5 razones para imprimir tus fotografías

5 razones para imprimir tus fotografías

Sumergidas de lleno en la era digital, nuestras casas se aligeran de libros, de agendas, de fotos, y en definitiva, de todo lo que tiene que ver con el papel. Marie Kondo estará encantada.

Pero yo soy una gran defensora de este material tangible, con textura, olor y vida propia. Así que hoy te quiero contar algunas de las razones por las que, para mí, es imprescindible imprimir nuestras fotografías.

Evitar lo inevitable

Esta es la razón más grande y poderosa: no perder nuestros recuerdos.

Porque las hay que son más románticas, pero otras, son puramente necesarias, un seguro de vida de tus recuerdos.

No me canso de decirlo, y es que es así. Nadie nos puede garantizar la continuidad del formato digital. Al menos no tal y como lo conocemos hoy. Es un hecho. Y si no, fíjate lo que le pasó al VHS, o a los cassettes. Extinguidos, caput.

Imagina que dentro de unos años, la evolución hace que tampoco podamos visualizar nuestros archivos, ¿qué hacemos? Pues sencillamente perder todos los recuerdos de nuestra vida en familia. A mi esta obsesión es la que me hace crear álbumes cada año.

Y creo menos de los que debería, porque los algunas vacaciones las tengo solo en versión digital. Pero siempre cuelo alguna en el álbum anual, para recordar dónde fuimos.

No volver a verlas jamás

La razón anterior es de mucho peso, y diría que esta, estaría dentro de la anterior. Porque si no las ves, es como si no existieran.

Y es que si nos ponemos a pensar en las fotografías de hace 10, 15 años, ¿somos capaces de encontrarlas? ¿Sabemos dónde están? No sé, quizá tú sí las tengas localizadas, y bien archivadas. Pero yo no.

Porque es así, los discos duros se llenan, se cambian, ¡se rompen! Y si pasa algo de esto, adios a los recuerdos, a las miles de fotografías guardadas. Ahora solo podrás hacer uso de tu memoria, porque las fotos ya no van a volver.

Siento el drama, pero es que realmente me parece tremendo delegar todos nuestros momentos a una máquina, sabiendo que en algún momento va a fallar.

Hoy en día, lo más seguro es la nube. Pero no es nuestra, no tenemos un control sobre estas empresas, así que también puede terminarse, y con ellas, todas nuestras fotos.

Cantidad vs calidad

Las cámaras digitales nos han dado una libertad increíble. Es maravilloso poder irte de viaje sin límite de fotos, sin comprar carretes e ir contando las fotos que haces. Es una gran ventaja del sistema, desde luego.

La parte no tan buena: que tenemos miles y miles de fotografías almacenadas, que entre tú y yo, son unas iguales que las otras, y que su calidad es bastante dudosa.

Tener tantas fotos nos es algo bueno en realidad. Dificulta verlas.

Porque, piensa en ese momento en el que llegas a casa de tus amigos que han vuelto de un viaje estupendo por Cancún, y tú sólo quieres levantarte del sofá y dejar de ver fotos y fotos en una pantalla.

Imprimir nos permite seleccionar nuestros mejores momentos y recuerdos. Ordenarlas y archivarlas. Mucho más fácil, bonito, cómodo y rápido. Sentarnos 20 minutos en el sofá y ver las 50 mejores fotografías del viaje a Cancún, ¿no te parece?

Decorar con fotos

Sentarse a ver fotos es un momentazo. Pero, ¿qué me dices de la posibilidad de verlas solo con posar la mirada en una pared o un mueble?

Poder tener tus recuerdos vivos y presentes, y que formen parte de tu hogar es uno de los grandes beneficios de imprimir nuestras fotografías.

Seguramente esta es la parte que más aplicamos: alguna ampliación de nuestra boda y alguna de nuestros retoños.

Las paredes se llenan de vida y hay verdaderas maravillas para inspirarte y decorar con tus recuerdos.

La experiencia

He dejado la parte romántica para el final. Pero es mi razón favorita sin duda.

Ver las fotos en una pantalla no tiene ni punto de comparación con poder tocarlas e incluso olerlas. Las fotografías impresas toman una nueva dimensión, y consiguen que nuestros sentidos del tacto y el olfato también se pongan en funcionamiento. La experiencia es mucho más rica, más completa. Solo de esta forma podemos llegar a revivir nuestros recuerdos de una forma tan especial y única.

No me malinterpretes, la pantalla está muy bien en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando estamos lejos de la familia, y podemos enviarles fotos en segundos.

Pero estoy segura de que a la abuela, que está a 500 km de distancia, la hará una ilusión enorme recibir un paquete bonito lleno de las fotos de sus nietos, aunque tarden un poco más en llegar.

 

Estas son las razones que suelo dar cuando alguien me pide una sesión sin nada impreso. Me da un dolor de corazón increíble, especialmente porque en ese momento estáis invirtiendo un dinero, y el hecho de pensar que todo eso puede desaparecer, me aterra. Lo digital es intangible y perecedero. El papel perdura en el tiempo, y además ocupa un lugar, un lugar especial en tu hogar.

Y si tú también quieres tu sesión de fotos, no dudes en contarme tus ideas, dudas o cualquier cosa que quieras compartir escribiéndome en el siguiente formulario. ¡Os estoy esperando a ti y a tu familia!

Documentar hoy para recordar mañana

Documentar hoy para recordar mañana

Hoy vengo con un hecho: cuanto más mayores son nuestras criaturas, menos fotos tenemos de ellas. Además, esto se acusa en las familias en las que hay más de un hijo, porque hay que diversificar la atención, y claro, se complica la cosa.

Camino de los 10 años (aún nos queda medio año, eh!) la cantidad de fotos del Señor Bajito ha mermado considerablemente.

Si buceo por el archivo de años anteriores, el número es muchísimo mayor. Y este año, para mi sorpresa, casi no tenía fotos cuando me puse a preparar mi regalo de reyes (fotos impresas).

Así que consciente de esto, me dije a mí misma que no podía ser. Que ahora no era algo importante, pero que dentro de unos cuantos años, iba a echar de menos ese agujero en la documentación de su vida.

Documentar las diferentes etapas de tu vida en familia

Menos mal que para todo hay solución, y hacer fotos es lo mío.

Y es que regreso al blog con una noticia que me pone el corazón contento.

Allá por el 2012, un grupo de madres y fotógrafas, nos juntamos en un primer proyecto en el que nos retratamos con nuestros peques, para luchar contra aquello de que nosotras nunca salíamos en las fotos.

De ahí salieron fotos con valor sentimental más que otra cosa. Ahora las miro y no nos reconozco, ¡qué joven, y qué pequeño el Señor Bajito!

Parece que han pasado muchos más años. Pero ya van unos cuantos.

Pero cuando las miro, soy capaz de volver a ese instante, incluso soy capaz de sentir esas manitas sobre mi piel, agarrándome fuerte.

En 2013, y de ese grupo de madres, nació Litel Pipol. Una foto semanal para documentar el crecimiento de nuestras criaturas. Un proyecto precioso, en el que estuve inmersa algo más de dos años. De ahí tengo una buena cantidad de fotos que siguen formando parte de mis favoritas. Algunas incluso forman parte del proyecto “Hazme Libre”.

En 2019 parece que nos juntamos de nuevo algunas de esas madres, esta vez con la idea de retratar la preadolescencia. Según la wikipedia, el Señor bajito ya está dentro (de 9 a 13 años). A mí me cuesta creerlo, porque es aún muy pequeño. Pero la realidad es que ya tiene sus momentos, y cuando lo veo acompañado de sus amigos, me doy cuenta de que no está tan lejos como me parece.

Así que me sumo a este proyecto bonito, en el que trataremos de dar voz a esta etapa tan bonita y poco cuidada en general

Esta vez lo haremos un par de veces al mes, para no morir en el intento. Y podrás seguir el proyecto en Instagram.

Cuando dejas de hacer fotos

Y es que me viene genial meterme de lleno en un nuevo proyecto, porque el trabajo te arrastra, y estaba dejando de hacer fotos por placer. Y ser consciente es el primer paso para ponerle solución a las cosas. Así que aquí estamos de nuevo: documentando vidas.

Y es genial hacerlo en compañía de otras madres con las que he compartido tantos momentos. Es un reencuentro precioso para todas, también para los protagonistas de nuestras fotos. Estoy deseando ver cómo crece el feed con todas estas personas ♥

Documentar hoy, para recordar mañana

Y con esa idea de documentar también vuestra vida, he creado estas sesiones de estudio. Son ideales para hacerlas de forma recurrente y que no os perdáis ningún cambio en ellos mientras crecen.

Son cortitas, para que no se cansen ni se aburran. Son libres: podemos saltar y jugar. Son con luz natural, para que no molesten las luces de los flashes. Y son naturales como la vida misma.

¿Te apetece? Escríbeme y hablamos ♥

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