Un año más que dejamos atrás. Un año más que comienzo con ilusiones, nuevos objetivos, o los mismos propósitos que no cumplí y que me empeño en intentar sacar adelante, porque una que es cabezota (o tenaz, según se mire) piensa que hay que volver a intentarlo hasta lograrlo (o hasta que estés orgullosa de tus intentos).
Un año más que comenzamos cansados de poco dormir, mucho celebrar y comer hasta reventar. Así que seré muy breve.
Terminé el 2016 con las fotografías de los participantes en el Navigráfico y quería empezar el 2017 de igual forma, porque me parecen ¡impresionantes! y me hace feliz ver estas perlas fotográficas emergiendo de mi reto de fotografía. Cuanto más las miro, más me gusta la Navidad. ¡Milagro!
¿Dónde está mamá?
Qué bonito es colarse en vuestras Navidades, ver un cachito de vuestras vidas e ilusiones en estas fechas. La verdad es que nunca lo pensé, pero estoy muy contenta de estar realizando este reto. Sé que está siendo complicado, porque muchas estáis fuera de vuestras casas y eso lo hace más engorroso. Así que estoy más agradecida aún por el esfuerzo que sé que supone.
Pero ya estamos en enero. Hemos comenzado un nuevo año y si entre tus aspiraciones está la de mejorar tus fotos, hoy te traigo dos propuestas que te van a encantar:
- La primera es referente a nuestra Comunidad F. Este año la Comunidad va a trabajar en algo que nos hace mucha falta a las madres: que nosotras salgamos en las fotos. Para que cuando veáis en casa vuestro álbum familiar no se vuelva a oír aquello de «¿dónde está mamá?«. Así que si te apetece seguir aprendiendo y compartiendo con nosotras en Instagram, no te lo pienses más. Aquí tienes toda la info.
- En nada estamos empezando con una nueva edición del curso Fotografía desde cero. Y como es ya tradición, y para que veas si es un curso que se adapta a tus necesidades, te invito a la primera clase de forma totalmente gratuita. Si no puedes asistir a la clase, tranquila, porque si te apuntas recibirás la grabación para que puedas verla después.
Así que, ya ves, este año empezamos con fuerzas y muchas ganas de verte en clase y mejorando tus fotos de familia.
Un abrazo y hasta la próxima semana.
Cada vez queda menos para las tan ansiadas Navidades. Adorada por unos y aborrecida por otros, lo que es cierto es que la Navidad es una época del año que se pasa en familia.
Y es por esto que puede ser un gran momento para crear muchos recuerdos, de esos que perduran en el tiempo y que, claro, queremos inmortalizar.
Por eso hoy quiero hacerte un pequeño resumen de algunos errores que debemos evitar cometer en estos saraos a la hora de hacer fotos.
1: Querer abarcarlo todo en una sola foto
Queremos meter tanta información en una sola instantánea, que al final allí no se entiende nada. Los niños corriendo alrededor de la mesa, uno de ellos lleva una gamba de la mano, la abuela besuqueando al nieto, el pequeñajo que gatea a punto de tirar el mantel, la suegra diciéndote que te eches un poco más en el plato y tu primo el del pueblo, que ya va un poco pasado con el vino, contando chistes subidos de tono.
Cómo evitarlo: busca escenas sencillas y céntrate en ellas. Es complicado crear composiciones que funcionen con muchas personas y acciones diferentes. Es preferible que cuentes la historia en varias fotografías a que quieras representar todo en una y al final no se comprenda.
2: Usar flash
Ya tienes que estar cansada de leerme lo del flash, ¿a que sí? Venga, pues apágalo de una vez, mujer. De verdad que tus fotos se van a ver mucho más mejor 😛
Nuestra cámara está acostumbrada a activar el flash cuando cree que la cantidad de luz es insuficiente. Pero lo mejor es que el criterio le pongas tú. En muchas ocasiones, y aunque tampoco es la mejor iluminación, nos servirá con la luz disponible. Además crearemos imágenes mucho más interesantes visualmente.
Cómo evitarlo: no tengas miedo a tirar de ISOS altos, te prometo que la cámara no va a explotar. El grano en las fotos también tiene su encanto, y en cualquier caso es más estético que un flashazo en toda la cara de la tía Dulia, creéme.

3: Querer que todo el mundo salga mirando a la cámara
Fotografía documental. Métete este concepto en tu cerebro. Olvídate de sonrisas falsas y caras estáticas que miran a la cámara.
Pretender que todo el mundo te preste atención y salga mirando a la cámara es misión imposible y además queda antinatural.
Cómo evitarlo: haz de reportera por un día, saca tu lado aventurero e intenta pasar desapercibida. Busca las mejores ubicaciones y retrata sin ser vista. Los resultados te sorprenderán, ¡ya lo verás!
4: Que no salgas tú
Error típico donde los haya. Quien hace las fotos nunca sale en ellas. Tú te pasas el día con la cámara en mano y nadie se da cuenta de que tú también deberías aparecer también en las fotografías.
Cómo evitarlo: llévate un trípode, seguro que encontráis algún momento en el que podáis haceros fotos de grupo divertidas. También puedes colarte en las composiciones más naturales a modo de espontánea, ¡házlo divertido!
5: Querer fotografiarlo todo
Relájate y disfruta. No pasa nada si no sale ese espumillón tan reluciente que habéis puesto de adorno y que queda tan elegante, o se te escapa el instante en el que alguien se tira la copa por encima. A veces es mejor dejar descansar la cámara y disfrutar del momento.
Cómo evitarlo: disfruta de tu familia, canta, come turrón, abraza a todo el mundo tantas veces como sea posible y sí, saca varias fotografías pero después, simplemente, pásalo genial. Al fin y al cabo, el sentido de estas fiestas es pasar tiempo todos juntos. No comentas el error de estar todo el rato tras la cámara porque lo realmente importante está al otro lado.
De un tiempo a esta parte, las mamarazzis, locas de la cámara que no podemos dejar de retratar a nuestros hijos, hemos proliferado. Nos encanta la fotografía y por supuesto, nos encantan nuestros hijos. Así que tenemos aquí una combinación perfecta para hacer fotos a discreción 😀
Pero hoy quiero venir a poner un poco de orden, porque nos dejamos llevar por el clic facilón y en muchas ocasiones no nos paramos a pensar si todas las fotos que hemos hecho a nuestros hijos tienen algún sentido. No es que necesiten tenerlo, pero estaría genial registrar, al menos, algunas situaciones mágicas que ocurren en sus primeros años de vida.
Así que hoy te traigo una especie de checklist con aquellos momentos memorables que no puedes dejar de fotografiar: las 20 fotografías de tus hijos que no pueden faltar en el álbum de su infancia.
Las bases de una mamarazzi
Antes de comenzar, quiero contarte lo que, a mi forma de ver, son una especie de mandamientos a seguir a la hora de fotografiar a nuestros hijos:
- No te obligues a hacer fotos, y por supuesto, no dejes que la cámara te absorba. Es normal que en los primeros tiempos nos dejemos llevar más, pero pronto tendrás que ir aparcando un poco la cámara y disfrutando del momento. A veces los recuerdos tendrán que permanecer sólo en tu cabeza, y también será maravilloso.
- Cuando son pequeñitos es fácil hacerles cuantas fotos nos apetezca. No tienen capacidad para decirnos lo pesadas que somos, así que tenemos vía libre. Pero a medida que crezcan y puedan expresar su opinión, en algunos momentos no querrán que les fotografíes. Mi recomendación es que no forcemos y que les respetemos. De esta manera no quemaremos la relación entre ellos y la cámara. No fuerces, de verdad no merece la pena.
- No le hagas mirar constantemente. Al hilo del anterior punto, no debemos molestarles cada dos por tres sólo para que nos miren. Nuestras fotos nos lo agradecerán y nuestros hijos mucho más.
- Disfruta mucho con ellos a través de estas sesiones fotográficas. A medida que crezcan, la fotografía será una forma más de relacionaros y será magnífico.
De 0 a 6 meses
Para mí es la edad menos fotogénica, sinceramente. Es verdad que las primeras semanas están muy blanditos y es cuando se realizan las, tan de moda, sesiones de recién nacidos. Pero a partir de la segunda semana, los peques entran en una fase de transición, donde cambian constantemente hasta convertirse en bebotes realmente comestibles.
Aún así, hay cosas increíbles que fotografiar, aunque personalmente me decanto por fotos contigo. Sí, para mí un recién nacido no pinta nada si no está con su madre. Así que en esta época, te recomiendo el autorretrato o que sea otro quien haga las fotos, porque tú tienes que estar ahí. Por supuesto también podemos hacerle fotos con el papi.
- Alimentándose. Si le das teta, con más razón. Con el tiempo habrá otro tipo de vínculos, pero ninguno comparable a este. Alimento, calor y puro amor. No dejes de hacerte fotos amamantando a tu bebé. Por supuesto si le das biberón, exactamente lo mismo. La química entre vosotros durante este instante será maravilloso. No lo dejes escapar.
- Al dormir. Contigo o con papá, o él solito. Son fotos que desprenden una ternura infinita, así que retrata a tu peque en estos instantes, que pronto no se darán tan seguidos.
- Porteando. O llevándolo en brazos. ¡Qué momentos! Y qué rápidos pasan. Aprovecha y haz fotos de esos instantes en los que llevas encima a tu bebé, y su olor invade todos tus sentidos.
- Detalles. Esos piececitos y manos diminutos, que en tan solo unas semanas se rellenarán y alargarán. Su pequeña nariz, las pielecitas… No dejes de fotografiar cada detalle en el que te paras al observarlo.



De 6 meses a 1 año
Esta edad es la más comestible. Se han convertido en bebotes rechonchos (algunos, claro, no todos 😛 ). Empiezan a descubrir un mundo más allá de la madre, poco a poco, pero con pasos firmes. Y su sonrisa nos ilumina cada día. Habrá momentos de los anteriores que seguirán siendo casi obligatorio que fotografíes, pero además, añade unos cuanto más a tu lista:
- Sus carcajadas. Es de las cosas más bonitas del mundo: su sonrisa. Y tu corazón explota cada vez que te dedica una. No la olvidarás jamás, pero no estará mal tener un testigo para poder vivirlo con más intensidad dentro de unos años.
- Sentadito. Uno de sus primeros grandes logros. Ya permanece sentado y desde ahí ve el mundo desde una perspectiva diferente. Si está en el suelo, tírate a él para fotografiarle e inundarte de sus sensaciones, uno de los ejercicios más increíbles es precisamente ese, ponernos a su altura.
- Comiendo solo. Sus primeros pinitos con la comida, Si practicáis el Baby-led Weaning te va a dar mucho juego, porque, hablando claro, guarrear mola mucho.
- Gateando. ¡Qué gran hito! Ya se desplaza él solito, empieza la independencia. De aquí a vivir solo hay un paso 😛 De nuevo tírate al suelo para fotografiarlo.
- De pies. Ya parece una personita pero en versión mini, y es que de aquí a sus primeros pasos nos quedan los días contados.


De 1 a 3 años
Ahora sí, esto empieza a ir deprisa de verdad. Si estos primeros meses te parecieron rápidos, agárrate porque a partir de ahora esto simplemente vuela. Y tu pequeño también, porque empezará a hacer un montón de cosas interesantes. Igual que en anteriores edades, habrá fotos que se repitan y otras que serán completamente nuevas, vamos a verlas:
- Caminando. Claro, el paso lógico de la evolución. Hace nada se ponía de pies agarrándose a la mesa del salón y hoy llega hasta la televisión sin apoyarse en ningún sitio. Esto merece una o muchas fotos.
- Sus juegos. Comenzará a jugar. Cada vez lo hará más tiempo, te necesitará durante menos tiempo, y será más complejo. No mires hacia otro lado si no quieres perderte nada.
- En el baño. Empieza a ser muy divertido jugar con juguetes de agua, con el jabón… son grandes momentos que quedarán geniales en fotos.
- Con la familia. Seguro que ya has hecho un montón de fotos de estas, con abuelos, con tíos, con otros peques de la familia. Pero a partir de esta edad esos lazos se fortalecen y sus miradas cómplices serán perfectas para retratarles juntos.
- Su mundo. Aquí comienzan a crear su propio mundo. Sí, por supuesto sigue muy ligado al nuestro, pero el hecho es que comienza a formarse su universo personal. Así que disfruta mucho observando cómo se concentran, como piensan, cómo empiezan, en definitiva, a ser ellos mismos.


De 3 a 6 años
Para mí estas edades son simplemente increíbles. Verle convertirse en una persona cada vez más independiente, segura de sí misma y conseguir objetivos que él mismo se marca.
Cada edad tiene algo muy especial y, lejos de haberlas mejores y peores, esta es sin duda muy interesante y donde de verdad creo que empieza el reto como padres. Disfrutar y sufrir se diluye y el trabajo de la maternidad nos deja literalmente exhaustos cada día. Pero sin duda la recompensa no podía ser mejor: ver a una persona que evoluciona, que comete errores y que aprende de ellos, y sobre todo que te enseña cada día más de lo que nadie podría enseñarte jamás.
Estos son sólo algunos de esos momentos que, bajo mi forma de ver, necesitan un lugar especial en el álbum de fotos:
- Su creatividad. Aquí empieza a desbordarse, será una gran aliada para ellos y nosotros somos los suertudos que podemos disfrutar de su genialidad. Juegos, dibujos y creaciones varias. Importantísimo atesorar todas esas ocurrencias que ahora invaden nuestra casa pero pronto añoraremos al mirar atrás.
- Sus amigos. Aquí empieza de verdad a jugar con otros niños, a sentir que necesita de otros en su vida. Con ellos reirán, llorarán y pasarán los mejores recuerdos de sus vidas. Escóndete, no interfieras y haz los clics más maravillosos de sus vidas. Dentro de 20 años te lo agradecerá.
- Sus actividades. Porque ya tiene gustos marcados. Por ejemplo, quizá le guste el deporte o puede que prefiera la música. Todas las actividades que ha elegido realizar formarán parte de su forma de entender el mundo, y tú estás aquí para verlo y congelarlo. Eres un espectador privilegiado.
- Sus rutinas. Poco a poco se irán implantando rutinas que ellos solos llevarán a cabo. Vestirse sin ayuda de nadie, preparar su desayuno, asearse… Todo un mundo para las personas más maravillosas de la tierra: nuestros hijos.



Extras
Hay algunas fotos que hay que hacer desde que nacen, de vez en cuando, ¡no te olvides!
- Todos juntos. La familia al completo, jugando, riendo, corriendo, celebrando un cumpleaños o simplemente, pasando un rato juntos. No importa cómo, pero hazlas. Una al año tiene que ser obligatorio, ¿no crees?
- Contigo. Querida mamá, no caigas en el error de pensar que estás fea, que te ves mal por los kilos y las ojeras de más, y ponte delante de la cámara. Busca el momento y comparte con tus hijos esta experiencia ♥




Ahora es tu turno, ¿qué momentos crees que debemos de atesorar? ¿Cuáles son esas fotos de tus hijos que no puedes dejar de mirar una y otra vez? Me encantaría que me lo contases en los comentarios ♥
Y te recuerdo que estamos preparando la primera clase del curso Héroes. Es GRATUITA, y estoy deseando verte allí para aprender mucho juntas, ¿te vienes?
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El Señor Bajito no ha sido nunca de mucho disfrazarse, la verdad. De pequeñín no le gustaba demasiado y ahora lo hace cuando toca, pero su disfraz ha de tener estas características:
- Que sea cómodo y que no agobie mucho (o nada).
- Que sea fácil de quitar, porque va a durar 10 minutos con él puesto.
- Que sea un complemento de la ropa y poco más.
Eso sí, tengo que reconocer que cuando más le gusta disfrazarse es en Halloween. Esta nueva fiesta para nosotros (o no tan nueva, aunque con otro nombre) hace las delicias de los más pequeños de la casa, ¡les encanta! Y yo, la verdad, disfruto muchísimo haciéndoles fotos.
Hoy, mi colaborador habitual ha querido formar parte del artículo que te traigo, y nos hemos pasado un rato de lo más divertido juntos y voy a compartirlo contigo.
Te voy a dar un par de propuestas para jugar con tu hijo y disfrutar un momento de creación entre los dos para realizar una pequeña sesión fotográfica y terrorífica en casa.
¿Y qué nos ha hecho falta?
- Un par de cartulinas negras pegadas en la pared.
- Una linterna.
- La cámara.
- Muchas risas.
Propuesta 1: Juega con la luz
Pega tus cartulinas a la pared, de forma que cubran una buena parte de la pared y te sirva como fondo. Cuando lo tengas, sólo queda apagar la luz, encender la linterna y jugar a tope con ella.
No te olvides de cambiar la posición de la luz, juega con los ángulos y, sobre todo, con las caras. Si los niños son de pintarse, seguro que también les encanta hacerlo antes de ponerse delante del objetivo. Recuerda que queremos pasarlo bien, olvídate de los resultados y disfruta con ellos. Enséñales las fotos que vas haciendo, porque es lo que más les gusta (ir viendo el resultado), y lo que va a hacer que quieran seguir probando.
Deja que guíen la sesión, que decidan la pose y la cara que quieren poner.
EXTRA: si lo vistes de negro, mejor. A nosotros esa parte se nos pasó y el Señor Bajito lleva una camiseta blanca. No pasa nada, pero con negro hubiese sido mejor.


Propuesta 2: Juega con la velocidad
Puedes seguir con la linterna, pero ahora bajando la velocidad. Es momento de volverse un poco más loco, jugar a moverse y a ver qué pasa con nuestras fotos.
Te recomiendo que esta propuesta sea la segunda, porque aquí se suelen venir arriba y bajarles es complicado 😛

Si haces alguna foto y te apetece compartirla, puedes colgarla en Instagram y etiquetarme para que pueda verla, ¡me encantaría!
También me pondría el corazón contento que dejaras un comentario aquí debajo contándome si te ha gustado, si lo has probado, o si tienes alguna otra sugerencia para tus fotos más tenebrosas.
Un abrazo grande y hasta el martes que viene ♥Guardar
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Enfrentarse a la falta de ingenio. Quedarse sin ideas. Sentir que estás repitiendo lo mismo una y otra vez, que te has quedado estancada y que no sabes cómo salir del paso, creo que es uno de los miedos más grandes que tenemos todos los que nos dedicamos a algún tipo de arte.
Es una sensación desagradable. Porque, seamos sinceras, lo que queremos cuando hacemos fotos es ser creativas sin fin, tener siempre grandes ideas y que esa máquina no pare nunca.
Pero la realidad es que cuando llevas un puñado de años haciendo lo mismo, es inevitable que esto suceda. Más si te metes en el plano laboral y tus trabajos están demasiado dirigidos por el cliente.
Así que, para poder seguir creando, tenemos que darle alimento del bueno a nuestra creatividad y que recupere su vitalidad habitual. Pero, ¿cómo?
Descubre nuevos fotógrafos… una y otra vez

Seguramente cuando empezaste en esto de la foto, conociste a un puñado de fotógrafos de los que te hiciste mega fan. Les sigues en redes y no te pierdes una sola de sus publicaciones.
Eso es genial. Precisamente, en mis cursos siempre hablo de ver muchas fotos. Es una forma de aprender y educar a tu ojo.
Pero cuidado con esto. Pasarte la vida viendo los mismos contenidos puede provocar otro tipo de estancamiento. Y tú lo hacías precisamente con la intención contraria: inspirarte, descubrir nuevas formas de expresarte, oxigenarte la mente.
Así que te recomiendo que de vez en cuando veas cosas diferentes, incluso trabajos que no tengan nada que ver con el tipo de fotografía que tú realizas. Esto nos sirve para abrir más nuestra mirada e implementar cosas nuevas a nuestros propios trabajos.
No descartes observar el trabajo de fotógrafos de paisajes o de bodegones sólo porque no es tu estilo de fotografía. En esas imágenes vas a aprender mucho sobre la composición y sobre la luz, así que empápate de ellas también.
Pasea, observa y descansa

Como el común de los mortales, he pasado también por épocas complicadas. Incluso de perder las ganas de hacer fotos.
Cuando me ocurrió me entró bastante miedo, la verdad. Pensaba que se había terminado y que no había vuelta atrás, como si se tratara de una relación. Se había vuelto monótono y aburrido.
Pero de pronto, alguien me dijo que dejara la cámara en casa y que saliese a caminar sin más: disfruta del paseo, no busques la fotografía, simplemente camina y observa. Y de repente me vi descubriendo rincones sin necesidad de hacer grandes viajes. Estaba todo muy cerca de mí, delante de mis narices, sólo que no era capaz de verlo.
Lugares por los que he pasado cientos de veces, se volvían de repente especiales y diferentes ante mis ojos. Descubrirlos con la luz de la mañana y con la tranquilidad de no tener que hacer o pensar en nada, me dio fuerza y energía para volver a cogerle el gusto a la fotografía.
Sólo necesitaba un descanso para entender que el problema era que me había saturado el cerebro, pero que la chispa seguía ahí, tan fuerte como siempre, y que no era necesario acabar con la relación 😀
Te recomiendo lo mismo. De vez en cuando, deja la cámara de fotos en casa sin remordimientos.
Cuando estamos empezando, lo normal es no despegarla de nuestro cuerpo y eso está bien. Lo necesitamos, nos apetece. Pero es cierto que con el tiempo esa sensación se relaja y ya está, no pasa nada por querer salir de casa sin ella de vez en cuando. Tu cámara no te lo reprochará.
Sal sin ella y deja que la vida te entre sólo por los ojos. Después de eso, te hará más feliz volver a mirar a través del visor.
Cualquier cosa es inspiración: 4 sugerencias para que no se te escape

No olvides esto nunca. Todo lo que nos rodea nos inspira, toda la información que consumes cada día está ahí, registrándose de alguna forma en tu cabeza. Y cuando menos te lo esperes tomará forma y saldrá en forma de foto.
Leer, escuchar música o ir de conciertos. Salir por la ciudad, ver películas, hablar con otra gente. Absolutamente todo es susceptible de crear en tu cabeza una idea genial y una forma diferente de ver las cosas.
Así que mantén bien abiertos los ojos y no olvides registrar cualquier idea que se venga a tu cabeza.
Algunas sugerencias:
- Lleva una libreta contigo y registra cada locura que pase por tu cabeza. Antes de tener mi libreta, he utilizado cualquier cosa que pillara a mano: una servilleta, el tique de la compra, la palma de mi mano (siempre tan recurrente). Pero lo mejor es tenerlo todo juntito y reunido en mismo lugar. Si además eres ordenada y capaz de poner pestañas a tu libreta, marcadores y códigos que tú entiendas, ya serías la caña.
- O toma fotos con el móvil de aquello que ha llamado tu atención. Lo llevas siempre contigo (y lo sabes) así que, ¿por qué no usarlo también para tomar notas visuales? Es más rápido y también sugerente. Al ver la fotografía recordarás la idea, o la representación de lo que querías plasmar.
- Crea un tablero en Pinterest, u otra aplicación visual de las mismas características, con todo lo que veas por ahí que parezca que quiere encenderte la bombilla. Esta idea está enlazada con la anterior. A mí Pinterest me parece tremendamente útil para capturar ideas de forma muy rápida. Creas tu propio tablero de ideas, y lo puedes hacer privado. Si la idea surge de internet, la tienes pillada con tan solo un clic a un botón, y si proviene de tus propias fotografías, con tan sólo 2 clics. Y al final lo tienes organizado y listo para ser consumido por tus musas de un solo vistazo.
- Haz un audio contándote a ti misma lo que se te acaba de ocurrir. ¿Te da palo? Al principio sí, es un poco raro. Pero después es divertido escucharte. Incluso adictivo. De ahí a abrirte tu propio canal de YouTube hay un salto 😛 Sería como contarte a ti misma lo que se te está pasando por la cabeza. Más rápido que escribir y más natural, porque sueltas tus pensamientos sin que pasen por el filtro de la edición. .
Sea como sea, no lo dejes para más tarde o estarás propiciando que se te escape. Puede que ya entonces no lo recuerdes y acabas dándote cabezazos contra la pared.
Igual lo que necesitas es InspirArte

La contrariedad surge cuando, a pesar de recoger ideas de todas partes, te quedas ahí sola dándole vueltas a la cabeza a algo sin que salga nada decente.
Y muchas veces el problema es precisamente ese, que nos limitamos a nosotros mismos.
Pero, ¿y si hicieras partícipe de la búsqueda de inspiración a otras personas? Comentarlo con un amigo, realizar un ejercicio en grupo, crear un debate.
Socializa. Saca a tu creatividad a dar un paseo y haz que conozca a otros. Lo que quiero decir es que con gente siempre es más divertido.
Esta es mi última sugerencia: analiza en grupo otras creaciones, comparte ideas y puntos de vista, juega a recrear una idea y para hacerla tuya, pero en compañía de otros buscadores de ideas como tú. Eso es precisamente lo que haremos próximamente en los cursos que forman InspirArte.
Serán 4 cursos enfocados a observar una creación que no pertenezca en exclusiva al ámbito de la fotografía tradicional, y su objetivo es que cuando finalices estos cursos seas capaz de analizar cualquier obra en busca de los rasgos, características y peculiaridades que la hacen única, para después saber llevarlos a tu terreno, a tu estilo e ideario.
El primero de estos cursos se apoyará en el Cine, un campo en el que la fotografía tiene mucho que decir y en el que tiene un papel crucial para el éxito de una producción.
¿Por qué nos fascinan unas películas más que otras?, ¿cómo logran transmitirnos ciertas sensaciones con sólo una mirada a un fotograma?, ¿cómo es posible que tenga grabada un imagen en mi cabeza a través de los años?
¿Quieres trabajar en grupo tu inspiración? Entonces echa un vistazo a InspirArte. Empezamos el día 24 de Octubre.