Cómo se hace una foto: un making of entre bambúes

Cómo se hace una foto: un making of entre bambúes

Tengo bastante afición a ver vídeos en YouTube. Me parecen super didácticos. Eso sí, me gustan los vídeos cortos, porque no tengo mucho tiempo. En especial aquellos donde se ve a la persona trabajando. Y me chiflan los making of de las películas, vídeos musicales, y claro está, los de las sesiones de fotos.

Así que, después de mucho tiempo pensando en hacer algo propio, al fin me he lanzado a la piscina. Y gracias a la colaboración del Señor Bajito y su padre, hoy os puedo mostrar mi primer making of.

Sé que tengo mucho que mejorar en materia de vídeos, pero espero que al menos sirva para que te hagas una mejor idea de cómo trabajo habitualmente. No sólo fotografiando a mi hijo, si no también cuando trabajo con otras familias.

Mis 3 imprescindibles para hacer una foto

Si me preguntas qué cosas hago en una sesión para conseguir las fotografías que quiero, te diría que, de forma fija e impepinable, hay 3 elementos que no pueden faltar:

  • Observar y moverme. Esencial. Moverse es lo más importante. Ver la escena desde diferentes puntos de vista, buscar el mejor encuadre, acercarse, alejarse, subirse en lo alto, tirarse por el suelo. Siempre digo en mis cursos que hay que moverse mucho. ¿De qué otra forma encontrarás el mejor ángulo?
  • Aliarme con la luz. Al movernos, la forma en la que la luz incide sobre los objetos y el paisaje, difiere. Esto también hay que tenerlo en cuenta. Así que no dejes de observarla, porque dependiendo de dónde te coloques, obtendrás resultados distintos.
  • Aplicar técnicas de composición. Me fascina la composición en fotografía. Junto con la luz, son mis temas favoritos. Observar las líneas, los colores y todos los elementos que entran en la escena. Buscar el mejor punto de vista y reforzar aquello que quiero mostrar. Es un tema apasionante. Tanto, que el pasado año cree un curso de composición. Y justo hoy, abrimos las inscripciones para, como ya es costumbre en mis cursos, asistir a la primera clase de forma GRATUITA. Así que si te animas a escuchar más sobre este tema, reserva una plaza para el seminario de EncuadrArte pinchando aquí.

El vídeo del making of

Sin más dilación, aquí te dejo con el vídeo donde te cuento algunas cosas más sobre las fotos que saqué y donde puedes verme en plena acción entre un bambú y otro.

Si formas parte de la Comunidad F PRO, muy pronto tendrás una versión más extensa sobre este vídeo y estas fotos.

Por cierto, me haría mucha ilusión que empezaras a seguir mi canal de YouTube, y que me cuentes en comentarios si te ha gustado y te ha servido. Si es así, estaré encantada de hacer más vídeos de este tipo.

Como ves, el Señor Bajito está requeteacostumbrado a que le saque fotografías, así que él va su aire mientras que yo trabajo, y así el resultado siempre es natural.

La gente se sorprende de que no les diga cómo posar o qué hacer. Pero es que yo prefiero observar y capturar lo que me ofrecen de manera espontánea. Además, creo que así es mucho más cómodo para todos, ¿no crees?

Entre bambú: las fotos de la sesión

Aunque has podido ver muchas en el vídeo, te dejo aquí algunas fotos del resultado final de esta sesión.

En el vídeo hago referencia a una entrada de la semana pasada, que puedes encontrar aquí.

Un saludo y gracias por leerme una vez más.

Ser hijo de mamarazzi es muy duro

Ser hijo de mamarazzi es muy duro

¿Cómo actuar cuando quieres fotografiar a tu niño y él no está por la labor? La gran cuestión.

Tienes varias opciones. Una de ellas es transformarte en Hulk y arrasar con todo hasta alcanzar tu objetivo. Pero eso agota la paciencia y acaba con los nervios de cualquiera. Otra de las opciones es calmarse y ponerse en el lugar del niño.

Quizá no habías reparado en ello antes, pero es duro ser hijo de una aficionada a la fotografía que te venera y quiere conseguir una imagen de cada gesto que haces, cada risa que te echas o cada mirada que le dedicas.

Y si no, que se lo pregunten a los niños de alguna de ellas (o de nosotras, más bien 😛 )

El Señor Bajito podría dar una conferencia sobre este tema, y las ponencias principales podrían ser:

  • Tácticas para escabullirte de la cámara
  • Cómo cambiar de tema de forma sutil y adorable para que no te regañen cuando no quieres sacarte una foto
  • Trucos para hacerte el dormido y que no se de cuenta de que sabes que está fotografiando tu siesta

Sería todo un éxito.

A punto de empezar una nueva edición del curso Héroes: fotografiando la infancia, me aplico mi mejor consejo: si tu hijo no quiere fotos, no se las hagas.

Y es que a veces no tienen ganas. Es sencillo. Además, aquí se aplica una regla proporcional que llevada al extremo puede acabar en desastre: cuanto más insistimos, menos ganas tienen. No falla.

Es natural. De hecho ocurre exactamente lo mismo en el sentido contrario. A veces soy yo la que está desganada y no me apetece participar de otras cosas que él me propone. Así que es entendible.

En mis cursos siempre digo que si esto ocurre, que respetemos su decisión. A veces nos da un poquito por saco, no te voy a mentir. Pero piensa en esto: ¿qué consigues presionando a tus hijos para obtener una fotografía?, es decir, imagina que al final lo logras y salen pulcros, bien peinados y se están quietos para la cámara, ¿qué clase de imagen te saldrá? ¿De verdad es esa foto la que quieres conseguir?

Respetar sus tiempos.

Yo este fin de semana me sentí muy frustrada cuando le pedí al Señor Bajito nuestra foto semanal para I Love Mom, y él me dijo que no le apetecía.

Claro, yo estaba que rabiaba. Tenía un email que enviar, ya debía el de la semana anterior y le necesitaba a él para esta tarea. Pero pronto me relajé y pensé que si esto iba a servir para que nos enfadásemos, no tenía ningún sentido. Así que cuando él me preguntó si me enfadaba, le dije que estaba un poco disgustada, pero que no pasaba nada, que lo entendía.

Ayer lunes, le pedí que si podíamos hacerla. Le recordé que era importante para mí, para mi trabajo. Que además, es nuestro momento semanal y que me gusta crear esos recuerdos con él. Porque él tiene muchas fotos solo, incluso con su padre. Pero conmigo tiene muy poquitas, y esta vez me hace ilusión hacer este trabajo con él. Ya lo vive de otra manera, se hace mayor, y quiero atesorar esos últimos coletazos de infancia para siempre. Porque dentro nada  (bueno, ya sé que aún queda un poco, pero esto pasa volando, y lo sabes) estará cambiando su voz, y su cuerpo dejará de ser redondito y achuchable. Y lo que es peor, ¡¡no dejará que lo achuche!! Mi discurso funcionó.

Lo entendió, comprendió mis motivos y, al relajarse, lo que empezó siendo una idea aburrida de mamá que otra vez quiere sacarme fotos, terminó siendo un juego con muchas risas. Nos lo pasamos genial, nadie se enfurruñó y todas las fotografías que obtuvimos salieron naturales, alegres, sinceras.

 

Toda esta reflexión es lo que me ha traído hasta aquí y lo que ha hecho que nuestra relación con la cámara sea especial. Porque no es la primera vez que esto me ha ocurrido.

Desde que respeto sus ritmos y converso con él hasta que los dos llegamos a un punto de entendimiento, todo funciona mucho mejor. Y en esto de hacer fotos, también.

Si no presionamos, es más fácil que la amistad no se estropee por largas temporadas y consigamos hacer fotos reales de momentos únicos.

Así que, mamarazzi del mundo, dejemos nuestra versión Hulk para otras ocasiones en las que sí es importante que saquemos nuestra vena peleona, y vamos a intentar relajarnos con la fotografía, ponernos más en su lugar para que todos disfrutemos del acto de fotografiar.

Feliz semana ♥

Yo aprendo, tú aprendes, todos aprendemos

Yo aprendo, tú aprendes, todos aprendemos

Hubo  un tiempo donde el Señor Bajito no quería aprender.

Decía que nanay, que tararí. Se negaba de forma rotunda. Yo le decía que eso era imposible, que cada cosa en la vida era un aprendizaje y aunque no fuese intencionado o aunque no nos diésemos cuenta, el aprendizaje estaba (y está) ahí con nosotros.

Nos constó un tiempo que se sintiese a gusto aprendiendo (ahora hablo del aprendizaje reglado, el del cole), pero lo medio conseguimos.

Y el otro día me soltó una frase célebre mientras comíamos él y yo con Tere y conversábamos sobre varios temas: «Yo ahora mismo estoy aprendiendo, no sé el qué, pero algo estoy aprendiendo«, dijo.

Tere y yo nos quedamos muertas y yo, como te estarás imaginando, feliz por saber que el mensaje había llegado.

Y es que para mí es importante que disfrute aprendiendo, que quiera hacerlo de verdad y que se dé cuenta por sí mismo de cuánto le beneficia.

Yo aprendo

A mí el aprendizaje reglado tampoco me gustó nunca. Encuentro un sinsentido esa forma de aprender tan rígida. El memorizar para aprobar, sin comprender de verdad, no va conmigo. Pero como todo hijo de vecino, pasé por ello. Eso sí, menos tiempo del que mis padres hubiesen querido 😛

En cuanto aparqué los libros (los de la enseñanza reglada), me volví una super fan de leer y hacer cursos de todo lo que me interesaba. Descubrí que me encantaba aprender.

Desde entonces, disfruto de las formaciones que elijo, con profesionales que escojo. Es algo que me fascina. Escuchar a la gente que admiro, oír sus historias, cómo empezaron, por qué… En definitiva, empaparme de sus experiencias y disfrutar de su saber hacer.

Este fin de semana fue uno de esos grandes momentos gracias a Magdalena Berny, así que estoy emocionada. Nada recarga tanto las pilas para seguir currando, que una dosis de aprendizaje con una gran profesional y rodeada de grandes compañeras.

Tú aprendes

Me encanta irme de formación, porque siempre traigo nociones nuevas, que luego doy forma para integrarlas en mi propio proceso.

Es un camino apasionante.

Recoger información y transformarla para adaptarla a tu vida, a tu trabajo, a tu filosofía. Así que hoy, que doy el pistoletazo de salida de Héroes: fotografiando la infancia, me encuentro entusiasmada, porque sé que en esta edición, voy a poder aportar conocimientos nuevos para las mamás que se adentren en el curso con ganas de aprender.

Todos aprendemos

El post de hoy es un llamamiento para que sigas adquiriendo conocimientos, transmitiéndolos, disfrutando de la vida y de tu familia con los ojos muy abiertos.

Cada día que pasa aprendemos algo nuevo. De forma constante y continua, pero sólo unos pocos son capaces de percibir esas enseñanzas e asumirlas.

Por mi parte, te mando la última invitación para que hoy podamos conocernos en la primera clase de Héroes, que además es GRATUITA y en la que, aparte de aprender, tendremos la oportunidad de charlar juntas un rato. ¿Te vienes? Yo estoy deseando conocerte 🙂

Ahora sí, te dejo con la dosis de fotos de esta semana. Algunas de las fotos que salieron de esta increíble formación de la mano de  Magdalena Berny.

Hasta la próxima semana, o hasta esta misma noche si te apuntas a la CLASE DE HÉROES para seguir aprendiendo fotografía  ♥

 

Quiero aprender a hacer mejores fotos a mi hijo

Quiero aprender a hacer mejores fotos a mi hijo

Esas fueron las palabras que busqué en Internet cuando empecé en esto de la fotografía.

Las escribí así, a piñón, formulando mi deseo, porque eso era lo que quería conseguir por encima de todo. Mejores fotos de mi hijo. La cámara para mí era sólo una herramienta, el medio para conseguir el fin. Quiero hacerle fotos bonitas al Señor Bajito (muy muy bajito por aquel entonces), señor Google, ¿me entiende usted? Deme la respuesta, oh, gran pozo de sabiduría.

Veía fotos preciosas por Internet, y eso que aún no existían ni Pinterest ni Instagram, y yo sólo quería conseguir aquello para mí, para él cuando fuese mayor. Porque, entre otras cosas, sabía que tenía una buena herramienta y, por supuesto un buen modelo de cámara, así que me fastidiaba un montón no tener un resultado final decente.

Pero el resultado final no lo es todo.

Siempre enfocada en mi empeño de conseguir algo mejor, algo digno, me puse a la búsqueda de información que pudiese asimilar con facilidad. Desde entonces la cantidad de blogs y canales de YouTube que nos muestran cómo hacer mejores fotos, ha aumentado una barbaridad. Ahora hay mucho material bueno y fácil de digerir, por aquel entonces la cosa estaba más complicada, pero empezaban a despuntar varias páginas interesantes.

Pero entendí que el resultado final no era lo más importante, ni lo que más me iba a motivar para seguir aprendiendo o seguir haciendo fotos. De hecho, me di cuenta de que no era una buena motivación. Porque a lo largo de mi vida había buscado siempre aprender algo para hacerlo bien, perfecto, o al menos de la mejor manera posible. Y este anhelo tan obstinado siempre me había causado mucha ansiedad y pocas satisfacciones. No te puedes exigir tanto sin evitar quemarte.

Así que decidí dejarme llevar, relajarme y ver hasta dónde me llevaba todo aquello de aprender fotografía, pero sin forzarme. Y pronto experimenté el cambio. Ya no me agobiaba por no llegar a lo que quería, lejos de eso, me encantaba estar detrás de la cámara registrando todo lo que veía.

Al principio las fotos no eran gran cosa, pero la motivación era muy grande y, sobre todo, disfrutaba tanto que mejoré, como suele decirse, sin prisa pero sin pausa, sin agobios y pasando buenos ratos durante el proceso.

Esto es para ti, mamá.

Cuando una se convierte en madre es fácil que pierda el rumbo, especialmente durante los primeros meses de la maternidad. Tu mente y tu cuerpo están sólo disponibles para esa personita que acabas de parir y con la que sientes la mayor de las conexiones. Pero cuando poco a poco tu cuerpo y tu mente te piden mirar más allá, puede que te des cuenta de que no sabes muy bien qué hacer, cómo recuperar tu propio espacio. Y por supuesto la sociedad no nos ayuda a encontrarlo.

En mi caso, y me consta que le ocurre a otras madres, la fotografía ha sido la válvula de escape. Pero no sólo eso. Ha sido y es una forma diferente de relacionarme con mi hijo, una manera de estar juntos, de mostrarle el mundo de una forma diferente.

Y, sobre todo, es un medio que me ayudó a crear mi espacio, algo mío, algo para mí. Para recuperar eso que se había perdido.

Mejor en compañía.

¿A quién no le gusta sentirse arropado, que le animen y le respalden? En especial cuando tienes algo emocionante entre manos, el impulso de compartirlo con otras personas que comprenden por lo que estás pasando es difícil de dominar. ¡Quieres contárselo a todos! Quieres hablar a todas horas de lo que estás aprendiendo. Necesitas mostrárselo a más gente.

Por eso en mis inicios busqué grupos para poder preguntar y seguir aprendiendo con otras mamás como yo. Y me he dado cuenta de que es lo que más poder tiene. El apoyo de personas con unos intereses similares a los tuyos y el sentirte comprendida es otro de los grandes regalos que me ha dado la fotografía.

Fotografía desde cero: aquí comienza tu propio viaje (y continúa el mío).

Como sabes, mi vida y la fotografía comparten ahora una misma ruta. Ya no se pueden separar. Son las mejores compañeras de viaje. Porque todo lo que recogí durante el proceso de aprendizaje, mi experiencia personal, lo he ido plasmando en los cursos que imparto. Y en unas semanas daré inicio a una nueva edición del curso básico, donde la magia empieza: Fotografía desde cero.

Si estás a punto de escribir en tu buscador «cursos sobre cómo hacer mejores fotos a mis hijos«, ¡me alegra que hayas llegado hasta aquí! Porque si te apetece aprender y no sabes muy bien cómo empezar, puedo ayudarte.

Quiero que tú te sientas acompañada y guiada en este camino que yo comencé sola, y por eso te invito a una clase GRATUITA que impartiré el próximo martes 24. Es ONLINE, así que puedes atender desde cualquier parte del mundo. Y si no puedes asistir en directo, te mandaré la grabación para que la veas más tarde. Para mí sería un honor que te iniciaras en la fotografía de mi mano.

Juntas conseguiremos que alcances tu deseo de mejorar tus fotos, que recuperes tu tiempo y tu espacio y, por encima de todo, que disfrutes de todo el proceso.

Porque de toda la historia que te he contado, lo importante fue, sin duda el viaje que me llevó adonde estoy ahora. El viaje, no el destino. Puesto que durante el camino viví experiencias que me hicieron una persona distinta, momentos únicos que (¡por fin!) conseguí plasmar en mis fotografías. Y aunque he terminado teniendo un profundo conocimiento de la fotografía y he alcanzado el objetivo que dio inicio a la aventura, tengo la convicción de que lo realmente valioso, la mayor de las enseñanzas, es esta: aprender fotografía desde cero ha sido un viaje largo y hermoso.

¡Y el viaje continúa!

And the winner is…

And the winner is…

Pues no te lo voy a decir todavía. Me vas a perdonar, pero antes de contarte quienes son las flamantes ganadoras de los 3 super premios de este reto que nos hemos marcado en las navidades pasadas, tengo que darte las gracias. Sí, las gracias por participar, porque sé que han sido unos días de locura, entre polvorones y turrones, entre viajes de ida y de vuelta, entre abrir y comprar regalos… En fin, un locurón que pone patas arriba las rutinas y las casas.

Pero a mí me ha merecido la pena hacerlo. Tenía muchas dudas con este reto, porque el tema no era de mi agrado sobre todo, pero tengo que decir que me lo he pasado muy bien y me ha hecho ver, sentir y vivir la Navidad de una manera totalmente diferente a la acostumbrada.

Mi propio desafío era llevar conmigo la cámara o el móvil y mirar a mi alrededor buscando la fotografía, cuando sé que lo que hay en esta época no me gusta. Es complicado, pero no imposible. Y de nuevo, la fotografía ha ganado la partida, porque al obligarme a mirar con atención ha conseguido que encontrara alicientes que sí me han gustado, de hecho me han gustado mucho.

Momentos inolvidables con personas inolvidables. Despertar el día de Navidad con más niños que el tuyo, y observar sus caritas al localizar y abrir sus regalos:

♥ Montar una Noche Vieja ficticia con los amigos, y que te metas tanto en el papel que para ti sea la de verdad:

♥ Montar la fiesta de Año Nuevo sólo para la foto, porque tu familia (y tú) sois un muermo, pero terminar riéndoos tanto de ello que, seguido, os vais a la cama (que ya hay sueño) con una sonrisa gigantesca. Y de paso, que las nuevas generaciones vengan pegando fuerte y se echen a la cama más tarde que los mayores y al día siguiente estén de «resaca»:

♥ Y el último día de las navidades, sin duda el más esperado por los niños y en muchos casos, también por los adultos. Regalos debajo del árbol y sobre todo mucha ilusión:

Así terminó mi reto, con esta imagen de padre e hijo implicados en la ardua tarea de estrenar los regalos.

Éstas han sido, unas navidades diferentes. Y si lo pienso bien quizá sean, de forma sorprendente, las que más he disfrutado. Han coincidido varias circunstancias personales que las han mejorado y que se llevan gran parte del mérito, pero sin duda el reto ha favorecido la diversión. Gracias a él he estado más presente y más implicada en los pequeños actos que iban sucediendo en mi entorno: las miradas infantiles, los gestos de sorpresa, la expectación, los adornos que más me llaman la atención, las tradiciones pero, en especial, el acercamiento entre las familias y los amigos que propician estas fechas.

Abrir Instagram cada día y sentirme arropada por vuestras fotografías, ver de qué manera habéis respondido al reto, ha sido, una vez más, soberbio.

Gracias por hacerlo más divertido y ameno ♥ Y por compartir conmigo vuestras celebraciones.

Las ganadoras del Navigráfico.

Y ahora sí. Ya es hora. No lo puedo postergar más y no me voy a andar con rodeos.

Aquí van las ganadoras de los premios del #navigrafico:

¡Enhorabuena a las tres! Me pondré en contacto con vosotras por privado para gestionar la entrega de vuestros premios.
Os dejo un vídeo en el que se ve cómo he realizado los sorteos. Como os explicaba en las bases, ha sido de forma aleatoria.

Tengo que decir que he visto fallos en los hashtags, a veces la ausencia de ellos, y eso ha impedido que algunas personas tuvieran el premio. Por mucha rabia que me dé (porque a veces era sólo por una etiqueta mal puesta), no me parecía justo para la gente que cumplía con todo al milímetro.

Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Ser constante con un reto fotográfico durante unas fechas tan caóticas como las navidades es todo un logro. Enhorabuena si has llegado hasta el final. Siéntete orgullosa porque es una proeza.

Nos vemos en la próxima locura fotográfica. Un abrazo.

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