Yo no sé a ti, pero a mí lo que no me sobra es el tiempo.
Me encanta la fotografía y acumulo muchísimas, no sólo por mi trabajo, también por mis fotos personales, aquellas que hago por puro placer. Y si como a mí, no te gusta pasar mucho tiempo en el ordenador editando y archivando fotografías, lo que te recomiendo es que crees un flujo de trabajo que te permita disfrutar de lo que te gusta de verdad, que es estar detrás de la cámara.
Me he pasado años probando diferentes maneras de trabajar, al principio me costó bastante dar con una forma de editar con la que me sintiese cómoda. Pasé por Photoshop, por momentos de mucho tiempo para editar una sola imagen. A esto le añadía que la organización de los archivos era horrible; cada copia que hacía ocupaba un montón en mi disco y encontrarlas era bastante complicado después.
Hasta que me puse las pilas con Lightroom y se hizo la magia. Así que hoy te voy a contar los 4 pasos que yo sigo cada vez que descargo una tarjeta en el ordenador.
1. Para empezar, una vez que tengo todas las fotos volcadas en el pc, lo que hago es una selección de las mejores fotografías. Yo disparo muchas fotos, pero luego me quedo con un puñado de ellas. En Lightroom hay un sinfín de maneras de clasificar tus fotografías: etiquetas de color, estrellas, palabras claves, etc. Lo único que tienes que hacer es conocer todas las posibilidades que te facilita el programa y aplicar un criterio que tú misma hayas decidido anteriormente. Yo utilizo las estrellas para marcar las fotos que quiero quedarme. Pero tú puedes utilizar cualquier otra herramienta y criterio.

2. No todo vale, y ¿qué hacemos con lo que no vale? Eso es, tirarlo. De lo contrario nuestro ordenador estaría lleno en pocos días. Borrar es la clave, así que sé muy selectiva con las imágenes y quédate sólo con aquellas que de verdad te gustan. Por ejemplo, si tienes 3, 4 o más fotografías de una misma escena, puedes ayudarte del modo encuesta en Lightroom, así verás las fotos juntas y podrás decidir mejor cuál de ellas es la elegida. Este paso es imprescindible y sé que la mayoría os lo saltáis. Así que no tengas miedo y borra.

3. Etiquetar las fotografías es un paso que suelo realizar cuando voy a volcar las fotos en mi ordenador. Pero desde la importación, las palabras claves se aplican a todas las fotografías. Por eso, cuando tienes tus fotos ya seleccionadas, es un buen momento para añadir otras palabras claves más específicas que te ayuden aún más a clasificar y ordenar tus imágenes.
4. Es hora de editar. Gracias a la gran selección que has hecho en los pasos anteriores, habrás llegado aquí con muchas menos fotografías para editar. Así que ya has ahorrado muchísimo tiempo. Pero aún hay más. Todos acabamos teniendo una edición favorita (una o varias) y que es la que aplicamos constantemente en nuestras fotos. Si aún no utilizas tus propios presets, tienes que empezar a utilizarlos ya mismo. Con un simple click estarás aplicando una edición completa a la imagen y sólo te quedará ajustar ligeramente. Ten en cuenta que un pequeño retoque individualizado siempre es necesario, ya que cada foto tiene unas características y eso hace que la misma edición no se vea igual en todas las fotos. Así que haz los retoques necesarios, ¡y listo!

Al principio te llevará un poco más de tiempo, pero a medida que realices estos pasos y vayas cogiendo tu propio ritmo, será más sencillo y rápido, te lo aseguro.
Si te apetece aprender más cosas sobre cómo optimizar tu tiempo y tu flujo de trabajo, no dudes en apuntarte en la clase GRATUITA que impartiré ONLINE el próximo lunes 3 de octubre. Tienes más info en el link de abajo.
Espero que lo pongas en práctica y que me cuentes en el blog cómo te ha ido.
¡Nos vemos!
Cada semana, cuando me siento a escribir sobre este reto, sólo se me viene a la cabeza una palabra: GRACIAS.
Así podría resumir estos 23 días que llevamos.
Gracias por creer en la idea y acompañarme en el aprendizaje.
Gracias por sobrepasar mis expectativas desde el minuto uno del reto.
Gracias por todos los emails y los mensajes en Instagram agradeciendo la iniciativa, contando lo divertido que es y lo que estás aprendiendo.
Gracias por seguir al pie del cañón y no decaer. Tu fuerza de voluntad es impresionante.
Gracias por dejarme un hueco en tu casa para colarme en tu desayuno cada día, y permitir que charle contigo. Dices que te gusta recibir los emails del reto, pero es que yo espero con entusiasmo puro el momento de nuestra conversación.
Gracias por llenar Instagram de buen rollo, de fotos preciosas y de ganas de diversión.
Gracias por enseñarme tanto con vuestras fotos. Yo también estoy aprendiendo mucho ♥
Nos queda una semanita para terminar un reto del que nunca imaginé que disfrutaría tanto. Amigos, familia, alumnas y mucha gente que no conozco me estáis acompañando estos días. Es, simplemente, MARAVILLOSO.
Os dejo una pequeña muestra de lo que estáis haciendo, ¡GRACIAS!
¿Te puedes creer que ya estamos en el día 16 del reto? Ha pasado la mitad del mes y eso no sólo significa que queda menos para terminarlo, sino también que el curso está a la vuelta de la esquina. El verano y los días de vacaciones, calor y noches al fresco se terminan.
Igual piensas que me estoy poniendo demasiado dramática, pero cuenta la leyenda que en mi ciudad cuando llega la Asunción (que es la patrona de aquí) se acaba el verano. Normalmente eso se traduce en lluvias y chaqueta. Este año, de momento, yo estoy pasando un calor desesperante.
Preparando el curso que se avecina.
Pero bueno, nosotras a lo nuestro. Y es que en un par de semanas llega septiembre, y con él todo empieza de nuevo. Y también los cursos. Ya sabes que este verano lo estoy pasando de mudanza y que mis cursos de fotografía se vienen aquí a mi web.
Aún quedan cosas por hacer, pero ya va tomando forma. Así que en breve te podré dar fechas concretas de los cursos y contarte novedades para este nuevo año, que estoy deseando comenzar.
De momento, como en estos últimos días, te dejo con una pequeña selección de las fotos que estáis compartiendo en el reto #agostoen31clicks.
Nos vemos ♥
Todo comenzó hace casi un par de años. Elena me dijo que por qué no montaba una comunidad fotográfica, algo que tuviese continuidad y no terminase, como ocurre con los cursos. A ella le apetecía seguir aprendiendo y ya se los había hecho todos. Recuerdo que le dije que no estaba segura, pero al poco tiempo la idea cobró forma y comencé una comunidad beta con las chicas que terminaban por aquel entonces un par de cursos.
La experiencia durante esos dos meses fue inmejorable, y la comunidad ha pasado ya su primer año.
Nuestra comunidad
Este pequeño espacio se ha convertido en un lugar de refugio para nosotras. No sólo compartimos fotos y la pasión por ellas. Compartimos alegrías y tristezas. Compartimos inquietudes, dudas existenciales como madres y mujeres.
Hablamos de nuestros chicos, y de otros
Nos reímos y lloramos juntas, y nos alegramos de los éxitos, embarazos y nacimientos de nuestras integrantes. En otras palabras, hemos creado lazos de amistad a través de esta comunidad virtual y el cuerpo nos pedía ya mirarnos a los ojos.

Queremos ponernos piel
Ellas han crecido a nivel fotográfico y han hecho una pequeña familia de la que me siento más que orgullosa. Muchas se han ido conociendo a lo largo de estos meses, pero algunas por lejanía no podían verse en persona. Fue entonces cuando surgió la idea de juntarnos, abrazarnos y seguir haciendo click.
Este año me remangué y organicé lo que han sido las primeras Jornadas Fotográficas que se han desarrollado en Coo.
La disculpa eran las fotos, pero el verdadero propósito de todo era achucharnos, tirar abajo la barrera que la distancia nos pone cada día. Sentirnos acompañadas.
Queríamos ponernos piel, que nuestras familias se conocieran, convivir unos días para poder tomarnos una copa juntas y reírnos mucho.







Mi casa, vuestra casa
Por unos días, mi casa se llenó de actividad: niños corriendo, padres charlando y madres emocionadas.
El tiempo no nos lo puso fácil. Cantabria es así, bonita pero compleja, y la lluvia nos acompañó prácticamente todo el fin de semana.
Los planes fueron cambiando y adaptándose al momento, y aunque no fue lo que todas esperábamos, acabamos haciendo fotos, tirándonos por el suelo y disfrutando de observar a los peques jugar y hacerse amigos.



Gracias, gracias, mil gracias.
Tengo que ser sincera con vosotras. Me he quedado con mal sabor de boca por el tiempo que hizo que impidió que se desarrollara la parte formativa como tenía planificado.
Pero vosotras, con vuestro entusiasmo, hacéis que el balance sea positivo y hoy, dos días después de que finalicen las Jornadas, me tenéis todavía con el cariño a flor de piel.
Lo mejor, las amistades que surgieron entre los niños.
Las fotos sacadas, con permiso del tiempo de Cantabria, servirán para tener un recuerdo perdurable de lo fantásticas que sois.
Las próximas Jornadas serán mejor, porque seremos más sabias (de los errores y los cambios climáticos se aprende) y porque ya tengo vuestro recuerdo y cariño.
Gracias, bellas, muchas gracias. Tenéis mi ♥



Pues nada, aquí estoy un martes más, pero esta vez no es un martes cualquiera. Dicen por ahí que mañana cumplo años, 35 para ser exactos. A mi este número me pone nerviosa, a partir de mañana estaré más cerca de los 40 que de los 30, y aunque aún queda muuuuuuuuuucho (que sí, que queda mucho leñe!) pues empiezan a sudarme las manos…
Así que hoy te traigo un post un poco diferente, más personal, pero también lleno de fotos 🙂
¿Cómo dicen? ¿35? Creo que se han confundido. Esto debe ser de otra persona.
Algo no cuadra. Vale, sí, han pasado los años y según todos los cálculos, en efecto, mañana cumplo 35. Pero ¡no me siento para nada una persona de esa edad! ¡No y no!
Tengo energía, las cosas más claras y muchas ganas de dar guerra.
He viajado (pero aún tengo mucho pendiente), he querido con locura (pero todavía me queda mucho amor para repartir), he apostado por lo que quería ser en la vida y lo he logrado (pero aún me quedan muchas metas que alcanzar), tengo un Señor Bajito a mi lado (…), por mencionar sólo un puñado de metas alcanzadas; un cumpleaños más no va a poder con mi ánimo.
Así que, querida, ya que estamos aquí juntas, vamos a ponerle un poco de color a la vida. Te invito a festejar conmigo este aniversario, y para ello me gustaría que te hicieras con algún líquido elemento apropiado para brindar y que, con él en mano, siguieras la lectura de esta entrada. Vamos a echarnos unas risas. Juntas.
Abajo las crisis. ¡Arriba el rock’n’roll!
Los finales de etapas siempre invitan a reflexionar y hacer una especie de balance. Hoy quisiera compartir contigo algunos de esos momentos memorables (que te gustaría olvidar) de la historia de una mujer:
El descubrimiento de tu primera cana: mi primera cana fue con 20 años, y ahora tengo muuuuuuuuuuuchas. Tantas que me cuesta encontrar un pelo de mi color. Esto lo he remediado recientemente 😉

La primera vez que alguien te dice «señora». Suena a insulto, a guantazo en la cara y como tal se lo cuentas a tus amigos con mucha indignación. «Señora… ¡a mí! Cuánta indecencia.»

El momento en el que te das cuenta de que tu reloj biológico no está sincronizado con tu edad mental. Porque no tenemos puesto el automático como el móvil, que se actualiza sin que le tenga que ajustar la hora. Qué maravilla. Pues eso no pasa con las personas. La mente por un lado, y la biología por otro.

Cuando se te ocurre encender la radio para escuchar música y no conoces a ninguno de los grupos y cantantes. ¡¡¡A NINGUNO!!! Y no sólo es que no los conoces, es que piensas «¿qué mierda es esta?»

¿Y cuando te descubres diciéndole cosas a tu hijo que te decían tus padres y que nunca pensaste que saldrían de tu boca? El declive.

¿Te suena alguno?
El caso es que, lo quiera o no, los 35 han llegado. Aquí están, sin que nadie les llamara. Y han venido para quedarse.
Pero, ¿sabes lo que te digo? Que ahora me siento más yo. Mucho más fuerte, mucho más consciente de las cosas y de mí misma. En otras palabras: mucho más mujer. Si en algún momento echo de menos los 20, se me pasa pronto porque:
- Ahora tengo una familia, sin la que no me imagino la vida. Esos días de poco descansar y mucho abrazar, ya nunca más los cambiaría por nada.
- He conseguido hacer de mi vida lo que quería, realizarme como madre, como mujer y como empresaria. Lo he hecho con mucho esfuerzo y dedicación, pero me siento orgullosa del camino recorrido y deseando dar el primer paso del que me queda por recorrer.
- Porque estos años me han dado a muchas mujeres impresionantes en mi vida, mujeres que no estaban en ella a mis 20, pero sin las que ya nada sería lo mismo ♥
- Porque a mis 20 ya conocía y compartía la vida con mi compañero de viaje, y aunque no siempre es fácil, ahora es mucho más divertido y entretenido, ¡dónde va a parar!
- Porque amo lo que hago, disfruto enseñando y, sobre todo, fotografiando a familias y a personas que están viviendo su momento. Y esto no podría haberlo hecho a los 20.
- Y es impresionante pasearse por la vida, contemplar las maravillas que se muestran ante ti e ir recogiendo todas aquellas cosas bonitas que harán de tu día a día un hogar, un mundo mejor: experiencias, aventuras, risas, sorpresas, belleza, imágenes grabadas en la retina y, cómo no, personas, como cada una de vosotras, que se te quedan incrustadas en el alma. Sin el paso del tiempo, esto no habría sido posible.
Resumiendo: cumplo años, el DNI dice que 35, y aunque yo no estoy muy de acuerdo habrá que celebrarlo, ¿no? Así que me voy a marcar una fiesta, tomar un copazo y haceros un regalo: si compras uno de mis cursos sin tutoría antes del viernes, te regalo 1€ por cada año cumplido sobre el precio original.
¡La casa por la ventana!:
– 35€ euros de descuento pero ojo – sólo durante las próximas 48 horas (esta promoción finaliza el jueves a las 12pm)
Esta misma noche, a partir de las 12 pm, podrás adquirir cualquiera de mis cursos sin tutoría son este increíble descuento.
Entra en este link,y a partir de esta noche a las 12, introduce el código HAPPYDAYREBE y disfruta de tu curso favorito.