4 + 2 momentos vitales en los que tienes que hacerte fotos

4 + 2 momentos vitales en los que tienes que hacerte fotos

Confieso que yo, que abogo por conservar el momento, por derrotar a las agujas del reloj con la fotografía como arma, me he arrepentido varias veces de no haber sacado ciertas fotos.

Con la perspectiva que te da el paso de los años, me doy cuenta de que me faltan imágenes. Es desolador.

Me he puesto a pensar (miedito) en instantes y etapas de mi vida de las que anhelaría tener más fotos, y he encontrado 5 momentos vitales.

En mi caso, ya no es posible remediarlo, pero quizá tú estés a tiempo de conseguir lo que yo no pude: esos pedacitos de la memoria fijados en fotografía.

Me encantará que en la parte de los comentarios me digas si tú también te has planteado hacerte fotos en estos momentos, si tienes remordimientos como los míos, o si no le das mayor importancia. Siento mucha curiosidad.

Momentos vitales para recordar

La mayoría de las veces pensamos en hacernos fotos cuando queremos recordar algo, ¿verdad? Casi siempre nos centramos en eventos sociales, como las bodas, bautizos y cumpleaños.

Sin embargo, los 4 primeros momentos de los que te voy a hablar se pueden agrupar bajo el epígrafe de “la vida sin artificios”.

1) El embarazo.

Cuando estaba embarazada, quería fotos y nunca me las hice. Hubo una mezcla de no encontrar a la fotógrafa que me hiciera vibrar y de dejadez. Así de poco romántica soy a veces. Aún no me había puesto con esto de la fotografía y todavía no comprendía lo que me podía aportar. Y aunque yo me hice algunas, no son dignas de ser enseñadas, jajaja.

Pasaron los meses y el tiempo de mi embarazo se agotó. Ahora me enrabieto cada vez que lo pienso.

Que no te pase lo mismo, querida. Hazte fotos embarazada.

Busca a la fotógrafa que te retrate en esta etapa maravillosa y seguramente la única en la que tener barriga no será motivo de disgusto.

Si esa fotógrafa soy yo, contacta conmigo desde aquí para realizar tu reserva cuanto antes. El tiempo pasa muy deprisa.

2) Los primeros meses de la crianza.

Hay quienes quieren fotos de recién nacido, otras prefieren dejarlo para un poco más adelante. Lo de menos es el momento, pero no te quedes sin ellas.

Entre que te organizas los tiempos y te adaptas al nuevo orden establecido, es sencillo pasar por alto las fotografías.

Atesorar los primeros momentos de las vidas de nuestros hijos será un recuerdo maravilloso para ti pero también para ellos. Y pasan volando, así que hay que espabilar. ¿O no te ha pasado a ti de ver un recién nacido y a penas recordar cuando tu hija o hijo fue así?

Con las fotografías adecuadas conseguirás traer a la memoria hasta el olorcito que desprendían, mmmmm ♥

3) Con tus amigas.

Vamos a ver, nos hacemos fotos con los niños, con la pareja, con los monumentos de fondo… ¿y con las amigas no? Pues yo recientemente he descubierto que es una experiencia que hay que tener. Son recuerdos increíbles y las fotos sólo pueden salir bien. Porque con las amigas existe una conexión especial y es de bien dejarla ahí plasmada para toda la vida.

Hay mil momentos para esto: despedidas de soltera, viajes, divorcios (¿por qué no?)… Con ellas puedes ser tú misma, y os merecéis una sesión llena de cariño.

4) Cuando te sientes de maravilla.

Si estás atravesando una época increíble, sea la que sea, y sea por el motivo que sea, hazte fotos. Si estás bien estarás preciosa, radiante y eso saldrá por cada poro de tu piel. La foto no puede ocultarlo.

Además, será genial ver esas fotografías cuando no estés en horas tan altas. Podrás empaparte de esa energía que tienes ahora en otros momentos y servirte de ellas para  subirte el ánimo. Recordarte que es posible recuperarte y, que aunque no siempre es así, en ocasiones la vida es maravillosa.

La otra cara de la moneda, el lado oscuro que también es bueno recordar

Al invitarte a hacerte más fotos, seguramente habrás pensando en momentos puntuales de tu vida en los que fuiste feliz o te lo pasaste en grande. Esos en los que te sientes en la cresta de la ola, celebrando la juventud, el éxito o una etapa plácida con la gente adecuada y en el lugar adecuado. Cuando te sientes realmente bien, guapa, te apetece más sacarte fotos.

Pero la vida se compone de claros y oscuros.

A veces pasamos por momentos que desearíamos borrar. Un bache emocional en el que estás luchando o simplemente te sientes triste. Huyes de la cámara, no te apetece, no te sientes ni con ganas ni con fuerzas.

Probablemente pienses que no querrás acordarte de eso más adelante, que para qué hacerte fotos en este momento de tu vida tan feo, tan gris.

Yo te animo a que lo pienses dos veces.

La fotografía son recuerdos en forma de imagen pero también nos retratan y nos sirve de espejo. Si reúnes el valor suficiente para mirarte en él, hace que tengamos una relación con nosotras mismas muy diferente.

Lo que trato de decirte es que hasta el lado oscuro de tu vida puede servirte para hacerte fuerte, aprender de errores y comenzar a gestionar tus sentimientos de manera positiva. Y puede ser interesante para ti observarte precisamente en ese momento de sombras.

La fotografía es una herramienta, un medio de expresión. Úsala para tu beneficio.

¿Qué tal ahora?

Tanto pensar en el pasado y en el futuro, hace pequeño el presente.

Esta es mi sugerencia para hoy. Para ya.

Coge la cámara y haz fotos de tu ahora. ¿Dónde estás? ¿Con quién estás pasando el día? ¿Cómo te ves? ¿Y cómo te sientes?

O piensa en la experiencia de disfrutar de un día para ti, de cuidarte. Ir a la pelu, ponerte más guapa aún. Y dejarte querer, que la gente te mime, te adore y refleje toda esa belleza que llevas dentro y que tú, ahora mismo, no consigues ver.

Fotografía tu presente. Este es el mejor momento para hacerte fotos, para verte bonita, especial. Es un momento precioso para abrazarte. El ahora es el único tiempo real.

Escríbeme a través de este formulario si quieres reservar ya mismo tu sesión.

5 consejos para elegir correctamente a la fotógrafa de tus sueños y amar por siempre sus fotografías

5 consejos para elegir correctamente a la fotógrafa de tus sueños y amar por siempre sus fotografías

Muchas personas me preguntan por qué no llevo a mi hijo al pediatra que le corresponde y voy a otro centro de salud diferente, teniendo más cerca el que nos toca por zona.

También me preguntaron en su día por qué llevaba a mi hijo a un colegio que está a 30 minutos de nuestra casa en coche teniendo buenos coles a 10 minutos caminando (esto tiene especial peso en una comunidad pequeña, donde los recorridos tan largos no se conciben si no es para irte de fin de semana como mínimo). Se entiende menos cuando el cole es público y ni siquiera pago por ir.

Por supuesto, también me preguntaron por qué me fui a Barcelona a tatuarme, que si en Cantabria no había buenos tatuadores, que me tenía que ir a 700 kilómetros para hacerme un cactus.

La respuesta es sencilla: si sé que existe lo que quiero, que me gusta, que me toca la fibra, que está acorde con mis valores y mi estilo, ¿por qué voy a conformarme con lo primero que veo, lo fácil, lo que escoge todo el mundo, sólo porque está ahí? La resignación no va conmigo.

De lo bueno, busca siempre lo mejor, también en fotografía

Siempre he sido inconformista, es una característica muy mía. Si conozco algo extraordinario, lo bueno me parece insuficiente.

Me pasa con todo. A veces no me queda más remedio que ceder a regañadientes, cuando las circunstancias aprietan y mandan. Pero si hay una mínima posibilidad de conseguir lo que deseo, ¿por qué voy a renunciar a ello?

Si hay que ahorrar, se ahorra. Si hay que madrugar, se madruga. Si hay que pillar un avión, se pilla. Y si hay que esperar un año, pues se espera. Pero ya no me contento con menos.

Piénsalo. El otro camino sería más sencillo, pero no sería el tuyo. Al final, ¿estarías a gusto con el resultado sabiendo que existía una posibilidad que te lo daba todo?

En fotografía ocurre lo mismo. Si conoces el trabajo de un profesional que te enamora, que hace exactamente el estilo de fotografía con el que te sientes identificada, ¡ve a por él! Seguramente, él o ella te estará también buscando. Tú eres su clienta extraordinaria, de lo bueno, la mejor.

Cuando este encuentro sucede, saltan chispas, aquí y en cualquier sector. Hay feeling, entendimiento, energía que fluye. Llámalo como quieras, pero el resultado es un trabajo que se sale de lo normal. Y te diré una cosa: no te mereces menos.

Te pongo un ejemplo: mi experiencia con el tatuaje (y la tatuadora) no ha podido ser mejor, y te cuento por qué.

Cuando el trabajo de una persona te vincula con ella

Sabes de sobra que soy una persona muy emocional, me muevo desde dentro y si algo no me hace dar saltitos de alegría, es que no es para mí. Necesito sentir ese regocijo por dentro, ese pellizco que te hace vibrar y que surge cuando estás ante algo que está hecho para ti. Lo sabes, lo percibes, es algo instintivo.

Y eso me pasó cuando conocí el trabajo de Mónica Sampietro. Sus tatuajes se salen de la norma. Los trazos, el relleno, su forma de trabajar, es una puta pasada (siento la palabra malsonante, pero necesitaba ponerla para que entiendas la intensidad que tiene su trabajo en mí). En cuanto vi su trabajo, supe que lo quería.

Me iba a tatuar por primera vez, era algo que llevaba pensando meses y cuando encontré a la persona adecuada para hacerlo, ¡sorpresa! No había quien contactara con ella por la agenda que tenía. Cuando la abría, se llenaba en 10 minutos literalmente.

Era el horror, todo parecía indicar que era imposible conseguirlo. Pero mi cabezonería y la certeza de que no podría dejarme tatuar por nadie más, hizo que insistiera.

O ella o nadie, así de sencillo. ¡Me iba a pintar la piel para siempre! Necesitaba que me lo hiciera alguien que me causara precisamente esta locura. Necesitaba que quien me tatuase por primera vez fuera alguien a quien yo admiraba profundamente y que cada vez que viese un diseño suyo me hiciese desearlo con todas sus fuerzas. No había más posibilidades.

Cuando un estudio de Barcelona anunció que Mónica empezaba a tatuar allí, les escribí de inmediato. Y al cabo de unos días, y para mi gran sorpresa, me respondieron. Juan, su dueño, me llamó un domingo para agendar mi cita con Mónica. ¡Lo había conseguido! Me iba a ir a Barcelona y me iba a tatuar con ella.

Tras año y medio intentándolo, créeme, esto es para saltar de alegría y no parar. Locurón máximo.

 

¿Cómo es trabajar con alguien a quien admiras?

Abre bien los ojos porque te voy a contar un secreto: todos los profesionales buscamos al cliente ideal. Piensa en cualquier sector que puedas imaginar: fruta, zapatillas, pinchos caseros. Da igual. Todos y cada uno de nosotros te estamos buscando con tanta intensidad como tú buscas al profesional perfecto para ti.

Trabajar con alguien a quien admiras tanto es tan intenso como cuando encuentras a una persona que acude a ti, por tus servicios, y conectáis. Tú estás deseando trabajar con ella, y ella quiere trabajar contigo. 

De ahí sólo puede salir algo increíble. Las energías se juntan, la creatividad fluye y lo sería un servicio más, se transforma en la mejor de las experiencias.

Cuando Mónica terminó mi tatuaje, me preguntó: ¿cómo te sientes llevando un tattoo? A lo que yo le contesté: No llevo un tattoo, llevo una obra de arte en mi piel.

Y así surge la magia, así es como te llevas experiencias vitales de las que disfrutas el resto de tu vida.

Trabajar con quien admiras se hace sencillo y emocionante. Es como hablar con alguien a quien conoces toda la vida: te entiende, se pone en tu situación, hay respeto mutuo.

Cuando yo soy la que tatúa

Ay, amiga. A veces también me toca estar en el otro lado. A veces soy la persona a la que otra elige para llevarse sus recuerdos grabados en papel. La energía es la misma pero en distinta dirección.

Conectar para poder narrar el momento que estás viviendo. Es lo que le da sentido a mi trabajo, y es lo que me mueve cada día. Y eso sólo lo haces posible tú.

Hacer fotos a mujeres es lo que últimamente me hace vibrar más. Y cuando hay vínculo entre la mujer que retrato y yo, es emocionante.

Las fotografías recogen un momento valioso para ti. Son tus recuerdos más preciados, así que intenta escoger bien a la fotógrafa que va a encargarse de ellos. ¿Cómo saber si estás ante la persona adecuada para hacerte tus fotografías?

    • Mira con detalle su trabajo: observa otras fotografías que ha hecho para saber si es tu estilo. Quizá tengas ya una idea muy clara de lo que quieres, o preferencias con el color, la luz, un estilo más clásico o muy fresco… Antes de dar el paso, cerciórate de que el fotógrafo realiza la clase de fotografía que tú estás buscando.  Cuando observas su trabajo, ¿te imaginas siendo la protagonista de sus fotos? ¿Comparte tus valores y tu forma de entender la fotografía? Si tu respuesta es afirmativa, sigue con el siguiente paso.
    • Analiza cómo se expresa en su web, en su blog, en las redes: detrás de cada profesional hay una persona, nunca lo olvides. ¿Sientes que podrías entenderte con ella? ¿Que utiliza tu lenguaje y va a ser sencillo mantener una conversación? ¿Estáis en sintonía? ¿Sí? Pues adelante, sigue idagando.
    • Si has encontrado a alguien que te gusta, pero no se encuentra en el lugar donde vives, pregúntale si contempla la posibilidad de desplazarse antes de tirar la toalla. Si el fotógrafo siente que tú eres la clienta perfecta, seguramente no le importará tener que moverse. Eso sí, piensa que eso generará más gastos que se añadirán a su presupuesto inicial.
    • Si no tiene las tarifas publicadas en su web, pregúntale por ellas para saber si su trabajo se ajusta a tus posibilidades actuales. Pero, por favor, esto te lo pido de corazón, no intentes regatear el presupuesto que te dé porque cuesta un mundo ponerle precio a tu trabajo, y cuando lo haces, es el que es por una razón y en esa cifra final van incluidos numerosos aspectos. Si te encanta el trabajo de esa persona pero ahora mismo no puedes permitírtelo, puedes preguntarle por métodos de pago a plazos o, sino, quizá esperar un momento en el que estés más holgada y no te suponga quedarte tiesa de dinero.
    • Habla con el fotógrafo antes de tomar una decisión, aunque su trabajo te enamore. Una conversación con él/ella despejará cualquier duda que tengas sobre si es tu profesional ideal. En esa conversación podrás plantearle los puntos que sientes que son más sensibles, aquellos que te preocupan especialmente. Verás cómo se expresa, si te escucha. En definitiva, si la conexión que sentiste al ver su trabajo es real o sólo fue una ilusión. Después de esa conversación, ¿sigues sintiendo cosquillas en el estómago o en la piel? ¿Es como si esa persona supiera qué necesitas sin necesidad de demasiadas explicaciones? Ya no dudes más, es tu fotógrafo.

Indaga, compara y pregunta, que hablando se entiende la gente. Pero no dejes en manos de cualquiera tus recuerdos. Antes de tomar la decisión, piensa bien si la persona elegida va a saber capturar tu momento de la manera en que quieres.

Te mereces fotografías realizadas con mimo, que te emocionen, y que toda la experiencia de la sesión sea inolvidable. Como un tatuaje 😉

De la importancia de tenerte frente a mí y de experiencias fotográficas que he preparado para madres

Llevo 5 años trabajando desde mi ordenador. Desde una habitación de mi casa, he conocido a cientos de mujeres de muchos rincones de mi país y también de otros muy lejanos. Me fascina lo lejos y lo cerca que podemos estar a la vez. La tecnología me apasiona, me atrapa. Puedo pasarme horas investigando nuevas herramientas y pensando en cómo implementarlas en mi trabajo online.

No todo es fácil, ni rápido, ni inmediato. Cada paso que doy requiere de logística, aprendizaje, errores y aciertos que a veces te pasan desapercibidos. Es tanto el esfuerzo, que es fácil que el trabajo que te apasiona se vuelva en tu contra y te absorba. Y que además, no te des cuenta. Para cuando eres consciente de lo que está pasando, ya han pasado 5 años trabajando sin parar día y noche.

Y un día, al despertarte, te sientes con el alma agotada y no sabes por qué.

Avanzar, siempre.

Entonces comienzas a pensar en lo que te está pasando. ¿De dónde viene ese cansancio?, ¿por qué todo se hace tan cuesta arriba?

Poco a poco, al levantar la mirada, descubres todo lo que has logrado pero también la otra vertiente: todo lo que has dejado por el camino.

Te asombra y te da vértigo a la vez.

¿Y qué se puede hacer en ese punto? Tienes que decidir la dirección que tomarás a partir de ahora.

Creo que llegados a este momento, es crucial que, decidas lo que decidas, suponga un paso adelante. Para mí no vale retroceder, ni acurrucarse en un rincón llena de miedos y dudas. Hay que tomar decisiones, plantarle cara a los temores y avanzar, siempre.

Yo ahora decido centrarme en lo que he dejado, apostar por ello, y apostar por mi bienestar.

Creo que el punto de inflexión más grande fue el pasado reto del verano: “Agosto en 31 Clicks”. A parte del reto en sí, se sucedieron una serie de acontecimientos en el plano laboral y también en el personal, que me sacudieron de la cabeza a los pies, y que me hicieron ver que tenía que moverme, que tenía que avanzar, que tenía que volver a salir de mi zona de confort.

Y lo primero en lo que pensé, fue en que tenía que dar más cursos presenciales. Que los online están muy bien, y no los voy a dejar. Pero que voy a apostar mucho más por el formato presencial, por el contacto directo con vosotras. Porque no hay nada como un abrazo en carne y hueso, nada como una mirada cómplice o una sonrisa a tiempo.

De mi casa a la tuya

De esa forma, y con esa resolución, escribí mi primer taller presencial. Uno muy básico, pero en el que te quiero dar muchas herramientas para aprender conocimientos de fotografía. Todos valiosos y útiles para que puedas empezar a ver la vida que te rodea de una forma muy diferente, a través de tu cámara y con ojos de fotógrafa.

Mi maleta y yo ya hemos ido a Madrid y Tenerife. La experiencia ha sido tan positiva que me ha reafirmado en la decisión de continuar con estos cursos en otros puntos del planeta (así, a lo grande, porque yo no me pongo fronteras).

Pero nadie mejor que las participantes de los talleres para que te cuenten qué les pareció y cómo lo pasaron. Mira lo que dice Esther Rodríguez, que participó en Tenerife con su hija de 15 años:

El curso un diez:

  • La presentación me pareció perfecta: ideas claras, directas  y  rematadas con ejemplo adecuados. Se veía  perfectamente lo que explicabas en la teoría.
  • La práctica, a lo que  más miedo tenia, por  vergüenza de  hacer el ridículo  frente a alguien que sabe tanto, me encantó: cada vez que comentabas las fotos en la cámara, era como quítame la venda y ver las cosas claras!! .

Gracias por todo.

Fotografías de Mónica Armas, alumna de uno de estos talleres.

Fotografía que late en La Nave de Late

Hace unos días, escribía en mi Newsletter que una fotografía que late es la fotografía que tiene vida. Esa que te cuenta una verdad, una historia, un momento vivido para que puedas rememorarlo con todo detalle en el presente. Es aquella que no te deja indiferente. Y es la que quiero que tú consigas hacerle a tus hijos.

El 4 de noviembre estoy con este curso básico de fotografía para madres y padres en mi tierra, en Santander.

Todavía hay plazas, así que si estás cerca y te gusta la fotografía, vente a conocerme y a aprender recursos básicos que podrás aplicar en el acto, durante el mismo taller. Porque la idea es que vayas acompañada de tu hijo (de hasta 16 años de edad) para que puedas sacarle fotografías y poner en práctica los recursos que te voy explicando.

📍   ¿Dónde? En Santander, en La nave que Late (Antonio López, 66)
⌚ ¿Cuando? El sábado 4 de noviembre, de 10 a 13h.
👛 ¿Cuánto? 
​​​​ 38€.
🎁 De regalo, os hago una foto para que tengáis un recuerdo de este día.

>>> Haz clic aquí si quieres apuntarte <<<

Para mí sería maravilloso poder encontrarme cara a cara contigo en este taller que está pensado para que a ti también te resulte una experiencia bonita y enriquecedora.

Un saludo y gracias por leerme hasta el final 

Cómo comprar una cámara nueva en 5 pasos

Cómo comprar una cámara nueva en 5 pasos

Hay compras que se resuelven en el momento, que se hacen sin pensar porque no tienen más trascendencia que aliviar una necesidad momentánea o darse un capricho. Pero hay otras que pueden quitarte el sueño si implican un desembolso grande de dinero (palabras mayores), si se trata de algo que presumiblemente vas a utilizar durante mucho tiempo o si hay grandes diferencias entre modelos, tamaños, características técnicas… Si para colmo es un producto sobre el que no controlas demasiado, ya es el acabose.

Quiero echarte una mano con tu próxima compra de una cámara fotográfica.

Sinceramente, creo que este post te va a servir para prácticamente cualquier adquisición, y no sólo para hacerte con tu cámara. De hecho, yo misma seguí estos pasos hace unas semanas para decidirme por una nueva mochila para mi equipo.

Pero en muchas ocasiones me escribís o me preguntáis que cámara os podéis comprar. Y yo no suelo dar grandes respuestas, porque no las tengo. Adquirir una cámara es algo muy personal, entran en juego factores como el presupuesto del que dispongas y el uso que se le vayas a dar. Y claro está, cada uno contamos con un dinero y con unas intenciones de uso diferentes.

Así que, en vez de decirte qué modelo te tienes que comprar, te voy a indicar 5 pasos que doy habitualmente cuando yo misma tengo que comprarme equipo nuevo, o cualquier otra cosa.

Paso 1: Marca tu presupuesto + características.

Es importantísimo que te marques un presupuesto. Sobre todo cuando de una cámara se trata, porque tenemos precios muy diferentes. Así que piensa cuánto quieres invertir en tu cámara y, aunque seas un poco flexible, te servirá para hacer tu primera criba importante.

Una vez que marques el dinero tope que te vas a gastar, te recomiendo que hagas una lista con las características imprescindibles que quieres que tenga tu cámara de fotos.

Si llevas un tiempo en esto de la fotografía, seguramente lo tendrás bastante claro porque habrás utilizado ya una cámara, sabrás qué carencias tiene y qué es lo que necesitas mejorar en el próximo modelo que tengas. Siempre es más fácil hacer una selección desde esta posición.

Por el contrario, si eres totalmente nueva y va a ser tu primera inversión importante en la fotografía, te recomiendo que valores estos puntos:

  • Los diferentes modelos que existen (compactas, bridge, réflex). Piensa de nuevo en tu presupuesto y también lo dispuesta que estés a seguir invirtiendo una vez que empiezas, porque las réflex suelen ocasionar más gastos (si quieres tener más objetivos, por ejemplo) pero también muchas más posibilidades.
  • Valora el peso y volumen. Es un punto importante. Si vas a llevarla mucho encima, si sueles cargar con muchas otras cosas y es un peso añadido, etc.
  • Las marcas. Si te decides por una réflex, mi recomendación es que busques un modelo entre las marcas Canon o Nikon. Hay otras muchas marcas que son muy buenas, pero con estas dos te garantizas que los precios de los accesorios que compres más adelante sean más baratos (objetivos y otras cosas).

Paso 2: Fase de investigación

Una vez que has delimitado tu presupuesto y las características que le pides a tu nueva cámara, te recomiendo que busques mucha información.

No te limites a leer las páginas de las marcas, esas páginas están creadas para vender. Está bien que les eches un ojo, mires las especificaciones técnicas y veas qué posibilidades te ofrecen. Pero después, crea una lista con los diferentes modelos y sigue buscando información sobre ellos.

Esta vez haz búsquedas en Google, en foros de aficionados a la fotografía, en grupos de Facebook, en YouTube… Busca reviews, comparativas, etc.

Esta fase es la más larga y la que más dolor de cabeza suele dar. Porque encontrarás muchas cosas que quieres, pero que no entran en tu presupuesto. Mantén la cabeza fría, recuerda tu tope de dinero y no te olvides nunca de esas características que son imprescindibles para ti.

Paso 3: Crea un listado

Puedes hacerlo en un Excel, a mano o como mejor te apañes. Pero es importante que hagas una tabla con todos los modelos que te gustan y que has ido descubriendo en la fase de investigación.

No sólo apuntes el modelo, esta vez necesitas juntar toda la información relevante:

  • Precio
  • Y todas las características de cada una de las cámaras.

De esta forma será muy sencillo hacer una comparativa e ir viendo cuales de ellas cumplen las especificaciones que pedíamos en el primero de los puntos.

Seguro que muchos modelos caen rápidamente. Por precio o porque no cumple con lo que necesitas.

Paso 4: Los finalistas

Quédate con 3 modelos como mucho. Rehaz esa lista que hiciste, pero en esta ocasión, sólo con los modelos que hayan llegado hasta el final.

Contempla las características que pedías a una cámara, y mira cuál de ellas los cumple mejor.

En esta fase, puedes hacer otra investigación más profunda sobre estos 3 modelos. Y dejar reposar la decisión un tiempo también es importante.

Si alguno de esos modelos sobrepasa el precio que habías marcado en un principio, piensa si ese incremento te lo puedes permitir y, si es así, si realmente merece la pena. Es decir, si las características de esa cámara merecen pagar más por ella.

Paso 5: Resolver dudas

Puede que seas una persona decidida y con ideas muy claras, y en el punto 4 ya tomes una decisión en firme. Pero si necesitas un poco más de ayuda para escoger tu cámara puedes llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Puedes acudir a unos grandes almacenes y pedir información sobre los modelos que tienes en mente. La gente que trabaja en estos sitios no siempre sabe mucho sobre lo que venden, pero si tienes suerte, puede que te despeje algunas dudas.
  • Haz una encuesta entre las personas que conoces. Explícales lo que buscas y tus finalistas. Explica los pros y los contras de cada modelo, y seguro que ellos te dan una visión más práctica.

Normalmente, cuando estamos muy metidos en una toma de decisiones de este tipo, nos cuesta ver las cosas de forma práctica, así que las consultas exteriores siempre nos aportan ese punto que necesitamos.

Si quieres aprender a usar tu réflex

¿Te has decidido por una réflex? Una gran elección, sea cual sea el modelo, te dará grandes satisfacciones. Pero ahora tienes un largo camino por recorrer, ¡hay que aprender a utilizarla!

Pues estás de suerte, porque durante todo el mes de agosto estaré llevando a cabo la 2ª edición del reto #agostoen31clicks. En él, proponemos cada día un tema para fotografiar, pero además te doy algunos consejos para aprender a utilizar este tipo de cámaras.

¿Te unes?

Y después de los hijos… YO

Y después de los hijos… YO

Tantas pecas.

 

Poco pecho.

 

No tan alta.

 

Y esos dientes…

 

Y vas creciendo y reconociéndote en las palabras que los otros te dibujan; confrontándote con imágenes de revistas, perfectas, en partidas amañadas, porque tú siempre pierdes.

 

Y cuando te empiezas a reconocer en tu adultez, te quedas embarazada; más comparaciones, muchos kilos, demasiados pocos, las estrías, las arrugas, las ojeras… y dejas de ser tan quien creías que eras que ya ni te pones en las fotos.

 

Y cuando crecen, ya no eres la de hace diez años, con kilos, o sin ellos, ya sin ojeras pero sí con arrugas nuevas.

 

Y toca reconocerte de nuevo, pero la madurez te permite asirte a otras palabras más dulces y a imágenes más amables. Buscar a alguien que hable ese lenguaje de las revistas y lo traduzca a tu favor.

 

Cuando te toque, busca a alguien que juegue con la luz para hacerte brillar, no para destacar algo que los demás quieran ver. Que no te disfrace para ser otra. Que mire con un ojo fraternal y enseñe al mundo algo íntegro y real. A ti.

 

Con tus pecas.

 

Tu pecho.

 

Tu altura.

 

Y tus dientes.

Violeta.

La vida después de ser madre.

Los hijos son siempre la mejor de las excusas. Por ellos eres capaz de cambiar, de buscar para ellos la opción óptima aunque eso signifique ceder parte de ti, de crecer aunque sea doloroso. Y lo haces feliz, porque ellos muchas veces nos ponen en marcha. Son el motor y la maquinaria.

Te remueven por dentro y te hacen reflexionar sobre cada paso que das. Si está bien, si está mal, si podría estar mejor…

Los hijos vienen a ponernos frente a la vida, a mostrarnos las verdades más aterradoras, pero también las más increíbles. Vivir a su lado y acompañarles en su viaje es intenso a más no poder, y cada día es una lección de vida que se queda grabada a fuego.

Todas las madres decimos lo mismo: compensa, por supuesto que sí, pero es agotador. Y a veces te pierdes un poco en la maternidad y llegas a un punto de reflexión en el que te haces esta pregunta: ¿dónde está la persona que eras antes de ser madre?

¿Dónde queda la mujer que soy?

Los 3 primeros años de la crianza nos volcamos tanto en ellos que nos olvidamos de nosotras. Es una realidad.
A partir de los 3, queremos empezar a ver el mundo de nuevo por nosotras mismas, aunque sólo sea de vez en cuando. Sin ellos, sin su padre, sin nadie más alrededor. Solas, en nuestra propia compañía.

Recuperar el espacio y el tiempo es muy importante. Necesario, incluso vital, diría yo. Sobre todo si enlazas la crianza de varios hijos, pueden pasar años hasta que te encuentras a ti misma de nuevo y te descubres como una nueva mujer. Una versión renovada y mejorada de la mujer que eras. Más bella y más sabia.

Aunque el proceso no siempre es bonito, porque llevamos una inercia complicada, han pasado años y muchas experiencias que han hecho de nosotras una persona diferente y eso a veces nos cuesta asimilarlo.

Busca, mira y disfruta

Estoy rodeada de amigas a las que conocí en sus inicios de la maternidad. De hecho, nos unimos gracias a ella y hemos creado lazos tan potentes como los que tenemos con nuestros propios hijos.
A lo largo de estos años las he conocido como madres y, poco a poco, las voy descubriendo como mujeres. No conozco a la mujer que fueron antes, pero me rindo a los pies de la que son ahora.

Son fuertes, sabias, cariñosas y bellas. Y me encanta tenerlas delante de mi objetivo y que se vean a través de mis ojos. Cuando las palabras se me atragantan, cuando no sé articular lo que veo, lo que son para mí, la fotografía me ayuda a contarlo.

Y hoy quiero contarte a mi modo cómo es una de estas mujeres. Quiero mostrarte quién es ella, la persona, la mujer, la madre. Ella en todo su esplendor.

Seguro que tienes a mujeres así a tu alrededor. Búscalas, obsérvalas y si tienes ocasión, disfruta de su compañía e intercambia experiencias siempre que puedas.

Violeta

Aún recuerdo la primera vez que vi a Violeta. Llevaba trenzas en todo el pelo y su hija mayor tenía entonces poco más de un año. Yo estaba embarazada y lo primero que pensé al verla con su pequeña fue que quería parecerme a la madre que ella era.

En un mundo donde la maternidad y los niños no son cuidados, es difícil tener referentes, y ella ha sido uno de ellos para mí todos estos años.

De ella admiro  tantas cosas, que no terminaría nunca de escribir. Así que, como lo mío son las imágenes, te dejo con las fotos que le hice hace unos días para que tú también la veas como yo la veo y venero.

Te amoro, Viole:

Hay sesiones que despiertan instintos fotógrafos en mí, y la de Violeta ha sido una de ellas.

Me recuerdan lo mucho que me gusta retratar a mujeres fuertes y con personalidad y por qué hago lo que hago.

Cuando estas mujeres se ven en las fotografías finales y se asombran de sí mismas, se reconocen y a la vez se sorprenden porque he captado algo de ellas que no suelen mostrar fácilmente, o la gente no suele ver, me siento realizada.

Y es entonces cuando me reafirmo en lo que quiero. Me digo «Rebeca, tienes que hacer más sesiones así. Esto te gusta, te llena de energía y le da sentido a la profesión que has elegido».

Quiero crear más imágenes así y quiero que tú seas la siguiente mujer que esté al otro lado de mi cámara.

¿Te gustaría ser la protagonista de una sesión como la de Violeta? Porque si contratas tu sesión durante el mes de julio tienes un 25% de descuento sobre su precio original. Estas sesiones tienen una duración de 1 hora aproximadamente, se harían en exterior o interior (a elegir por ti) y el resultado serían 15 fotografías en archivo digital de alta calidad. Todo por 150 euros, pero recuerda, sólo si contratas durante el mes de julio y el tiempo corre.

Piénsatelo y escríbeme a info@rebecalopeznoval.com para hacer tu reserva.

Nos vemos la próxima semana.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies