tinglado dejó de ser algo sólo mío. Me costó entenderlo y verlo, aunque podía parecer muy evidente para otras personas.

Y, aunque acojonada por el miedo a un nuevo cambio, a la incertidumbre de contar con alguien que no conoces de nada me tenía bastante alerta, Tere consiguió meterse de lleno en mi espacio y hacerse con él. Hemos trabajado mucho, ¡pero mucho!, para conseguir la tranquilidad en la que ahora nos encontramos. Pero ha sido un camino divertido y cómodo.

Te presento a Tere.

Muchas la conocéis porque firma los mails que nos mandáis. Y yo, hasta ahora, también la conocía de esa manera, ¿te lo puedes creer? No nos habíamos conocido en persona aún.

Es lo que tiene “esto del Internet”. Que puedes estar trabajando con alguien a muchos kilómetros de distancia, y notarlo más bien poco.

Pero al fin nos pusimos piel este fin de semana, y hemos trabajado un poquito, pero sobre todo nos ha dado tiempo a charlar y a vernos las caras, que ya era hora tras 10 meses trabajando juntas.

Gracias Tere, por acompañarme en este camino lleno de baches, y hacer de él algo más divertido y sobre todo, algo menos solitario ♥

20 fotografías de tu hijo que no pueden faltar {Por edades}

20 fotografías de tu hijo que no pueden faltar {Por edades}

De un tiempo a esta parte, las mamarazzis, locas de la cámara que no podemos dejar de retratar a nuestros hijos, hemos proliferado. Nos encanta la fotografía y por supuesto, nos encantan nuestros hijos. Así que tenemos aquí una combinación perfecta para hacer fotos a discreción 😀

Pero hoy quiero venir a poner un poco de orden, porque nos dejamos llevar por el clic facilón y en muchas ocasiones no nos paramos a pensar si todas las fotos que hemos hecho a nuestros hijos tienen algún sentido. No es que necesiten tenerlo, pero estaría genial registrar, al menos, algunas situaciones mágicas que ocurren en sus primeros años de vida.

Así que hoy te traigo una especie de checklist con aquellos momentos memorables que no puedes dejar de fotografiar: las 20 fotografías de tus hijos que no pueden faltar en el álbum de su infancia.

Las bases de una mamarazzi

Antes de comenzar, quiero contarte lo que, a mi forma de ver, son una especie de mandamientos a seguir a la hora de fotografiar a nuestros hijos:

  • No te obligues a hacer fotos, y por supuesto, no dejes que la cámara te absorba. Es normal que en los primeros tiempos nos dejemos llevar más, pero pronto tendrás que ir aparcando un poco la cámara y disfrutando del momento. A veces los recuerdos tendrán que permanecer sólo en tu cabeza, y también será maravilloso.
  • Cuando son pequeñitos es fácil hacerles cuantas fotos nos apetezca. No tienen capacidad para decirnos lo pesadas que somos, así que tenemos vía libre. Pero a medida que crezcan y puedan expresar su opinión, en algunos momentos no querrán que les fotografíes. Mi recomendación es que no forcemos y que les respetemos. De esta manera no quemaremos la relación entre ellos y la cámara. No fuerces, de verdad no merece la pena.
  • No le hagas mirar constantemente. Al hilo del anterior punto, no debemos molestarles cada dos por tres sólo para que nos miren. Nuestras fotos nos lo agradecerán y nuestros hijos mucho más.
  • Disfruta mucho con ellos a través de estas sesiones fotográficas. A medida que crezcan, la fotografía será una forma más de relacionaros y será magnífico.

De 0 a 6 meses

Para mí es la edad menos fotogénica, sinceramente. Es verdad que las primeras semanas están muy blanditos y es cuando se realizan las, tan de moda, sesiones de recién nacidos. Pero a partir de la segunda semana, los peques entran en una fase de transición, donde cambian constantemente hasta convertirse en bebotes realmente comestibles.

Aún así, hay cosas increíbles que fotografiar, aunque personalmente me decanto por fotos contigo. Sí, para mí un recién nacido no pinta nada si no está con su madre. Así que en esta época, te recomiendo el autorretrato o que sea otro quien haga las fotos, porque tú tienes que estar ahí. Por supuesto también podemos hacerle fotos con el papi.

  1. Alimentándose. Si le das teta, con más razón. Con el tiempo habrá otro tipo de vínculos, pero ninguno comparable a este. Alimento, calor y puro amor. No dejes de hacerte fotos amamantando a tu bebé. Por supuesto si le das biberón, exactamente lo mismo. La química entre vosotros durante este instante será maravilloso. No lo dejes escapar.
  2. Al dormir. Contigo o con papá, o él solito. Son fotos que desprenden una ternura infinita, así que retrata a tu peque en estos instantes, que pronto no se darán tan seguidos.
  3. Porteando. O llevándolo en brazos. ¡Qué momentos! Y qué rápidos pasan. Aprovecha y haz fotos de esos instantes en los que llevas encima a tu bebé, y su olor invade todos tus sentidos.
  4. Detalles. Esos piececitos y manos diminutos, que en tan solo unas semanas se rellenarán y alargarán. Su pequeña nariz, las pielecitas… No dejes de fotografiar cada detalle en el que te paras al observarlo.

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De 6 meses a 1 año

Esta edad es la más comestible. Se han convertido en bebotes rechonchos (algunos, claro, no todos 😛 ). Empiezan a descubrir un mundo más allá de la madre, poco a poco, pero con pasos firmes. Y su sonrisa nos ilumina cada día. Habrá momentos de los anteriores que seguirán siendo casi obligatorio que fotografíes, pero además, añade unos cuanto más a tu lista:

  1. Sus carcajadas. Es de las cosas más bonitas del mundo: su sonrisa. Y tu corazón explota cada vez que te dedica una. No la olvidarás jamás, pero no estará mal tener un testigo para poder vivirlo con más intensidad dentro de unos años.
  2. Sentadito. Uno de sus primeros grandes logros. Ya permanece sentado y desde ahí ve el mundo desde una perspectiva diferente. Si está en el suelo, tírate a él para fotografiarle e inundarte de sus sensaciones, uno de los ejercicios más increíbles es precisamente ese, ponernos a su altura.
  3. Comiendo solo. Sus primeros pinitos con la comida, Si practicáis el Baby-led Weaning te va a dar mucho juego, porque, hablando claro, guarrear mola mucho.
  4. Gateando. ¡Qué gran hito! Ya se desplaza él solito, empieza la independencia. De aquí a vivir solo hay un paso 😛 De nuevo tírate al suelo para fotografiarlo.
  5. De pies. Ya parece una personita pero en versión mini, y es que de aquí a sus primeros pasos nos quedan los días contados.

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De 1 a 3 años

Ahora sí, esto empieza a ir deprisa de verdad. Si estos primeros meses te parecieron rápidos, agárrate porque a partir de ahora esto simplemente vuela. Y tu pequeño también, porque empezará a hacer un montón de cosas interesantes. Igual que en anteriores edades, habrá fotos que se repitan y otras que serán completamente nuevas, vamos a verlas:

  1. Caminando. Claro, el paso lógico de la evolución. Hace nada se ponía de pies agarrándose a la mesa del salón y hoy llega hasta la televisión sin apoyarse en ningún sitio. Esto merece una o muchas fotos.
  2. Sus juegos. Comenzará a jugar. Cada vez lo hará más tiempo, te necesitará durante menos tiempo, y será más complejo. No mires hacia otro lado si no quieres perderte nada.
  3. En el baño. Empieza a ser muy divertido jugar con juguetes de agua, con el jabón… son grandes momentos que quedarán geniales en fotos.
  4. Con la familia. Seguro que ya has hecho un montón de fotos de estas, con abuelos, con tíos, con otros peques de la familia. Pero a partir de esta edad esos lazos se fortalecen y sus miradas cómplices serán perfectas para retratarles juntos.
  5. Su mundo. Aquí comienzan a crear su propio mundo. Sí, por supuesto sigue muy ligado al nuestro, pero el hecho es que comienza a formarse su universo personal. Así que disfruta mucho observando cómo se concentran, como piensan, cómo empiezan, en definitiva, a ser ellos mismos.

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De 3 a 6 años

Para mí estas edades son simplemente increíbles. Verle convertirse en una persona cada vez más independiente, segura de sí misma y conseguir objetivos que él mismo se marca.
Cada edad tiene algo muy especial y, lejos de haberlas mejores y peores, esta es sin duda muy interesante y donde de verdad creo que empieza el reto como padres. Disfrutar y sufrir se diluye y el trabajo de la maternidad nos deja literalmente exhaustos cada día. Pero sin duda la recompensa no podía ser mejor: ver a una persona que evoluciona, que comete errores y que aprende de ellos, y sobre todo que te enseña cada día más de lo que nadie podría enseñarte jamás.

Estos son sólo algunos de esos momentos que, bajo mi forma de ver, necesitan un lugar especial en el álbum de fotos:

  1. Su creatividad. Aquí empieza a desbordarse, será una gran aliada para ellos y nosotros somos los suertudos que podemos disfrutar de su genialidad. Juegos, dibujos y creaciones varias. Importantísimo atesorar todas esas ocurrencias que ahora invaden nuestra casa pero pronto añoraremos al mirar atrás.
  2. Sus amigos. Aquí empieza de verdad a jugar con otros niños, a sentir que necesita de otros en su vida. Con ellos reirán, llorarán y pasarán los mejores recuerdos de sus vidas. Escóndete, no interfieras y haz los clics más maravillosos de sus vidas. Dentro de 20 años te lo agradecerá.
  3. Sus actividades. Porque ya tiene gustos marcados. Por ejemplo, quizá le guste el deporte o puede que prefiera la música. Todas las actividades que ha elegido realizar formarán parte de su forma de entender el mundo, y tú estás aquí para verlo y congelarlo. Eres un espectador privilegiado.
  4. Sus rutinas. Poco a poco se irán implantando rutinas que ellos solos llevarán a cabo. Vestirse sin ayuda de nadie, preparar su desayuno, asearse… Todo un mundo para las personas más maravillosas de la tierra: nuestros hijos.

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Extras

Hay algunas fotos que hay que hacer desde que nacen, de vez en cuando, ¡no te olvides!

  1. Todos juntos. La familia al completo, jugando, riendo, corriendo, celebrando un cumpleaños o simplemente, pasando un rato juntos. No importa cómo, pero hazlas. Una al año tiene que ser obligatorio, ¿no crees?
  2. Contigo. Querida mamá, no caigas en el error de pensar que estás fea, que te ves mal por los kilos y las ojeras de más, y ponte delante de la cámara. Busca el momento y comparte con tus hijos esta experiencia ♥

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Ahora es tu turno, ¿qué momentos crees que debemos de atesorar? ¿Cuáles son esas fotos de tus hijos que no puedes dejar de mirar una y otra vez? Me encantaría que me lo contases en los comentarios ♥

Y te recuerdo que estamos preparando la primera clase del curso Héroes. Es GRATUITA, y estoy deseando verte allí para aprender mucho juntas, ¿te vienes?

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