Lunes de nuevo, y vuelvo a madrugar 🙂
Los cambios de hora de algo tenían que servir. Hoy es un poco más fácil levantarse y ponerse delante del ordenador antes de salir y hacer todo lo que hay que hacer, que para ser lunes, no está nada mal.
Hoy vengo con una sesión de familia de esas que me encantan. Cada vez me gusta más fotografiar a las familias en sus casas, donde todo huele a ellos y está su verdadera historia.
Hoy tenemos una recién familia de cuatro, o de seis, porque esos dos de la primera foto también cuentan.
Os dejo disfrutando de la vitalidad del hermano mayor y el olorcito del recién llegado.
Antes de comenzar, pedir disculpas, porque al final, la pasada semana me fue imposible publicar nada.
Septiembre fue un mes con mucho trabajo, y Octubre lo he comenzado con muchas cosas pendientes y mucho lio en el plano personal.
Pero esta semana madrugo mucho, para tener la sensación de que comienzo la semana con buen pie, y de que ya tengo una tarea hecha 🙂
Y es que este fin de semana nos ha dejado un tiempo estupendo, con temperatura más propia de la primavera que de Otoño. Esto nos ha permitido disfrutar de nuestra casita de Coo y de la familia y amigos que se han acercado a acompañarnos.
Y hoy os dejo unas fotos personales, de esas que hace mucho que no hago, porque no tengo tiempo. Y son de esas que no quiero dejar de hacer, porque el tiempo pasa demasiado deprisa, y las fotos son mi forma de deternerlo un poquito.
Así que sin más, os dejo con unas fotos de otoño, lleno de color y de luz.









Antes de despedirme, recordarte que si estás pensando en hacer una sesión de exterior con tu familia, este es uno de los mejores momentos del año. Los colores, la luz y los paisajes, estan preciosos y los más pequeños disfrutan un montón de la naturaleza 🙂
Venga, que es lunes y llego a mi cita semanal con un post precioso lleno de energía, luz y unos momentos maravillosos con una familia muy especial.
Cris es una mujer mágica, desde nuestro primer encuentro han pasado dos añitos ya, pero han sido dos años llenos de momentos entrañables… ¿Sabes esas cartas que hace años te encantaba encontrarte en el buzón? Sí hombre, esas que se escribían de puño y letra que llegaban de amigos que se encontraban lejos en el espacio pero cerca en el tiempo… Pues Cris consigue que eso, en la era de Internet siga pasando.
Cris se vino con su familia a mi tierra a la boda de Leti (la boda ya te la cuento otro día, que tengo muchas fotos por editar y seleccionar…) Y aprovechó para plantarse delante de la cámara. Esta sesión prometía mucho antes de empezar, por el cariño que nos tenemos y por lo bonita que es esta familia, y el resultado…Aquí lo tienes:
























Me prometí a mí misma escribir en el blog cada lunes, es lo que tiene septiembre, que trae muchos propósitos nuevos. Este lunes no he cumplido, pero es que llegar a casa el domingo a las 22.30 de la noche después de todo el fin de semana trabajando en Madrid, no ayuda mucho.
Pero no quiero que pase la semana sin un nuevo post, así que aunque no es lunes, esta semana cumplo mi objetivo 🙂
Y precisamente de este fin de semana en Madrid me he traido esta sesión llena de cariño, olor a bebito y el carisma de Sira, la máxima protagonista de este día.
Una sesión en casa, como a mi me gustan las sesiones, naturales, sueltas y pasando un rato muy agradable con una familia muy linda.
Os dejo con los protagonistas:




































Conocí a Leti hace unos 3 años en Madrid, en uno de esos saraos de emprendedores. Allí la conocí junto a Cris, su socia de Froggies, y quedé totalmente enganchada a estas mujeres y su proyecto.
Hace unos meses Leti me contactó para contarme que se casaba, y pedirme que fuera yo quien inmotalizara ese momento.
Mi primera respuesta fue la misma que he dado cada vez que alguien me ha pedido que fotografiase una boda: «No hago bodas, los siento. Te paso algunos contactos de fotógrafos que se dedican a ello y a los que admiro muchísimo…»
Pero Leti no se dió por vencida. Me contó que se casarían en mi tierra, que les encanta, que vienen cada vez que pueden. Me mostró fotos del sitio en el que se casarían, me hizo reir y por qué no decirlo, hizo que me sintiera un poco especial por tener tantas ganas de que fuera yo su fotógrafa.
Después de algunas charlas y mucho pensar, le dije que sí (parece que la que me caso soy yo). Y este pasado fin de semana pasé una tarde divertida, un poco gris y pasada por agua (es lo que tiene elegir Cantabria para estas cosas) con su familia. Sí, porque Leti se casa con David, pero ese día habrá otra protagonista en la fiesta: Vera, de casi año y medio.
Así que ha sido una preboda familiar, una preboda diferente, pero llena de amor, igual que el resto.
Te dejo ya con Leticia, David y Vera.



























