Seguir creciendo duele | diario

Seguir creciendo duele | diario

Crecer duele. Y no me refiero sólo a esa fase en la que sientes cómo se te estiran los huesos…

Verás. Cada vez tengo más claro que son las situaciones complicadas o las que te suponen un reto las que te enseñan de verdad. Si todo fuera sencillo, sin dificultades, la vida nos llevaría en volandas pero no aprenderíamos absolutamente nada.

Cuando te tragas el miedo, la pereza y la vergüenza, le echas valor al asunto y te enfrentas a una situación que no te apetecería tener que probar por nada del mundo, estás sufriendo un poquillo, sí, pero también creciendo, progresando.

Ya te desvelé una de las noticias que más ilusión me hacía contar: mi primera exposición “Hazme libre” se inauguró el pasado jueves día 1 en el centro cultural Doctor Madrazo, Santander. Llegar hasta aquí ha sido un camino increíble pero también ha estado lleno de momentos duros, de dolor, de muchos miedos… Los he ido batiendo uno a uno y todo ello me ha hecho crecer. Ahora soy más fuerte.

Con el desarrollo de esta exposición siento que puedo cerrar una etapa que ha durado unos 7 años, y con la que comenzó mi viaje en la Fotografía.

Este viaje continúa, y yo estoy dispuesta a encarar más desafíos y a dejarme llevar. ¿Hacia dónde me conducirá?

Salir de la zona de confort o lo que viene siendo, cagarte de miedo

Todo esto de la expo me ha pillado en un momento de mi vida muy bueno, fuerte y con ganas de experiencias nuevas.

Mi apuesta por salir del mundo online y tirarme de cabeza al mundo real se está viendo materializada, y hace un par de semanas tuve una dosis bien densa de todo esto. Me fui a Madrid al Tribucamp 2018 (un evento para emprendedores con negocios online)  y a un curso de imagen personal con Sara Pellicer en Oh! La Luna.

Ninguna de estas dos formaciones estaba en mi agenda pero una semana antes de llevarse a cabo me dijeron ¡ven!, y me hice la maleta corriendo. Tenía que aprovechar ese impulso. Era una ocasión excelente para ver si realmente tenía ganas de mostrarme y relacionarme más allá de mi entorno y de las personas que conozco.

No te voy a engañar, sudé como un pollo. A parte del calor que hacía en el Tribucamp, aquello era para mí una de esas experiencias aterradoras que en un tiempo pasado hubiese evitado a toda costa.

¿Hablar con otros profesionales que no conozco? ¿Contarles a qué me dedico? Uy, quita, quita. Déjate de experimentos sociales, Rebeca. Mejor me quedo detrás de la pantalla del ordenador, que este es terreno conocido.

Todo muy cómodo, pero ¿qué consigues así? Estancarte.

Así que me dije “Rebeca, tienes ganas, te está entrando como una especie de calambre por todo el cuerpo que te impulsa a ir. Aprovecha esta sensación y apúntate a todo antes de que te arrepientas”. Salí de mi zona de confort. La vuelta atrás no era una opción.

Con Maïder Tomasena en Tribucamop 2018

Con Sara Pellicer tras su curso intensivo de imagen personal

Con Coco Dávez, en su maravilloso estudio

 

La tribu de los emprendedores digitales: el Tribucamp2018

Siempre se ha dicho que los emprendedores somos de otra especie. Lo cierto es que somos igual que tú sólo que hemos tomado la decisión de llevar las riendas de nuestro propio negocio.

Pero, quizá porque el mundo digital tiene la ventaja de acercarte rápidamente y sin barreras físicas a otras personas afines a ti, diría que los emprendedores online formamos una tribu urbana variopinta.

Como también necesitamos cariño, consejo y seguir aprendiendo, de vez en cuando surgen estos eventos en los que otros profesionales te cuentan sus experiencias y hablan de aquello en lo que son expertos. También es una ocasión para desvirtualizar a gente a la que sigues desde hace tiempo, y ver que son humanos, como tú.

El cartel del evento era increíble. Los ponentes tenían tan sólo 30 minutos para dar contenido de valor a todos los que estábamos allí, y lo consiguieron. Parece que 30 minutos no dan para nada, pero estos profesionales aprovecharon hasta el último de los minutos para darnos ideas, hablarnos de emprendimiento, de la importancia de crear un buen equipo, de estar en sintonía con tu idea y tu servicio o producto, y hasta hicimos un poquito de mindfulness.

Teníamos dos salas a nuestra disposición, y en muchos de los horarios las charlas eran simultáneas, así que teníamos que elegir a cuál asistir. No fue sencillo, porque la calidad era muy alta y queríamos estar en todas partes, pero sin duda había contenido para todos los gustos y niveles de emprendimiento.

Aproveché para saludar a algunos de ellos a los que seguía y admiraba desde hace mucho tiempo, como a Maïder Tomasena.

Pero fue una ocasión estupenda para descubrir a otros profesionales que me impactaron a nivel profesional, pero sobre todo a nivel personal, como Víctor Campuzano. Él fue mi gran revelación e inspiración del fin de semana. No me pudo gustar más lo que nos contó y cómo resolvió los mil y un problemas a los que se tuvo que enfrentar sobre el escenario. Sin duda, verlo en acción me ayudó a aguantar los embistes que sufrí el día anterior al estreno de mi expo.

Con Victor Campuzano, mi revelación de ese fin de semana

Durante los días del Tribucamp me llené la cabeza de ideas interesantes y aprendí de las experiencias de otros, pero lo que más disfruté fue la conexión con los participantes (que era justo lo que más temía).

Al final, todos necesitamos sentirnos respaldados, sobre todo cuando estás al frente de un negocio, y ver que hay humanidad tras otros perfiles, saber que muchos pasan por las mismas etapas, dificultades y miedos que tú te tranquiliza y ayuda a seguir adelante.

Mientras asimilaba lo aprendido, llegó el día de la exposición. Pero de eso mejor te hablo otro día, que todavía necesito digerirlo y ordenar las sensaciones en mi cabeza.

Feliz semana ♥

5 pasos que te ayudarán a enfrentarte al autorretrato

5 pasos que te ayudarán a enfrentarte al autorretrato

Hoy voy a hacer un pequeño salto en mi DIARIO. No me desvío del tema en realidad, pero será un post que mezclará lo práctico con el alma. Hoy quiero escribirte cómo me enfrento a la cámara, cómo hago yo mi trabajo personal. Espero que te sirva de ayuda para lanzarte a tu propia búsqueda. Y recuerda que esta es la forma en la que yo lo hago, pero no tiene que ser la única vía.

Antes de leer este post, y si no lo has hecho ya, te recomiendo que leas los dos anteriores. No es que sea indispensable, pero entenderás un poco mejor lo que es para mí el autorretrato. Aquí tienes el primero sobre procesos personales vividos a través de la fotografía y aquí el segundo, sobre las diferentes formas de vivir el autorretrato.

Enfrentarse a una misma.

Ahora sí, continuamos con lo que hemos venido a hacer. Y es que en las últimas semanas me veo llena de ganas de retomar el autorretrato.

Hacía mucho tiempo que no lo practicaba, porque el autorretrato es una de esas cosas que sólo puedes desarrollar cuando te nace de dentro y hay que estar en un momento concreto de tu vida para que te apetezca.

A veces es un momento gris, oscuro, partes de una dificultad que te lleva a la reflexión y el autorretrato te ayuda a liberar fantasmas, miedos y otras cosas que de algún modo, quieres que desaparezcan o al menos que te dejen un poco tranquila.

Esa fue mi primera etapa con el autorretrato. La más intensa y un camino increíble que descubría por mí misma y que después me llevó a querer mostrárselo a otras mujeres.

Es tan difícil como parece y en ocasiones quieres mirar hacia otro lado. Pero la verdad es que aligera las cargas y es una gran ayuda en el trabajo personal. Una herramienta increíble que te hace avanzar en tu propio crecimiento.

En otras ocasiones, lo que te acerca al autorretrato es todo lo contrario, un momento maravilloso contigo misma, en el que deseas observarte y verte bien. Puedo decir bien alto que me encuentro en este momento. Y también diré que me ha costado sudor y muchas lágrimas llegar hasta aquí. Supongo que habrá momentos de los otros más tarde o más temprano, pero desde luego me enfrentaré a ellos desde otra perspectiva totalmente diferente.

Así que ahora mismo puedo asegurar que el autorretrato me ha llevado a mi parte más presumida, pero que no me siento mal por ello. De hecho, me siento muy bien.

Muchas mujeres hemos crecido pensando y sintiendo que no estamos bien. Que nuestro físico no vale, está mal, es grande, o pequeño, o ancho, o estrecho… O de la forma que sea, pero no es válido. Sacudirse todo eso de encima es costoso, por eso cuando lo consigues te dan ganas de soltar un: “¡chúpate esa!” bien grande al universo, y no parar de mirarte y decirte a ti misma “¡pero qué guapa eres!”.

En realidad,  paso de pensar que ahora soy presumida o vanidosa, porque no se trata de eso.  Es simplemente que ahora me encuentro en un momento maravilloso en el que me reconozco y me gusto.

Me ha costado años y muchos kilos (y dinero, de paso). Así que sólo puedo regocijarme en ello y abrazarlo bien fuerte. Y hacerme fotos para inmortalizarlo, claro XD.

Pasos a seguir para autorretratarte.

Vamos a la parte más técnica, la menos romántica del asunto. Y sea la razón que sea que te ha traído hasta aquí, puedes servirte de estos pasos.

De hecho, durante mis dos fases (tanto la que se originaba en un hecho negativo como la que partía de un reconocimiento positivo) he trabajado de la misma forma.

Un momento para ti.

¡Qué importante es reservarnos tiempo para nosotras y qué poco nos lo regalamos! Aunque sea una horita a la semana, es vital para empezar nuestro autocuidado. Necesitamos regalarnos momentos de calidad para nosotras mismas.

La casa puede esperar, los niños pueden estar un rato con su padre, o con sus abuelos (esto los primeros meses de la maternidad es impensable, seguramente ni siquiera te apetezca separarte de tu pequeño. Llegará, no te apures. No lo fuerces, ahora estás en otras cosas). Pero la vida pasa, y tú con ella. Así que si hace falta, anótalo en tu agenda bien grande para que nadie descoloque la planificación: esta horita de este día, es toda para mí.

Es uno de estos momentos en los que podemos aprovechar para hacernos fotos.

El pasado fin de semana disfruté de una sesión para mí solita. Afortunada que soy, se alinearon los planetas y pasé sola desde el sábado por la noche hasta el domingo bien tarde. Y pese a estar en casa, encontré las ganas de prepararme un poco y ponerme frente al objetivo. Es un juego divertidísimo.

Busca un espacio que te arrope y te dé seguridad.

Lo más fácil es hacerlo en casa, sobre todo al principio. Con el tiempo puede que adquieras confianza y te atrevas a salir a la calle. Yo soy más de interior, me gusta el retrato y autorretrato más íntimo. Pero desde luego las opciones son infinitas, y lo importante no es el lugar escogido, lo importante es que te sientas cómoda.

En casa puedes buscar la estancia que más te guste, que tenga la luz más bonita y, de paso, descubrir nuevos detalles de ese espacio que estás harta de ver cada día.

Mueve muebles, quita cuadros, descoloca y vuelve a colocar. Es un ejercicio que te dejará cansada pero a la vez satisfecha. No dudes en emplear toda tu energía en esta tarea.

Prepara la logística.

Está claro que necesitas tú cámara, pero aparte de eso, ¿ qué más? Trata de organizar todo lo que vayas a utilizar en la sesión para no perder mucho tiempo, especialmente si lo tienes guardado.

Busca la ropa, atrezo, accesorios y todo aquello que quieras utilizar para tu sesión y ponlo a mano para ir cambiando o incluyéndolo en tus fotografías.

Puede que utilices todo y puede que utilices más, pero tener una ligera idea es ideal para ir un poco a tiro hecho.

Déjate llevar.

Este es mi punto favorito. Yo soy muy de improvisar. Me gusta tener algunas cosas controladas, pero lo que me da vidilla es la improvisación (en esto del autorretrato).

Además, de esta forma los resultados son más interesantes, bajo mi punto de vista. Si estás buscando un autorretrato personal, en el que te veas de verdad, lo mejor es que vayas perdiendo el control de la situación para dar paso al instinto. Sólo así serás capaz de descubrirte de verdad. Aprender sobre ti, descubrir otras facetas que tienes escondidas, es un trabajo fascinante.

Para esto habrá mujeres que necesiten más tiempo, y otras que enseguida se suelten delante del objetivo. Por eso es importante tener en cuenta los puntos anteriores para que consigas relajarte: será más fácil que llegues a esta desinhibición si sientes que lo demás está bajo control.

La técnica.

Si ya sabes sobre fotografía, al menos disparar en manual y un poco de composición y del manejo de la luz, te recomiendo que también disfrutes de esto porque así también podrás explorar otro terreno creativo.

Observa los encuadres, cómo incide la luz si te pones así o de la otra manera. Apoyarnos en la técnica es importante a nivel fotográfico, pero además, nos ayuda también a no pensar demasiado en lo que estamos haciendo. Igual que el resto de puntos anteriores, te permitirá soltarte y relajarte para llegar a crear un autorretrato más real de ti misma.

Pero no te obsesiones con ello y, sobre todo, si aún no sabes disparar en manual, que esto no te detenga. Muchas de las mujeres que han pasado por I love Me han realizado el taller en automático y su viaje ha sido tan maravilloso como el del resto de compañeras.

Espero que hayas disfrutado del post de hoy y que te sirva de trampolín para lanzarte al autorretrato, ¿te veo en la clase de la próxima semana?

Un abrazo ♥

Dos formas diferentes de vivir el autorretrato | Diario

La pasada semana fue increíble a muchos niveles.

Realicé uno de mis viajes a Madrid y allí intercambié abrazos, risas y anécdotas con compañeras y amigas.

Invertí horas en tratar de aclarar un proyecto personal que te contaré más adelante. Tengo ganas de poder darte más detalles sobre él, pero a la vez me da dolor de barriga sólo de pensar en ello… Es de esas ideas chulas pero que te anudan la garganta.

Y además, hubo una explosión de mensajes como respuesta al post de la semana pasada.

La bandeja de entrada está llena de palabras bonitas, de historias personales, de ánimos y de abrazos. De mucho sentimiento compartido. Me encanta lo que se puede llegar a crear a través de las redes. El trabajo no siempre es fácil, pero cuando hay muestras de tanto cariño y cercanía, se me infla el pecho y la sonrisa no desaparece de mi cara en un buen tiempo.

Así que, antes de seguir con mi diario, siento la necesidad de mirarte a los ojos y darte las gracias por tu tiempo, por escucharme y, sobre todo, por compartir también tu historia conmigo. GRACIAS, de verdad ♥

La llamada del autorretrato

Cuando me hice mi primer autorretrato, lo hice corriendo, sin pensar, esperando que nadie me viese hacerlo.

Sentía una  mezcla de vergüenza, miedo y pánico escénico. Pero me obligué a mostrarle al mundo esa foto que me hice porque estaba comprometida con un proyecto personal, y debía de cumplir.

Puede parecer una tontería, pero ese fue el primer gran muro que eché abajo gracias a la fotografía.

Yo seguía a un montón de mujeres que se autorretrataban y sentía admiración por la seguridad que demostraban al hacerlo y por las fotos que tenían de sí mismas, que a mí me cortaban la respiración.

Cuando todo el mundo maquilla, esconde y “posturea”, ellas hacían públicos pedacitos de su personalidad. Había mucha verdad en esas imágenes.

Me parecían mujeres fuertes, capaces de todo lo que se propusiesen. Y fijarme en ellas me dio pie a embarcarme en mi propio camino, un poco sin darme cuenta por aquel entonces.

Comienzas intentando emular a alguien por quien sientes devoción. Sin darte cuenta, vas dando pasitos hacia tu libertad de expresión y tu propio estilo. Porque a cada avance, aunque sea milimétrico, estás derrotando esos miedos que te amordazan. Aprendes, te ves cada día más cómoda y descubría detalles de mí que antes pasaba por alto.

El autorretrato me había llamado y yo estaba enganchada.

2 formas de expresar con el autorretrato

A medida que iba siguiendo fotógrafas en las redes, me di cuenta de que el autorretrato tenía dos grandes vertientes: aquellas personas que lo utilizaban de forma más personal, y aquellas que lo utilizaban de forma más creativa. Algunas (las más diestras en la práctica) incluso jugaban con las dos variantes, en una misma foto o en fotos diferentes.

En mi caso, la línea estaba clara. El autorretrato era un trabajo personal, emocional y totalmente visceral.

Tras retratarme, muchas veces sentía cómo el peso en los hombros se aligeraba. Observar mi rostro en la pantalla era revelador. En cada ocasión descubría un poco más sobre mí, sobre aquellas cosas en las que no había querido ahondar porque eran dolorosas. El autorretrato, sin duda, fue de mucha ayuda para reconocerme y después, tras un proceso arduo, para aceptarme.

No te voy a mentir, ni ese camino fue, ni es fácil. En algunas ocasiones doloroso.

Cuando miras tu retrato, te enfrentas a tu realidad. Ahí están tu cansancio, los rasgos de ti que no te gustan, los gestos que todos cuestionan. Reflexionas sobre lo que ves. ¿Por qué estás así? ¿Qué hay detrás de esa mirada? Nunca me había visto de esa manera. ¿Por qué siento rabia, pena, timidez?

El conocimiento que adquieres de ti es increíble. Pero hay que echarle valor.

Con el tiempo se hace más llevadero y cada vez te reconoces más en los autorretratos que ves. El siguiente paso es aprender a mirarte sin rencor. Es algo así como decirte “es lo que hay y, ¿sabéis qué? Lo que hay está bien”.

Es entonces cuando llega tu abrazo. Ya te estás queriendo más y mejor.

Procesos a través de la fotografía | Diario

Procesos a través de la fotografía | Diario

Este artículo pertenece a una nueva serie que comienzo. El 2018 comienza fuerte a nivel personal y es hora de mirar un poco hacia atrás, resumir y hacer balance para continuar avanzando.

Si te quedas por aquí, gracias por acompañarme en la aventura. 

Si decides marchar, gracias por el tiempo que pasamos juntas. Nunca lo olvidaré ♥


Estoy de celebración, es mi cumpleaños con la fotografía. Febrero es el mes en el que empecé mi primer proyecto fotográfico, hace ya 7 años. En ese momento estaba decidida a aprender a utilizar la cámara en manual, y poco más. Bueno, eso y hacerle mejores fotos al Señor Bajito, muy bajito por aquel entonces.

Desde ese mes hasta ahora he aprendido mucho. Y no tanto de fotografía como sobre mí.

Cuando comencé más en serio con ella, me encontraba en un momento vital: la maternidad reciente y el mundo patas arriba.

Todos tenemos un punto de inflexión que nos obliga a pensar y tomar decisiones. A cambiar las piezas que no encajan en el rompecabezas que es nuestra vida.

A cada persona le llega a su momento. El mío llegó el día en el que supe que iba ser madre.

Sentía una mezcla de emociones brutal. Nunca las había experimentado con tanta intensidad. Se me presentaron dilemas que antes no me habían surgido o sobre los que no había reflexionado tan a fondo.

Tenía que cuidar a una personita, guiarla y quererla. Y quería hacerlo de una forma respetuosa. Deseaba con todas mis fuerzas evitarle todas aquellas frases hirientes, imposiciones ilógicas y lavados de cerebro que yo me había encontrado durante mi infancia y adolescencia. Cuánta responsabilidad, cielos. Era hasta doloroso.

Con la llegada de la maternidad, todo se transforma. Cuando eres madre, el temporal que tú has sido capaz de capear, no estás dispuesta a que lo sufra tu hijo.

Comienzas a pensar en lo que quieres transmitirle. Te preocupa su educación, así que repasas cuál ha sido la tuya y sucede lo inevitable. Sale a la luz todo lo que en su momento reprimiste.

Yo descubrí algo impactante: hasta ese momento había sido la persona que otros querían que fuera. Hecha a la imagen de lo que el conjunto de la sociedad creía que era lo correcto. ¿O a ti no te han dicho alguna de estas lindezas?: “¿Vas a ir con esas pintas?”, “A ver si sonríes un poco, mujer”, “Tienes que comer más”, “Cuídate, que te veo mala cara”, “¿Has engordado, no?”, “Pero juega con esos niños”, “Sal con tus amigas, que te dé el aire”, “¿No crees que sales demasiado?”. Y así hasta el infinito.

Parecía que nunca era una persona válida. Tal y como yo era, estaba mal.

Y como la vida sigue, no dices nada. Lo asumes, después de todo tú aprendes a gestionar tus sentimientos. Lo digieres y sigues adelante. Sin embargo, que sobrevivas no significa que lo hayas olvidado o que creas que está bien. Eso nunca.

Así que, Rebeca, pensé, lejos de “educarte”, lo que han pretendido toda la vida era corregirte y modelarte. Han creado a una persona que realmente no eres tú. No te han dejado ser quien de verdad eres.

En el instante en el que llegas a esa conclusión, te das cuenta de que eres 2 personas a la vez: la que te han obligado a ser, y la que de verdad eres. ¿Me explico? Sé que es complicado.

Te enfrentas a una dualidad. ¿Quién soy entonces? Voy a ser madre y necesito aclarar esta pregunta para saber cómo voy a cuidar de mi hijo, cómo voy a hablarle y a enseñarle. Aquí es donde la fotografía jugó un papel importante. 

La fotografía me ayudó (y lo sigue haciendo) a ver quién soy de verdad.

Observar una fotografía tuya, es como estudiar a fondo tu imagen en un espejo.

Cuando nos ponemos frente al espejo, la mayoría de las veces nos miramos, pero no nos vemos.

Sólo cuando nos tomamos el tiempo adecuado para ver más allá de la imagen, comenzamos a atravesar la carne y llegar a nuestro alma. Son esas ocasiones en las que nuestra primera reacción es sentir vergüenza y apartar la mirada.

Si no puedes soportarlo, tan solo tienes que mirar hacia otro lado o irte, y el reflejo desaparecerá. Pero en una foto estás “atrapada”, no puedes escapar de esa visión. Está ahí, incluso cuando te vayas.

Para mí, ser madre es como ir con un espejo cargado constantemente, de cuyo reflejo no puedes escapar. Lo estudias, lo cuestionas a diario para conocerte y poder ser la mejor versión de ti. Y en este sentido, en la fotografía encontré la herramienta perfecta analizarme, conocer y canalizar todas esas emociones y preguntas que la maternidad me provocó. Fue mi compañera más fiel.

La fotografía me ha escuchado cuando lo he necesitado, me ha dado tiempo sin meter prisa, hemos reído y llorado juntas… Y a parte de mi trabajo a tiempo completo, es mi forma de entender la vida.

Tanto es así, que a veces miro atrás y cuando veo la evolución técnica, el cambio en los gustos, en la forma de ver y de plasmar la realidad, me siento orgullosa. Pero no de las fotos, sino de mí, del camino recorrido y de los muros que he tirado.

Ya me reconozco a través de la fotografía que hago. Es una prolongación de mí misma.

Los primeros clicks.

Pero comencemos por el principio.

Febrero del 2011. Cámara y manual en mano. De esta vez no pasa, voy a aprender a hacer fotos en manual.

Y así fue. No fue ni el primer intento, ni el segundo, ni el tercero, pero había llegado el momento. Quizás se trate de eso, de que sea el instante adecuado.

Si llevas un tiempo por aquí, me habrás oído contar que empecé embarcándome en un 365. Una foto por día durante un año era de una exigencia tremenda para mí, que me creía poco constante y muy veleta. Pero lo conseguí.

Recuerdo que al comenzar, seguía varias cuentas en Flickr de fotógrafas que hacían proyectos como este y que se trabajaban sobre el autorretrato. Las admiraba sólo por el hecho de enfrentarse a la cámara. ¡Pero hacerlo cada día! Era increíble e impensable para mí.

Para mi sorpresa, el autorretrato se coló en mi vida muy pronto en este proyecto. Y aunque hacía muchas fotos de otros temas que poco o nada tenían que ver, seguía jugando con él cada cierto tiempo. Hacia el final del año, se hizo más y más frecuente, hasta que se convirtió en una forma de desahogo brutal con la que cada vez me sentía más cómoda.

Pero del autorretrato y de mi forma de entenderlo te quiero hablar otro día. Que se nos está haciendo tarde, y tu tiempo es oro.

Hasta el próximo martes ♥

Ejercita tu ojo de fotógrafa

Ejercita tu ojo de fotógrafa

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”
(Proverbio chino)

Quiero hacerte pensar. Es una premisa de todos los cursos que imparto.

Cuando me haces una pregunta, mi forma de ayudarte suele ser plantearte otra pregunta para que llegues a tu propia conclusión. Y si necesitas ayuda, ahí estoy yo para guiarte.

Muchas sufrimos cuando “nos ponen a prueba”, sé que puede parecer injusto no darte la respuesta rápidamente. Pero es que creo que así no te ayudo nada. Yo trato de enseñarte a pescar, volviendo al proverbio chino.

Por eso trato de cuidaros y haceros ver que no es un examen sino una forma de aprender activa en la que tú tienes un papel vital. Pienso que es la manera más divertida y eficaz de fijar conocimientos. Además, el proceso te da seguridad y soltura, ganas también en recursos de búsqueda y te sientes fenomenal cuando consigues dar con la respuesta.

Por eso, cuando escribí el último de mis cursos de fotografía, lo hice pensando en cómo podíamos seguir aprendiendo de forma dinámica y con más práctica que nunca. Y nació EncuadrArte, un curso de cuatro semanas en la que hay ejercicios individuales, pero también en pareja.

Son ejercicios rápidos de hacer y activan al máximo nuestro cerebro y nuestra forma de ver. Aunque suene pedante, tengo que decir que son un éxito y las alumnas se divierten tanto que a veces quieren continuar la práctica aunque haya terminado el ejercicio.

Como vamos a empezar una nueva edición de este curso el próximo lunes y mi cabeza ya está en modo composición, he pensado que sería divertido para ti hacer uno de estos ejercicios y ponerte a prueba.

Te propongo una práctica que realizábamos mucho en nuestra comunidad y que en esta ocasión recupero para que alimentes su cerebro y tu vista de fotógrafa.

Observa y reflexiona

A continuación, te voy a mostrar una fotografía y lo que te pido es que intentes analizarla desde todos los puntos de vista posibles:

  • piensa en su composición, intenta sacar todos los elementos que  puedas y describir cómo está ordenada la imagen
  • observa su estética
  • trata de averiguar qué datos EXIF son los de esta fotografía
  • ahonda también en el plano emocional: ¿qué trata de expresar?

Todo lo que se te ocurra estará bien para realizar esta práctica.

¿Te animas a participar y ver si estamos en sintonía?

Aquí está la fotografía que debes analizar:

 

 

¿Qué tal? ¿Te parece difícil? ¿Entretenido? Seguro que al principio no sabes por dónde empezar, pero poco a poco vas viendo detalles.

Me encantaría que dejaras en comentarios el resultado de tu análisis. Si lo deseas, el jueves 18 estaré en el grupo de Facebook de nuestra Comunidad F compartiendo mis impresiones y resolviendo un poco el enigma.

Comienza a ejercitar tu ojo de fotógrafa y cuéntame qué es lo que ves.

Hasta la próxima semana.

Resumen y ganadoras del Navigráfico 17

Resumen y ganadoras del Navigráfico 17

¿Seré un alma perdida?

Pese a tener a los chicos en casa de vacaciones, salir regularmente y ver el ambiente festivo de las navidades, no he conseguido colarme en él. De hecho, en esta ocasión he sentido el fin de año y las Navidades más lejos que nunca.

Yo creo que en esa época del año, las personas nos dividimos en dos grandes grupos: las que adoran la Navidad, decoran su casa hasta reventarla cuando no hemos entrado ni en diciembre, y las tipo Grinch, como yo.

El Navigráfico nació en el 2016 porque muchas de vosotras lo demandabais tras agosto en 31 clicks, y a mí me sudaban las manos sólo de pensarlo. ¿Fotos en Navidad? ¿En la época que menos me gusta del año? Tembleque de piernas.

Pero al final lo hice, lo conseguí. Y me encantó el resultado. Sí, porque el Señor Bajito crece a pasos agigantados e intuyo que le queda poco para disfrutar como un niño de esta época del año. Aunque tengo la esperanza de que, tras desmontar el mito, siga saboreándola con ilusión, no como su madre.

Es extraño, pero en esta ocasión me ha costado menos realizarlo aunque no he conseguido llenarme de espíritu navideño. Me doy cuenta de que la mayoría de mis fotos no son claramente navideñas. Son fotos que podrían estar hechas en cualquier otro momento del año. Y bueno, eso me hace pensar que no le puedo mentir ni a la cámara. La Navidad no es para mí, la recorro de puntillas y con un ojo cerrado para no agobiarme demasiado.

¿Lo mejor de todo? Que consigo guardar recuerdos de estos días pese a que no es mi fiesta favorita. Y que la familia también tendrá grandes recuerdos de estas fiestas.

Pero me dejo de líos, que seguro que tú lo que estás deseando es que te cuente quién ha ganado 😀

Un pequeño resumen de vuestro reto

Así habéis vivido vosotras estas Navidades.

Sin duda lo que más me gusta de este sarao es vuestra implicación, vuestras ganas y vuestro empeño. Y ver cada día como el feed del #navigrafico17 crecía y crecía. Gracias a cada una de las personas implicadas, sois lo mejor ♥

Hoy os voy a explicar una historia, se titula “El regalo más deseado”: Todo el mundo ha tenido un profesor que, por una razón u otra, nos eclipsó en algún momento de nuestra vida, en el caso de Àlex, fue Raul, su profesor de Inglés. En este último mes, cuando ensayaban la canción para cantar en el festival de Navidad, Raul siempre llevaba encima su guitarra. Desde el primer día Àlex se quedó maravillado. Un día, llego a casa diciendo que para Navidad quería una guitarra, al principio no lo hice mucho caso, ya que él nunca se ha interesado por la música, pero él seguía día tras día con la guitarra. Cuando hizo la lista de regalos, empezó a tachar y tachar porque decía que había puesto muchas cosas y que si pedía demasiado no le traerían la guitarra. El día de Navidad fue directo al regalo más grande, solo ahí podía estar la guitarra. Ahora quiere que le apunte a clases de guitarra para en abril poder grabar un vídeo, para colgar en YouTube, con sus dos amigos! Persigue siempre tus sueños, cariñete!! 😍😍 #ilusionHC #impulsatucreatividad @hellocreatividad #navigrafico17 #unahistorianavigrafico17 #martafgznavigrafico17 #bnwmagic #bnw_magic #bnw_lover #bnw_planet #bnwlife #blackandwhite #blackandwhitephotography #locosdelclic #theeverydayproject #bedeeplyrooted #photosinbetween #lovelysquares #thepursuitofjoyproject #verilymoment #guitar #littlestoriesofmylife #darlingmovement #clickinmoms #picoftheday #photooftheday #guitarra #chilfofig #infinity_children

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6/365. Mi mayor regalo de Reyes vino varias semanas antes del 6 de enero de 2014. Con ella empecé a ver la Navidad #conmiradademadre y a revivir de nuevo mi infancia. Y ahora, gracias a ella, no sólo mantengo la ilusión, la vivo multiplicada por cinco . #mispequesenbyn . . #ilusioneshc @hellocreatividad #impulsatucreatividad . . . . #365 #365pmav #navigrafico17 #marinavalero__navigrafico17 #regalonavigrafico17 @rebecalopeznoval #cameramama #momswithcameras #let_there_be_delight #candidchildhood #chilhoodunplugged #childofig #theheartcaptured #mom_hub #ourcandidlife #our_everyday_moments #magicofchildhood #my_magical_moments #mytinymoments #runwildmychild #littleandbraves #littlepiecesofchilhood #locosdelclic #mtm_verymerry #p52clicks #bnw_littles #bnw_kids_

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Redoble de tambores

Ahora sí, aquí llegan los nombres elegidos de entre todos los participantes que han cumplido con las normas del reto.

Las triunfadoras del Navigráfico 2017 son:

  • Lara (@mintandwings), ganadora del Premio 1: uno de los cursos de fotografía a elegir entre Fotografía desde Cero, Héroes, EncuadrArte o Lightroom.
  • Paqui (@gallegotalaya), ganadora del Premio 2: el ebook de Héroes.

¡Enhorabuena a las dos! 🎉🎉

Podéis escuchar el vídeo del sorteo aquí (sí, escuchar, porque en algún momento se desactivó la grabación de pantalla y sólo se ha grabado el sonido :S Mil perdones): VÍDEO-SONIDO

Tengo que decir que nos costó sudor y lágrimas dar con las premiadas. Tuvimos que realizar varios intentos y comprobaciones para encontrar a participantes que cumplieran con todos los requisitos que pedíamos en las bases y me ha dado mucha rabia, porque por detalles muy pequeños ha habido gente que no ha podido hacerse con uno de los premios. Pero tras más de 1 hora de sorteo (en serio, hemos tardado todo ese tiempo entre elección, comprobación, etc.), lo conseguimos.

La importancia de sentirse respaldado cuando encaras un reto personal

Hay actividades que se realizan mejor estando a solas. Vas a tu aire, te mueves con libertad, no tienes que explicarle a nadie qué estás haciendo ni para qué va a servir.

Pero en otras ocasiones sentirse acompañado es lo mejor para resistir a la tentación de tirar la toalla y llegar así hasta el final. Y el Navigráfico es un buen ejemplo de ello.

Porque ver que tanta gente te sigue en tu locura de realizar una fotografía al día durante 2 semanas, en plenas navidades,  y poder saber cómo entienden ellas estas fiestas, hace que sientas que formas parte de un grupo: el de los amantes de la fotografía.

Y cada día estoy más segura de algo que intuía desde hace tiempo. Que las personas que disfrutan de la fotografía, tienen unas cualidades específicas. Son personas sensibles a la belleza, observadoras, no se les escapa ningún detalle. Valoran como nadie el tiempo (tanto el suyo, como el de otras personas) y por eso intentan atraparlo en imágenes. Anteponen la experiencia vivida a lo material, y la disfrutan aún más cuando la comparten a través de sus fotografías.

Gracias por acompañarme hasta el final del reto. Por intentarlo contra viento y marea. Por vuestros mensajes bonitos. Y por hacerme saber que estáis ahí, aprendiendo, con la mente abierta y disfrutando de la fotografía.

Hasta la próxima semana 

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